¿Qué fuiste a buscar, Selena?


“¿Qué fuiste a buscar, Selena? ¿Para qué fuiste allí?”. Son las preguntas que me atormentaron en los últimos 20 años y a las que nunca hallé respuesta. Son las preguntas que hubiese querido formularle a Selena y que aparecen una y otra vez en mis sueños, en mis pensamientos, en mi Alma. Son preguntas hechas con enojo, con dolor, con llanto. Siempre que pienso en la posibilidad de encontrarme con Selena está el deseo de abrazarla, de sentir su fuerza de Amor y de cariño en sus brazos, de sentir su olor, de revivirla como algo presente en mi vida, pero también la necesidad de expresarle mi ira, mi contrariedad, mi estupor por esa decisión, por su decisión de ir allí a buscar un destino que no era el de ella, de ir por un camino que no era el suyo, de ir por algo que nunca encontraría. Ese reproche, esa necesidad de que mi hermana me conteste esa pregunta me ha atormentado en todo este tiempo. Tal vez en estos últimos 5 años he comenzado a aclarar mis pensamientos y a entender las cosas de otro modo, pero en 15 años he vivido en el limbo total, en no saber lo que estaba haciendo y para qué, en no encontrarle sentido a mi vida, en vivir en el dolor, en el rencor y en la peor sensación, que es la resignación. Definitivamente no es cierto que uno puede seguir adelante en la vida como si nada después de lo que ha sucedido. Si bien he seguido con mi vida profesional y personal, nada fue hecho con el placer y con la plenitud de lo que había sido hecho con Selena presente. Y si seguí adelante a pesar de todo fue pensando en ella. No voy a caer en el lugar común de decir: “Lo hice porque así lo hubiese querido Selena...”. No ... No lo hice por eso ... Lo hice tratando de hacer el mejor homenaje que se le podía hacer a mi hermana, y ese mejor recuerdo era tratar de ser como ella: tener su mismo espíritu, sus mismas ganas, sus mismos sueños, sus mismas aspiraciones, sus mismos deseos de superarse e ir por más. Y lo hice aún sintiéndome tan vacío, tan solo, tan devastado. Todos estábamos así. Mi padre se encerró en llevar el recuerdo de Selena por todo el mundo, mi madre se encerró en su dolor, mi otra hermana se refugió en su vida y en contener a mis padres. Chris y yo decidimos seguir en nuestros proyectos musicales, pero recién lo pudimos hacer realidad 4 años después ... Me costó mucho, muchísimo ... No podía imaginarme haciendo música para otra persona que no fuera mi hermana. No podía imaginarme haciendo música para mí mismo. Lo mismo que no podía imaginarse Selena haciendo su proyecto del disco en inglés sin su familia ... Siempre me pregunté si Selena se imaginaba siendo una megaestrella sin tener a su banda de siempre a su lado, sin tenerme a mí, a mi hermana y a Chris con ella cantando, y a sus padres enfrente viéndola actuar ... como cuando era niña ... Sé que eso la tenía muy angustiada ... Yo creía que exageraba con ese sentimiento ... Pero después pude sentir que esa angustia era tan real ... Yo tampoco me podía imaginar haciendo música sin mi hermana, y si bien la hice y he tenido éxito con ella, jamás la pude disfrutar ... Por eso he vivido casi todo el tiempo fuera de foco, sintiéndome vacío, no percibiendo ni queriendo un futuro, viviendo sin aceptar la realidad. Desde que Selena se fue todo para mí fue una pesadilla, una pesadilla de la cual nunca pude salir y de la cual nunca hubiese querido despertar...

Creo que ahora puedo permitirme decir estas cosas. Antes no podía hacerlo, como no podía hacerlo mi familia. Teníamos que ser fuertes, más fuertes que nunca. No teníamos que hacerle el juego a la asesina, no teníamos que mostrarnos débiles, no teníamos que sentirnos derrotados frente a esa psicópata. Podíamos mostrar esa faceta públicamente a través de mi madre. Era lógico que ante la gente ella podía mostrarse muy afectada. Pero nosotros ... Nosotros debíamos seguir el camino de mi padre. Aunque no aguantáramos más, debíamos seguir, debíamos decirle la verdad a la gente, expresar lo que nos había pasado, contrarrestar las barbaridades que decía esa mala mujer desde la cárcel. Yo no voy a olvidar jamás a mi padre tratar de mostrarse entero en un programa de televisión mientras se podía ver sus lágrimas caer debajo de sus anteojos. Aún me cuesta entender de dónde sacaba sus fuerzas para hacer el proyecto de la película en recuerdo de mi hermana, de reunirse con productores, de participar en los  castings, de exponernos a todos para hacer el guión del filme y de mantener la compostura en cada toma que se hacía de la película. Más de una vez pensé que en definitiva así habían sido nuestras vidas: superar cada obstáculo con trabajo, con sacrificio, con tesón ... Tuvimos que superar trances difíciles como la pobreza, quedarnos sin casa, insistir para pedir ayuda, entrar en la música desde cero, luchar duramente para empezar a ver el éxito ... Buena parte de nuestras vidas fue superar duros trances ... Pero éste ... este era el más difícil y el que en definitiva nunca lo pudimos superar ... Apenas pudimos aliviar nuestro dolor haciendo algo por mi hermana y por nuestras vidas ... Pero esto nunca se supera ... Nunca ... Llega un momento en el que te aferras a cualquier cosa, en el que empiezas a apelar a cualquiera acto para que ese ser tan querido no te lo arrebate el paso del tiempo, el olvido, esa vida que se asoma sin Selena ... Así como Chris en un momento selló en bolsas la ropa de mi hermana para que pudiera sentir el olor de ella por un buen tiempo más, yo empecé a tatuarme todo mi cuerpo con su nombre, con su figura, con su Legado ... Era vivir la pesadilla en vivo de lo que decía la letra del tema “Fotos y recuerdos”. Era sentir que todo lo vivido iba desapareciendo de nuestras vidas y que sólo podía quedar lo que registrábamos en una imagen o en lo que quedaba en nuestra memoria ... Era certificar lo que uno presumía viendo cada toma de la película “Selena” y ponernos a llorar sin consuelo. Que eso que estábamos reviviendo no iba a volver jamás y que una vez que todo hubiera terminado debíamos aceptar que había una vida sin Selena, un mundo sin Selena, una humanidad sin Selena ... Y que ella ya no tendría un futuro, un sueño que concretar, una meta que lograr ... Aceptar que Selena empezaba a formar parte de nuestro pasado, de nuestros recuerdos ... Y esa densa realidad desde que se cerraron los ojos de Selena jamás pude aceptarla ... Es hora de decirlo ... En todo este tiempo, en estos 20 años sin mi hermana, mi vida fue un eterno dolor...

Esas preguntas que le haría a Selena ... serían hechas con enojo pero también con pesadumbre ... Porque sabría las respuestas ... Y esas respuestas nos involucraría a todos ... Seguro que ella me diría: “¡¡Es que ella nos engañó a todos. A.B.!! ¡¡A mí, a tú, a nuestra hermana, a nuestros padres, a todos!! Hasta último momento le creí lo de su dolencia. ¿Crees que si no hubiese sido así la hubiese acompañado al hospital? ¿Crees que lo hice sólo para que me diera los papeles aun cuando desconfiara de sus intenciones? No, A.B. ... Yo nunca pensé que haría algo semejante ... Sabía que no iba a aceptar la decisión de deshacernos de ella ... Por eso lo iba manejando de la manera en la que lo hacía ... haciéndole ver que nunca la dejaría sola ni aun estando distante ... Recién lo pude notar cuando advertí la farsa del hospital ... Allí sí me descontrolé ... Pero sólo cuando fui a devolverle el anillo que me había regalado pude ver en su rostro, en sus palabras y en su actitud que podía hacer algo malo ... Y cuando quise actuar en consecuencia supe que era tarde, muy tarde ... En esa corrida al lobby del motel quise remediar lo irremediable, quise enmendar el error cometido ... ¡¡Pero no pude, hermano, no pude!! Lo siento, A.B. ... No me di cuenta, nadie se dio cuenta ... Y tal vez esté pagando yo sola ese error por haber hecho lo que nadie hizo ... Ir por mí misma a solucionar este tema ... ¡¡Perdóname, hermano!! ¡¡Perdóname!! ¡¡Sólo abrázame y perdóname, por favor!!” ... Y yo la abrazaría ... Y la perdonaría ... Y me perdonaría ... Y podría sacarme por fin todo el dolor que llevo en este tiempo ... No nos dimos cuenta ... Ella nos engañó a todos ... Ni yo puedo entender que haya engañado hasta a mi padre ... No lo hizo nadie ... Sólo ella ... Mucho tiempo después pude entenderlo: esa mujer no era simplemente una demente, una fanática obsesiva, una enferma, una mitómana ... Peor aún: era una psicópata ... Algo muy corriente ahora ... Algo muy difícil de apreciar hace 20 años ... Tal vez ahora pueda comprender que ese ser tan insignificante pudiera con todos nosotros ... hasta un cierto punto ... Pero durante casi 20 años aceptar que una persona con un acto de suma crueldad diera por tierra tantos años de trabajo honesto, de sacrificio, de talento, de esfuerzo no era algo tan difícil de asimilar ... Y eso gobernó mi mente, mi Alma y mi corazón en este tiempo, en todo este tiempo en el que sólo pude ver sombras, vivir en las tinieblas y estar sumido en la depresión, en la ira, en la locura ... Fueron esos los momentos más duros ... Tal vez por eso a pesar de sentirlo injusto, comprendí que muchos fans de Selena nos cuestionara nuestras actitudes y que pensaran que por allí no habíamos hecho las cosas bien y que por eso perdimos a mi hermana ... Cuando uno ya no puede con el dolor, quiere buscar una explicación y cuando esa explicación no nos calma, empiezan los reproches, las acusaciones, los cuestionamientos ... Yo mismo cuestioné a mi padre porque no nos había inculcado desde niños nuestras raíces latinas ... Lo hallaba responsable de lo que habíamos vivido y padecido ... Le cuestionaba lo que tuvimos que hacer para lograr algo ... Pero después me di cuenta de que ese no era el problema, de que eso no era lo que me tenía enojado ... No me perdonaba no haberme dado cuenta yo, no haber estado más involucrado en lo que estaba pasando, en sumirme en mi rol de productor musical y abstraerme de los otros problemas que aquejaban a mi familia. Yo debí haber estado en esa reunión de Selena, Suzette y mi padre con esa mujer ... Si hubiese estado, tal vez me hubiese dado cuenta de todo y hubiese estado más cerca de mi hermana para decirle: “¿A dónde vas, Selena? ¿Qué crees que encontrarás buscando esos benditos papeles?” ... Nada hubiese sucedido ... Cuando con el tiempo comprendí eso, fui hablar con mi padre para decirle lo que me pasaba, pedirle perdón y permitirme llorar juntos como nunca lo habíamos hecho. Él tuvo muchos errores, pero también grandes virtudes. Si fuimos grandes alguna vez fue gracias a los valores que nos inculcó. Y eso no sólo nos hizo buenos artistas sino buenas personas ... Me di cuenta de que lo que me tenía enojado era de que al fin al cabo por ser rectos, auténticos e ir en la vida siempre con la verdad y con honor nos pasaba esto ... en manos de una persona manipuladora y mentirosa ... Parecía que al final debimos haber sido menos honestos, menos trabajadores, más falsos, más ventajeros para triunfar y no ser engañados, llegar sin sobresaltos, llegar a la cima sin ser lastimados ... Pero cuando pensé en mi hermana, sé que ella hubiese creído en esas convicciones aun sabiendo de lo que podría sucederle siguiendo ese camino, que no me perdonaría que me desviara de esos valores, que me diría que no dejara de insistir hasta lograr que mis grandes sueños se concretaran ... Sólo así lo pude entender todo ... La respuesta estaba sólo en Selena ... Ella me volvió a ser la persona que nunca debí haber abandonado ... Sé que ahora puedo sonreír a pesar de vivir para siempre en el mayor de los dolores: el dolor de su ausencia...

No quiero caer en excusas, no quiero caer en fáciles explicaciones. Esas preguntas que siempre le quise hacer a Selena siempre estarán presentes ... Siempre ... Siempre viviré en el dolor ... Pero ya no quiero vivir en el odio, en el enojo, en la resignación ... Tal vez sí viva en el rencor ... Seguramente jamás perdonaré a la asesina como a tantos otros ... Es que yo no puedo perdonar a los falsos, a los mentirosos, a los hipócritas, a los que han abusado de nuestra fe, a los que nos han creído tontos por ir siempre de frente en la vida con la mejor predisposición ... No hay peor cosa que a uno lo crean tonto por ser buena persona ... Y muchos lo han creído así ... Y otros se han creído que por eso podían ser dueños de nuestras vidas y de nuestros destino ... como esa psicópata ... Se han abusado de nosotros y eso jamás lo aceptaré ... Pero con el tiempo empecé a pensar que no tenía sentido esperando que las cosas cambien de por sí ... Que no puedo esperar que afuera las cosas cambien, que los demás cambien, que la realidad se modifique, que mi hermana vuelva para yo volver a ser feliz ... No ... Eso no tiene sentido ... Recordé de nuevo a mi hermana y vi que sólo actuando como ella podría volver a vivir en paz, podría volver a ser una persona feliz ... Recordé aquella vez en Festival Acapulco en el que estábamos haciendo la “intro” de “Amor prohibido” y teníamos que estirarla porque Selena demoraba en salir ... En un momento yo, totalmente fastidiado, le pegué un grito para que saliera de una buena vez y ella salió, previo hacerme un gesto de súplica, con la mejor de las sonrisas, como si nada hubiese pasado y dio las mejores versiones de “Como la Flor” y “Techno cumbia” ... Así era Selena y así se ganó el cariño de todos ... Tardé en darme cuenta de que yo también tenía que dar lo mejor de mí para sentirme bien y hacer sentir bien a los demás ... Que de nada servía vivir en el enojo, en la nostalgia de lo vivido y a la espera de que viniera el milagro y apareciera mi hermana ... Eso me llevaría a ser una persona eternamente negativa, sólo causaría dolor y me dañaría sin sentido ... Empecé a sonreír, a gozar de cada minuto de mi vida, a superarme, a permitirme soñar y a hacer algo para que esos sueños se hicieran realidad ... Ser como era Selena ... No había otro secreto para salir adelante ... No había mejor forma de recordarla ... Al principio, cuando escuchaba que había que recordarla con alegría me ponía muy mal ... Sacaba lo peor de mí ... ¿Cómo podía recordar con alegría a mi hermana si me la mataron? ¿Cómo podía sonreír si cada vez que la veía en una foto, en un video o simplemente la recordaba en mis pensamientos sólo me hacía llorar de dolor, de rabia y de impotencia? No podía salir de esa nebulosa de pensamientos ... Mucho tiempo después comprendí esa frase, como también supe que Selena solía decir que quería que la recordaran sólo con Amor ... Entonces pude ver a mi hermana de otra forma, pude recordar mis momentos con ella con otra visión y supe que debía poner en mis actos aquello que Selena nos había dejado, y que la había hecho tan gran artista y persona ... Cuando pude comprender que ese camino de Selena no era un camino de derrota, un posibilidad inviable, un sinsentido, entendí que yo también podía ser feliz y ser mejor persona ... Si ella lo hizo posible, ¿por qué yo no? Jamás podría ser como ella pero sí puedo intentar seguir su ejemplo ... Al menos hoy me siento feliz y hago sonreír a la gente. Ese era el secreto de Selena ... Sólo vivir la vida al máximo con alegría, y con su actitud sacar lo mejor de sí y de la gente que la rodeaba ... Estaba tan a la vista pero a la vez tan lejano ... Era tan sencillo pero a la vez tan complicado ... El mundo nos enseñó a que es más fácil hacer el mal que el bien, a estar tristes en vez de alegres, a vivir atormentados por lo que no se tiene en vez de ser felices con estar y sentirse vivos cada instante ... Selena nos mostró que se podía hacer las cosas de otro modo, que ese mundo para muchos utópico podía ser real, muy real ... Que una sonrisa puede más que el rencor que se apodera de nuestras vidas ... Mi hermana fue algo maravilloso, un ejemplo de vida que tal vez nunca se repita ... Y después de tanto tiempo me di cuenta de que si debía ser mejor persona debía seguir su ejemplo, de que si debía recordarla de la mejor manera era ser como ella y de que si quería seguir su Legado debía seguir su camino ... Hoy me permito decir estas cosas porque me siento feliz de nuevo, porque puedo verme y ver a los demás, porque puedo ver a Selena y reír a pesar de que siempre se me suelte una lágrima ... Hoy sé que puedo seguir adelante ... Hoy puedo hallar la respuesta a esa pregunta que siempre quise hacerle a mi hermana ... Y hoy tal vez la pueda aceptar sin enojarme ... Ya no espero su respuesta para poder perdonar su actitud. Tal vez hoy espero que sea ella quien me perdone por no haber entendido en estos años cuál fue su mensaje de vida, que estaba tan alcance de mi vista y no lo supe ver hasta que ya no la pude ver ... Espero ahora poder volver a ver a mi hermana para sólo abrazarla y poder darle las gracias por haberme hecho tan feliz y decirle que estoy orgulloso de ser su hermano ... Y lo esperaré siempre con una sonrisa, con esa sonrisa que siempre me daba ella cada vez que me veía ... Y sé que ese día sucederá ... Porque el Señor al final del camino vuelve a poner las cosas en su lugar...

(Siempre que se recuerda a Selena hay una mezcla de alegría y de suma tristeza ... Pero hay algo que siempre estará en la persona que quiere a Selena ... El sentirse orgulloso de haberla conocido y de saber que luego de ella uno no vuelve a ser el mismo ... Porque se convierte en otra persona ... en una mejor persona que ve la vida, el mundo y las personas de otro modo ... Lo ve con los ojos, con el Amor, con el Alma y con el sentir de Selena ... Y si uno da cuenta de ello, sabe que se puede hacer de éste un mundo mejor ... El día en el que la gente sea como Selena, este mundo estará condenado a ser ... enteramente feliz)

Selena: siempre estarás en mi corazón, siempre ... Y siempre seguiré tu camino lleno de Amor, de alegría y de superación...

Te quiere mucho...

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)

¿Te acuerdas de aquel cumpleaños, Selena?




Sé que suelo decir que no festejo cumpleaños por mi condición religiosa. Pero también mi familia y el Señor me han enseñado a ser honesto, a decir la verdad y a ir en la vida con las convicciones bien en alto ... No festejo cumpleaños ... De hecho hace poquito volví a decir, a propósito de este año que son 20 sin Selena, sin mi hija, que no suelo reparar en el 16 de abril porque nunca lo hemos festejado en nuestra familia ... Ni el cumpleaños de ella ni el de nadie ... Pero recuerdo lo que hice hace 20 años aquel 16 de abril de 1995, cuando aún estaba el dolor tan presente y Selena hubiese cumplido 24 años ... Me levanté muy temprano ... Algo me había sobresaltado y cuando pude entender dónde estaba, vi que apenas estaba amaneciendo y mi esposa dormía -si es que podía hacerlo- dándome la espalda en la cama ... Sentí una gran angustia y dolor en el estómago, y me fui incorporando en forma lenta y muy pausada para que Marcella no pudiera notar lo que estaba haciendo ... Es curioso: cuando uno hace esas cosas para no sobresaltar a nadie es cuando más ruido hace, o al menos eso es lo que uno cree notar ... A medida que pasaban los minutos más me apuraba y más ruido generaba ... Pero ya a esa altura no me importaba: intuía que mi esposa ya había notado lo que estaba haciendo y se haría la dormida para dejar que yo me fuera, para que yo hiciera lo que debía y sentía hacer ... Cuando me levanté finalmente y me dirigí al baño, entré corriendo y abrí la ducha ... Recién allí, al sentir la lluvia que me golpeaba la cara, me permití llorar, llorar fuertemente, llorar de dolor, llorar de furia, llorar de impotencia ... Sabía que debía ser fuerte, que tenía que seguir adelante para sostener a mi familia en todo sentido ... Que si caía yo, caerían todos ... No tenía que dar una imagen de vencido ... No tenía que permitir darle el gusto a esa mujer que nos quitó a Selena que se creyera que me había vencido ... Debía luchar por mi hija, debía luchar por su memoria, por su Legado, por el Amor que había dado a toda la gente que la había querido bien, como Selena siempre quiso ... Tenía mucho por hacer ... Hacer saber mi verdad ... Dar primero mi versión de los hechos, no permitir que otros hablen por mí, por Selena, por mi familia, aunque algunos que lo pudieran hacer fueran gente que respetaban y querían a mi hija ... Debía ser el primero en dar la imagen con la quería que la recordaran ... Ya pensaba por entonces en hacer una película en la que se hablara sobre lo que hicimos para llegar a ser un éxito desde abajo y que sólo nos valimos del trabajo, del talento, de la honestidad, de la autenticidad y de la verdad para triunfar ... Nada más ... Pensaba por entonces que en esa historia no tenía que tener un final, al menos ese final tan doloroso y tan impropio de mi hija y de mi familia ... Pero más tarde Gregory Nava me convenció de que algo debíamos decir a pesar del dolor, que algún mensaje debíamos dar porque detrás de la pantalla habría gente que quería a Selena, otra que apenas la conocía y otra que ni siquiera sabría quién era ... que detrás de esa pantalla habría un universo de personas a las que se le debía decir lo que había pasado con Selena para no sólo no olvidarlo nunca, sino para buscar que aquello no vuelva a suceder nunca más, si es que pretendemos que algún día este mundo y esta humanidad sean un poquito mejor ... Sólo allí, unos meses después pude asimilar que esa historia podía tener un final, un doloroso final, un final en el que Selena se nos iba de este mundo, y con ella una carrera, una vida y un destino en el que se demostraran que todo era posible, que todos los sueños se podían lograr con sólo proponérselo ... un final que nadie imaginó ni quiso pensar ... un final en el que la única víctima fue Selena ... un final en el que hubiese dado mi vida para yo estar en su lugar y ella en el mío ... pero que el Señor no me permitió siquiera intentarlo... un final que nunca quise ver, pero que para seguir tuve que verlo y aceptarlo...

Pero en ese momento estaba allí y sabía que para seguir tenía que exteriorizar todo mi dolor. No recuerdo cuánto tiempo estuve. Sólo recuerdo que me senté en el piso de la bañadera dejando que cayera sobre mi cuerpo la lluvia para que aplacara todo mi dolor y afloraran los recuerdos más bonitos de mi hija. No pensé allí sobre sus logros, sobre sus conciertos o sobre sus discos. Sólo pensaba en su sonrisa, en sus actitudes vertiginosas, en todo lo que soñaba, en su tenacidad, en su fuerte carácter, y en sus firmes anhelos y objetivos  ... Porque en definitiva, todo fue mérito de ella. Si entramos en el negocio de la música fue porque ella un día se propuso cantar canciones de mis épocas de juventud para demostrarme que podía hacer lo que sea, y para que prestara más atención en su talento y en su potencial que en lo que yo podía enseñarle a A.B. con un instrumento que no manejaba a la perfección. Si triunfamos es porque ella lo puso todo: cantar en español sin saberlo, dar su encanto personal para tener al público a sus pies, mostrarse tal cual era y como ella quería ser vista, superarse siempre, aprender de todos e ir por más cuando iba logrando cada objetivo. Y si bien yo le cuestionaba cuando quiso abrir su primer local de “Selena Etc.”, porque me parecía que tenía que consolidar su carrera musical para abocarse al mundo de la moda, entendía perfectamente que lo hiciera de todos modos y secretamente celebraba que así lo hiciera. Cada meta le daba la posibilidad de cumplir esos sueños postergados por tanto tiempo, y cuando Selena comenzó a ser famosa, sabía que iría por el cumplimiento de su gran sueño, que era ser diseñadora ... ¿Y cómo yo podía impedírselo? De todos modos, lo hubiese hecho aunque yo no se lo hubiera aprobado ... Ya lo hizo antes cuando decidió casarse en secreto con Chris ... Selena era porfiada, pero el ser así le permitió arriesgarse y lograr cosas que por allí de pensarlo tanto jamás lo hubiese logrado ... Mi hija perdió muchas veces pero con esa actitud fue más lo que ganó que lo que perdió, aunque por esas épocas creía, o quería creer, que por arriesgarse tanto tuvo la peor derrota que uno puede tener en la vida ... Pero en esas épocas también quería justificar este destino, quería poner una explicación a lo inexplicable, quería darle un sentido a los errores que cometimos, quería poder poner en palabras algo del cual ya no podía hacer más nada que lamentarme el resto de mi vida...

Recuerdo que en un momento solté un llanto tremendo, casi histérico, cuando recordé que Selena siempre quiso recuperar una muñeca que ella tenía de muy pequeña y que la había dejado a un lado cuando yo preparé a mis hijos para hacer la banda de música que recrearía a los asistentes de mi restaurante y que permitiría que todos dieran cuenta del talento de mi hija ... Era tanto el esfuerzo de Selena no sólo para cantar bien sino para agradar a todos, que terminaba agotada y sin ganas de hacer más que su trabajo y sus estudios. Siempre supe que Selena tuvo que sacrificarse más que nadie cuando les obligué a ingresar en el negocio de la música. Mis otros hijos tuvieron dentro de todo una infancia tranquila. Hasta A.B. tuvo buena parte de su adolescencia sin grandes presiones. Pero Selena empezó a cantar a los 6 años y ya como algo permanente a los 8. Tuvo que crecer de golpe y postergar muchos sueños. Sé que todo esto lo tomó como algo “natural” en su vida, pero lo hizo por mí y por mi familia ... Y sé también que se esforzó lo suficiente como para que cuando llegaran los logros se pudiera dar el lujo de poder realizar todo lo que había soñado para sí ... Pero en el camino quedó aquella muñeca ... Cuando quebramos y tuvimos que abandonar nuestra casa, Selena se desesperó al no poder encontrar a su muñeca ... Sé que en algún momento se retiró a su habitación para llorar por dicha pérdida ... Pero cuando la volví a ver, sólo me dijo: “No te preocupes, padre. Algún día la encontraré. Y cuando llegue ese día será el regalo más hermoso que haya recibido jamás. Sólo te pido una cosa: búscala tú también ... Sólo cuando ya no haya más nada que hacer me permitiré comprarme una nueva, igual a la que tenía ... Pero sólo lo haré cuando triunfe ... Sólo cuando hayamos alcanzado todo ... Y lo haré un 16 de abril ... Sí, ya sé, padre ... No lo tomes como un regalo de cumpleaños ... Sólo tómalo como un regalo para mí, para el día en el que yo vine a este mundo...” ... Había pasado mucho tiempo ... Yo ya ni registraba aquella promesa. Pero un día en el que volvíamos de celebrar nuestro primer éxito en Premios Lo Nuestro, Selena me dijo al pasar: “Cada vez está más cerca que me reencuentre con mi muñeca. Será como un renacimiento. ¿No crees?”. Me sorprendí. Luego me sonreí y la abracé tiernamente. Sabía lo que ello significaba y no podía estar más que contento ... Todo estaba tan al alcance de nuestras manos ... Todo parecía tan cerca ... Después de tantos años de trabajo, sacrificio y sinsabores nos permitíamos sonreír y pensar mucho más que en nuestros propios sueños. Ahora podíamos alegrarnos por lograr aquellas cosas que antes parecían tan lejanas y tan imposibles de alcanzar ... En eso pensaba cuando el dolor estalló en su máxima expresión en esa mañana y el agua que caía sobre mi cuerpo se hacía más fría y densa, imposible ya de soportar ... Me incorporé lentamente conforme el llanto fue cediendo al devastamiento y a la soledad ... Hubo algo que me permitió salir de allí ... De pronto di cuenta de algo que debía hacer en ese momento ... Era el momento de cumplirle el último sueño a Selena ... Sé que eso la haría feliz y a mí me daría fuerzas para afrontar años interminables y difíciles de sobrellevar ... años sin que me hija me diera la fuerza y el valor para seguir un camino que ella había creado, y que sólo ella podía transitar con su Amor, dignidad y valor...

Salí del baño y con el mayor sigilo posible agarré la primera ropa que encontré y me dirigí a la salida. Una vez fuera de casa, tomé el auto y fui a una juguetería lejana de la ciudad, de aquellas en las que se pueden encontrar las que ya no se usan y que son de las que más se quieren por el significado que tienen. Yo no tenía el recuerdo exacto de la muñeca que tanto añoraba recuperar Selena, pero estaba seguro de que la encontraría. Era sólo verlas y reconocer entre ellas aquella que sólo podía tener mi pequeña con toda la alegría expresada en su rostro ... El dueño del lugar me permitió ver todo y hasta tocarlas ... Sabía quién era pero no buscó perturbarme con palabras de lamentos, de rencores y de tristeza. Su mejor forma de ayudarme era que viera todas esas muñecas y traerme muchas otras que tenía en un depósito ... Yo miraba y miraba pero no podía encontrarla ... Hasta había visto las que había traído ese buen señor ... Hice varias muecas de fastidio y de resignación, y cuando estaba por irme sin antes agradecerle al señor por su inestimable ayuda, algo se iluminó en mi mente y volví hacia las muñecas, en particular en una serie de aquellas que estaban en un estante en la parte inferior de uno de los armarios. Era extraño: yo ya había registrado allí y no había notado nada familiar, pero había algo ... alguien ... que me llevaba allí sin dudar ...Mi mano separó a dos muñecas que estaban casi pegadas ... y allí estaba ... inmaculada, casi como nueva ... Era una hermosa muñeca con su melena negra larga con flequillo, una sonrisa tierna y una expresión en sus ojos un tanto triste ... “¡¡Es esta la muñeca que estaba buscando!!”, le exclamé con una gran sonrisa de satisfacción al vendedor que acompañó con su mirada mi alegría ... Luego, cuando él estaba envolviendo la caja en la que había colocado a la muñeca, se detuvo, se quedó pensativo y recién cuando le dio el último nudo a la cuerda me dijo: “¿Sabe, señor Quintanilla? Esa muñeca casi ni recordaba cuando llegó aquí. Pero ahora sé que vino hace muchos, muchos años. Me la trajo alguien, de otro pueblo, ya no recuerdo de cuál. Sólo me acuerdo que la había encontrado de casualidad cuando estaban por ocupar una casa que estaba abandonada luego de estar muchos años en venta, que estaba por dársela a cualquier niña que pasara por la calle o donarla, pero algo le hizo traerla aquí porque intuía que su verdadera dueña iría a este lugar para reencontrarse con ella...”. Yo me le quedé mirando, traté de contener el llanto, me mantuve en silencio y cuando le iba a abonar, sólo me dijo: “No, señor Quintanilla. Sólo tómela como un simple tributo por tantos años de alegría que nos diera su hija. Que Dios la tenga en la gloria...”. En otro momento le hubiese insistido en que aceptara el dinero, pero mi dolor y el deseo de salir de allí para llorar libremente sin que lo notara ese buen hombre me hicieron aceptar con una sonrisa y con un abrazo semejante gesto. Con lágrimas en los ojos y con todo el dolor del Alma tomé el auto y fui directamente al lugar en el que estaba Selena ... Era temprano aún ... Ni sabía si estaba abierto, y si lo estaba si me dejarían entrar por todos los asuntos “legales” que aún debían resolverse ... Hacía poco tiempo que había pasado lo peor  y creo que nadie podía dar seriamente cuenta de ello ... Bajé del auto y vi que estaba abierto ... La gente que estaba cuidando el lugar sólo atinó a sacarse el sombrero cuando me vieron entrar ... Yo sólo pude asentir con mi cabeza sin poder evitar que se me escaparan mis lágrimas por debajo de mis anteojos ... Enfilé directamente hacía el lugar y cuando di con Selena, sólo me arrodillé ... Estuve un largo rato llorando ... Luego permanecí en silencio otro interminable tiempo hasta que tuve el valor de mirar en el lugar en el que estaba el nombre de mi hija y decirle: “Vengo a traerte buenas noticias, Selena ... ¡¡Conseguí lo que tanto buscábamos!! ¡¡Aquí está tu muñeca!! Lo puedes comprobar...”. En ese mismo momento tomé la caja y la abrí: “¿No ves? ¡¡Aquí está!! Sé que la estabas buscando. No estaba muy lejos de aquí ... Sólo era cuestión de tiempo encontrarla ... ¡¡Tómala, m’hija!! ... Y ... ¡¡Feliz cumpleaños!!” ... En cuanto dije esas últimas palabras, no pude más con mi angustia. Me levanté en llantos y fui en busca de la salida ... Pero algo me detuvo ... Sentí el llanto de una niña detrás de mí ... Me volví hacia donde estaba Selena y no vi a nadie. Caminé a unos pasos al costado y allí la pude ver ... Era una niña que estaba con un papel en la mano ... Permanecía estática, temblorosa y muy triste ... Yo me acerqué a ella y le pregunté si la podía ayudar en algo. Ella miró hacia abajo sin poder dejar de llorar. Entendí a lo que venía y sólo le dije si quería que la ayudara a dejar su nota en el gravesite de Selena ... En aquel momento y por muchos años innumerables personas iban a ver a Selena para dejar sus sentimientos expresados en un papel que iban dirigidos más tarde a nosotros ... La niña me miró, me abrazó y sólo me pidió que me quedara a su lado mientras ella le leía su nota de despedida a Selena. Yo lo acepté, ella se sonrió en el medio de sus lágrimas y comenzó a leer: “Querida Selena. Tú sólo le diste alegría a mi corazón. Quiero que sepas que guardo todas tus fotos, todas las revistas en las que has aparecido, tengo todos tus discos, te escucho todos los días, te canto todos los días, te espero todos los días y cada noche beso una imagen tuya antes de dormir. Siempre te querré, Selena, siempre ... Eres mi mejor hermana, mi mejor amiga, mi mejor compañera ... Y mientras espero el día en el que nos volvamos a encontrar para darte un gran abrazo y un gran besote, quiero que sepas que seré como tú, qué seguiré tu camino y sonreiré como tú ante cada adversidad, ante cada dolor, ante cada derrota. Porque tu camino es mi camino, tu alegría es mi alegría, tu esperanza es mi esperanza, tu dolor es mi dolor, tu sueño es mi sueño, tu triunfo es mi triunfo ... La mejor forma de recordarte es ser como tú, Selena ... Y te prometo que lo haré ... Te quiero mucho, te extraño horrores, te espera siempre ... Natalie”. La niña estalló en llantos en cuanto terminó de leer su carta de despedida ... Yo la abracé tratando de contener mi propio dolor ... En ese abrazo pude sentir a Selena ... Pude sentir todo lo que nos había dejado y también su propia ausencia ... Cuando pudimos recobrarnos de tanta emoción, recordé el motivo por el que había venido ... Le dije a la niña que me esperara un tantito y tomé la caja con la muñeca ... “¿Sabes? Hoy vine a traerle a mi hija una muñeca. Era de ella. La buscó por muchos años. Se le había perdido ... Yo se la encontré ... Era su regalo de cumpleaños ... Pero yo sé que ella querría que estuviera en tus manos ... Y yo sé que ese es el mejor regalo que le puedo hacer ... ¡¡Tómalo!! ... ¡¡Es tuyo!! ... Sólo te pido que lo cuides mucho ... Es lo que queda de ella ... Son sus sueños hechos realidad...”. La niña la tomó y me dijo: “Selena es mi vida. Yo cuidaré de su muñeca. Y cuando yo pueda demostrar con mis actos que supe ser como ella, vendré aquí a decírselo, y si tengo una hija, volveré para darle esta muñeca con la misma promesa que hoy hago aquí...”. Nos volvimos a abrazar, esta vez con mezcla de risas y llantos. Quedamos en volvernos a ver cada 16 de abril para certificar nuestras promesas ante Selena. Ella fue alejándose dando varias vueltas hacia mí alzando su mano y dando besos al aire. Cuando ya no la vi más, voltee mi mirada hacia Selena con una mueca de satisfacción. Podía imaginar que al menos podía estar feliz en ese momento donde quiera que estuviese ... Enfilé para la salida y, para mi sorpresa, vi que estaba esperándome mi esposa ... Iba a explicarle hasta que di cuenta que no era necesario ... Nos abrazamos y lloramos un largo rato ... Pronto vendrían A.B., Suzette y Chris. Lo podía sentir ... Todos entendimos lo que significaba estar ese día en ese lugar y en ese momento todos juntos ... Sabía que nunca más se repetiría esa escena, pero también sabía que lo que iba a vivir allí nos daría más fuerzas para poder seguir, para seguir luchando, para seguir creyendo, para seguir soñando, para seguir trabajando ... para seguir el camino de Selena ... para seguir festejando su cumpleaños al menos desde el corazón...

(A veces no es necesario festejar un cumpleaños, como tampoco hacer un regalo en él si no hace con el corazón ... Todos necesitamos Amor, pero el amor cotidiano, el de los pequeños gestos que exaltan nuestras Almas ... Una caricia, un beso, una sonrisa, un abrazo, unas palabras de afecto, acercarse cuando el otro más lo necesita, dar todo para que los demás sean felices ... Eso que hacía Selena todos los días y por el cual tanta gente la quiso tanto, la extraña horrores y la recuerda por siempre ... No es necesario hacer las cosas por obligación ... Sí es necesario hacer las cosas con el corazón ... con el corazón grande de Selena ... con el corazón de los que la quieren tanto y que pertenece sólo a ella...)

¡¡Muchas felicidades, Selena!! Donde quieras que estés...

Te lo desea con toda el Alma...

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)