¿Por qué Selena nos sigues emocionando, nos sigues generando tantos sentimientos en todos los que te amamos? ¿Por qué cada vez que te escuchamos cantar una canción o te vemos en un video interpretando como nadie esos temas sentimos esa emoción del escuchar y deslumbrarnos por primera vez? ¿Por qué nos sigues generando alegría cada vez que te vemos, más allá de nuestros humores diarios, de nuestras preocupaciones, de nuestras ocupaciones? ¿Por qué eres la persona que nos da la tranquilidad cuando nuestras almas están solas, atormentadas, sin consuelo, con todo dolor? ¿Qué es lo que nos siguen generando tus interpretaciones? ¿Qué es lo que buscamos en ti? ¿Por qué te esperamos aunque tu vuelta siempre suene a quimera? ¿Por qué atesoramos tus cosas como lo más divino? ¿Por qué cuando te queremos pasas a ser lo más importante de nuestras vidas? ¿Por qué todo lo demás pasa a segundo plano? ¿Por qué el dolor no cesa a pesar del paso del tiempo? ¿Por qué lloramos si todo parece lejano y el tiempo supuestamente cura nuestras heridas? ¿Por qué nos sentimos tan solos sin ti? ¿Por qué nos sentimos tan plenos viéndote y contemplándote? ¿Por qué no te podemos reemplazar y tampoco lo queremos? ¿Por qué buscamos una explicación que nadie nos dará? ¿Acaso porque sabemos que sólo nos la podías dar tú y por eso te esperamos? ¿Por qué si tenías todo el Amor y lo dabas sin excepción, y generabas tanto cariño, estabas sola ese nefasto día? ¿Por qué no te despediste? ¿Por qué no le pediste ayuda a aquellos que tanto te querían? ¿Por qué nos seguimos haciendo estas preguntas a las que nunca encontraremos una respuesta que nos satisfaga?
¿Por qué sigues estando tan presente cuando ya nada podemos esperar? ¿Qué nos genera la necesidad de escuchar una y otra vez aquellas canciones? ¿Por qué nos emocionas tanto esas imágenes aunque las hayamos visto miles de veces? ¿Por qué no nos cansamos? ¿Por qué no nos sucede que deseemos emocionarnos con otras artistas, con otras músicas, con otros temas? ¿Por qué queremos sólo escucharte a ti, sonreír junto contigo, llorar junto contigo, soñar junto a ti, compartir cada letra, cada entonación, cada emoción sólo contigo? ¿Por qué en cada concierto seguimos sólo tu recorrido en tu andar de uno a otro lado del escenario? ¿Por qué te seguimos en tus canciones, compartimos tu comunión de Amor y sentimos cada concierto, cada invitación como algo presente, como algo que nunca acabó, que se vive en todo momento? ¿Quién no siguió cantando a coro tus canciones como cuando tú los invitabas a hacerlo en el Far West Rodeo para interpretar “No debes jugar”? ¿Quién no cantó tímidamente “Ay, ay, ay”, cuando tú te detuviste en la canción “Como la flor” en Festival Acapulco luego de cantar “Yo sé perder”, ponerte la mano en el pecho y mirar de refilón al público esperando esa respuesta? ¿Quién no sintió tu respirar interpretando “Si una vez” en el Houston Astrodome y se sintió a su vez sin respirar en ese instante? ¿Quién no se sintió extasiado con ese final, con esa voz, con ese énfasis, con esa personalidad para interpretar y llegar a lo más profundo de nuestras almas con semejante voz y con semejante actuación? ¿Por qué aún nos sigue emocionando aquello y no se apagó ni se esfumó con el tiempo, con tu ausencia, con la desazón, con la necesidad de rearmar nuestras vidas aceptando un mundo sin ti, aceptando una realidad que cuesta entender, aceptar, asimilar? Creo, Selena, que eres una de las pocas artistas a las que no se les puede aceptar la ausencia. Con todos los demás, mal que mal se termina acepando su destino, su abrupto final, su partida inconcebible. A la larga todos terminan aceptando la realidad y terminan decodificando el dolor de la ausencia. A la larga todos esbozan una sonrisa y toman lo supuestamente positivo que les dejó aquel artista, y cada recuerdo se vive con añoranza y con una sonrisa. Contigo es diferente, Selena. Y no es que no se pueda recordarte del mismo modo, con alegría y con una buena sonrisa. Pero siempre será agridulce. Será agridulce por ese final, ese insólito e inconcebible final. Y porque eras joven, muy joven, llena de vida, y con mucha energía y sueños que cumplir. Para lo bueno y para lo malo, tu vida fue única, Selena. Tu vida, tu historia, tus sacrificios, tus sueños, tu recorrido al éxito y ese final de incredulidad total. Todo fue único y particular en ti, Selena, y cuando uno está frente a alguien así es difícil de olvidar. Y la ausencia es difícil de aceptar…
Siempre uno podrá preguntarse qué era lo que tenías, qué era lo particular en ti. A veces uno cree que podemos llegar a la plenitud, a lo más alto de nuestra admiración, a sentirnos colmados en nuestras almas y plenos en nuestra dicha si estamos ante alguien perfecto. A veces podemos creer que una artista única e irrepetible es aquella que tiene la voz perfecta, la actuación perfecta, la figura perfecta, los movimientos perfectos, los modos perfectos. Nada más incierto. A veces la figura que nos colma, que nos llega a lo más profundo de nuestros corazones no es aquella persona perfecta, aquella artista que malamente uno cree que es la que uno desea y sueña. Definitivamente, no es así. La artista que nos llega a emocionarnos y extasiarnos es aquella que aparte de su voz nos entrega el alma en cada canción, nos brinda sus sentimientos, comparte cada letra de sus canciones, las hace creíbles, suyas, propias. La verdadera artista no es la mejor técnicamente hablando. La mejor artista es la que es diferente. Y tú, Selena, eras diferente, particular, especial. Tú entregabas tu vida en el escenario. Tú les dabas vida propia a tus canciones a tal punto de hacerlas propias y particulares. No creo que lo que más nos quede de ti sean las canciones que interpretabas, pues en definitiva tú habías hecho pocas, no habías compuesto tantas. Lo que más nos quedan de ti son tus interpretaciones, tu forma de expresarte, tu forma de comunicarte. Nunca hacías del mismo modo la misma canción. Siempre le dabas un tinte diferente, una visión distinta de la misma según el día, según el contexto, según el escenario, según el público. Siempre me emocionó la canción “Si una vez” y siempre me resultó mi interpretación preferida la del Houston Astrodome de febrero de 1995. Pero no sería cierto si dijera que ésa es la única interpretación de ese tema que me llega al corazón. De ningún modo. ¿Cómo olvidarme de aquellas interpretaciones del mismo tema en el programa de televisión “Padrísimo” de febrero de 1995 o en la emisión televisiva de “Un nuevo día” en noviembre de 1994? ¿Cómo no sentirme del mismo modo emocionado con las interpretaciones en la Feria de Monterrey en 1994 o la del mismo año en Odessa, o aquella de Noches de Carnaval de marzo de 1995? Todas eras interpretaciones increíbles y tremendamente emocionantes. Ninguna era igual. No eran perfectas, pero eran únicas, diferentes, increíbles. Llegaban al corazón y eso es lo que se llevaba la gente. Se llevaba el corazón que les ofrecía tú, Selena, en cada presentación, en cada concierto. No, Selena. Tú no vas a ser recordada únicamente por tu música. No, Selena. Tú vas a ser recordada por todo lo que dejaste en el escenario, en cada aparición pública, en cada encuentro. Tú vas a ser recordada cada vez que tenías un gesto para el público, un saludito, un abrazo, un autógrafo, una atención. Tú dejaste ver al público tu propia vida en el escenario. Y eso fue lo que todos captamos, consciente o inconscientemente. Tú solías decir que según como fuera la canción, tú solías poner énfasis en la alegría o en la tristeza. Pero está claro que a ti no te daba ningún esfuerzo. No necesitabas estudiarlo ni hacerlo mecánicamente como los artistas “perfectos”. A ti te salía solo, porque tú, Selena, les cantabas con el corazón…
Tal vez no podamos olvidarte pues has dejado algo más que tus canciones. Has dejado más que algunas interpretaciones memorables. Creo que todos tenemos que admitir, Selena, que nos hemos enamorado de ti, nos enamoramos de alguien a quien sabemos perfectamente que nos ha colmado en todo. Tú, Selena, eres la mujer con la que hemos soñado siempre, a la mujer que siempre esperamos. Y no es una cuestión de sexos, pues todos se enamoraban de ti por lo que les expresabas. Las mujeres te tomaban como el ejemplo a seguir. Las niñas querían ser como tú y vestirse como tú. Los varones se enamoraban perdidamente de ti, sin importar si tuvieran novia, esposa o pareja. A nadie le molestaba admirarte y obnubilarse contigo más allá de lo que vivían en sus vidas. Tal vez el público comprendió que eras parte de sus vidas, como lo puede ser una hermana, una amiga, una tía, una madre, una novia, una esposa. Comprendieron que tú tenías tu vida y siempre te la respetaron. En cada saludo y en cada agradecimiento todos esperaban el momento en el que tú les dieras el permiso para hacerlo, más allá de que tú te brindabas siempre. El público siempre entendió lo que eras para ellos y siempre quiso protegerte, como si de algún modo sintieran premonitoriamente tu destino. Es como lo que te dijeron en ese pequeño reportaje en el programa “En vivo”, de Ricardo Rocha, allá por noviembre de 1994. Es como cuando uno puede ver mientras interpretabas “Como la Flor” en Festival Acapulco: la gente podía subir al escenario para bailar contigo, para cantar contigo, para saludarte, para abrazarte, para darte un beso. Pero en todos los casos lo hacían con sumo respeto y aceptando el límite que tú les pedías y que ellos mismos se imponían más allá de tu deseo. Tal vez lo que uno puede ver con el paso del tiempo es que jamás el peligro podía venir del público, que no era cuestión de defenderse de él, de tener más cuidado o de tener menos confianza. La gente te adoraba y deseaba lo mejor para ti. Siempre quedó ello claro, como tan claro quedó que la amenaza no venía de allí sino de un ámbito bien distinto y, lamentablemente, más cercano a ti, de ese lugar del cual nunca esperaste que viniera semejante afrenta, del que nadie de tu familia esperaba semejante azote del destino…
Tal vez nunca podemos olvidarnos de ti y siempre nos emocionas, Selena, pues cada parte de ti nos las has entregado a nosotros en tus canciones, en tus presentaciones, en tus saluditos, en tus sonrisas, en tus palabras, en tus deseos, en tu forma de dirigirte y expresarte a nosotros. Tal vez hayas puesto unas semillas a las que tú misma fuiste germinando en cada uno que te vio no sólo en aquellos años y en aquellos lugares en los que te presentaste. También supiste desperdigar ese Amor en todos los que te han visto sea en Estados Unidos, en México, en El Salvador, en Honduras y en Puerto Rico, entre tantos lugares, en aquellos dorados años, y también en aquellos que no te vieron nunca, pero que se deslumbraron al verte, al escucharte, al contemplarte. Es notable ver los sentimientos que has generado en gente que, como yo, no te vio en su momento, ni siquiera sabía lo que representabas en aquellas tierras ni lo que cantabas. Y sin embargo, tu canto, tu carisma, tu voz, tu historia, tu gracia, tus sentimientos han generado en todos nosotros y en tanta gente de lejanas tierras lo mismo que los que supieron apreciarte. Sólo aquellos artistas con tanto Amor pueden generar algo tan particular que no se circunscribe a aquellos que te hayan visto o te hayan escuchado en su momento, cuando aún estabas entre nosotros dándonos aquello que no lo daba nadie, que no lo generaba nadie, que sólo lo lograban y creaban artistas tan diferentes como tú, Selena…
Tal vez el advertir en cualquier momento de nuestras vidas, en cualquier instante de vida de este mundo tu propia historia, lo que eras como artista y como persona, es cuando uno advierte con dolor la magnitud de lo que se perdió. Y es en ese momento en el que el sentimiento de desolación se apodera para siempre del mismo modo que el Amor que sentimos por ti. Así como advertimos que alguien como tú, Selena, es lo más hermoso que ha generado Dios y esta Tierra, y que alguien como tú debe ser cuidado y valorado como el tesoro más preciado, es que tu ausencia nos provoca estupor. Y ese estupor se hace mayor cuando uno ve ese final, ese final impropio de tu historia y de lo que tú generaste. Y más dolor y más sinrazón nos da cuando comprendemos y compartimos tu soledad aquel nefasto 31 de marzo. Y más llanto y más enojo y más desolación nos genera el saber que aquella persona tenía intenciones premeditadas de lastimarte en alma y cuerpo … ¿Cómo podía haber alguien en este bendita Tierra que planificara semejante afrenta? ¿Cómo Dios permitió esto? ¿Cómo podía haber alguien que no sólo no te quisiera, aunque afirmara lo contrario, sino que te lastimara así? ¿Cómo esa persona puede aún dormir cada noche? ¿Cómo puede haber mentes así que son capaces de quitarles el sueño a personas tan nobles, tan genuinas y tan honestas como tú, Selena? ¿Cómo podemos olvidarte si aunque quisiéramos recordarte y aceptar tu ausencia con alegría llevamos esa espina clavada en el corazón por lo que te han hecho? ¿Cómo olvidarte con semejante destino? ¿Cómo recordarte sin recordar aquello? ¿Cómo aceptar esto como si nada? ¿Cómo no sentir cada día al levantarnos que desearíamos que todo fuera una pesadilla, una horrenda pesadilla de la cual quisiéramos olvidar ya, esa misma pesadilla que solías tener tú, como un aviso del destino?
Muchas veces al intercambiar impresiones con gente que te ama a ti, Selena, noto que le pasa lo mismo que a mí. Sueña contigo, tiene visiones sobre ti, ruega y desea con que vuelvas algún día, te extraña horrores y no te reemplaza con nadie. En su interior sabe que siempre estarán presentes aquellos lindos tiempos como aquel nefasto día. Y no está mal que se tengan presentes ambos momentos, pues en definitiva forman parte de tu vida y de tu historia. Lo bueno y lo malo, lo placentero como lo doloroso deben recordarse, y más aún, en tu caso, lo más triste hay que tenerlo bien presente, pues si se lo tiene bien en cuenta sabrá siempre que hasta el fin de nuestros días siempre serán pocos los esfuerzos que hagamos para recordarte y para que tu obra siempre esté presente. Que no bastarán las evocaciones, que no bastarán los festejos de aniversarios ni el recuerdo con alegría. Para agradecerte como se debe hay que mostrarle al mundo todos los días y en todo momento lo que eras como artista y como persona. La mejor forma de tributarte es mostrarte en todos los conciertos, lo que generabas en cada presentación, lo que despertabas en la gente con tu presencia. Si algún día logramos eso, si algún día en el recuerdo y en el tributo estamos a la altura de lo que eras mostrándote como la mejor cantante latina de la historia, entonces lograremos nuestro cometido. Si acaso ponemos aunque sea un poco del Amor que tú pusiste en cada representación, sé que te arrancaremos una sonrisa. Pero si acaso pusiéramos el mismo empeño, la misma generosidad, la misma solidaridad, la mejor predisposición que tú a la hora de tributarte, sé que lograremos que todo el mundo, que todas las generaciones, que todas las culturas, que todas las razas hagan justicia contigo poniéndote en el lugar que sólo tú mereces. Es cuestión de poner todo el Amor en el recuerdo, es poner todos los sentimientos que tú nos generaste. Es poner todo sin ninguna condición, es dejar de lado el egoísmo, los personalismos y la necesidad de protagonismo. ¡¡La única protagonista de tu historia eres tú, Selena, sólo tú!! Si logramos ese objetivo, acabaremos por cumplir con tu gran fin en la vida, que es recibir Amor, ¡¡que te recuerden toda la vida, cada instante como se debe, con tanto Amor!!!
Y yo soy y seré uno de aquellos que siempre portará tu nombre bien en alto, llevando con orgullo tu nombre, tu vida, tu canto, tu arte, tu voz por siempre y para siempre, simplemente diciéndole a todo el mundo lo que tú, solo tú, Selena, has grabado con fuego en mi corazón…
Te quiere y te recuerda en este momento en esa hermosa figura y presentación que brindaste cuando anunciabas que ibas a cantar “Si una vez” en aquel concierto inolvidable del Houston Astrodome el 26 de febrero de 1995…
Estoy aún asustada por aquel sueño … No es la primera vez que lo sueño ni será la última seguramente. Es tan terrible que ni quiero ni hablar ni recordar. Es tan terrible lo que siento que no lo quiero siquiera mencionar. Tal vez por eso no tengo registro de lo que he soñado y que es una pesadilla que he tenido recurrentemente desde muy chica. Nunca lo pude saber. Tampoco lo quise saber. Es como si todo lo tuviera tan claro que el solo tomar plena conciencia de ello me haría volver loca. Tengo miedo. Tengo miedo pues sé que tarde o temprano ese sueño se hará realidad, se hará presente ante mí y ya no sabré qué hacer. Es sentir mi destino, es como si en mi interior supiera todo, supiera todo lo que va a pasar conmigo, qué será de mí. Pero en verdad no soy consciente de lo que pasará. Y siento miedo de saberlo. ¿Qué es lo que veo tan claro? ¿Qué es lo tan terrible que me hace asustar tanto? ¿Acaso me pasará algo a mí? ¿Acaso le sucederá algo a mi familia? ¿Me espera una enfermedad? ¿Me espera un accidente? ¿Acaso se trata de …? No, mejor no lo menciono. Mejor no saberlo. El solo pensar en ello me hace casi desmayar … Es curioso. Algo parecido siento cuando despierto de esa pesadilla, de ese sueño que se hace cada vez más recurrente, más tremendo, más insoportable. Hace años que me viene una y otra vez ese sueño y nunca se lo quise contar a ninguna persona. Es que no quiero preocupar a nadie. Además, si a alguien le confiara este sueño, tendría que empezar a contar algo de lo que sueño y no quiero recordarlo, no quiero pensar en ello. Pero ya no lo puedo soportar. Debería al menos permitirme decirme a mí misma de qué se tratan aquellas imágenes que me asustan, qué es lo tan tenebroso que me acosa a cada momento, a cada instante. Para colmo de males, me he levantado antes de tiempo. Tal vez sea eso. Tal vez esté preocupada, y por ello estoy así y nada tiene que ver con el sueño. Es que ayer a la noche viví un momento difícil yendo al Days Inn. Por un momento quería aclarar todo de una vez por todas, pero no lo podía hacer. Chris estaba esperándome afuera y no lo quería preocupar con mi tardanza. No quería que se imaginara más de la cuenta, que pensara que había más de un problema, que no sólo era una cuestión de papeles. No quería que sus miedos lo llevaran a trasladar su preocupación a mis padres y a mis hermanos. No es que tuviera miedo de que se enteraran de algo raro, de algo que yo no quería que supieran. No tengo nada que ocultarles. Pero siento que esto sólo lo puedo arreglar yo. Si mi padre sigue interviniendo, esto se hará insostenible. Ella se espantará y me tironeará para su lado. Y mi padre hará lo mismo para el otro. Yo no quiero estar en el medio de todo esto. Pero me da culpa alejarme de todo, dejar que ellos arreglen sus cosas. No puedo. Nunca pude. Todos me conocen. Yo no puedo ser indiferente a todo. Yo no puedo mostrarme insensible frente a lo que pasa. Yo no puedo ser feliz si los demás no están felices…
Son las 5 de la mañana y no puedo dormir. Definitivamente no quiero dormir, pues si lo hago seguramente volveré a soñar aquello y temo vivir esas imágenes, que las empiece a ver y sentir. ¡¡Y yo no quiero!! ¡¡Ya no quiero soñar más aquello!! Tal vez debería quedarme un rato aquí sentada en la cocina de mi casa y esperar que sea la hora indicada para ir a verla y arreglar definitivamente las cosas. Mejor que me quede aquí para no despertar a Chris. No quiero que me acompañe como ayer. No quiero que se entere de nada. Que cuando despierte me vea aquí habiendo solucionado todo sin que se haya enterado de nada. Desearía que si no estoy aquí sepa que estoy en el estudio grabando el disco en inglés o que estoy con mis padres. Que ni sepa el motivo por el que voy a verla. Que siga creyendo lo de los papeles y nada más. No quiero que piense que estoy tratando de que mi padre no se pelee más con ella, ni que la espante más de la cuenta. Yo quiero persuadirla de que nos podemos ver sin que se entere mi padre, que a pesar de las diferencias todos podemos convivir. Que si tiene que estar fuera de nosotros, que no sienta que la abandonamos a su suerte. Que aun así la podemos ayudar, la podemos escuchar, la podemos atender. En definitiva, no hay que olvidar que ella nos ayudó. Ella nos dio la idea de hacer un club de fans. Ella nos ayudó en cosas que para nosotros era engorroso. Por eso iré a atenderla de sus dolencias y allí aclararemos las cosas. Le diré que tolere esta situación un tiempito más aunque tal vez sea para siempre. Yo quiero que entienda que para tener a los dos yo no los quiero ver más pelear. Que cada uno acepte su lugar y yo los apoyaré. Yo no quiero estar corriendo por cada problema en el mundo. ¡¡No quiero estar más en el medio de todo!! Se lo tengo que decir de una vez. Lo mismo haré con mi padre. Si realmente me quieren, lo sabrán entender. Y yo sé que me quieren a pesar de todo…
Otra vez me estremezco por ese sonido del disparo. Retumba en mi interior. Me sobresalta. Llevo la mano a mi pecho, pego un grito hasta que veo que no es nada de afuera ni nada de mi casa. Está en mí, en aquel sueño, en aquella pesadilla que me atormenta desde muy chica. Siento como si recibiera mensajes del futuro en los que me advierten de que algo malo sucederá. Es como aquella película que vi hace unos siete años, de casualidad. Un amigo me había insistido en ver “una de terror”. Yo no quería saber nada de nada, pero él tanto porfió que al final accedí. Resultó ser una película que se llamaba “”El príncipe de las tinieblas”. Yo creía que era una película de Barbra Streisand, pero evidentemente no lo era. Tenía un título parecido pero esta película era bien diferente, bien inquietante. Nunca me pude olvidar de ese momento en los que unos seres del futuro les enviaban mensajes a la gente a través de los sueños, y de a poquito, cada tanto, aparecía el año en el que ellos le confirmaban que el mal se apoderaría del mundo. No recuerdo el año ahora, pero era por esta época. Ahora no puedo discernir si eso lo vi en la película o si se encontraba en mi sueño. Recuerdo cuando aparecían esos mensajes que al principio los seres presentes recibían en sus sueños, e iban procesando esa información en cada sueño: al principio captaban uno de los números del año y en cada sueño recibían otro número: así primero recibían el número 1, luego el número 9, más tarde otro 9, hasta que llegaba el momento en el que faltaba un número. En un momento todos sabían que era el año 199… y restaba saber el último número. No recuerdo al final cuál fue el año, y si esto se develaba en la película o estaba presente en mi sueño o en ambos. ¡¡Vaya a saber por qué no lo puedo recordar!! Y ahora que lo pienso ... ¡¡Ahora estamos en 1995!! ¿No sería éste el año, no? ¿Era el mal o era otra cosa lo que aparecía en ese momento? Lo que aparecía, ¿era detrás de un espejo o detrás de una puerta? Apenas si recuerdo de que alguien decía sentirse mal y de que alguien corría a ayudarla. Y después un disparo, y después ... ¡¡No!! ¡¡No puedo seguir!! ¡¡Es muy doloroso!! ¡¡Ya no lo quiero soñar más!! ¡¡Quisiera no tener que vivir más con esta horrible sensación, con esta horrenda pesadilla!!
Tengo sueño, aún es de noche afuera, pero no me voy a acostar. ¡¡No soporto más esta situación!! ¡¡Lo tengo que resolver de una vez!! Siento que ya no puedo disimular más esto que me atormenta. Siento que me condiciona mi conducta, que me cuesta mantener la alegría frente a cada cosa que hago, ante cada situación que enfrento. A veces me siento obligada a tener una sonrisa forzada en la que no puedo disimular mi nerviosismo, mi angustia. El otro día me hicieron un reportaje aquí mismo en esta ciudad en un hotel y me sentí fatal. Quería reír y no podía. Me hacían decir unas palabras que las usarían como créditos para su programa de televisión y me salía todo mal. Tuve que hacerlo varías veces hasta que se quedaron satisfechos. ¿Y cómo estar bien cuando veo que detrás de las cámaras hay gente que se está peleando, cuando recibo mensajes de ella que me reclama una y otra vez que la vaya a verla pero sola, como lo ha hecho ayer, como seguramente lo hará hoy? Me siento cansada, muy cansada y ya no es por las giras. Es por toda esta locura, por estas peleas, por esta sinrazón. Me sentí mal tener que decirle a Rock and Roll James en San Antonio que me sentía muy cansada. No debería estar así pues en definitiva estoy acostumbrada, es mi trabajo y me gusta. Además, no estaba haciendo más de lo que estaba haciendo en todo este tiempo. Lo que me cansan son otras cosas, otras cosas que las quiero solucionar antes de que la situación lo empeore todo aun más. No quiero vivir nuevamente aquella situación como la que viví con mi padre para que acepte mi noviazgo con Chris. En aquella oportunidad me casé en secreto para poder imponer mi voluntad. Pero ahora no se trata de huir. Ahora no se trata de no hablar y actuar en silencio. Ahora quiero anticiparme a los hechos para prevenir males mayores. No quiero estar en el medio de un duelo y de que me disparen por error. Quiero evitar que se llegue al duelo. No es cuestión de salirse del medio. Tengo que convencerlos de que depongan sus armas…
Una imagen terrible se me cruza por mi mente y pego un grito de dolor. Corro hacia el patio para que ni mis gritos ni mi llanto despierten a Chris. En un instante vi algo de aquella pesadilla, algo de lo que no quiero ver. Tengo que saber de qué se trata ese misterio, eso que me duele, que tal vez sea un mensaje premonitorio. No sé ... Sí, veo a dos personas discutiendo. Una la amenaza con despedirla. La otra con que se atenga a las consecuencias de esa decisión. Aparezco yo y lo veo todo, lo veo todo desde una puerta de un viejo hotel, de alguno de los que hemos parado en los primeros tiempos en los que viajábamos de pueblo en pueblo en busca de un destino mejor. Al principio no intervengo, espero que paren de discutir, pero de pronto, alguien levanta un arma y la amenaza. Al principio, sólo levanta de costado el arma y lo mueve a uno u otro lado sin apuntar, pero cuando la otra persona trata de disuadirla, la persona apunta directo a su corazón y le dice que ni se le ocurra moverse. Aquélla hace un movimiento como para salir de ese lugar, pero la otra le dice que ni se le ocurra cerrar la puerta, y aprieta el gatillo sin disparar, pero estando a punto de hacerlo. Yo me horrorizo, comienzo a gritar … y … ¡¡Oh!! ¡¡No!! Otra vez los gritos. Lo voy a despertar a Chris. Mejor me voy a la puerta de mi casa. Iría ya a verla para quitar este peso de encima, pero aún es muy temprano. Quiero tomar aire puro. Lo necesito … ¡¡Vaya si lo necesito!!
A veces pienso que en estas dos semanas he quedado presa de estos problemas sin sentido, de estas cosas que no me pertenecen, que no son de mi incumbencia. Yo sólo quiero ser feliz. ¿Es un pecado acaso querer ser feliz? Tengo tantas cosas en mente que incluso no sé a qué darle prioridad. Por un lado, pienso seriamente en tener hijos, pero a su vez no querría tenerlos ahora. No porque no quiera, sino porque éste es mi momento y no lo quiero desaprovechar. Como nunca siento que éste es mi año, éste es el instante que debo aprovechar. El tren pasa sólo una vez en la vida, a veces ni siquiera pasa, pero en mi caso está pasando y yo no me quiero quedar cruzada de brazos viendo mis sueños desde afuera. Muchos podrán decir que puedo esperar, que mis diseños pueden esperar, que mi disco en inglés puede esperar. ¿Esperar qué? Si durante toda mi vida esperé este momento para sentirme feliz y dueña de mi destino, de mi porvenir, de mi dicha. Selena Etc. no es un capricho. Es mi sueño. Es lo que desee toda mi vida. Yo no quiero llegar a vieja para hacerlo. No voy a esperar a hacerlo para cuando ya no tenga ni las fuerzas ni las ganas que tengo hoy. ¡¡Es mi presente, mi color!! Quiero que mis diseños crezcan con mi carrera musical y vayan de la mano. Me gusta ser famosa, pero por sobre todo me encanta que me amen. Es lo que quise toda mi vida, es lo que desee toda mi vida, ¡¡es lo que esperé toda mi vida!! … No ... Definitivamente quiero hacer esto primero. Que mi carrera musical ayude a mis diseños. Primero quiero desarrollar todo lo que tengo en mi cabeza desde hace muchos años. Quiero que mi nombre esté grabado en todo el mundo, que todo el mundo hable de mí. Cuando haya logrado todo, podré relajarme un poco, distanciarme del medio y pensar en agrandar la familia. Hay tiempo. Hay mucho tiempo. Nada debe apartarme del camino. No puedo olvidarme de que estoy grabando el soñado disco en inglés … ¡¡y que encima mañana tengo que estar en Los Ángeles para dar un concierto!! La gente hace meses que me espera allí y yo no los defraudaré. ¡¡Les daré lo mejor de mí!!
¡¡Ay!! Otra vez esas imágenes, ese horror, esa pesadilla. Es la primera vez que me pasa que algunas de esas imágenes se me presentan estando despierta, como destellos que se disparan ante mí haciéndome estremecer, ¡¡haciéndome ver algo que no deseo ver!! ¡¡Tengo miedo, tengo mucho miedo!!! Veo a esa persona que está por dispararle a la otra. Veo a la otra que quiere escapar. Por un instante sólo cree que se quedará en la amenaza, pero un movimiento y un grito lo hacen tomar conciencia del peligro extremo al que está expuesta. Sabe que tiene que huir lo más rápido que pueda, que no debe estar un instante más allí. No puedo ver quiénes son pero las conozco, las vi en algún lado. No. ¡¡No puedo permitir que ello suceda!! Corro desesperadamente para alertar, para decir que no dispare, que no lo haga. Pero cuando yo aparezco en escena, la persona amenazada me reconoce y me dice. “¿Qué haces aquí, Selena? ¡¡Corre, corre, salva tu vida!!”. No alcanzo a descifrar lo que me dice cuando veo que la otra persona me mira fijamente, se sonríe y me dice. “Al fin viniste, Selena…”. ¡¡Ayyyyyy!! ¡¡No. No. No!!! No quiero ver más. ¡¡No quiero saber más!! ¡¡Tengo que salir de aquí!! No quiero que se despierte Chris. No quiero que se dé cuenta. No quiero que se den cuenta. Tengo que irme. Es temprano, pero ya es hora. Es hora de solucionarlo de una vez. Tal vez haya sido bueno haber visto parte de ese sueño horrible. Al final, los sueños, sueños son. Tengo que sacarme esta pesadilla. Tengo que sacarme este dolor. Tengo que ir a solucionar de una vez por todas esta situación que me atormenta. Es hora de dejarlo todo en claro. No necesito de ayuda. Será peor si mi papá interviene. Sé que si le planteo las cosas, ella lo entenderá. Aprendí en la vida que si uno va de frente sinceramente con la verdad todo lo puede, nada es imposible. Ésta no será la excepción. Yo sé que podré. Ya no tengo miedo. Sé que lo puedo enfrentar. Me iré sigilosamente y sin que nadie lo note, y cuando se quieran acordar me tendrán de vuelta lista para grabar, lista para viajar, siempre sonriente, siempre esperanzada en que todo se puede lograr con voluntad y con mucho, mucho Amor…
Salgo a la calle en busca del auto. El aire está raro, espeso. Una mezcla de frío y humedad estremecen mi piel. El cielo está oscuro, amenazante. Hoy será un día feo. Intuyo que en la noche lloverá mucho, pero por alguna razón intuyo que esa lluvia no me afectará, no me tocará. Cuando estoy por llegar al auto, me doy cuenta de que no traje las llaves. El miedo y el apuro me hicieron olvidar de ese pequeño detalle. Encima las llaves las dejé en la habitación. Entro sigilosamente al cuarto. Voy en busca de las llaves de la cómoda. Cuando las tomo y me estoy por ir, veo que Chris da vuelta sobre la cama hacia mi lado, abre los ojos y me apunta con su mano. Me estremezco al pensar que me ha descubierto. Veo que dice unas palabras, cierra sus ojos y se vuelve a acostar ... ¡¡Estaba soñando, pobrecito!! Por ahí él también tiene un mal sueño. Me dio ternura y me acerqué para besarlo, pero desistí de hacerlo. Tenía miedo de despertarlo y no debía hacerlo. Caminé despacito y enfilé para la puerta. Cuando salí, me acordé de que debía pasar por la casa de mis padres a avisarles de que por ahí llegaba un poco más tarde para grabar. Era temprano, pero seguramente mi padre estaría despierto. Pronto pensé que era innecesario hacerlo, pues en definitiva podía ser que llegara sólo un poco más tarde y nadie se daría cuenta. Además, mi padre sospecharía. No, es peor. Mejor no digo nada. Total en unas horas me verán y nada notarán. En todo caso los llamo luego y les digo lo que está pasando. ¿Cuánto tiempo me puedo demorar? No mucho … ¡¡Oh!! Allí está A.B. en el jardín de su casa. ¿Y si le digo a él? ¡¡No, mejor no!! Está con su hijo. Tal vez se levantó temprano para llevarlo a algún lado. No, mejor dejar todo así. Mejor no altero nada. Pronto los veré y les daré mi mejor sonrisa sin que nunca sepan lo que me estuvo pasando en estas horas. Pronto pasará todo. ¡¡Muy pronto!! Subo al auto sin mirar más y con mi vista apuntando al Days Inn. Cuando estoy saliendo veo que un niño me mira con mucha tristeza sin decirme nada. Cuando volteo la vista para ver qué pasa no lo veo más. Me quedo intrigada por ese espejismo cuando por la distracción casi embisto a un hombre que andaba en bicicleta. Freno de golpe pensando que lo había chocado. Pero para mi asombro, el hombre me sonríe enigmáticamente y retoma su andar sin despegar su vista de la mía con su andar seguro a pesar de que iba en sentido contrario…
Llego al Days Inn sin querer pensar más. Pasaron muchas cosas en mi cabeza y siento que sólo hablando con ella aquí se despejarán mis dudas y pronto acabará mi dolor. Cuando bajo, un dolor de cabeza tremendo se apodera de mí y me hace cerrar los ojos. En ese instante de negrura en mi vista siento un sonido de disparo que me estremece. Abro los ojos gritando y lo primero que se me aparece en mi vista es aquel niño con cara de tristeza que me sigue mirando fijo. Intento acercarme pero otra puntada en la cabeza me hace cerrar los ojos. Cuando los vuelvo a abrir el niño ya no está. De golpe suena un relámpago y en el medio de la luminosidad veo a ese hombre en bicicleta que pasa por la calle que no deja de parar de reírse mientras me mira. Entro en pánico. Quiero correr y no puedo. Quiero correr a mi casa, pero está lejos. Lo único que está cerca es la habitación de ella. Mejor voy para allá. Tal vez ella me tranquilice. En definitiva, estoy aquí para que toda esta pesadilla que antes era sueño y ahora es realidad se vaya definitivamente. Sé que hoy será el último día que sufra. Sé que después de este día ya no habrá más pena ni olvido. Esa frase me suena. ¿Dónde la habré oído? ¿De dónde la habré sacado? No importa ahora. Lo importante es correr. Correr para salir de esta lluvia. ¡¡Correr para salir de esta pesadilla!!…
(Ojalá, Selena, que todo esto sea sólo una pesadilla. Ojalá, Selena, que algún día sepamos que esto que vivimos es sólo la pesadilla que nunca quisiste contar, y que muy pronto podamos volver a verte para que tu sueño se haga realidad y para que no haya más pena ni olvido. Ojalá que esto sólo sea un mal sueño del que pronto, muy pronto, despertarás…)
Este es un blog que está dedicado exclusivamente a Selena y surge de la necesidad de recordarla con Amor, como ella hubiera querido. Su voz, su trabajo, su energía, su carisma, su pasión y su talento hacen que sea necesario que se recuerde por siempre su legado. Este es un blog que sólo recuerda a Selena ... como artista y como persona...