Yo siempre estoy con ustedes…


Ante todo, les pido disculpas y les aseguro que estoy muy bien. Les pido disculpas por lo que pasó, por haberlos hecho llorar, por no poder darles una explicación. Yo que siempre les agradecí que sin ustedes yo no soy nada, que siempre ponderé lo cálidos que han sido conmigo, los gestos que tuvieron siempre conmigo, el hecho de que no sólo compraran mis discos si no que me dieran tantas muestras de afecto, lamento haberlos hecho sufrir tanto. Con el tiempo siempre me arrepentí de no haberles pedido ayuda, de no haber expuesto públicamente mi problema. Con el tiempo pensé que era mucho mejor haber recurrido a ustedes que quedarme en silencio, soportando una situación que me era cada vez más difícil, y del que para salir dependía de personas y de situaciones de las que difícilmente podría encontrarse una solución. También es cierto que yo no podría nunca imaginarme que las cosas iban a llegar a ese punto. Si hubiese tenido alguna sospecha, algún indicio, nunca hubiese ido a ese lugar. Fui con la convicción de que se podía llegar a un acuerdo, de que la sangre no llegaría al río, de que ella podría llegar a un acuerdo amistoso con mi padre ... Error ... Un grave error que cometí y del que me llevé la peor parte. Si lo hubiese sabido, si hubiese tenido la mínima sospecha … Pero no había modo de sospechar … Ella nos engaño a todos, nos metió en su mundo de locura, posesión y fantasía. Supo ocultar bien sus sentimientos, ambiciones y proyectos. Nos enredó en un mundo de carencias, de pocos sentimientos, de odio y de rencor. Nosotros Los Quintanilla no somos así. Vamos de frente en la vida y en todos los proyectos en los que nos hemos abocado. Crecimos determinados a que siempre podíamos y que todo se podía lograr con sólo proponerse lograr el objetivo. El gran error es haber pensado que todos pensaban y actuaban como nosotros. Toda la Familia vivió momentos difíciles, vivimos situaciones de las cuales no sabíamos qué podía pasar … Y siempre salimos adelante porque pudimos mantener nuestras ideas para salir, y porque nos enfrentamos con situaciones y con gente que aún siendo difíciles respetaban nuestra forma de ver las cosas. Pensamos tanto en ese afuera tan difícil, en ese mundo complicado al que había que tener mucha entereza para enfrentar, que no pensamos en que en ese mundo cotidiano en el que nos suceden cosas normales de cada día, nada supuestamente significativas y de las cuales no podíamos imaginar que podría venir algo malo y el cual podríamos sufrir mucho, podría venir el mayor peligro, la peor traición, el peor engaño. Fue como dice el dicho: “Que no nos tape el árbol…”. Y nos tapó el árbol, finalmente … Miramos tanto el bosque, miramos tanto el horizonte, nos cuidamos tanto de lo que venía de lejos que ni reparamos en el árbol, en lo que nos pasaba cerca, en la gente que nos frecuentaba ... Es curioso ... Nos organizamos en el mundo de la música siendo una empresa familiar pues, como dije en más de un reportaje, no quería que fuésemos víctimas de gente a la cual no conocíamos ni confiábamos tanto. Y al final nos pasó igual, de la mano de una persona a la que conocíamos desde hacía años y a la que le confiamos todo: el manejo del club de fans, el manejo de los negocios de mi salón y boutique “Selena Etc.” y tantas otras cosas. Le confiamos todo mientras ella no nos confió nunca nada. ¡¡Qué tontos e ingenuos fuimos!! Nunca se nos pasó por la cabeza que podría tener un plan tan siniestro ... Yo fui al motel pensando en que podía limar las asperezas, llegar a un acuerdo entre ella y mi padre. Pensé que era un gesto de buena voluntad ir. Yo ya no confiaba mucho en ella, pero pensé que algo podía hacer por tantos años de conocernos, por tantos años de compartir cosas. Sólo lo hice por eso. Mi padre estaba preocupado por si ella podía hacer un escándalo público si se la despedía. Por eso desistió de hacerlo en cuanto supo que ella podía hacerlo si se era duro con el trato que le podía dar en ese entonces. Allí tal vez debimos haber evitado tener un contacto con ella, debimos habernos manejado de otro modo. Pero no lo hicimos. Mi padre pensó que si se le dejaba dentro de la organización las cosas podían controlarse mejor. Yo pensé que podía aún convencerla … Quedé en el medio de un fuego cruzado y yo quedé lastimada, muy lastimada ... Lastimaron mi confianza, lastimaron mi buena fe, me lastimaron y me sacaron de este mundo ... Si hubiese sido mezquina, no me hubiese acercado nunca y hubiese dejado que el problema lo arreglaran ellos. Pero no pude hacerlo. Siempre pensé que todo lo podía, que nada era imposible de solucionar. Y si bien eso no está mal pensarlo y sostenerlo con las acciones diarias, aquí terminó siendo un error fatal. No tuve esa pizca de desconfianza, esa pizca de especulación. No tuve esa pizca de egoísmo, de pensar en lo mío, de dejar a un lado los problemas de los demás. Ese día como en tantos otros debí pensar en mí nada más. Debí darle prioridad a mi vida y a mis problemas. Pero no lo hice. Estaba tan acostumbrada a solucionar los problemas de los demás, que en esa oportunidad no hice la excepción. No pensé que esa mujer no era de mi familia y por ende no seguía mis ideas, mis convicciones y mi forma de ver las cosas. Y cuando lo pude ver, ya era muy tarde, demasiado tarde…

Yo sólo quiero decirles que estoy presente aunque no lo pueda manifestar físicamente … Pero estoy, siempre estoy … Créanme que es así. Me gustaría poder tocarlos, abrazarlos, sonreírles, agradecerles, darles más de un motivo para que sigan sonriendo, para que sus vidas sigan marchando llenas de alegría … Yo estoy bien … En serio … Estoy bien … Créanme que vivo en un lugar del cual ustedes querrían estar … Si supieran dónde estoy ya no sufrirían más por mí … Yo sé que querrían que esté con ustedes … Tal vez algún día, un día … Pero tengan por seguro que estoy presente, que soy feliz y que sé qué hacen, cómo viven … y cómo me extrañan … Sé que muchos de ustedes me recuerdan, que escuchan mis discos, que ven mis videos, que compran muchas cosas que tienen que ver conmigo … Sé que hasta gastan más de la cuenta para tener algo mío … Siento que hagan tantos sacrificios por mí. Sé que tratarán de calmarme diciendo que ese mismo sacrificio lo harían si estuviera presente, si hiciera un concierto en cualquier lado, si saliera un nuevo disco mío … Lo sé porque lo vi, porque lo viví, porque sentí muchísimo el Amor de todos ustedes. Creo que lo que más me ha emocionado en todo este tiempo es poder haber recibido de ustedes la emoción por mi forma de interpretar, por mi forma de llegarles al corazón. No hay nada más hermoso para un artista que la gente se emocione por cada interpretación, por cada canción cantada. A veces no es sólo el aplauso, la ovación, el griterío de todo el público lo que más impacta al artista. A veces lo que realmente a uno lo satisface es poder cantar una canción y notar que la gente nos mira con atención, sólo sigue nuestro andar en el escenario y nos escucha, sólo nos escucha y expresa cada uno a su manera aquello que expresamos. Ése es el mayor elogio que uno puede recibir. Ése es el mayor aplauso que un artista recibe. Yo muchas veces dije que yo sólo ponía felicidad en mis expresiones en una canción alegre, y ponía desazón en una canción triste. Pero eso que yo decía con total simpleza es lo más difícil de poder lograr. Yo ponía toda mi pasión en el escenario. Era muy consciente de que allí con el público enfrente yo daba muchísimo más de lo que podía expresar en un disco. Es que allí arriba yo era libre, libre para actuar, libre para hacer. Me desinhibía totalmente, era yo misma en su forma más pura. Muchas veces … ahora que tengo tiempo … medité qué era lo que me pasaba en el escenario, y por qué eso generaba y provocaba tal impacto en el público presente. Y lo único que se me ocurre decirles es que yo ponía mi vida. Era yo a cara descubierta. Mi vida y mi historia estaban en cada actuación. Tal vez ahora les pueda confesar que buena parte de las cosas que más les gustaban de mí las aprendí desde muy pequeña, cuando no tenía ni idea de cómo pararme en el escenario, con el terror mayúsculo que tiene un artista a punto de cantar con un público que nos mira y espera qué les vas a ofrecer, un público tan heterogéneo en el que unos pueden no esperar nada de ti, otros que sólo esperan que les cantes una linda canción, y otros que aplaudirán lo que sea pues eres pequeña y no tienen por qué esperar nada brillante de ti. Al principio, en la necesidad de encantar al público con mi talento y luego por necesidad extrema, cuando toda mi familia dependía del éxito del grupo para poder comer y vivir, yo saqué a la luz todo, absolutamente todo. Allí aprendí que no me bastaba con cantar bonito, con entonarles aceptablemente una canción. A la larga iba a ser grande y no me iban a tener ni la paciencia ni la conmiseración hacia mi persona si no les cantaba como una gran artista, como alguien que se distinguía del resto. Mi padre siempre me dijo que fuera agradecida del público, de cada aplauso, de cada muestra de afecto. Por eso incorporé en mis presentaciones mis saluditos personales, mis sonrisas a cada gesto bonito hacia mí, mis saludos al público estrechando mi mano uno por uno a cada asistente a mis conciertos. A eso yo le agregué mis sentimientos, mi forma de ver las cosas, mi forma de sentirlas. Yo quería ser una artista diferente. Mi padre se hubiese contentado con que cantara bien. Él pensaba que con eso bastaba para llegar a ser alguien en el mundo de la música. Yo no pensaba así. Yo no creía que bastaba con eso. Yo más que nadie sabía que con eso no los impactaría. Yo era la que estaba en el escenario. Nadie como yo puede decir lo que se siente tener 8 años con un micrófono que era más grande que mi propia mano y tener a mucha gente mirándote sólo a ti. Yo mejor que nadie puede decir lo que es alegrarse cuando sabes lo que es arrancarle una emoción a la gente y cuando no logras nada en ellos, cuando se mantienen indiferentes, cuando les da lo mismo que les cantes o no. Cuando noté ello me di cuenta de que no bastaba con cantar, que no alcanzaba con ser una más que cantaba bien. Tenía que atraerlos con más cosas, tenía que lograr que todos me miraran, que todos sintieran la necesidad de no perder un minuto de su atención para ver lo que yo hacía. Aprendí a que además de cantar debía bailar. Que además de bailar debía vestirme bien. Sabía que debía impactar desde el primer instante, que en cuanto hiciera mi aparición en el escenario no despegaran sus ojos de mí. Pero eso me llevó tiempo, experimentar, probar, ver cuál era la reacción de la gente, qué les gustaba más de mí, qué era lo que les provocaba indiferencia. Por allí les resultará curioso, pero un concierto que fue muy importante para mí fue cuando teniendo sólo 16 años fui a Tamaulipas, México, en el marco de una de las presentaciones mías en el Show de Johnny Canales. Yo era aún poco conocida allí, no provocaba una locura con mis presentaciones. Por esas épocas empezaba a ser reconocida en Texas, ya recibía nominaciones en los Tejano Music Awards, mi música ya sonaba mucho en las radios, comenzaban a saber quién era, pero recién empezaba. Todavía no diseñaba mi ropa y mi cuerpo no estaba del todo desarrollado. Todavía consensuaba con mi familia cómo aparecía y de qué modo, cómo me vestía yo, cómo se vestía el grupo. Pero allí en el escenario ante un público tan numeroso que sólo veía a una niña en el escenario tuve que sacar todo de mí para generar atención. Y más allá del resultado obtenido, yo entendí que había que hacer todo para agradarlos, que no había que guardarse nada, que no había que sentir ninguna vergüenza para llamar la atención. Cuando estaba interpretando “La bamba” sentí que todo funcionaba a la perfección. La banda había hecho una versión muy buena e innovadora de ese tema, yo no sentí ningún pudor en arengar al público a que cantara y bailara conmigo, y hasta invité a mi propio hermano A.B. a que lo hiciera conmigo. Él, como todo hermano, no quería saber nada con bailar con su hermana, pero entendió el juego y lo hizo. Eso sí, sólo por un ratito. Pero allí entendí que ése era el camino, ésa era la forma. Si seguíamos por ese rumbo, las cosas funcionarían de maravillas. Allí entendí que el destino estaba en nosotros y que si lo comprendíamos íbamos a cambiar la historia, y no sólo ser un grupo más que pasaba por tierras texanas y mexicanas…

Creo que sólo así me atreví a hacer cosas que nunca me hubiese atrevido a hacerlas en otro momento. Cuando recuerdo cómo zamarreaba a “mis ex novios” interpretando el tema “¿Qué creías?” me pongo a reír y me pongo colorada de vergüenza. ¿Cómo me atreví a hacer esas cosas? Creo que en una situación normal nunca lo hubiese hecho. Pero en el escenario ... En el escenario era otra cosa … Se jugaban otras cosas. Hubo una linda actuación mía en Odessa, Texas, en 1994, que no fue tan conocida, y en la que protagonicé creo mi actuación más zafada y más impresionante de ese tema. Sé que me dejé llevar por la timidez del muchacho, y porque sabía perfectamente por sus expresiones que me apreciaba y respetaba. Porque en ese tipo de temas uno va midiendo a la persona del público invitada, y según sus reacciones y cómo toma cada actitud, cada encare, cada toque con la mano, cada provocación con la mirada y con la voz, uno sabe hasta dónde puede llegar. Y se ve que sentí que podía llegar lejos. En un momento determinado, cuando noté que el muchacho se emocionaba tanto por mi interpretación, no atinaba a hacer nada y se me quedaba mirando fijo, lo agarré con tanta fuerza de la camisa que fue como tomar con fuerza un papel, hacerlo un bollo y luego arrojarlo lejos. Eso hice con el muchacho. Él no entendía nada ante un público, sobre todo el femenino, que festejaba ese desprecio mío en la interpretación. Yo sólo estaba actuando. Fue una interpretación perfecta. Porque yo me permití ser tal cual en el escenario sin inhibiciones, el público y sobre todo mi partenaire entendieron que era sólo era una actuación y un show, y que había que gozarlo como tal, y yo me sentía linda como nunca, una gran artista y halagada. ¿Qué más podía pedir? Y sentí que todo eso fue producto de mi mérito, de mi esfuerzo y de mi dedicación. Cuando recuerdo cómo estaba vestida, puedo notar cómo había evolucionado y cómo había desarrollado mi propio estilo, mi propia personalidad. Muchos lo asocian con mis famosos boustiers, pero no fue sólo eso. Y hacerlo no me fue tampoco nada fácil, pues mi padre al principio no quería saber nada con esa forma de presentarme. Cuando vio que el público lo aceptaba de puro agrado y con respeto, allí dio vía libre a esa forma de expresarme. Pero yo igual iba a seguir luchando por imponer mi estilo y mi personalidad. Pues yo también soy muy testaruda. Cuando sé que yo estoy en juego, peleo por mí y por los míos hasta el final. Así hice el 2 de abril de 1992 cuando decidí casarme en secreto con Chris. Sabía que era la única forma de que mi padre entendiera que era serio lo que sentía por él y que no iba a parar hasta casarme con él, y si debía adelantar la fecha y renunciar a un noviazgo más largo, lo haría sin duda ... Pero también lo hice aquel 31 de marzo … No siempre los impulsos llevan a buen destino, lamentablemente… La pasión nos lleva a eso: puedes lograr todo pero puedes quedarte sin nada…

A veces noto que muchos reparan en Jennifer López y sienten pena porque tal vez yo podría haber desarrollado una carrera similar o aun mejor que la de ella. Piensan que ella finalmente tomó mi lugar, que ese éxito y ese reconocimiento mundial debieron haber sido para mí … También sé que muchos de ustedes la respetan mucho porque interpretó la película que hicieran en mi recuerdo de una manera muy respetuosa y muy cuidada. Que nunca quiso ponerse por encima de mí en ese homenaje y que respetó lo que significaba yo para tanta gente. Y que luego de ello siempre fue muy agradecida por lo que Dios le ofreció y que sin mí tal vez no hubiese llegado a ser lo que es hoy ... Yo creo que ella hubiese llegado al lugar en el que está de todos modos y seguramente si no fuera por lo que me ocurrió las dos hubiésemos triunfado en el mundo aunque hubiese sido todo muy diferente, claro está. Yo supongo que JLo sabía lo que yo significaba y lo que era mi potencial aun antes de lo que sucedió conmigo, y creo que por eso se ofreció a interpretar mi papel. Y creo que fue tan respetuosa de mí que siempre trató de seguir su carrera artística sin vivir de mi figura ni aprovecharse sólo de la repercusión de la película, pero sin despreciarme ni olvidarse de lo que yo significaba ni de su propio origen. Y estoy segura de que también ella aprendió la lección que yo seguramente no aprendí, más que nada pues yo no tuve la referencia que sí tuvo ella. Por eso hoy no estamos juntas ... Seguramente Jennifer López era consciente de que no tenía la popularidad en Estados Unidos que tenía yo. Yo recién lo supe cuando en el programa “En vivo”, de Ricardo Rocha, en noviembre de 1994, me lo confirmaron. Allí me anoticiaron de que estaba entre las doscientas personalidades más famosas en Estados Unidos, y que en esa lista que incluía a todas las lenguas y a todas las culturas de Estados Unidos, había sólo dos latinos, Luis Miguel y yo. Yo no pude o no supe capitalizar esa situación. JLo sí lo hizo después. Pero convengamos que ella pudo saber de mi vida, de mis triunfos y de mis derrotas para saber llevar su camino. Ella aprendió la lección. Ella supo lo que había que tomar de mí y lo que no. No sólo interpretó la película. También supo qué era lo mejor que tenía para saber capitalizarlo y desarrollarlo en el futuro. Ella vio lo que yo no pude ver. Del mismo modo que en aquel momento yo no sabía que habría en el futuro muchísimos más latinos entre los más famosos de los Estados Unidos, tampoco imaginé lo que me iba a pasar. Una pena … Estábamos haciendo tan bien las cosas ... Habíamos evolucionado tanto y habíamos llegado a la cima con armas tan honestas y tan francas que uno realmente lamenta que todo haya caído en saco roto. Tal vez lo que más se lamente es que habíamos sido un modelo de vida para muchos, y al mundo le habíamos dejado un claro mensaje de que con trabajo y con honestidad, con ir al frente en la vida con la verdad, se podía llegar lejos, muy lejos. Que aun viniendo tan de abajo, de la pobreza, de las carencias más absolutas se podía revertir la situación y lograrse todo. Todo era posible con transparencia y honestidad … Al final sucedió lo que ya sabemos. Lo más triste es que muchos pensaran que para llegar a la cima no hay que mostrar todas las cartas, no hay que ir tan frente en la vida, que no siempre se puede decir lo que se siente, que no siempre conviene decir la verdad, que es mal negocio ser honesto. Pensamos tal vez con que nos alcanzaba con ser buenos músicos, talentosos, famosos, queridos, y tener una relación cordial con determinados medios y gerentes musicales. Pensamos que todos podían ser como nosotros … Al final me di cuenta de que a veces son necesarias otras cosas para llegar, que a veces no hay que mostrar todo lo que se es, hay que ser más cuidadoso en las formas y hasta en el trato interno. A veces me pongo en duda si estábamos tan preparados para todo, si estábamos a la altura de las circunstancias. En lo musical y en lo artístico seguro que sí, pero lamentablemente hacen falta otras cosas para llegar a la cima, otras actitudes, otros códigos. Creo que eso nosotros no lo aprendimos, nunca lo supimos. No sé si aun sabiéndolo lo hubiésemos hecho y si hubiésemos sido los mismos en ese caso. No lo sé ... Sé lo que pasó y siempre sentiré la sensación de que si lo hubiésemos hecho todo bien, esto jamás hubiese sucedido. Si hubiésemos tenido todo controlado, ella no hubiese puesto sus condiciones, la hubiésemos puesto en su lugar y nunca se hubiese acercado como tampoco lo hubiese hecho yo. Y si yo no me daba cuenta, mi familia lo hubiese advertido y me hubiese detenido en mi marcha. Pero nada de eso ocurrió. Creo que Jennifer López tomó nota de esto cuando hacía la película y procuró que, conforme siguiera en alza su carrera, no le pasaran estas cosas, o saber qué hacer si se le presentaba una situación así. Tal vez ella vio y advirtió lo que nosotros no supimos percibir…

Pero de nada nos sirve seguir lamentándonos … Yo sé que muchos de ustedes han advertido con el tiempo esta situación y esta sensación, y no pueden dejar de entristecerse. Sé que me lloran cuando me ven. Que nunca podrá ser la alegría completa cuando logran disfrutarme con una canción, con un video, con algo que tiene que ver conmigo y con mi historia … Créanme que lo lamento … Una vez más les pido perdón. No sé si está bien que se los diga pero yo también he llorado mucho, lo he lamentado bastante. Más de una vez desee poder volver. Muchas veces soñé con que Dios se apiadaría de mí y volvería el tiempo atrás para poder enmendar esa locura y me diera una nueva oportunidad. Yo sé que a su modo a ustedes les ha pasado lo mismo. Sé que muchos quieren volver el tiempo atrás, que darían hasta su vida para verme bien, porque sienten que yo tendría que tener la oportunidad que muchos de ustedes tuvieron. Sé que muchos de ustedes piensan que no han aprovechado la posibilidad de vivir la vida hasta lo máximo, que no han hecho lo suficiente como para hacer lo que realmente deseaban hacer, que deberían haber tenido mi espíritu, mis ganas, mi forma de ver las cosas … Yo les pido que no se sientan así. Cada vida tiene su importancia, un valor incalculable, un significado único e irrepetible. La vida de ustedes es tan importante como ha sido la mía. Mírenlo de este modo: tal vez no supe darle el valor a las cosas como tal vez sí lo hicieron ustedes. Tal vez ustedes tuvieron la virtud de pensar determinadas cosas dos veces. Tal vez ustedes primero pensaron en todo lo que se podía perder si se actuaba por un impulso, y sin pensar y sin medir las consecuencias. Tal vez ustedes supieron calificar mejor a determinada gente que yo. Tal vez en mi lugar a ustedes no les hubiese sucedido lo mismo ... Tal vez .... Valoren mucho que están allí, y agradezcan a Dios que tienen una vida y una familia con quienes compartir sus cosas, sus alegrías y sus tristezas, sus proyectos, sus sueños, sus anhelos … Que en todo caso les sirva lo que me ha sucedido como ejemplo para que no le suceda a ustedes también. En el mundo hay mucha gente como esa mujer. Muchas más de lo que se imaginan, y muchas están entre ustedes, compartiendo sus familias, sus trabajos, todo. Saben que esa mujer estaba entre nosotros. Parecía simpática, servicial, fiel, tranquila … y miren lo que hizo … y hace. Por eso valoren y tengan en cuenta lo que me sucedió. No tomen como normal conductas enfermizas, posesivas, paranoicas, psicópatas. El mundo está cada vez más vertiginoso y más enfermo. A veces pienso que los adelantos tecnológicos no se están aprovechando bien. Se usan más para el mal que para el bien, se usan más para dominar que para amar, se usan para exteriorizar lo peor de nosotros en vez de lo mejor. Lo que antes se veía en una película futurista, hoy ya se ve como algo cotidiano entre nosotros. El futuro ha llegado, mis amigos. Por favor, no tomen como normal esta locura. No se dejen llevar por la autodestrucción. Que no les pase lo que me pasó a mí. Aunque más no sea háganlo por mí, si es que aún me recuerdan y me quieren. Yo confío en que para todos ustedes yo sigo siendo aquélla, aquella mujer a la que aún quieren y le tienen mucho cariño…

Les pido que no lloren más … que no lloremos más. Sé que para ustedes es muy difícil. También lo es para mí. Yo sé que muchos de ustedes no lo pueden creer. Yo sé que muchos de ustedes no lo quieren creer. Yo no les puedo pedir que dejen de sentir lo que sienten. En un punto que lloren por mí indica que aún me recuerdan, aún me quieren y que jamás me dejarán sola. Ya saben lo que sería para mí que eso sucediera. Tal vez más que pedirles que no me lloren les pido que puedan hacer algo con ese dolor. Tal vez puedan prometerme que pueden ser mejores personas, que pueden intentar ser distintos, mejores, llegar a cumplir sus anhelos con trabajo, con honestidad y con la verdad. Tal vez puedan recordarme haciendo esas cosas tan importantes para mí. Sé que muchos de ustedes lo hacen. A veces me asombro de que luego de mi partida advirtiese no sólo la cantidad de admiradores que tenía sino la cantidad de fans que se unieron después. A veces me emociona ver tanta gente de tantas culturas diferentes evocarme, recordarme, quererme tanto, tributarme con tanto Amor. Sé que muchos de ustedes esperan una señal, algo que certifique que yo estoy allí. Sé que muchos de ustedes quieren que vuelva, que esté junto a ustedes. Sé que para muchos de ustedes la vida se les ha hecho más difícil sin mí … Créanme que lo siento, que lo siento mucho … Ojalá pudiera estar presente, ojalá los pudiera abrazar, ojalá pudiera aunque sea hacer brillar una estrella para que sepan que yo estoy allí con ustedes y que no me fui nunca. Pero sepan que yo estoy allí, que estoy con ustedes, que estoy más cerca de lo que se imaginan, que estoy junto a ustedes aunque no lo noten, aunque no lo perciban. Yo estoy allí con ustedes cuando escuchan un disco mío. Yo estoy con ustedes cuando me ven en un video. Yo estoy con ustedes cuando me escriben, cuando me tributan, cuando me recuerdan con una foto, con un video hecho por ustedes, cuando escriben mi nombre, cuando están tanto tiempo para mantener un lugar en el que se me recuerda. Yo estoy allí siempre. Yo estoy allí cuando quieren recordar una fecha de algún concierto y no se acuerdan. Yo estoy allí cuando quieren poner una foto mía y no saben cuál. Yo estoy allí cuando quieren escribirme y no saben por dónde empezar. Yo estoy allí cuando quieren escuchar un disco mío y dudan cuál elegir. ¿Han notado que cuando pasan por esas situaciones en un segundo todo se aclara en sus mentes y de pronto recuerdan le fecha del concierto, saben qué foto poner, se les ocurre el tema para el cual van a escribir en mi recuerdo, y cuál es el disco que quieren escuchar? … Sí … Yo estoy siempre. Susurrándoles al oído. Sugiriéndoles cosas, recordándoles cosas ... Sí, soy yo ... Porque sé que me quieren, que no me quieren dejar sola y yo tampoco quiero que ello suceda. Sé lo difícil que es luchar contra los molinos del viento, contra el paso del tiempo, contra el olvido, contra todo lo que hace que se olviden de los que estamos de este lado y de lo que significamos. Sé que es difícil, casi imposible … Pero yo no creo en imposibles … ¡¡Y no quiero sentirme sola!! Por eso los ayudo, por eso estoy allí … al menos quiero que sepan que no me ido ni me iré nunca … Que estoy, que estoy en un lugar … Créanme que hay una Selena que espera por ustedes para abrazarlos y para agradecerles…

Tal vez las cosas no se puedan dar nunca como lo ideal, como lo que uno hubiese querido, como lo que uno hubiese soñado. Por eso entiendo por qué lloran. Es el mismo motivo por el que yo he llorado muchas veces. Yo sé que ustedes aún anhelan verme triunfar, me siguen nombrando en todos los medios de comunicación y hacen que esté en boca de la gente como si fuera una artista vigente. Y sé que aunque pongan todo su entusiasmo, en algún momento caerán en el dolor y en el desamparo. ¿Y si vemos las cosas de otro modo? ¿Y si sólo me invocan y me recuerdan cada uno a su manera y explican a la gente lo que soy para ustedes? O mejor aún: ¿y si sólo me recuerdan y me invocan, y sólo esperan que les pregunten por qué y para qué lo hacen? Y a la hora de contestar, ¿no sería mejor hablar de que me recuerdan y me aman aun cuando ya no estoy, que me tienen en lo más alto de sus Almas y de sus corazones a pesar de que no pude lograr todo y de que mi fin pueda ser visto para muchos como un fracaso, como el fracaso de la artista que no llegó, que era una gran promesa y una realidad que no pudo ser o que se lo impidieron? El mundo necesita más Amor, necesita que se rescaten algunos valores. Lamentablemente, los últimos tiempos, tan pegados al éxito y a lograr todo de cualquier modo, sólo ven como el victorioso, el triunfador al que llega, al que logra todo, al que obtiene todo aun cuando los costos sean tremendos e irreparables. Hoy veo con tristeza que algunas chicas que ni llegan a los 18 años sufren todo tipo de problemas por la presión de triunfar, de lograr todo sí o sí. Muchas veces las hacen sufrir comparándolas con artistas ya consagradas metiéndoles una presión que les es insoportable y cuyas consecuencias pueden ser tremendas e irreversibles. Yo tuve esa presión, pero la presión de la necesidad, no de lograr las cosas sin sentir lo que hago y dejando mi ser de lado. Yo por suerte eso nunca lo tuve … Son tiempos muy difíciles en los cuales es bueno mostrarles que uno puede querer mucho a alguien que tal vez no logró todo el éxito comercial, todo el dinero, toda la fama, todo el poder. Pero lo que sí logró es ganarse el Amor, el cariño y el Alma de la gente. Tal vez sería lindo que puedan mostrar que alguien puede cambiarles las vidas, que les llenan sus Almas, que les puede movilizar a hacer cosas lindas en este mundo. Yo no les pido que hagan esto si no lo sienten. Tampoco que no lloren si tienen ganas de hacerlo. Pero les pido que traten de hacerles saber que hay alguien que les llena la vida aunque ya no esté entre ustedes, que alguien puede hacerlos mejores personas aunque ya no esté ni la hayan conocido jamás. Yo no les pido esto para que agranden mi vanidad, mi ego. Yo les pido esto pues sería una linda forma de que ustedes exterioricen lo que sienten por mí sabiendo que tal vez nunca más me puedan ver … Y sería una linda forma de recordarme, de valorizarme, de dejar un mensaje al mundo, y una hermosa manera de hacerme feliz, que es no sintiéndome nunca sola … Pues les confieso una cosa. Eso es lo que más me duele en todo este tiempo sin convivir y recibir directamente sus afectos: estar sola, sola como aquel 31 de marzo, sola sin mis afectos, sola en un paraíso pero sin poder recibir el cariño de ustedes todos los días…

Pero sé que mientras estén allí yo podré ser feliz, estar bien, estar acompañada y no sentirme nunca sola. Que mientras haya Amor mi nombre seguirá estando, mi voz se escuchará y seguiré siendo recordada. Y mientras ello ocurra yo sé que habrá esperanzas, esperanzas de que la historia cambie, de que todo sea distinto. Yo, como ustedes, no pierdo las esperanzas. Yo también sueño todos los días de que volveré a ser aquélla y me encontraré con todos ustedes … Yo no pierdo la ilusión. Sé que ustedes tampoco. Mientras ustedes estén allí, siempre se podrá. Saben que sin ustedes yo no soy nada. Sólo con el cariño y con el Amor de todos ustedes yo estaré viva, y no sólo en los corazones de cada uno y en el recuerdo … Yo estaré viva para volver a saludarlos personalmente, para agradecerles y para seguir dando todo de mí en agradecimiento por tanto Amor…

Y siempre recuerden: yo estoy siempre con ustedes cada vez que me recuerdan, cada vez que ríen, cada vez que lloran. Yo siempre estoy con ustedes aunque no lo noten, aunque deseen verme y creen que eso no será posible. Yo estoy siempre gracias al Amor de todo el mundo que me quiere de verdad. Yo siempre estoy allí para hacerles compañía y para seguir esa comunión de Amor que supimos conseguir…

Los tengo yo también siempre en mi corazón…

Mil abrazos y mil besotes a cada uno de ustedes. Cuídense muchísimo y nos veremos muy pronto. Hasta luego. Chau…

De todo corazón…

Selena

(Y siempre estaré aquí, Selena. Y no te preocupes. Yo sé que estás conmigo siempre. Lo siento cada noche, cada día, cada vez que te escribo, cada vez que te veo, cada vez que río, cada vez que lloro. Yo te espero, te extraño y te creo. Yo sé que algún día tú volverás. Yo sé que algún día nos encontraremos para estar juntos siempre en esa comunión de Amor que supiste armar con tu Alma, con tu corazón y con tu historia…)

Siempre te esperaré, Selena…

Te quiere mucho, te recuerda siempre…

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)



Te extraño, Selena…




La extraño. Sin duda, la extraño. No hay forma de olvidarla. No hay forma de reemplazarla. Aún recuerdo cuando asistí a la última vez que Selena se presentara en el show de Johnny Canales. ¡¡Qué hermosa que era!! ¡¡Qué bien se vestía!! ¡¡Qué personalidad tenía en el escenario!! ¡¡Qué bondad y qué paciencia tenía con nosotros!! Porque recuerdo que todos nos desvivíamos porque nos firmara un autógrafo … ¡¡en pleno escenario y mientras cantaba!! Ni siquiera queríamos esperar a que terminara de cantar el tema que estaba interpretando. Queríamos hasta que tuviera la bondad de que se agachara, nos sonriera, nos firmara el autógrafo y mientras siguiera cantando. ¡¡Y las fotos!! Yo no sé cómo no se molestaba, cómo no le pedía a Johnny Canales que él mismo les pidiera si podían parar aunque sea un poquito de ametrallarla con flasheos constantes de las cámaras polaroid que se utilizaban en ese momento. Pero Selena era así … Jamás pediría a uno de sus fans semejante cosa. Ella sentía que se debía a su público y si ellos eran felices así, para ella no había problema …Yo fui una de esas personas que le sacó miles de fotos sin parar y aún las tengo, todas ordenaditas en una carpeta a la que le puse Selena con su tipografía característica y una flor blanca dibujada debajo. Me costó mucho verlas otra vez. En realidad, estuve un año por lo menos sin atreverme a verlas. Ver aquellas fotos, ver aquel momento era una admisión de lo que uno no quería admitir. Durante un tiempo supuse que lo mejor que me podía pasar era no ver nada de ella, no ver notas, no ver sus fotos, no ver noticias, no querer casi nombrarla. Ese 31 de marzo había entrado en estado de shock, quise creer que no era cierto, que no podía ser verdad de ninguna manera. Cuando tuve que aceptarlo, sólo lloraba y estuve así por meses enteros. Paraba mi llanto cada tanto, cuando no podía más, cuando de la angustia pasaba al enojo, al disgusto, a mostrar mi bronca a Dios, a pedirle explicaciones, a preguntarle cómo podía permitir semejante cosa ... Si Selena era tan buena, tan especial, tan nuestra ... Si nosotros habíamos sido tan buenos con ella, si nosotros éramos tan felices siendo ella exitosa aunque nosotros no lo fuéramos, si no había en nosotros ni envidia ni ningún deseo malo ni turbio, ¿cómo Él permitió que ese sentimiento puesto en una persona sola nos ganara a todos y nos dejara a todos sin nada? Se me dirá que muchas veces Dios nos pone a prueba … ¿Nos pone a prueba de qué y para qué? ¿Para ver cuánto tiempo lloramos, cuánto tiempo soportamos el dolor, cuánto nos destroza la partida de alguien a quien queremos tanto, a quien le dimos todo nuestro corazón? Bien Dios debería saber que ese dolor no se va nunca, no se supera, no se olvida. La partida de alguien muy querido, muy cercano a nosotros, no se olvida ni se supera jamás. La partida de alguien tan joven es sencillamente incomprensible. Es la misma sensación que tienen los padres cuando se les muere un hijo, máxime si éste es pequeño. Todos esperamos morir primero, ya que la muerte no es algo que podamos sortear. Todos esperamos el ciclo natural de las cosas, y aunque siempre hay desgracias, hay enfermedades y hay calamidades que pueden precipitar estas cosas, justamente por eso es que no aceptamos que una persona le quite la vida a alguien que aparte de joven tenía todo el Amor del mundo, era la bondad en persona, era el ideal de mujer, de artista y de persona. ¿Cómo se supera eso? ¿Cómo se entiende que pase esto? Cada vez que pienso en aquel día tan triste y cada vez que puedo reconstruir en mi mente sin llorar lo que pasó ese 31 de marzo, sólo me vienen varios conceptos que se me representan en mi mente: muerte, muerte de alguien joven, presidenta del club de fans, disparo en la espalda, motel, corrida desesperada, desangre, ambulancia, anillo, llegada al hospital sin vida. Todos esos conceptos pasan una y otra vez en mi mente y ésta no los puede ni entender ni clasificar. ¿Cómo entender que le haya pasado esto a Selena? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué hacía Selena allí? ¿Dónde estaban los demás? ¿Cómo no se dieron cuenta? ¿Cómo no sentir que nunca sabré qué pasó realmente ese día aun cuando sé quién la asesinó, por qué, qué pasó en buena parte del día, cuál había sido el recorrido de Selena y de todos? ¿Y por qué aun así no lo entiendo ni lo entiende nadie? ¿Qué es lo que falta en esta historia? ¿Lo sabré alguna vez? ¿Para qué hubo un juicio si sólo se pudo condenar a duras penas a esa perversa que encima osó decir que era inocente y que disparó sin querer? Perversa que encima mintió descaradamente. Gracias a un testigo pudimos saber que encima tuvo tanto odio como para querer dispararle por segunda vez por miedo a haber fallado en el primero, y tanta frialdad como para evaluar que no sería necesario hacerlo para volver en silencio a su habitación teñida de rojo muerte y en ese contexto pensar en cómo inventar una nueva coartada … ¡¡Qué mala mujer, que mala persona, qué gente sin escrúpulos!! Sólo eso quedó del juicio. Nunca se pudo saber de allí cómo había sucedido y por qué. En concreto, qué cosa precipitó toda esa locura. Pero después de ello sí sé lo que sucedió. Las especulaciones, las habladurías, los chimentos con malas intenciones alimentados por la propia asesina. Lo único que sé es que todas las barrabasadas que se dijeron de Selena “en el nombre de querer conocer qué historia real había detrás de ella” son mentiras. Que no existen los consabidos “secretos” ni dobles vidas ni conflictos internos. Todas esas mentiras sólo sirvieron para desviarnos del camino, desorientarnos, imaginarse que en el horizonte aparece una niebla que por un instante nos quita del camino en el que andamos y cuando todo se clarifica uno está perdido, por lo que cuando se quiere retomar el sendero en el que se transitaba no sólo no encontramos el camino, sino que cuando preguntamos nos contestan cualquier cosa dándonos miles de alternativas y respuestas, y ninguna de ellas ser cierta. Ahora se nos dice que tal vez salga un especial de la Disney en coproducción con la Familia Quintanilla en el que se aclare lo que pasó aquel día que por mucho tiempo ni se quiso mencionar. El dicho dice “Más vale tarde que nunca”, pero también es cierto que tal vez para entender todo esto se debió haber aclarado todo al principio y no ahora. Para evitar las barbaridades que se dijeron y para que gente de pobres corazones no blasfemen, no mientan, ni lastimen más. Pero los entiendo. Las cosas ahora no son como en 1995. Además, ellos perdieron una hija, una hermana, un ángel. El dolor inesperado los nubló por años. Es que es incomprensible para todos que alguien como Selena no esté aquí, que alguien como Selena no nos dé su habitual alegría para hacernos más felices y mejores personas, como lo era ella…

El tanto pensar y reflexionar en todo ello me hacen perder de lo que venía pensando, en lo que venía recordando. Es que cada vez que se recuerda a Selena, cada vez que uno ve algo de Selena, cada vez que uno escucha algo de Selena, cada vez que uno tiene en sus manos algo de Selena, siempre está presente esa sensación de dolor, de angustia, de tristeza, de llanto. Por más que esté recordando algo tan hermoso como aquella vez que fui a ver a Selena en el Show de Johnny Canales se me vienen a la mente no sólo los buenos recuerdos sino los malos. No sólo viene la alegría sino el dolor. Es francamente inevitable. Recuerdo aquel momento y no puedo evitar pensar en lo que vendría después. Es que en ninguno de nosotros cabía semejante situación, semejante desenlace y en pocos, pocos meses. ¿Quién podía imaginarse que esa mujer que nos cantaba con tanta dulzura y con todo su Amor le podía pasar algo semejante? Recién recordaba la paciencia de Selena para soportar en pleno concierto los pedidos de autógrafos y los flashes de las polaroids. Y pienso que no hay que buscar una explicación de por qué Selena no se enojaba nunca: siempre estaba bien predispuesta, siempre nos respetaba, siempre tenía un saludito para nosotros. Es que Selena era simplemente así. No era como los demás artistas. Ni siquiera era como nosotros. Ni los otros artistas ni nosotros hubiésemos soportado el acoso de los fans, de los periodistas, de propios y extraños. Muchos en el lugar de Selena vivirían rodeados de guardaespaldas y de personal de Seguridad. Selena no. Selena era distinta, era natural, era buena persona, era una excelente artista y cantante. Más de una vez me dije, como el padre de Selena, que hubiese sido mejor que Selena no se expusiera tanto, que estuviera más distante de todos, que no fuese tan confiada de la reacción de los demás. ¿Pero se le podía pedir eso a Selena? Y si Selena hubiese sido así, ¿generaría lo mismo? No. No sería ella si hubiese actuado así. Además, yo no me olvido de que nadie del público le hizo daño. Podía haber la irrupción de un fan en su desesperación por abrazarla, podía haber el arroje de objetos en un festival, podía pasar algún incidente. Pero lo cierto es que a Selena el verdadero daño no se le hizo desde afuera, no fue ni del público, ni de los admiradores, ni siquiera de un extraño. La persona que le hizo el mayor daño venía “de adentro”, de su círculo íntimo, de una persona conocida, de alguien que trataba no sólo a Selena sino a toda la Familia Quintanilla desde hacía años. No. De nada le hubiese servido a Selena ser más o menos extrovertida, más o menos confianzuda, más o menos humilde. El mal, el daño, la envidia, la frustración, el disparo no vinieron de afuera, vinieron de adentro. Selena fue muy sabia. Sabía a quién debía confiar su Amor. No se equivocó con ellos. Tal vez se dejó llevar por la niebla en su frente interno. Y cuando salió de la niebla se encontró con que estaba en un camino muy distinto, un camino del que quiso salir pero no se lo permitieron y no había nadie que se lo advirtiera… ¡¡Cómo querría volver el tiempo atrás para aunque sea ser yo quien le pudiera avisar!! ¡¡Daría mi vida para que Selena tuviera la oportunidad que esa pérfida le quitó!!...

¡¡Qué linda era Selena!! ¡¡Qué encanto de mujer!! Recuerdo que estaba en primera fila, pegada al escenario y la miraba en silencio, con total obnubilación. Alrededor mío podía sentir diferentes reacciones. Algunos gritaban con cada énfasis en las palabras, con cada mirada, con cada entonación de Selena. Otros compartían la canción haciéndole gestos a Selena, como invitándoles que haga lo que se merece esa mala persona que la dejó cuando Selena cantaba “Las cadenas” o “Si una vez”. Podía ver niños de ambos sexos que la adoraban. Podía ver cómo una de las niñas le mostraba a Selena su libreta para que se la firmara, podía ver cómo un niño cantaba con devoción sus canciones sin dejar de mirarla nunca, podía ver cómo una de sus fans mostraba con orgullo un poster de Selena a la cámara de televisión y le indicaba con su dedo índice apuntando hacia el poster de Selena que ella era una admiradora incondicional. Recuerdo haber visto gente de todas las edades, gente de todas las clases sociales. Selena tenía la magia de poder juntar a todos y alegrarlos por igual. Nunca había visto algo semejante. Nunca vi que una artista convocara de esa manera y fuera querida por todos. Ningún artista, por más popular que fuera y convocara a millones más que Selena, ha tenido esa magia que tenía Selena. Recuerdo toda esa alegría, puedo aún sentir esa comunión de Amor que había entre Selena y todos nosotros, y pienso qué será hoy de esa gente, de esos niños ya grandes, de esas fans adolescentes ahora madres. Qué sentirán ahora, qué sintieron aquel triste día en el que alguien se consideró con la suficiente autoridad como para disponer de la vida de Selena, como si fuera un Dios, pero un Dios malvado, el Dios de la muerte, el Diablo mismo … Yo recuerdo hoy de mí misma callada, cantando para mis adentros y soñando ser como ella. Aún tengo los vestidos que me compré para ser como Selena, para bailar como ella, para cantar como Selena. En mi casa me ponía sus vestidos, ponía sus discos a todo volumen y me permitía cantar, soñar, vivir. Era hermoso vivir y sentir ese mundo de Selena, ese mundo en el que me sentía una mujer que era feliz con su vida cantando, triunfando, siendo ella misma. Porque Selena era un ejemplo para todos. Un ejemplo de artista, un ejemplo de persona, un ejemplo de mujer. Tal vez por eso vivíamos un cuento de hadas compartido con ella, por eso tal vez esa comunión de Amor. Era imposible separar nuestra propia vida de la de Selena. Era imposible ser feliz sin sentirla cerca, sin estar presente con su música y con su figura. No había con ella una relación distante, en el que ella estaba en un disco, en un escenario, y nosotros allí escuchando o mirando. ¡¡Eso era imposible!! Nosotros vivíamos con Selena, sentíamos con Selena. Tal vez para alguien que nos ve desde afuera en todos estos años sin ella no lo puede comprender. No puede entender el dolor, la tristeza, no poder superar nunca su partida, el aferrarse a todo lo que esté relacionado con ella del mismo modo y con la misma fuerza que Selena se aferró a ese anillo aquel día triste y lluvioso. No es una relación enfermiza. No había locura. No había obnubilación ni adoración. Eso lo tenía la asesina. Y así actuó. Lo nuestro era simplemente Amor y cariño. Y cuando nos arrebataron ese ser que nos daba tantas alegrías y tanta dicha, sentimos que nos quitaron literalmente el corazón. Nunca pude ser la misma desde que ella se marchó. Nunca más me puse sus vestidos. Nunca más quise imitarla. Ya no la tenía a Selena. ¿Qué sentido tenía actuar como ella si Selena no estaba para darle sentido a mi voz y a mi actuación que ni por asomo se asemejaba a la de ella? ¿Qué sentido tenía actuar como Selena si al minuto me pondría a llorar por su ausencia? Estuve mucho tiempo sin poder escuchar un tema de Selena. Cuando me decidí a escucharla y a verla otra vez, durante mucho tiempo lloré. No podía asimilarlo. No podía entenderlo. Aún hoy no me lo explico, ni nunca me lo explicaré. Aún hoy me pasa que me levanto, espero y deseo que nada sea cierto y que lo viví en estos últimos 16 años no sea cierto, que sólo sea un mal sueño, una horrible pesadilla del que pronto despertaré con la buena y nueva realidad. Realidad que el maldito paso del tiempo se va encargando de transformarla en una quimera, en una ilusión más…

Hoy día escucho que si Selena estuviera entre nosotros es más que seguro que hubiese seguido la carrera que hizo Jennifer López. Está más que claro que uno la compara con ella no sólo porque JLo protagonizó la película “Selena”, sino porque, por esas cosas del increíble destino, ella se hizo famosa luego de que el mundo la terminara de conocer tanto a ella como a Selena luego de ver el filme. También es claro y hasta lógico pensar en que Selena hubiese llegado al mismo éxito y a la misma fama que Jennifer López. Pero yo no creo que solamente tengamos que compararlas por esto. En realidad, lo que yo pienso es que si Selena estuviera entre nosotros hubiese hecho el mismo recorrido artístico que hizo JLo una vez que se hizo famosa, más allá de si hubiese tenido más o menos éxito. Eso es para mí lo más importante. Selena hubiese impactado en Estados Unidos, se hubiese hecho famosa primordialmente allí, y también en Europa y hasta Oriente, tal como lo manifestara más de una vez. Ése era el gran objetivo de Selena como cantante: convertirse en una gran artista internacional, tal como lo había soñado su padre. Todo el recorrido artístico estaba encaminado hacia ese gran objetivo y todo indicaba que lo lograrían pues estaban determinados a lograrlo, habían trabajado duro para ello, tenían todo el talento y la capacidad para el triunfo mundial y ya se estaban viendo los primeros grandes frutos. Hoy uno puede estar seguro de que Selena al momento de partir estaba grabando un disco en inglés que constituía el gran sueño no sólo de ella sino de toda la Familia Quintanilla. Pero fue un sueño de toda la vida. Aún hoy me da escalofríos cuando veo a Selena allá por 1991 en el mismo Show de Johnny Canales hablando de que estaban preparando un disco en inglés sin que por ello significara abandonar la música texana. Todavía no era famosa internacionalmente. Era sin duda la artista texana más famosa y consagrada desde hacía tiempo. Pero aún no habían llegado los primeros N° 1, habría que esperar un año con la aparición de “Como la Flor” y “La Carcacha” para ver la explosión de Selena en México y en muchos países de Latinoamérica. Pero ya estaba en Selena esa idea y ese convencimiento. Mismo convencimiento y mismo sacrificio de Selena para montar su boutique para desarrollar su pasión por el diseño. Todo esto había dejado Selena ... Proyectos, ideas con mucha originalidad, audacia para encararlos y muchas, muchas ganas ... Y viendo todo esto que dejó uno no tiene dudas de que hubiese hecho algo similar a lo hecho por Jennifer López, fundamentalmente porque JLo tomó muchas de sus ideas para encarar su propia carrera. Deslumbró como cantante latina internacional en Estados Unidos y en Europa, además de Latinoamérica. Ella también creó su propia línea de ropa y de perfume. Es a esta altura muy evidente que Jennifer López tuvo muy en cuenta la vida de Selena no sólo para interpretarla en la película sino para establecerla en su propia carrera artística, teniendo en cuenta lo bueno y lo malo, lo que se hizo bien y lo que no. Aún hoy recuerdo sus palabras poco antes de que se estrenara la película, es decir antes de que JLo se hiciera famosa. En un reportaje dijo a la pasada que estando ella en Europa un día llamó a su madre porque estaba allí sola, lloraba por ello y no sabía qué hacer. Por toda respuesta recibió de su madre el consejo de que si había luchado tanto por llegar a donde está, que hiciera lo que debía hacer en vez de estar desaprovechando el tiempo lamentándose. Una vez lo leí y siempre estuve convencida de que esa declaración de JLo dicha de la nada, en vez de ser una respuesta a una pregunta concreta, era un indicio claro de que ella había entendido lo que le había sucedido a Selena y que lo iba a tener muy en cuenta a la hora de desarrollar su propia carrera artística. ¡¡Y vaya si le fue bien!!

Muchos podrán decir que admirando a Jennifer López o a tantas artistas exitosas que hay hoy en día podemos ver algo de Selena y así poder contentarnos con que parte de su Legado está allí. Y así podremos admirar a esas artistas del mismo modo que lo hacíamos por Selena, y poder calmar en algo nuestro dolor ... Pero es imposible ... Puede haber artistas mejores, que canten mejor, que bailen mejor, que sean más lindas, que tengan más personalidad, más carisma. Pueden ser mejores en todo y pueden ser famosas en todo el mundo. Pueden tener todo y aspirar a más. Pero ninguna de ellas podrá emular a Selena. Pues para ser como Selena no sólo hay que tener su mismo talento, sino su misma historia. Pues la historia, las vivencias y los sentimientos de Selena están allí en el escenario, en cada canción, en cada gesto, en cada baile. No se puede ser como Selena pues nadie puede vivir lo que vivió Selena. Por eso es distinta. Por eso es única e irrepetible. Selena tenía eso que no lo tenía, tiene ni tendrá nadie. Por eso tengo ese vacío, esa soledad. Por eso siento que me falta algo, que jamás seré enteramente feliz si no está Selena. Selena me daba ese algo que no me lo puede entregar nadie. Yo la vi, yo la vivencié, yo estuve cerca de ella. Nunca viví con nadie lo que sentí con Selena. Nunca me pasó salvo con Selena creer cada palabra, cada historia, cada sentimiento expresado en un mera canción. Lo que para muchos serían días y hasta meses de ensayo para lograr tener una actuación descollante, a Selena sólo le llevaba minutos. Mientras muchos necesitan de espectaculares fuegos artificiales e ingeniosas y espectaculares puestas en escena para deslumbrar y provocar asombro e incredulidad en la gente, a Selena le bastaba su propia presencia, su voz, sus saluditos, sus gestos y sus actuaciones. Ningún efecto especial, ningún juego de luces, ninguna puesta en escena, ningún engaño lograrían la misma sensación que Selena lograra interpretando “Si una vez” en el Houston Astrodome el 26 de febrero de 1995, cuando detiene de pronto su voz, se queda estática poniendo su dedo índice de la mano derecha en la cabeza, los ojos cerrados y sólo el sonido de su respiración como único “efecto especial”. Nada provocaría algo igual que Selena pasearse en silencio por el escenario colmado por 65.000 personas mirándolos con aire pícaro y provocador. No. Nada artificial puede generar algo igual que lo hecho por un ser humano expresando genuinamente sus sentimientos. Eso era Selena. Simplemente eso. Eso tan simple que no lo tiene nadie. Por eso la extraño. Por eso la echo de menos. Nunca sentiré algo igual en mi vida con nada ni con nadie…

Muchas veces se dice que con estas desgracias se aprende. Entre otras cosas se dice que con estas experiencias desgraciadas se aprende a valorar la vida, valorar cada minuto, cada instante .... Como cantaba Selena, “vivir la vida hasta lo máximo” ... Recuerdo que una vez leí un cuento en el que a un hombre le dijeron que había contraído una enfermedad terminal y que le quedaban pocos días de vida. El hombre tenía dinero, comodidades y muchas ocupaciones. Siempre pensó que la muerte estaba lejos y que ya habría tiempo para disfrutar de muchas cosas. Cuando supo que le faltaba poco tenía la costumbre de salir con su auto del trabajo y detenerse en una esquina determinada sólo para contemplar el cielo. Recién allí pudo valorar detenerse, contemplar esas cosas que en la normalidad de los tiempos que corren ni siquiera las notamos ni nos detenemos para advertir por un instante si no nos perdemos de algo valioso ... Podría pensarse que a mí eso me pasó con Selena ... Y no .... Eso no me pasó. No tuvo que pasar esa desgracia para dar a Selena la dimensión que tenía como artista y como persona. No me pasó como tantos grandes medios de comunicación que sólo dieron cuenta de Selena un poco cuando adquirió fama internacional y otro por el lamentable desenlace de su vida. Son los mismos que luego intentaron adueñarse de su historia y trataron de explicarla. Tuvieron algunos la osadía de relativizar su éxito afirmando que en definitiva su partida fue la que la puso en un primer plano … ¡¡Cómo se ve que no la conocían!! ¡¡Cómo se nota que no siguieron toda su carrera!! ¡¡Cómo se ve que muchos de ellos no tuvieron el mismo origen de Selena, no vivían en los mismos lugares que Selena, y no estuvieron en aquellos pueblos y ciudades en los que Selena pasaba desde que era pequeña para darles un concierto, una alegría, un motivo para sentirse queridos e importantes!! Si vinieran de allí sabrían que Selena era una auténtica artista del pueblo, de la gente, que se había ganado a todos los que como ella tenían que trabajar duro todos los días para llevar un plato de comida a sus casas. Si vinieran de esos lugares sabrían lo que significaba Selena para ellos. Aún hoy me río por no llorar cuando veo el asombro de muchos periodistas que no se podían explicar cómo aparecía tanta gente para despedirse de Selena en Corpus Christi. Ellos preguntaban a la gente de dónde venían y se asombraban de que vinieran de lugares tan lejanos. Los que eran medios norteamericanos se asombraban de que Selena fuera tan popular en Monterrey, y los medios mexicanos se asombraban de que Selena fuera un ícono en Texas. Ellos mismos que no se podían explicar ese fenómeno intentaron interpretar el éxito de Selena. Y con total ligereza pensaron que su partida tan temprana explicaba tanta locura, tanta tristeza, tanta admiración, tanta popularidad, tanta venta de discos … ¡¡Más vale que la muerte potencia las cosas, pero no inventa nada!! La muerte no hace admirar a una artista. La muerte no genera popularidad. La muerte genera sólo tristeza, impotencia, saber que el que se fue ya no volverá. Y si esa persona es significativa, generará toda clase de sentimientos. Y si es violenta su partida, se es mujer y joven, genera consternación y mucho llanto. Y si era muy querida, deja heridas que jamás cerrarán. Y si por si fuera poco todo el pueblo la conocía, genera ese fenómeno que los extraños no pueden explicar. Cuando ellos dieron cuenta de Selena, millones ya la conocían no sólo por la televisión, sino porque la habían visto en un concierto en su pueblo. Cuando ellos reconocieron a Selena y comenzaron a premiarla teniendo ella sólo 22 años, Selena recibía premios en Texas desde que tenía apenas 16. Sin duda no sabían tanto de Selena. No tenían por qué saberlo, pero para opinar y explicar su fenómeno, sí debían conocerla y bien. Lo que sí estaba claro era que para la mayoría ellos eran los desconocidos y Selena era su hermana, su artista, su representante. Pasarán los años y pocos se acordarán de ellos. Pero nadie se olvidará a Selena…

Cuando veo a Selena me veo a mí misma observándola. La veo y me veo soñando ser alguien como ella, tener los mismos anhelos, mis mismas ganas de triunfar, de encarnar el famoso “sueño americano”. Sentí con Selena que todo era posible, que ya no habría más postergaciones, ya no habría más dolor, que si tal vez yo no pudiera lograr todo lo que quería ser en mi vida, sería Selena quien lo obtendría. La veía y no tenía ninguna duda de que llegaría a la meta final. Que sería una artista internacional que triunfaría en todo el mundo, que nada se podría interponer en su camino, que no tendría igual, que no tenía rival. Tenía un dominio tan absoluto del escenario que nadie podría imaginarse que lo que se propusiera en la vida no lo podría obtener. Yo la veía en el Show de Johnny Canales interpretando “Si una vez”, y estaba segura y eso me emocionaba. Recuerdo puntualmente un momento en el que ella por un instante deja de cantar con pasión el tema para sonreír y saludar a su público hasta que al instante da cuenta de ello. Entonces, se incorpora, pone su micrófono al costado, arquea su cabeza para seguir cantando mientras mantiene su sonrisa y rápidamente encara al público con su mirada y con su voz acorde al tema que estaba interpretando. Cuando pude notar ese pequeño detalle pude darme cuenta de lo enorme artista que era, que estaba al tanto de todo allí arriba en el escenario y que indiscutiblemente era la Reina. Por eso me deslumbraba, por eso era mi modelo, por eso deseaba con toda mi Alma que llegara a lo más alto, por eso mi dolor. Pero ese dolor no es por mí. Es por ella. Yo sufro porque ella no está aquí entre nosotros y no porque no me puede cantar nuevas canciones. No soy tan egoísta. No dudaría en canjear mi vida por la suya para que ella tenga su oportunidad de ser feliz, de triunfar, de ser famosa. Ella se merecía eso y mucho más. Selena se lo merecía y no yo, que no hice ni la mitad del esfuerzo que hizo ella, que no sufrí las privaciones que padeció ella, y que no tenía ni el talento, ni el carisma, ni el Amor ni la personalidad que tenía Selena…

La extraño. Extraño su sonrisa, extraño su optimismo, extraño su alegría de vivir. Muchas veces en la actualidad me río de sus ocurrencias, me enternece su humildad, festejo cada logro obtenido. Me encanta verla cuando recibía los premios, en los que sentía algarabía y a la vez pudor por recibir tantos lauros. Y su humildad … Porque muchas veces hacía hablar a toda la banda en vez de monopolizar todo ella con su agradecimiento. No quería figurar como que ella era más que el resto. Selena siempre quería mostrarle al público que su éxito era un trabajo de equipo, y que ese mismo éxito se lo debía a la gente, a los programas de radio y televisión, y a los periodistas que siempre la apoyaron y le dieron un espacio. Y eso que ella hacía no constituía una imagen impostada. No era una imagen artificial para los medios. Selena era así, y como ella era así los músicos estaban contentos con ella, los periodistas estaban gozosos de compartir su éxito, nosotros vivíamos felices con ella. Tal vez la imagen que resume todo ello, y como siempre todo lo bueno y todo lo malo, es verla en los Tejano Music Awards de 1995 ... Selena recibiendo cada premio con una sonrisa, con un saludito y un gestito a la cámara, sintiendo vergüenza que todos los premios se lo dieran a ella, sintiendo una angustia inaudita por un error del que ella no tenía nada que ver y del que saldría “beneficiada” ... Sucedió que había advertido la tristeza de otra artista porque en esa edición de los TMA le dieron por error a ésta un premio en vez de a Selena. Cuando dieron cuenta del error le avisaron a dicha artista que el premio sería quitado para dárselo a Selena …De nada sirvió que José Behar, ni que A.B. ni que su padre la trataran de convencer a Selena para que recibiera ese premio. Selena no quería recibir un premio delante de alguien que se había ilusionado y creído que lo había obtenido. Al final lo tuvo que recibir José Behar excusando a Selena con la afirmación de que justo se había ido en ese momento “por una emergencia”. ¿Quiénes harían lo mismo hoy en día, en donde vemos que por mucho menos muchos artistas sienten que se pueden llevar a todo el mundo por delante? Selena era buena, buena con todos, respetuosa de los otros artistas, de los periodistas que la esperaban horas para entrevistarla, del público que la ovacionaba. Recuerdo cuando salió de la entrega de premios y vio que estaba Jorge Luis Ramírez, un periodista de Monterrey que la había entrevistado miles de veces, y que moría por una declaración de Selena. Ella se detuvo a pesar de que su padre se la llevaba a la rastra del lugar y lo atendió unos minutos. Le contestó todo lo que le preguntó, saludó al público de Monterrey por pedido expreso suyo y como él tanto le agradecía se volvió hacia atrás para darle un beso. Jorge no lo podía creer. Estaba emocionado. ¡¡Lo había besado la Reina!! Nunca se olvidaría de ello, más aún cuando poco después sucedió lo inexplicable. ¡¡Qué dulce y tierna lucía Selena en aquella entrega de premios!! ¡¡Con ese peinado, con ese vestido!! … Ese vestido que representa lo que sentimos por Selena cada vez que la vemos, sabiendo que ese vestido la acompañaría para siempre desde abril de ese mismo año … por siempre y para siempre .... ¡¡Qué injusta es la vida!! ¡¡Con lo talentosa que era Selena, con lo buena que era Selena, con lo preciosa que era Selena!!...

Por eso no puedo olvidarla, por eso necesito recordarla, por eso la llevo siempre en mi corazón rememorando una y otra vez todo lo que hizo Selena, todo lo que me dejó Selena. Durante mucho tiempo, y aún hoy, tuve que soportar que mucha gente nos tratara de locos por seguir recordándola todos los días como si ella nunca se hubiese ido. Pero peor aún nos trataban mal, insultaban nuestra acción, nos condenaban por nuestro recuerdo profiriendo uno de sus gritos más hirientes: “¡Pero déjenla ya descansar en paz!”. Me pregunto por qué nos decían y dicen eso. ¿Qué es lo que tanto les molesta? ¿Qué interfiere en sus vidas que la recordemos con Amor? ¿Qué entienden por dejar a Selena descansar en paz? ¿Acaso creen que olvidándonos de ella, Selena descansará en paz? ¿Acaso creen que ella descansará en paz después de lo que le pasó y encima advirtiendo que la gente que la quiere se olvidó de ella? ¿Acaso dejarla en paz es volver a vivir el 31 de marzo en el que Selena estaba sola, tristemente sola? ¿Acaso descansaría en paz así? ¿O descansaría mejor en paz si nosotros supiéramos qué pasó aquel horrible día y si no nos olvidamos nunca de ella tributándola en todo momento? ¿Acaso el homenajearla no sería para Selena la caricia de una madre para con su hijo enfermo? ¿Acaso no se sentiría mejor viendo y sintiendo que está acompañada y siempre amada? Yo creo que Selena se sentiría contenta donde quiera que esté si en el lugar en el que se la recuerde no hay violencia, no hay peleas, no hay división. Yo creo que Selena estaría en paz si ve que se la sigue queriendo y recordando, y que nunca se olvidan de ella. Selena siempre tuvo miedo de que la dejaran de querer … ¡¡Eso no la haría descansar!! Por eso, más allá de lo que digan, yo sigo queriéndola como cuando era niña, la recuerdo como si estuviéramos en 1995, la homenajeo en la necesidad de agradecerle por ser una mejor persona gracias a ella, la lloro como si ella se hubiese ido ayer. Hay cosas que la razón nunca entiende ni entenderá … Por eso no importa. Importa sí expresar mis sentimientos y decir con orgullo que Selena es lo mejor para mí. Yo sé que está en algún lado observándonos y esperándonos. Estoy muy segura de ello. Y sé que esperará lo mejor de nosotros. Por eso la escucho todos los días, la veo todos los días, atesoro sus cosas como si fueran oro. Y no es que las piense vender … ¡¡Jamás!! Tener sus cosas me permite estar más cerca de Selena y reflexionar. Reflexionar qué será de mi vida, qué me deparará el destino y sentir que sin Selena yo no soy nada. Que la necesito, que la extraño, que sueño con volver a verla. Mientras tanto, recuerdo cada momento, cada instante. Es la mejor forma de homenajearla, es el mejor modo que descanse como merece. Es la mejor forma de esperarla para cuando pronto la volvamos a ver…

Yo la sigo esperando y recordando. Yo sigo manteniendo a Selena viva en el corazón. Así puede seguir viviendo. Así puedo asimilar el dolor. Así puedo lograr que Selena siga sonriendo como en el Show de Johnny Canales, como en los Premios TMA, como en el Houston Astrodome. Su risa era el símbolo de la vida, de la energía, de la paz. Si al menos lograra eso, sé que ella sería feliz. ¡¡Y más aún cuando llegue el día en el que pueda abrazarla y decirle lo tanto que la quiero!!

Me querría ir de este mundo recordando un momento de ese Show de Johnny Canales que presencié y que fuera el último de Selena. Johnny estaba por anunciar que Selena iba a cantar “El chico del apartamento 512”, pero lo había olvidado y no lo tenía anotado. En su desesperación, mira a Selena y se desplaza hacia donde está ella con la excusa de “Yo no puedo decir esto”. Selena entiende la razón por la que se acerca Johnny Canales y en cuanto le pone el micrófono Selena salva la situación anunciando el tema. Podría no haberlo hecho, podría haberle recriminado el olvido. Pero nada de eso pasó. Para el público quedó como que Selena presentaba el tema. No importaba saber la verdad del asunto. Lo importante era que todo saliera bien y Selena contribuyó retribuyéndole a Johnny Canales en agradecimiento por tantos años en los que él le concedió un espacio. Selena era así: grande, humilde, cariñosa, amorosa y nuestra. Por eso se la extraña tanto. Por eso la sigo esperando. Por eso la sigo queriendo…

(Yo comparto ese sentimiento de Mariel, pues es ella la que cuenta esta historia. Yo como ella la recuerdo todos los días, y aunque no haya tenido la fortuna de conocerla personalmente y de disfrutarla en su momento, Selena conquistó mi corazón por ser una artista talentosa y una gran persona, como lo dijo Mariel. Es que es tan grande el Amor y la obra de Selena que trasciende el espacio y el tiempo. Basta conocerla y apreciarla para ofrecerle el corazón y la vida en agradecimiento por todo lo que hizo Selena en 23, casi 24 años…)

Yo sólo vengo a ofrecerte mi corazón, Selena, todos los días, toda la vida…

Te quiere con toda el Alma…

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)