Aquel hermoso vestido azul, Selena...


¡¡Qué momento, qué noche tan hermosa aquí en Monterrey!! Ya se acaba el año. ¡¡Siento que pasó como un rayo!! ¡¡Cuántos momentos, cuántos instantes!! Empecé con un Grammy y lo termino aquí en el Far West Rodeo totalmente repleto y con un público que me grita a viva voz. ¡¡Qué año inolvidable!! ¡¡Quién lo iba a decir!! Para mí esta serie de conciertos no es uno más, tiene para mí un significado muy especial. No sé. Lo siento así, lo vivo así. Estoy con un ánimo espectacular. Por primera vez siento que soy la mejor, que no me para nadie, que he llegado a tocar el cielo con las manos. ¿Quién podrá detenerme ahora? ¿Quién osará hacerlo? ¿Quién podrá quitarme todo lo que logré después de tantos años de sacrificios? Este año 1994 fue el año que tanto deseamos y soñamos mi familia y yo. Al principio tenía mucha ilusión de que podría ser un año con grandes avances pero no tanto. Habíamos arrasado una vez más con los Premios Tejano Music Awards, pero ya estábamos acostumbrados a ganarlos, pero también era cierto que no nos creíamos lo que lográbamos, no nos creíamos más grandes artistas por lograr cada premio. ¡¡Al contrario!! Para nosotros cada premio era un motivo más para superarse. Si yo lograba el premio a la mejor cantante femenina tenía que redoblar los esfuerzos para lograr ganar el premio nuevamente al año siguiente. Lo mismo hacía A.B. Lo mismo hacíamos todos. Y si por esas cosas nos olvidábamos de ese “detalle”, mi padre se encargaría de recordarlo. Siempre fuimos un buen equipo de trabajo. Nadie se ha puesto por encima de ello. Todos tiramos para el mismo lado, pues sabíamos que si lográbamos los objetivos lo gozaríamos todos. Teníamos un gran sueño y un trabajo que realizar. Todos sabíamos lo que había que hacer, y a pesar de que para todos la figura era yo, la gente venía a verme a mí y hasta la disquera se le había ocurrido cambiar el nombre de la banda, pasándolo de “Selena y Los Dinos” a simplemente “Selena”, todos estábamos contentos y felices. Todos nos conocíamos, y todos estábamos consustanciados a la causa, incluso los más nuevos ¡¡y uno de ellos era mi esposo!! Creo que tenemos el grupo ideal pues la familia maneja todo y nadie extraño vendría a aprovecharse de nuestra inocencia y de nuestra fama. Y los pocos que no son de nuestra familia son gente en quien confiamos mucho, les dimos todo y recibimos a cambio cariño y amistad. ¿Qué más puedo pedir? .., Bueno, ¡¡ganar todo!! Nada, no dije nada, es broma, como lo que hice el otro día dejando mi pitón debajo de la cama sin que mi esposo lo supiera … Qué locura … ¡¡y qué risa!! A veces Chris me tiene una enorme paciencia, somos tan diferentes y a la vez muy parecidos. Creo que él tiene la serenidad que yo no tengo, la capacidad de estar horas sin hablar por horas mientras yo le cuento todo un parlamento en pocos minutos. Creo sentirme que estoy en el paraíso ¡¡y no quiero irme de allí!! Así me sentí cuando gané el Grammy. No lo podía creer. Simplemente no lo podía creer ni imaginar. Si aun con el segundo Astrodome lleno allá por febrero me costaba creer la popularidad que tenía aquí en Estados Unidos y en México, ¿qué podía pensar si ganaba un Grammy? Fui a New York para pasear y disfrutar de la fiesta. Para mí era demasiado estar en ese lugar. Muchos artistas conocidos y un montón de gente persiguiéndome para que cumpla con la “reglas de protocolo”. Veía gente que ni me miraba y otros no latinos que cuando les decía quién era, manifestaban conocerme y hasta sabían de nombre algunas de mis canciones. Eso me dio una pauta de que yo era más que una simple cantante latina. Todos sabían que hablaba inglés y que me preparaba para el mercado anglosajón pues ya muchos hablaban de mí sobre todo después del Grammy, de mi participación en la película “Don Juan De Marco” y de la telenovela “Dos mujeres, un camino”. Por un lado, noté que ya lo latino no era tan indiferente para todos en Estados Unidos, y encima yo me preparaba para conquistarlos a ellos. Sentí que estaba a mitad de camino y que me faltaba un pasito, sólo un pasito para convertirme para los latinos en su Reina y para los demás en una gran artista internacional. Ya lo certifiqué el mes pasado paradógicamente no en Estados Unidos, sino en México, más precisamente en Monterrey y más concretamente en el Programa “En vivo”, de Ricardo Rocha. Allí en un minirreportaje que se me hiciera en el medio del concierto en vivo que realicé me anoticiaron de que estaba entre los 200 artistas más famosos en los Estados Unidos, según encuesta hecha a gente de todos los idiomas, de todas las etnias. Y resaltaban cómo el público no sólo me admiraba sino que me quería, que me quería cuidar, que quería verme bien. Es notable todo esto. De ser una artista desconocida a todo esto. Todo me ha salido bien. Encima sacamos a la venta el disco “Amor prohibido” y fue un éxito en ventas, y esas ventas lograron esta locura en Monterrey que ya me adoptó como su Reina. ¡¡Dios mío!! ¡¡Cuántas sensaciones hermosas!! Es sólo dar un pequeño paso más. Otro pasito más. Afuera la gente literalmente explota. Pronto tengo que salir. De pronto siento un pequeño dolor en el estómago, pero son los nervios. Quiero no pensar en ello, pero cada tanto viene esa pesadilla terrible de la que no quiero hablar y mis miedos. Sé que en cuanto salga de aquí me olvidaré de todo y ofreceré mi mejor show… A veces siento que necesito ayuda, necesito a alguien que me dé ese empujoncito, que me ayude a lograr dar ese pequeño pasito para completar el camino a la gloria. Espero que ese alguien escuche mis ruegos y me ayude pronto. Necesito que ese alguien sepa que yo, Selena, necesito de su ayuda para que todo no se me escurra entre las manos. Espero que todo salga bien…

***

¡¡Psst, psst, aquí!!, me dice un señor escondido detrás de unos carteles de una obra en construcción. Casi no percibí su presencia. Iba casi corriendo camino al trabajo pues ya llegaba tarde, por lo que nada ni nadie podía interferir mi corrida alocada hacia mi objetivo diario. Encima iba escuchando la radio que me hablaba de los males diarios por los que amanecíamos y atravesaríamos todo el día en nuestro bendito país. Pero no pude evitar detenerme. Primero lo que me llamó la atención fue la expresión de ese hombre. Había en él una mirada de alguien que me estaba llamando por algo bueno o por algo que me podía servir. Incluso pensé que había perdido algo en el camino y por eso me llamaba. Luego me intrigó el hecho de que estuviera en impermeable en la entrada de ese edificio en construcción. No es que el lugar estuviera cerrado. No es que no hubiera nadie. Es más. Al lado de él pasaban los obreros llevando en sus carretillas el material que servía para seguir construyendo. Eso sí, el día estaba feo y una fina llovizna acariciaba los cuerpos de todos los que andaban por allí. Dentro de lo perturbador de la situación, al menos entendía lo del impermeable del buen señor. “Vamos, no temas. Aunque parezca raro o peligroso, no tengo raras intenciones. Sólo tengo una pregunta para hacerte”. Me acerqué sin entender. Traté de ensayar un último intento para evitar acercarme con un buen motivo: “Es que llego tarde al trabajo y me van a descontar el día…”. “Selena. Tú admiras a Selena. ¿Te gustaría verla?”. “¿Qué? ¿Cómo? ¿Cómo sabes que me gusta Selena? Espera. Espera. ¿Estamos hablando de lo mismo? ¿Te estás refiriendo a Selena o a Selena Gómez?”. El señor se rió, me hizo un gesto con la mano juntando los dedos, me miró como diciendo “Vamos, ¿de qué me hablas?” y luego más seriamente me dijo: “En este mundo cuando se habla de Selena se habla de una sola persona. ¿Acaso no crees tú lo mismo?”. Yo lo miré con satisfacción, me reí y me justifiqué diciéndole que al decirme si quería ver a Selena lamentablemente no lo podría hacer aunque quisiera. Sí a Selena Gómez… “¿Qué te parece viajar en el tiempo para verla? ¿Cuál sería el concierto en el que la querrías ver? Seguro que querrás verla en el Houston Astrodome, ¿no? ¡¡Qué bella lucía allí y que impresionante concierto dio esa noche!!…”, me dijo el señor pasando al fondo del asunto sin escuchar lo que le decía. “¿Pero quién eres tú? No me has dicho quién eres. ¿Cómo sabes que me gusta Selena, que pretendes a cambio? Aparte, si puedo ir a ver a Selena, no me voy a contentar con verla. Voy a querer evitar lo que le pasó”, le dije sumiéndome en una profunda desesperación y tristeza ... “Mira, allí, hay un bar. Tomemos un café y hablemos de todo esto. ¿Aún tienes las fotos de Selena en tu mochila que las llevas todos los días, no?”. Yo lo miré con suficiencia, abrí la mochila, tomé mi bolsita de nylon en las que guardo un montón de fotos de Selena que llevo todos los días de casa al trabajo y del trabajo a casa, y se las mostré. “Debí suponerlo”, me dijo el señor sonriendo mientras entrábamos al bar….

“Antes que nada te digo que si puedo ir atrás en el tiempo y ver a Selena en concierto, prefiero ver a Selena en el Far West Rodeo de diciembre de 1994. Es un concierto que se conoce por partes y querría verlo completo. Además, me gustaría estar con toda esa gente que colmaba el lugar. Quisiera corear el tema “No debes jugar” con todos ellos y bajo la batuta de Selena, quisiera verla actuar con su canto, con sus movimientos, con su voz, quisiera verla a Selena en su plenitud…”. “Sí, tienes razón, es un bellísimo concierto que bien merecería que todos lo vieran completo. Pero hay varios conciertos de esa actuación de Selena en el Far West Rodeo. ¿Cuál elegirías?”. “¡¡La que está vestida de azul!!”; le dije con firmeza y casi a los gritos. “Reconozco que en el que lució vestida de rojo también estaba espectacular, pero en el que te digo hay una interacción tremenda entre ella y el público, y en todos los conciertos de Monterrey lo bueno es que Selena tenía el público bien cerquita, a diferencia de lo que sucedía en Estados Unidos. Allí se podía apreciar mejor el carisma y el talento de Selena. Encima, ésa sería su última aparición en Monterrey. Viéndola allí, ¿quién podía imaginar lo que sobrevendría después? No hay caso. Por más que uno quiera aferrarse a los lindos recuerdos, siempre lo malo estará atormentándonos…”, le dije meneando la cabeza. “Así son las cosas, muchacho. Sé que a ti no te gustan que te hablan de imponderables, de imposibles y del destino, pero sé lo que quieres a Selena y que darías todo por ella. Debo confesar que es muy conmovedor que te sacrifiques tanto por alguien que ya no está entre nosotros. Por eso al menos quiero darte la oportunidad de que la veas. Es lo menos y es lo más que te puedo ofrecer. Porque desde ya que no puedes decirle nada que implique que Selena intuya lo que va a pasar. Si tienes la oportunidad, no le puedes hablar ni de lo que sucederá ni de nada que haga cambiar el curso de las cosas. Sabes que por allí, por querer hacer un bien harás algo peor. Pero quiero que aceptes esta invitación. Quiero que tengas oportunidad de verla. Tanto le has escrito, tantos recuerdos sin haberla vista salvo en videos que al menos mereces esta oportunidad. Además, por allí lo que veas te sirva para tus próximos escritos…”. “Sí, tal vez tengas razón”, le dije sin mucha convicción, ya que para mí escribirle es sólo exteriorizar mi admiración pero también mi angustia por lo sucedido a Selena, y mi sueño imposible de que ella algún día vuelva o de que alguien me certifique alguna vez que todo esto es sólo producto de una tonta y absurda pesadilla. Nada de lo que yo vea cambiará el panorama. El verla me hará ponerme contento pero por un tiempito, tal vez pueda tener más conocimiento de ella, podré sentir en toda su dimensión lo que es un concierto suyo, pero eso sólo hará que pueda acaso escribir sobre ella con más detalle. Y no es que eso no sea para mí suficiente, pero es como cuando pienso en lo que yo realmente querría hacer por Selena. A mí sólo me interesaría ir a verla para no sólo mirarla, sino para abrazarla, para agradecerle … y para buscar la manera de que no suceda lo que sucedió. ¿Acaso este señor que sabe tanto de mí no imagina que lo intentaré aunque sea de un modo elegante y sin escándalos. Estaba por decírselo pero él llamativamente me interrumpió en mis pensamientos extendiendo unos boletos. “Toma. Éstas son las entradas para ver a Selena en el Far West Rodeo y es del concierto en el que está vestida de azul. Por lo demás no te preocupes. Te sorprenderás tal vez de cómo viajarás en el tiempo. Cuando llegues a Monterrey habrá alguien que te esperará para llevarte. Está todo arreglado y planificado. Verás a Selena y podrás sentir lo que es ella en vivo en toda su dimensión. Podrás ver a alguien a quien que ya le has dedicado parte de tu vida y lo harás hasta tu muerte, sin duda … Ya sabes lo que no puedes hacer y sería bueno que no lo intentes. Procura que ese día sea inolvidable para ti. De la vuelta yo me ocupo. Luego te digo. Entonces, ¿qué me dices? ¿Aceptas o no?...

***

¿Estará bien que me ponga esta vez boustiers y pantalón azules? Quiero cambiar. En el otro concierto me puse el conjunto de color rojo. Me quedaba muy bien, hice un buen concierto, pero quiero lucir con otro color. No sé por qué, pero intuyo que a muchos les gustará y con el tiempo recordarán este concierto y para bien. Estoy muy nerviosa. Sí, ya sé que lo dije antes. Además, siempre estoy nerviosa antes de los conciertos. Pero esta vez mis nervios son diferentes. Son nervios de expectativa, son nervios de crecimiento, son nervios de estar cambiando de etapa en mi vida. Porque sé que haré un magnífico concierto. Lo intuyo, lo percibo. Esa gente que me está esperando allí me motiva y mucho. Nunca lo diré públicamente pero me gustan más los conciertos en México que en Estados Unidos, pues en la República Mexicana tengo al público bien cerca y eso me permite interactuar más, jugar más, desplegar con más soltura mi voz, mi canto, mi baile. En mis tierras, si canto en estadios, casi siempre tengo al público en las tribunas y por lo tanto lejos. Muchas veces trato de salir del escenario para acercarme pero a veces no puedo. Disfruto más en los lugares pequeños en los que irremediablemente tengo al público casi encima de mí o ya en los festivales abiertos en los que el público disfruta del espectáculo estando en el campo y teniendo la oportunidad de observarme desde cualquier lugar. Tampoco diré públicamente que el público en México me resulta más atractivo pues exterioriza más, grita más, participa más. Es cierto que por allí es bueno que se participe menos y se escuche más, como ocurre en Estados Unidos, pero lo bueno en los conciertos en vivo es que se vive más los temas, se siente, se puede percibir lo que le gusta más al público y lo que uno representa para ellos. Me estoy dando cuenta de que hablo mucho del público … Supongo que ante la inminencia de este concierto en el que tendré mucha gente tan cerca me hace pensar mucho en ese detalle, pero también pienso en ello pues medito sobre mi futuro y sé que conviviré mucho con estos escenarios en diferentes tierras. Me han dicho que en muchos países de Sudamérica se viven los conciertos así, y según el país la gente participa mucho, y le gusta cantar y bailar. Muchas veces cuando escucho estos comentarios y cuando sé que se vendrán muchos conciertos en Centroamérica y Sudamérica me pregunto qué será de mí en esas tierras, cómo me recibirán, cuánto me conocen, qué esperan de mí, qué referencia tienen de la música texana, cómo querrán verme, como la cantante latina con su hits en español muy exitosos o bien en mi nueva faceta de cantante de habla inglesa que tanto se pondera mundialmente. Me pregunto si me verán como una más y me pedirán lo mismo que a todas, o bien si se quedarán impactados por lo que les doy. Espero sorprenderlos como lo hice por aquí. Tengo a mi favor mi esperanza y mi optimismo. Estoy en un momento en el que todo se me da, todo se me cumple y todos mis sueños se hacen realidad. Ya no sólo me destaco como cantante. También me destaco como diseñadora. Nunca había estado en una posición así. Siempre corrí, corrí y corrí en busca de objetivos y de lograr algún sueño. Siempre tuve que vivir arriba de un bus esperando que la suerte alguna vez cambie. Esta vez las cosas empiezan a ser diferentes. Ya puedo vivir mi vida musical estando cada vez más tiempo en un lugar fijo que arriba de un bus. Por primera vez pienso que hay que ver cómo se puede mantener lo logrado, en vez de pensar en cuándo lograré algo en el negocio de la música. Lo ocurrido este año me cambió la perspectiva. Antes iba ascendiendo pero no pensaba en ver cómo mantenía al público pendiente de mí. Hacía lo que debía hacer y le ponía mucho de mí, mucho de mi pasión, mucho de mi espíritu para que la gente estuviera expectante de lo que hacía. Ahora sé que el público me ha adoptado como su artista preferida. Ahora sé que soy una estrella. Antes era una promesa en ascenso. Ahora soy una realidad. Diría que este concierto será la ratificación de lo que pienso y siento, y de todo lo que he logrado y madurado. El año que viene será determinante para mí y para el grupo. No se tratará sólo de mantener lo logrado, pues aunque quisiera no podría. Se vendrá un año en el que no sólo saldré de Estados Unidos para ir a México y ocasionalmente para Centroamérica. Ahora tendré giras más largas y más lejanas. Y si por fin sale el disco en inglés tal tenga que ver cómo compatibilizo las giras por toda América latina con las giras por todo Estados Unidos con mi nuevo disco. No me sale decir en este caso que no sé qué hacer, pues sí sé qué hacer. Soñamos, peleamos y nos sacrificamos mucho para tener una oportunidad. Sólo una. Y aquí estamos. Sólo tendremos problemas para ordenarnos un poco. Nada más. Es una etapa nueva. Un mundo nuevo nos espera, pero eso me excita y me incentiva más. Recuerdo cuando en el programa “En vivo”, de Ricardo Rocha, se quedaron asombrados cuando les dije que haría un disco en inglés, y me preguntaron si no tenía miedo de apuntar al mercado anglosajón y a un público tan distinto. Y recuerdo que les dije que seguro tenía miedo pero también tenía en claro que había que arriesgar en la vida, que debía probar ese camino para saber si lo podía lograr o no, si lo quería lograr o no, hasta dónde podría llegar. Ahora que lo pienso, el miedo tiene sus cosas negativas, paralizantes, pero también positivas y movilizantes. El miedo no me hace conformar, no me hace detener sino acelerar. Me hace vivir las cosas con más ganas, con más pasión. La vida es una y hay que aprovecharla. Tal vez sea una verdad de Perogrullo pero bien cierta y que yo lo aprendí en la práctica, en la vida. Por eso tengo tantos proyectos y busco lograrlos sin perder tiempo. No me dormiré en los laureles. Yo no quiero ser una más que se conforma con poco. Yo soy Selena y quiero que me recuerden así, con ese nombre y por lo que soy y represento ...¡¡Uyy!! ¡¡Ya es hora de salir a cantar!! Ya me tengo que ir. Allí está el público coreando mi nombre y yo con todas mis ganas de darle todo mi potencial. Les daré mucho más de lo que se imaginan, como siempre. Les daré lo mejor para que me quieran siempre, me recuerden siempre ¡¡y no se olviden nunca de mí!! Y definitivamente, ¡¡este conjunto en azul es más lindo que el rojo!!

***

“Sí, acepto”, le dije finalmente. “Aunque te aclaro que difícilmente cambie de opinión por ir a verla. Sabes que el verla me da placer pero a la vez mucha tristeza. Sabes que todo que hago es por ella y por su recuerdo. Y sabes que querré hacer algo, darle un indicio, algo del que tenga que pensar…”. “Mira”, me interrumpió el señor, “yo estaré por allí. Tú no me verás, pero yo sí. Primero, habrá que ver si puedes acercarte. Piensa que no es nada fácil. Y segundo, yo no saldré a evitar lo que intentes hacer. Yo creo que tú sabes que decir determinadas cosas antes de tiempo pueden generar peores consecuencias que los acontecimientos ya pasados. Tú mismo sabes cuál es el límite. No tengo que decírtelo. La misma mirada de Selena te lo dirá…”. “¿Pero entonces para qué quieres que vaya? ¿Qué sentido tiene? ¿Sabes lo que significa ir a ver a Selena y luego marcharte con la seguridad de lo que pasará en meses? ¿Sabes lo que significa para mí ver a Selena en un momento en el que está por conquistar un mundo que se lo priva a través de una psicópata? ¿Acaso no sabes que si por mi fuera cambiaría mi vida por la suya para que ella tenga la oportunidad de vivir lo que este injusto y malvado mundo le impidió?”, le pregunté con desesperación sin darme cuenta de que el señor aprovechaba ese instante para llevarme a un auto y partir a un rumbo desconocido. Cuando lo advertí, le dije que cuándo me dirá quién es y cuándo viajaremos en el tiempo. “Ya lo estamos haciendo”, me dijo mientras manejaba con gran concentración por una autopista primero, por una ruta después. “Sólo mantente callado y atento. Y observa, pues en breve estarás en Monterrey … en diciembre de 1994 … ¿Estás preparado?”. Yo le hice un gesto afirmativo con la cabeza y seguí el trayecto en ruta en silencio. Estaba nervioso. Tenía un nudo en el estómago. Esta providencia me hacía pensar hasta qué punto no era un llamado, un pedido de Selena y que yo iba a ese encuentro. Hasta qué punto este señor que me llevaba no estaba cumpliendo otro sueño, otro anhelo. No sé bien por qué pero sentía que estaba yendo por el deseo de alguien, por el ruego de alguien. Se me repetía una y otra vez la palabra “pesadilla” y eso me sobresaltaba. Miré al señor que estaba concentrado y ya no quise preguntarle quién era, de dónde venía, qué quería realmente. Intuía que saberlo sería aun peor …”Agárrate bien fuerte que allí vamos”, me dijo el señor mientras subía el auto a gran velocidad por la ruta de un modo abrupto. Yo no atiné a decirle nada, tenía mucho temor pero no desconfianza. La velocidad del auto era increíble y casi me quedé sin habla cuando advertí que abajo no había suelo y sentía como si estuviéramos volando. Podía ver las ruedas como flotando en la nada misma. Por un instante recordé la escena de la película In the mouth of madness”, de John Carpenter, en la que unas personas buscaban a un autor de libros exitoso que se había fugado a un pueblo que según todos ya no existía más, pero que ellos lo habían localizarlo cambiando de dimensión yendo por una ruta camino a dicho pueblo. También recordé que la película era de 1995, que el final era desolador y que nada era casualidad en la vida. De pronto me sobresalté por el ruido del auto producto de algún desnivel, ataque o mala maniobra. El auto se detuvo de pronto y vi que estábamos en una calle pequeña en una gran ciudad. Y el señor ya no estaba. Cuando estaba por llamarlo, se me acerca otro hombre que me dice: “¡¡Bienvenido a Monterrey!! ¡¡Ya vamos!! ¡¡Selena está por ofrecer un nuevo concierto!!

***

No sé cuánto llevamos de concierto, pero lo estoy disfrutando. Debe ser por eso que he perdido la noción del tiempo. Pocas veces me he sentido tan plena como tan linda. Las mujeres sabemos cuándo nos sentimos hermosas y avasallantes. Éste es uno de esos momentos. No sólo canto y bailo las canciones. Las vivo plenamente. Algo corre por mi cuerpo. Algo pasa en mi piel. Si tuviera que representar aparte las poses que hago, mi manera de cantar hoy, mi manera de expresarme ante el público, creo que no sabría hacerlo, pues esta vez es distinto de todo. Sólo me dejo llevar por lo que vivo, por lo que siento. Me siento bien, segura de mí misma. Sé qué quiero y a dónde voy. Estoy en lo más alto y lo disfruto. Y no es que sólo sienta que estoy en lo más alto por la venta de los discos, por la cantidad de asistentes al concierto, porque ahora me conocen más en la televisión, porque soy reconocida masivamente por los grandes medios de comunicación, por la gran prensa. No. No es eso. Estoy en lo más alto pues siento que he logrado mi propio estilo, que he impuesto mi propia personalidad en el escenario. Así como me siento plenamente mujer y no sólo una chiquilla que canta y es una promesa, también me siento una cantante única a la que todos admiran, a la que todos quieren imitar. No lo digo por vanidad. No lo digo por soberbia. ¡¡Al contrario!! Soy más vulnerable de lo que se cree. Pero siento una seguridad, una plenitud y un goce de ser como soy como nunca lo había sentido antes. Me siento orgullosa de ser como soy. Me gusta estar en este lugar. Me gusta ser Selena con todo lo que significa para mí, para mi familia, para mi esposo, para mis fans. Soy la mejor. Me siento la mejor. Es una sensación hermosa e indescriptible. Pero que se entienda. No me siento más que nadie. No soy de las que va por las calles mirando por arriba a las personas pensando que tiene derecho a hacer cualquier cosa. No se trata de eso. Se trata de sentirse bien con una misma, de gozar de hacer lo que a uno le gusta, de expresarse con honestidad tal cual es, de sentirse admirada y respetada. Mientras muevo mi cuerpo a uno y otro lado sólo siento placer. Y creo que cuando uno transmite eso, el público lo capta y acompaña ese disfrute. Si llegué a arengar a la gente a cantar conmigo la canción “No debes jugar” cuan si fuera una estrella de rock es porque ya siento que puedo hacer lo que quiero y generar sólo alegría en la gente. Disfruto del escenario, disfruto del público. Aquí en el escenario yo me olvido de quién soy y cómo llegué aquí. Sólo me limito a hacer lo que haría en cualquier lugar. Sólo me limito a ser Selena. Y me da mucha alegría y satisfacción que la gente me quiera tal cual soy. ¡¡Espero que me quieran siempre, no defraudarlos nunca y que no me dejen nunca sola!!

***

¡¡Dios mío!! ¡¡Qué artista!! ¡¡Qué mujer!! ¡¡Nunca vi semejante artista!! Selena es distinta, distinta a todas. Su manera de cantar, su manera de expresarse, su manera de bailar, su eterna risa, su mano en el pecho, su sentimiento puro para cantar. ¡¡Y está tan bella con su pelo bien largo y con flequillo!! Los grandes artistas se ven cuando están en un escenario y Selena definitivamente lo es. Selena hace distinto todo. A veces parece que lo que hace lo podría hacer cualquiera. Uno podría decir que cualquier artista podría saludar como lo hace Selena, cualquier cantante podría tener su voz, su carisma, su actuación. Pero no. Selena es todo eso y mucho más. Ella le da un toque distinto pues se las ingenia para mostrar todo de sí, sus sentimientos, su forma de ver y de sentir las cosas, sus estados de ánimo, sus proyectos, sus sueños, sus pensamientos, lo que quiere para sí y para el público. Ella no canta la misma canción del mismo modo. Como mucho podrá tener dos o tres cosas iguales en cada concierto, como su forma de mover sus manos en el inicio de “Como la Flor”, su forma de sonreír y de mirar a Don Shelton en “El chico del apartamento 512”, su forma de increpar a sus ex novios en “¿Qué creías?”, su manera de mirar al público en “Si una vez”, pero lo demás … Lo demás es como le surge en ese momento y cada momento es bien diferente. Ahora que puedo ver el concierto completo y ver a Selena tan de cerca puedo apreciar lo tremenda que era como artista, cómo podía hacer de cada canción mil canciones, cómo podía tener al público en una sola mano. Selena es distinta … era distinta. Nunca veré a alguien como ella, simplemente porque como ella no habrá nadie. A Selena le cabe muy bien esa parte de “Qué creías?” en la que cantaba “¿Qué creías? ¿Que como yo había muchas?”. Me dan tantas ganas de decirle que no, que como ella no hay muchas, no hay una, ni dos, sólo está ella. ¡¡Qué artista increíble!! ¡¡Qué mujer admirable!! Qué manera de cantar, qué manera de ser grande siendo tan sólo ella misma, una cantante honesta y tremendamente talentosa. Me da gracia y a la vez tristeza ver a las artistas que se han consagrado después de ella, pues por más buenas que fueren, si ella estuviera, todas quedarían relegadas a un segundísimo plano. Pues la gente es sabia: pueden gustarle muchas pero sólo se admira a muy pocas, y querer … diría que a una sola. Y es ver a Selena y a la gente, y es ver cómo ésta admira y quiere a Selena. Lo que genera esta mujer es único porque ella es única. No. No quiero que se vaya. No. No puedo soportar estar viviendo y viendo a una mujer dando su mejor concierto, gozando con lo que está haciendo sabiendo que en poco más de 3 meses todo se terminará de la forma más abrupta, del modo más insólito. No. No lo voy a poder soportar … Después de ver este concierto y de participar de algo tan hermoso como formar parte del coro que coreaba el tema “No debes jugar” arengado y dirigido por Selena misma, no puedo no decirle algo, no dejarle algo marcado en su mente, en su corazón. Allí comenzó a cantar “Fotos y recuerdos”. Me voy a abrir paso entre la gente. Voy a llegar hasta el escenario. Algo le tengo que decir. Yo estoy seguro de que hay algo que desearía escuchar. Espero poder decirle aunque sea algo que signifique que cambie la historia, esa dolorosa historia…

***

No sé por qué pero en algún momento me vienen esos miedos, esas pesadillas, esos sueños de los que nunca quise hablar, esa sensación que nunca querría sentir… ¿Por qué me pasará eso? ¿A qué realmente le temo? Lo pienso y me lo digo en el medio de este concierto en el que me siento que he llegado al lugar tan soñado y que puedo ir muchísimo más lejos si me lo propongo. ¿Y no será que hay algo que no estamos haciendo bien? ¿Será por eso que le tengo tanto miedo a quedarme sola? ¿Qué significará realmente para mí quedarme sola? ¿Hay algo que se me escapa, hay algo que no haré bien, hay algo del cual no estoy atenta? Pero bueno, Selena, no pienses en eso. Cada vez que hay una pausa entre canción y canción me vienen estos miedos, estas preguntas. Será por eso que trato de cantar las canciones sin pausa y cuando las hay trato de cantar lo que sea, lo que me surja … ¡¡Y pensar que así nació “Bidi bidi bom bom”!! Debería estar más atenta y pensar que es mejor no paralizarse por el miedo y hacer cosas más productivas … Sí, eso haré. Voy a aprovechar, ahora que estoy cantando “Fotos y recuerdos” para saludar a la gente. Algo me dice que éste es otro buen momento para hacerlo…

***

No sé cómo no me ha matado el público. Si lo intentara en mi país ya me hubiesen pulverizado. Pero se ve que aquí se respetan más entre todos, pues sólo me basta con decir “Permiso” para seguir avanzando al escenario. Tengo que llegar, tengo que llegar antes de que termine la canción. Ya estoy, estoy bien cerca de ella. Justo está cerca del lugar en el que estoy. Está saludando. ¡¡Ahí me vio!! Extiendo desesperadamente mi mano: “Aquí, aquí, Selena. Como tú no hay muchas, no hay nadie. ¡¡Eres única!! ¡¡Cuídate, cuídate por favor!! ¡¡Te lo ruego!! ¡¡No estás sola!! Está toda esta gente que te quiere mucho y que daría todo por ti” y por un instante apreté su mano para que sólo sintiera lo que me pasaba, y luego me la quedé mirando con ruego…

***

¡¡Cómo está el público!! ¡¡Es hermoso sentirse tan querida!! Estaré un ratito más saludando a todo aquel que me alce su mano mientras me canta o me dice cosas hermosas. ¡¡Uy!! Allí viene alguien corriendo desesperadamente. Creo que me dice algo … Hay algo en su mirada … Que soy única, que me cuide, que no estoy sola ... ¡¡Ahora entiendo, entiendo todo!! Sé que significan esos miedos, esas pesadillas. Gracias, gra… ¡¡Uy, ya no está ese chico!! ¿Dónde se habrá ido?

***

La marea de gente me llevó lejos de Selena. Estaba triste porque hubiese querido que ese instante en el que le tomé el brazo no se fuera nunca. Y estaba ansioso por saber si ella pudo captar algo. Seguí el concierto hasta el final pero con la misma tristeza con la que veo algún video lindo, con la misma tristeza de saber que Selena no está entre nosotros…

***

Espera un ratito, padre. Ya atenderé a todos, pero déjame ir un ratito con A.B. a buscar a alguien. Son sólo 5 minutos y tienen que ser ahora. ¿Vamos A.B.?…

***

“¿Y cómo la pasaste?”, me dijo el señor, quien se me apareció de golpe a la salida. “Ella es simplemente estupenda, pero no hay caso, siempre terminaré triste”, le contesté. ¿Crees que Selena escuchó lo que le dijiste?”, me preguntó ante la sorpresa de mi parte…

***

“Sí, yo lo escuché y por eso vengo a agradecérselo”, se me anticipó alguien en la respuesta a la pregunta del señor. Miro y era Selena que me mira y se echa a reír. ¡¡Era ella, era Selena!! Yo la miré y la abracé antes de que me viera llorar. Estuve un largo rato así mientras Selena me decía “No llores, no llores, no hay motivo para llorar. Creeme que entendí todo y no te preocupes. ¡¡Sé que nunca estaré sola!!” y me dio un enorme beso. Yo la miré con ganas de decirle todo, miré al señor con gesto de desesperación para que no diga más nada y a A.B. luchando solo contra los fans para que esperaran un ratito para que Selena los saludara mientras le hacía señas desesperadas a ella y a su padre que estaba por allí. “Me tengo que ir, pero guárdate esto. Sé que lo apreciarás. Ábrelo cuando ya no me veas. Cuídate muchísimo y sé que nos veremos muy pronto”. “¡¡Así lo espero, Selena!! ¡¡Así lo espero!!” y la abracé bien fuerte. Quería que en ese abrazo estuvieran expresadas todas aquellas cosas que no podía decir, y que ella las sintiera. Cuando nos separamos Selena me miró con ternura y me dijo: “Despreocúpate. Sé lo que me quisiste decir y lo más lindo es que me lo hayas dicho ahora. Tal vez más tarde no lo hubiese podido escuchar” y se fue dándome besitos en el aire y saluditos con su mano mientras se la llevaba A.B. quien también me saludó de lejos…

***

“¡¡Abre lo que te dejó Selena!!” me dijo el señor. Cuando abro el paquete me encuentro con que era el boustier azul que llevó esa noche con una notita: “You liked the blue boustier better than the red one too? I hope so! And if there aren't many like me ... it's because you made me feel unique! Love. Selena. 1994”. Leí y releí la nota mientras seguía llorando sin parar. Al rato sólo pude decir, meneando la cabeza: “Espero que haya servido de algo…”. “Servirá, servirá”, me dijo el señor. “¿Por qué?”, le pregunté. “Tengamos fe. Yo también quiero que cambien las cosas y por eso pensé que alguien que quiere tanto y tanto a Selena por allí podría hacer que Selena cambie su destino. ¿No crees que es una buena idea?”. Yo lo miré, me sonreí pues también entendí todo esa noche y le di un fuerte abrazo. “Pues tengamos fe, entonces”, le dije y nos fuimos riendo con la esperanza de que tal vez a la vuelta del pasado el presente sea bien diferente con un mundo más lindo y más esperanzado, un mundo lleno de Amor, con un mundo lleno del Amor de Selena…

(Se dice que lo último que se pierde es la esperanza. Y yo sigo teniendo la esperanza de que algún día Selena vuelva a estar entre nosotros. Este mundo no puede ser tan malvado, tan tonto, tan injusto. Este mundo se dará cuenta alguna vez de que sólo podrá seguir viviendo con el Amor de Selena, que sólo con ella habrá esperanza de un mundo mejor.)

Yo te sigo queriendo, Selena, esperando. No me resignaré nunca y aunque nunca pueda verte, al menos trataré con mi recuerdo de que se te recuerde siempre y de que no te sientas nunca sola…

Te lo desea con mucho Amor, con tanto Amor…

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)





Tan chiquita pero picosa ... ¿Recuerdas, Selena?


Recuerdo aquella noche … ¡¡Cómo olvidarla!! Tal vez para muchos esa noche sea recordada como una de las tantas presentaciones lindas de Selena, de una Selena que empezaba a despuntar internacionalmente, en la que Texas comenzaba a quedarle chica, de una Texas que comenzaba a tratarla como una Reina. Hoy, habiendo ya pasados los 20 años de edad -más precisamente 26, teniendo ya más años de los que tenía Selena cuando partió-, cuando revivo aquel concierto en el que participé, me emociona ver a esa artista que no podía creer lo que estaba viviendo y que le hacía ser una cantante tan humilde y tan apegada a su gente. Una artista que aún pedía disculpas a una reportera si no le quedaba bien el sombrero que llevaba puesto y que hacía que no luciera como debía, según ella, ante las cámaras. Una artista que aún tenía temores y que no los podía disimular, porque se sentía responsable ante su público y, sobre todo, ante su familia. Una cantante que apenas llevaba unos meses de casada y que llevaba su vida a todo vértigo y haciendo todo al mismo tiempo. Pues al poco tiempo de casarse vino el rotundo éxito de “Como la Flor” y de “La carcacha”, y eso la puso en exposición fuerte en México, sobre todo en Monterrey, y de allí las giras a uno y otro país, a una y otra ciudad. Selena grabaría su primer video en Monterrey con “La carcacha” debido al suceso que había provocado Selena allí y sobre todo porque en Monterrey Selena fue una explosión con ese tema, no sólo con “Como la Flor”. El destino, como tantas cosas que provocó en Selena, hizo que paradógicamente Selena nunca llegara a hacer un video de “Como la Flor”, un tema que no fue sólo el primer número 1 de Selena, sino el primer gran tema que nos llegó a todos los latinos por igual, sean de Estados Unidos, de México o de cualquier país de Latinoamérica. Ése fue un tema que nos llegó al corazón de todos y nos dejaron tan bonitos recuerdos, como los que yo tengo de aquella noche de “Estamos en Tejas”. Esa noche en la que fui protagonista sin querer serlo y que recibí como premio más de un hermoso abrazo de Selena y el mote de “¡¡tan chiquita pero picosa!!”. Yo estaba allí en el escenario sin querer estar en el centro de él. Me contentaba con estar al costado del escenario esperando mi momento para cantarle a Selena. Yo sólo quería agradecerle a Selena y darle mi cariño a través de cantarle como se debe aquella canción, su canción. Yo sólo recuerdo, más allá de las imágenes que se vean hoy día, que estaba callada a la espera de mi turno. Tal vez, a diferencia de las otras chicas que habían sido escogidas para hacer de Selena por un ratito cantando “Como la Flor”, estaba callada pues quería estar lo más concentrada posible como para no olvidarme la letra, tratando de que la gente, el griterío, la necesidad de figurar de tanta gente no me hicieran desviar de mi intención de dejarle mi mejor impresión a Selena. Es cierto que era muy, muy pequeña, y que posiblemente no iba a ser muy tenida en cuenta mi representación. De hecho, cada vez que veo el video, en toda la etapa de selección de las cuatro chicas que subimos al escenario y hasta el momento de comenzar a cantar yo casi no fui filmada. Todo estaba más bien centrado en las otras chicas que eran ya todas adolescentes. La única pequeña era yo y por suerte el destino hizo que a mí me tocara en último lugar. Desde mi razonamiento más puro y más sentimental, en el que yo lo único que quería era darle mi mejor interpretación a Selena, yo quería sorprenderla, dejarla con la boca abierta con mi mejor entonación, sabiendo bien la letra y no perder la concentración. En definitiva, quería ser y actuar como Selena. Yo aún siendo pequeña no buscaba allí en el escenario divertirme, copar el escenario y hacer reír a la gente. De ninguna manera hubiese permitido a mi padre, por más pequeña que fuera, que me llevara allí para cantar mal, desafinar o no saber bien la letra. Eso hubiese sido para mí querer ser yo protagonista sin pensar que eso no le gustaría a Selena, por más que ella jamás lo haría notar a cualquiera de las participantes, pues para ella lo más importante era su público y que éste fuera feliz. Pero yo sabía, con esa intuición, ese pensamiento y ese sentimiento en grado puro que tenemos los niños, en el que la mentira y la falsedad no son moneda corriente, en el que pensamos que es normal decir y pensar lo que realmente uno siente, que a Selena le gustaría que aprovecháramos bien el momento, que utilizáramos esa oportunidad única para expresar nuestro talento, nuestro homenaje, nuestro agradecimiento. Yo vi cómo en un momento Selena, un poco en broma, un poco en serio, le decía a una de las chicas que era un momento en el que ellas debían sentirse una “¡¡big star!!”. Yo sabía que con Selena las cosas eran distintas pues ella era bien, bien distinta a todas. Selena no era de esas artistas superficiales, no era producto de un invento, ni la creación de nadie. Selena estaba allí gracias a nosotros pero también gracias a su talento, gracias a su don de gente. Con el tiempo supe que Selena había empezado a cantar desde muy pequeña, a la edad que yo tenía en el momento de cantar “Como la Flor” en el concierto de “Estamos en Tejas” de 1992. Para ella siempre fue un desafío cantar. Ya en el escenario ella siempre supo que no podría tomarlo a la ligera, como un pasatiempo, como un “hobby”. Selena tuvo que cantar para mantener a toda una familia que esperaba todo de ella. Es curioso. En aquel momento, con mis 7 añitos, yo no lo sabía. No me hubiese imaginado ver a Selena cantando desde muy niña. Pero mi intuición de pequeña y de mujer me hizo ver que esa representación debía ser un verdadero homenaje y agradecimiento a Selena. El tiempo me hizo ver que yo veía y sentía, en todo lo que tuviera que ver con nuestra Selena, más de la cuenta, más de lo que yo hubiese imaginado y querido pensar en ese momento…

¡¡Ay, si hubiese sabido todo, si me hubiese dejado llevar por mi intuición y por lo que para mí significaba estar allí arriba en el escenario!! … No sé, no sé, pero verdaderamente estaba allí arriba en el escenario como si tuviera 30 años, edad que ni siquiera tengo en la actualidad, y no 7, como los que tenía en aquel entonces …Yo recuerdo que quería darle mi mejor homenaje a Selena, incluso tenía muy presente la palabra “agradecimiento”, “homenaje”, “tributo”. En un punto yo tenía la sensación de que le estábamos agradeciendo a alguien que recién empezaba a ser una verdadera sensación a pesar de que hacía ya un tiempo largo que cantaba y que en Texas ya era figura de al menos 6 años atrás. Era homenajearla como si fuera una artista consagrada de extensa trayectoria que está de vuelta o como si ya supiéramos lo que fuera a pasar, como si intuyéramos algo terrible sin saber qué era lo tan malo que pudiera suceder y en qué consistía. Si lo hubiese sabido, si al menos todo lo que sentía pudiese haberlo visto ante mis ojos, representado en mi mente, visualizado en alguna imagen, otra hubiese sido mi actitud y mi reacción. Todavía puedo sentir el abrazo de Selena, puedo sentir sus latidos, puedo escuchar su risa, puedo sentir su emoción, puedo sentirla eternamente agradecida al abrazarme otra vez ... Si por un instante se me hubiese representado allí mismo la escena de lo que sucedería poco menos de 3 años después, no la hubiese soltado nunca, me hubiese aferrado a ella y le hubiese dicho todo, todo. Si se lo tenía que decir en el escenario, lo hubiese hecho. Si hubiese podido hacer que me llevara al camarín con la excusa de que me diera un autógrafo o cualquier otra cosa, hubiese esperado a ese momento y decirle todo sin escatimar ninguna lágrima, sin reprimirme mis gritos y mis dolores. Porque, como todo lo que sucede con Selena, cada recuerdo, por más lindo que sea, nos lleva a ese instante de horror, a ese día nefasto, a esa angustia que no nos la quitaremos más. Pues aquel día supe lo que era la muerte, supe lo que era la pérdida, supe lo que es perder a un ser querido, supe sin quererlo nunca lo que es ser grande de golpe, perder mi niñez, mi inocencia, mi alegría. Cuando viví aquel momento, cuando recibí la noticia, cuando supe que jamás volvería a ver a Selena me pelee con la vida, me pelee con Dios, me pelee con la gente, aprendí a odiar, a odiar a esa detestable mujer que le quitó la alegría a Selena y nos quitó los sueños a todos nosotros. Yo viví ese terrible instante en el que, ante la pérdida y en la necesidad de aferrarme a algo para no morir en el llanto, no vivir en la tristeza, a abrazarme aunque más no sea a un instante de alegría de recuerdo a nuestra Selena, me acordé de aquellos abrazos de Selena, de aquella alegría de Selena, de aquella emoción de Selena, recordé una vez más aquellas palabras (“¡¡Les dije que era una niña picosa!!”), recordé que me dejó cantar un poquito más “Como la Flor”, y maldije no haberme aferrado a Selena para no soltarla nunca más, no permitirle que le hagan daño, no dejarla que se entristezca, seguirle cantando para que esté alegre, hacer todo lo posible para que tenga la mejor visión de nosotros, para que siga viviendo, para que siga creciendo, para que sea muy feliz. No hay peor sensación que la impotencia, la impotencia de lo injusto, la impotencia de lo irremediable, la impotencia frente al horror … A Selena … ¿Cómo le podía pasar esto a Selena? ¿Quién podía imaginarlo? Cada vez que veo algo de Selena, pero sobre todo cada vez que veo algo relacionado con ese concierto, no puedo dejar de llorar, pues cuando la veo cantar, la veo hablar en un reportaje, la veo ser en cada instante de esa noche, siento que Selena nunca deja de ser ella misma. No hace mucho veía un reportaje que le había hecho un periodista de la zona apenas terminado un show. Muchas veces pasaba, y eso era algo que no me gustaba, que cuando la reporteaba un varón, éste se extendía hasta el hartazgo con sus elogios hacia ella al quedar tan obnubilado por su belleza y por lo impactante de su presencia. Se me dirá que me molestaba si los varones quedaban obnubilados y enamorados de Selena apenas la veían. Para nada, ¡¡no me molestaba para nada!! Lo que pasa es que no me gustaba ni me gusta cuando ponen en primer lugar la belleza física de Selena, no porque no la tuviera ni que pensara que no fuera digna de destacar. Pero resaltar sólo eso o muy enfáticamente esa virtud era vulgarizar lo que realmente representaba Selena y a ella misma eso la incomodaba mucho y no le agradaba demasiado. Pero ella era tan encantadora que igual soportaba con una sonrisa estas situaciones tan comunes en un mundo muy machista aún. Pues el que admira realmente y en toda su dimensión a nuestra Selena sabe que lo que más impactaba e incluso enamoraba a Selena era su presencia, su figura, su voz, su interpretación, su carisma, su risa, su actitud, su trato con la gente. No era sólo su belleza física. Si Selena hubiese sido sólo eso, no sería muy distinta de tantas otras artistas. No hubiese sido una artista destacada. Sólo sería una más, que para destacarse y tener cierta notoriedad tendría que echar mano a lo que hacen muchas artistas de hoy, que es disfrazarse para llamar la atención, fotografiarse con alguien muy conocido y promocionarse un romance, pegar con un hit o vestirse seductoramente para gustar sólo por su belleza. Si Selena hubiese sido sólo eso, no sería Selena, sería una más, no sería distinta. Selena no tenía que demostrar que era una gran artista: simplemente lo era. Pero Selena tenía eso, que era distinta, y aún recuerdo cómo tomó con una paciencia infinita que un reportero estuviera un largo tiempo hablando él sin hacerle una pregunta. Encima hablaba al mundo hispano con un español aun más precario que Selena. Cada vez que veo ese video me da vergüenza ajena, pues veo la impaciencia de Selena para que le pregunte algo y él sólo hablaba de lo grandioso del show, que no estaba mal decirlo, pero ya que tenía a la protagonista exclusiva de todo ello había que aprovecharla, ¡¡y él no lo hacía!! ¡¡Uy, Dios!! ¡¡Cómo desee ahorcarlo!! Más de una vez le dije a través de la pantalla: “¡¡Pues pregúntale algo de una vez!!”. Yo estoy segura de que Selena pensaba lo mismo, pero allí estaba, sonriente como siempre y acostumbrada a soportar estas cuestiones con su mejor predisposición, aunque evidenciando cierto nerviosismo en sus movimientos. Fue tan absurdo todo que después de casi dos minutos de monólogo del entrevistador mechado con alguna acotación de Selena, cuando le llegó a preguntar algo, Selena no pudo evitar reírse mirando a su padre que estaba detrás del camarógrafo. Así era Selena, así fue su historia y por eso se la extraña tanto, sobre todo en estos tiempos en los que nadie es ni por asomo parecida a ella, y en los que si Selena estuviera todo sería muy, muy distinto. Pero bueno, parece que el mundo eligió este camino y estos protagonistas de hoy, y aquí estamos…

Ya en aquel momento podía observar a aquellas adolescentes y sentía que para ellas Selena era su modelo a seguir. Selena era para ellas esa amiga, esa hermana, esa madre que todo soñamos tener alguna vez. Recuerdo que una de ellas la tomaba a Selena como la artista del momento pero también como su confidente, como su amiga a la que le podía confiar todo. Incluso recuerdo que alcanzó a decirle al oído a Selena que si podía cantar a dúo con ella y eso mismo motivó que Selena le preguntara al público sobre si debía hacerlo o no, a lo que todos aprobaron efusivamente. Yo también sentía que muchas estaban allí porque Selena representaba para ellas una hermana, una hermana a la que encima le iba muy bien. Otra de las participantes, que tenía un nombre rarísimo, lo que hizo que Selena se lo preguntara mil veces antes de comprenderlo, la tomaba definitivamente como su amiga, pero como su amiga de mayor edad a la que admiraba y a la que se le quería parecer en todo. Y la otra participante era apenas una niña de unos 13 años que quería cantar y sobresalir frente a su ídolo a quien tenía tan cerca. Cantaba con fuerza, gritaba mucho pero le ponía ganas. Cuando Selena pidió un fuerte aplauso para ella, sintió como si la niña hubiera quedado defraudada por no poder cantar más. Selena llegó a decirle si estaba enfadada. Ella le dijo que no, pero Selena, que no podía con su genio ni con sus nervios, hizo una charada imitando a la niña que supuestamente le decía con fastidio que estaba bien pero que le pedía a los gritos que se fuera del escenario, pegándole incluso una patada en el trasero. Definitivamente esas niñas habían tomado ese momento de representar a Selena, de ser una “big star”, como un divertimento, una alegría que compartía con su ídolo, con su amiga, con su hermana, con su confidente. Les daba la posibilidad de estar cantando en público y de estar ante tanta gente siendo el centro de la escena. Pero Selena no sólo se quedaba compartiendo la alegría sino señalándole lo importante que era tener una oportunidad y de aprovecharla al máximo. Con el tiempo me di cuenta de que tras esa convocatoria Selena les daba una oportunidad y quería darles su mejor consejo que era su vida misma. Seguramente, Selena, al vernos a nosotras, seguro pensaría en complacer a todas pero también sentía que debía hacer algo por todas las que participábamos. Ella como nadie sabía lo difícil que era llegar al éxito, pero no quería contarlo ella todo, pues entendía que cada uno debía vivir su experiencia. También quería que la gente lo aprendiera y lo entendiera. Para Selena era mejor que todos acabaran por entender lo importante que era valerse por sí mismo y dar lo mejor de cada uno. Para Selena era muy importante estar bien predispuesta y dar lo mejor de sí, pues aunque supiera que era un juego, que era un divertimento, que era sólo un momento para darse el gusto de cantar con ella, aun así Selena quería darnos a entender que por allí si daban lo mejor encontrarían un camino a seguir, un modo de vivir, una vocación que por allí no sabía que tenían. Selena quería que sus admiradores no la adoraran como un Dios o como fanáticos enceguecidos, sino que tomaran su ejemplo para que ellos tomaran su camino. Así lo aprendió ella, así se lo enseñó su familia y así quería transmitírselo a los demás. Siempre imaginé que Selena hubiese sido una madre estricta, no severa, pero sí exigente. Le hubiese dado libertad para hacer lo que quisieran a sus hijos pero hubiese exigido buenas calificaciones, mejor conducta y ser un buen ejemplo. Selena aprendió de su familia que había que seguir una línea de conducta y ser un ejemplo en todos los aspectos de la vida. Y yo con mis 7 añitos podía darme cuenta de lo que pensaba y sentía Selena. Ahora venía por mí, pero yo no me sentía nerviosa. ¡¡Para nada!! Estaba esperando mi oportunidad, y acaso sabiendo a la perfección qué era lo que más le agradaba a Selena, sólo permanecía callada, bien vestida para la ocasión y esperando mi oportunidad para sorprender a Selena. Esta vez sería yo y no ella la que generaría sorpresa y asombro. Quería ver si Selena podía sentirse orgullosa de tener admiradores así, que siguieran su ejemplo como artista y como persona…

Cuando Selena vino hacia mí nunca dejé de mirar al piso y de contestarle todo lo que me preguntaba Selena. Cada tanto giraba mi cabeza para contemplarla mientras me abrazaba y preguntaba. Sentía una gran emoción, pero no me lo permitía exteriorizar en toda su dimensión. Estaba concentrada en mi canto, en darle mi mejor interpretación de “Como la Flor”. Recuerdo que le dije que me llamaba Sara y que no estaba para nada nerviosa. De allí me vino el mote de “tan chiquita pero picosa”. Creo que Selena se dio cuenta por mi actitud que lo que iba a hacer era serio. O tal vez pensó que si lo hecho por las otras chicas no cumplió con lo que ella esperaba, yo sí lo haría. Esa niña tan bajita que era yo cumpliría sus expectativas. Cuando comenzó a sonar la música, yo la seguí un poco a las apuradas pues me costó seguir el ritmo. Pero enseguida encontré el registro exacto de la música y sólo me dejé llevar por la letra rogando que no me olvidara de nada. Selena fue retirando cuidadosamente el micrófono para dejármelo a mí y no dejó de hacer toda clase de gestos de aprobación a la gente. Mientras cantaba, no podía dejar de sentir esa hermosa sensación de haber sorprendido a Selena, de que se quedara ella estática gozando del canto de una nena de 7 años que sólo quería homenajearla como se debe, como hay que hacerle a Selena, que es con tanto Amor. Pero no sólo Amor en el canto, sino en la vida, pues para mí Selena era un ejemplo como artista y como persona. Cuando terminé, Selena no dejó de elogiarme y de pedir un fuerte aplauso a todo el público. Me abrazó fuertemente y me felicitó. Jamás olvidaré ese momento: es el mejor abrazo y beso que recibí en mi vida. No me lo daba cualquiera. No me lo daba alguien que le daba lo mismo lo que cantaba uno u otro, o quién estuviera allí. Me lo daba alguien que era el sentimiento, la pasión hecha canto. Fue un gran reconocimiento, que ni acabó allí, pues por agradecimiento, y porque Selena sentía un no sé qué si sólo me dejaba un minuto para cantar, me volvió a dar el micrófono para que siguiera cantando “Como la Flor” y yo, sin necesidad de que alguien me dijera nada, seguí cantando para la felicidad de la gente y para el orgullo de Selena. Sólo allí me sentí en el centro de la escena, me sentí una “big star”, porque Selena me había felicitado, porque Selena me dio un lugar y un reconocimiento que no había tenido nunca… Cuando acabé con el segundo estribillo Selena me volvió a felicitar toda emocionada. Yo lucía como fría, como si sólo me hubiese importado estar allí para cumplir y listo … pero no fue así. Estaba petrificada por la emoción. Fue el momento más lindo de mi vida y sólo lo podría entender yo … y también Selena. Yo había hecho lo posible para dar mi mejor interpretación para dejarla a Selena con cara de asombro y de satisfacción. Yo me había propuesto aprenderme no sólo la letra sino la música de todas las canciones de Selena. Yo había ensayado esa canción siguiendo el ejemplo de ella. Tuve constancia, puse no sólo mi voz sino mi cariño a Selena. Para sorprender a Selena lo primero que me propuse es ser como ella en todos los aspectos. Ella lo entendería…

Hoy a 16 años de lo absurdo me arrepiento una y otra vez de no haber sido más cálida con ella, de no haber pensado que tal vez no la vería nunca más. Luego de ese nefasto día aprendí a que tenía que darle más valor a las cosas, a ser más agradecida, a dejarme querer, a mirar, a compartir sentimientos. Siempre creí que, por estar callada y mostrar mis gustos personales a cuentagotas, todos me entenderían, pero no siempre es así … Nunca es totalmente así. El estar callada todo el tiempo no es sinónimo de portarse bien. El estar callado es ocultar los sentimientos, que nunca se saben a la vista de todos y de uno mismo cuáles son. Si no, miren a esa mujer perversa que le quitó los sueños a Selena. Pienso que aquel día del concierto hice lo que no estaba habituada a hacer y seguramente el áurea de Selena fue determinante para que fuera así. Porque antes y después de aquel maravilloso día, siempre postergué mis cosas. Siempre dejé las cosas para después, para otro día, para cuando estuviéremos en una mejor situación económica o en un mejor estado anímico. Siempre pensé que los demás debían venir hacia mí y no yo a ellos. Después de aquel nefasto día entendí que había algo fundamental que yo no había hecho en homenaje a Selena, aun cuando había creído que sí lo había hecho, por lo menos aquel hermoso día. Me di cuenta de que no me desenvolvía como ella, que no exteriorizaba mis sentimientos, que no reía a viva voz si lo sentía, que no lloraba si así lo necesitaba. Selena no se podía permitir las cosas para después, Selena no se dormía en los laureles del éxito, Selena no se conformaba con lo que le daba la vida. Selena siempre iba por más, siempre tenía un sueño que cumplir, siempre tenía algo que ofrecer, no se sentía más que nadie, ella sentía que antes que esperar que el público le agradeciera algo, era ella quien tenía que agradecerles a ellos. Yo no sé qué hubiese sucedido si Selena hubiese conquistado el mundo y en su trayecto debía dejarnos por un largo tiempo. La verdad que no lo sé. Pero lo que sí sé es que Selena jamás dejaría de ser ella, que no podría evitar ser ella misma en el escenario, que se dirigiría al público del mismo modo que lo haría si se encontrara con cualquiera del público en la calle. Yo lo puedo decir porque la vi, lo viví en el escenario, lo pude sentir. En la vida uno siente quién es bueno, quién es malo, quién es auténtico, quién es falso. Y si uno es niño, en el que la vida, el tiempo y las experiencias no lo contaminan aún, uno advierte más acabadamente eso. Y uno podía admirar a Selena, podía gustarle sus canciones, podía sentirle mucho cariño, pero cuando uno la conocía, cuando uno advertía qué encantadora era como persona, qué artista versátil era, que predisposición tenía, qué humidad pero a la vez qué Amor propio tenía para superarse, para destacarse, para proponer nuevas ideas, nuevos ejemplos, nuevas propuestas, uno sentía que era única, que difícilmente podría haber alguien así en el mundo. Lo más notable de Selena era su empuje, sus ganas de vivir, de dar, de Amar y de ser amada. Siempre se destacó de ella su humildad, pero eso era sólo parte de su personalidad que no refleja toda la dimensión de su persona. Pues no es pecado decir que alguien es ambicioso, si se hace con nobles armas. Y Selena era ambiciosa, quería ser la mayor cantante internacional, quería conquistar al mundo, quería que sus diseños fueran requeridos, reconocidos y comprados en todo el mundo. Selena deseaba que su nombre fuera coreado en todo el mundo, en todos los escenarios, en todos los estadios. Pero nunca llegaría a esa meta mintiendo, defraudando a la gente, estafando, engañando. Selena no era de esa clase de personas. Selena no podía mentir, no sabía mentir, no podía estafar a la gente dando una imagen equivocada de ella. Para Selena eso era tan importante como triunfar. Aún recuerdo cómo decía en un reportaje que ella no podría actuar en una película, en una telenovela, en una ficción, interpretando a un personaje que tuviera características bien diferentes de las de ella. Por eso dudo de qué sería de Selena hoy, pues debía enfrentar muchas cosas que no podía tolerar, aun cuando tuviera el suficiente talento como para ser admirada por todo el mundo. Selena era una excelente artista y a la vez una muy buena persona. Una mujer sincera y auténtica, que no engañaba a nadie. Además, cuando dudo de qué hubiese sucedido con ella, es porque no puedo dejar de pensar qué le sucedió cuando debió enfrentar a la primera persona que era una psicópata, mentirosa, manipuladora, una persona que era capaz de hacer cualquier cosa para lograr lo que se proponía, una persona bien distinta de Selena. A veces pienso que Selena era muy buena para este mundo acostumbrado a lo malo, a lo perverso, a la mentira, la superficialidad, a la falsedad, un mundo que no le dio una oportunidad a Selena para que ella certificara que un mundo distinto era posible, que un ser humano podía ser mejor, que una humanidad se podía proponer mejorar siendo talentosa, sincera, auténtica, trabajadora, luchadora. Eso es lo que me hace llorar. Que Selena no tuvo la oportunidad que tuvieron tantos otros…

Y aquí estoy, extrañando ese momento, pero sobre todo extrañando a Selena. Todavía no puedo dejar de sentir impotencia que viva en un mundo que no se maneje con los parámetros con los que se manejaba Selena. Un mundo habitado por personas que en vez de mirar qué hacen por sus vidas sólo se fijan en las de los demás para criticarlas, para evitar que sean ellos mismos, para que no triunfen con sus esfuerzos y siendo ellos mismos. Parece que es más fácil ser falso, mentiroso, cruel, estafador, mediocre y calumniador que honesto, bueno, trabajador, auténtico, humilde, talentoso. Es notable ver cómo cotidianamente muchas personas están más preocupadas en ver la “paja en el ojo ajeno” que la “viga en el propio” ... Si todos fuéramos conscientes de que es más fácil ser no sólo una buena persona y honesta sino ser uno mismo tal cual es en todos los aspectos de la vida … ¡¡Si supiéramos qué fácil es!! Tal vez si muchos de ellos descubrieran a Selena, o si se preocuparan por saber quién era ella si no la conocían, se darían cuenta de lo que estoy diciendo ahora. Yo puedo decirlo porque la conocía y porque llegué a compartir con ella un momento bellísimo, inolvidable, que lo llevaré por siempre en mi corazón. Pero llevarla en mi corazón no significa que sólo lo diga y luego me dedique a hacer otra cosa. Pues si hago eso entonces no me queda nada de ella, de su Amor y de su espíritu. Además, como nos pasa a muchos de los que no sólo conocimos a Selena, sino que llegamos a compartir algo de ella, no puedo dejar de sentir la sensación de que tal vez podría haber hecho algo por ella, de que tal vez debí haber advertido algo, de que por allí podría haber evitado lo sucedido aquel día nefasto. Selena tenía tanto Amor, tantas ganas de hacer y de vivir que eso alarga aun más nuestra pena y nuestra impotencia, impotencia que se transforma en enojo y odio cuando escucho a esa nefasta persona que le quitó sus sueños. Yo no sé cómo hay gente y cadenas televisivas que le siguen dando espacio a esa clase de gente. ¡¡Qué quieren ver de ella, qué se supone que buscan de ella si ya todo está más que claro!! Yo creo que la gente que tiene que cumplir una pena por un crimen del que jamás se arrepintió debería cumplir su condena sin tener posibilidad de hablar más, pues ya utilizó todas las posibilidades de hacerlo. Pero eso ya no importa. Sí importa no olvidarse de lo que sucedió y si decimos amar a Selena hacer lo posible para recordarla todos los días, demostrando con nuestros actos que ella siempre está presente y no sólo en los días conmemorativos. Yo seguí mi vida con esa herida abierta desde los 10 años, pero traté de sobreponerme tratando de ser una buena persona buscando dar lo mejor de mí y para los demás … en homenaje a nuestra Selena. Hoy soy médica y psicóloga. Trabajo en hospitales tratando a niños que tienen crueles enfermedades brindando no sólo mis conocimientos científicos para recuperarlos sino dándoles Amor, que es lo que más necesitan. Siempre les inculco que nada es imposible, que todo se puede lograr. Y les traigo música y videos de Selena. No busco sólo que la admiren, sino que también la conozcan. Quiero que sepan que para superar los peores momentos no sólo hay que esperar algo de los demás. También tienen que aportar su mejor predisposición, su esfuerzo y su optimismo. Y allí tienen a Selena para que se den cuenta que se puede. Pero también les enseño lo que le pasó. No les muestro parte de la historia. Les muestro todo y les digo que si algo debemos aprender de ese nefasto día es que por más buenas personas que seamos, por más que no dañemos a nadie, por más que nos dediquemos sólo a mejorar nuestras vidas, siempre habrá gente “de la otra”, y que a esa gente no hay que ignorarla o subestimarla, sino tenerla en cuenta para nunca entrar en su juego, para no caer en sus trampas, para que no le pasen lo que finalmente le pasó a Selena. Y también me recibí de psicóloga para poder perfeccionar mi labor de médica y para comprender más a la mente humana. En un futuro estudiaré abogacía para contribuir a la justicia y para que cada uno tenga lo que se lo merece, tanto en lo bueno como en lo malo. No me detendré. Siempre haré más y más cosas que me gusten y me apasionen. Cosas que me definan no sólo como profesional sino como persona. Tal vez si hubiese sido por mí misma, no hubiese hecho nada, me hubiese costado mucho más. Tal vez hubiese dudado de mi vocación, tal vez me hubiese dejado influenciar por lo que me hubiesen dicho los demás. Pero todo cambió cuando conocí a Selena, todo cambió cuando la vi y aprecié, y fundamentalmente todo en mí se definió cuando Selena nos dejó. Siento que algo le debo a Selena, que no le pude agradecer como es debido todo lo que hizo por mí. Pero mientras la espero, mientras sueño con que me encontraré con ella, mientras despierto cada día imaginando y deseando que ella esté en algún lugar feliz y observándonos cada tanto, yo sigo trabajando, viviendo, sonriendo, añorando, aportando lo mejor de mí siguiendo el ejemplo de Selena, destacando su obra, destacando su don de gente. Cada persona deja su huella, deja su impronta. Selena dejó una fuerte huella en mi corazón. Y en agradecimiento yo haré todo lo posible para que a ella se la recuerde siempre con Amor y para que nunca más se sienta sola, para que nunca viva lo que vivió aquel nefasto día…

Porque siempre seré en la vida aquella niña “tan chiquita pero picosa”…

(Yo también siento y pienso como Sara. Yo no la conocí en su momento pero cuando tuve la enorme fortuna de saber quién era Selena no pude olvidarla jamás. Yo también me siento en deuda por todo lo que me ofreció, por todo lo que me brindó. Yo también la tengo en el corazón. Yo también sueño con que cambiará el cruel pasado y el destino. Yo también procuro ser mejor persona para dar mi mejor homenaje a Selena que es tratar de ser como ella en todos los aspectos de la vida.)

Y hasta el día que me muera tú vas a ser mi Amor, Selena…

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)