Con las manos vacías, Selena…


No hay caso. Siempre sentiré esa sensación … Las manos vacías ... Nos quedamos con las manos vacías ... Cuando veo decir a Selena, a la salida de un concierto y ante la pregunta de una periodista, qué es lo más importante para ella de un show y Selena le contesta “El apoyo, el aplauso del público. Eso es impagable…”, siento nuevamente que me he quedado con esa sensación de que me quitaron el corazón, el alma, me quitaron mi madre, mi hija, mi hermana, mi esposa, mi novia. Me quitaron lo que más he querido, lo que más he amado, lo que más querré. Cuando escucho decir a Selena entre risas al referirse al “Big Bertha” que toda su vida ha vivido arriba en un bus, sé que estaré condenado de por vida a llorar la pérdida de Selena, a añorar su vuelta, a desear que pueda completar su obra, que pueda ser feliz cumpliendo todo lo que había soñado, todo lo que había querido, y conquistando un mundo que estaba dispuesto a rendirse a sus pies, un mundo que se resiste a vivir sin Selena... No hay día en que no piense en cómo pudo haber sucedido esto, cómo le han hecho esto a Selena. Y creo que en mi recuerdo a Selena ello está ampliamente reflejado. Me levanto pensando y deseando que nada de lo que le ha ocurrido a Selena sea cierto, que me encuentre con que Selena está con su sonrisa de siempre y triunfando … No pasa un día en el que piense cómo sucedió ese día, cómo pudo haber ocurrido lo que pasó, cómo no se pudo evitar, cómo nadie pudo evitarlo, cómo nadie sospechó nada, cómo no se supuso que ante un conflicto algo podía suceder, por más que no se pensara en lo peor. Todos los días me levanto con la esperanza de volver el tiempo atrás, me entusiasma leer novelas o ver películas que hablan de viajar en el tiempo o hasta de leer informes científicos que hablan de ello para ver si tengo alguna esperanza de reparar tanto dolor, tanta injusticia, tantos sueños frustrados, de poder salvar a Selena. No puedo dejar de pensar en que le quitaron todo a Selena cuando tenía 23, casi 24 años, y que desde los 6 añitos, y más profesionalmente a los 8, tuvo que sacrificarse duramente, cuan si fuera un adulto, para llegar a lo más alto, a un lugar en el que todo sería posible y nada se le interpondría en el camino para llegar a ser la artista mundial más importante que diera este mundo. No puedo dejar de pensar en lo injusto, en lo absurdo, en el sinsentido. No puedo dejar de sentir desazón cuando veo que otras artistas triunfan y llegan a lugares de privilegio y Selena no está. Incluso cuando veo el recorrido que tuvo JLo para llegar a la cima mundial, a la vez que la empezó luego de haber interpretado a Selena en aquella película, no puedo dejar de sentirme triste, no por JLo, claro está, sino por Selena. Basta con ver la carrera de JLo luego de la película “Selena” para darse cuenta de que ese camino era el que iba a hacer inexorablemente Selena. JLo supo aprender mientras filmó la película cómo seguir su carrera artística, tomando el ejemplo de Selena, con lo bueno y también con lo erróneo… JLo acaba de ser premiada como la artista latina del año en los American Music Awards 2011 … A estas cosas me refiero cuando digo que me pongo triste. Hoy me gustaría enterarme que es Selena la que recibe ese premio…

Se me dirá que estoy totalmente equivocado o simplemente se me preguntará si creo en esa posibilidad, pero yo no tengo dudas de que al irse Selena las cosas tomaron un rumbo equivocado. Yo soy de lo que cree que un hecho, por más aislado que sea, cambia totalmente la historia de la humanidad. Y así como no dudo de que si hoy estuviera Selena las cosas serían diferentes y un mundo sería mejor, al irse ella la humanidad tomó un camino fatal y las cosas fueron de mal en peor. Para esa época en Texas había un gobernador, pero los texanos amaban a Selena. Con ella presente difícilmente ese gobernador hubiese sido presidente y muchas calamidades no hubiesen sucedido. Con Selena presente no hubiese ocurrido lo de las Torres Gemelas. Con Selena presente nadie en Monterrey hablaría ni ejercería la violencia. Yo no tengo dudas de que con Selena presente primaría el Amor y no el odio. Con Selena presente nadie se atrevería a hacer nada malo, por respeto supremo a ella. Con Selena presente, se tomaría su vida como ejemplo para poder triunfar en cualquier emprendimiento que se estableciera. Pero al suceder las cosas como han sucedido, ¿qué ejemplo nos ha quedado? Cuando uno ve hoy en día las barbaridades inadmisibles que dice esa mujer que le quitó todo, absolutamente todo, a nuestra Selena, ¿qué podemos esperar de este mundo? No hace mucho leía a una psicóloga que observaba con alarma que en los últimos tiempos era cada vez mayor la cantidad de psicópatas que había entre la gente y más le alarmaba aun que la gente lo tomaba como algo normal, que no veía mucha diferencia entre esa clase de personas y ellos. ¿Y cómo no va a ocurrir esto si el mundo nos da como ejemplo que una psicópata hace lo que hizo con nuestra Selena y no contenta con ello desde ese día, hace ya más de 16 años, sigue hablando con total impunidad y manchando con mentiras y calumnias la imagen de nuestra Selena? ¿Qué ejemplo le damos a la humanidad cuando no permitimos que una mujer tan encantadora como Selena llegue al triunfo con honestidad, talento, sacrificio, verdad, trabajo y humildad, y sí permitimos que una mujer mediocre, mala, sin talento alguno y con total resentimiento haga lo que quiere y le impida ser y hacer al otro con un acto salvaje, cobarde y criminal? De eso hablo cuando digo que un acto, sólo un acto puede cambiar el destino del mundo. Un acto, sólo un acto puede virar el destino de toda la humanidad…

He visto varias veces a Selena, en diferentes momentos en mi vida, en diferentes miradas sobre ella, desde tener una mínima idea de ella y con la incredulidad sobre lo que le había pasado y con ansias por encontrar una explicación, hasta ahora, en donde cada imagen, cada logro, cada recorrido al éxito de Selena me genera llanto, desazón, impotencia, deseos fervientes de que lo que va a suceder finalmente no sea cierto, que una mujer como Selena sólo puede tener un final feliz, debe tener un final feliz. Que no puede ser que cuando por fin vemos que alguien que viene tan de abajo, a quien no le habían regalado nada, que todo lo obtenido fue a base de esfuerzo, dedicación, amor propio y, sobre todo, talento, no puede tener un final así. No puede ser que cuando una artista tan querida por su gente, tan identificada con su pueblo, ese pueblo que la conocía, ese pueblo que la amaba, ese pueblo a quien le depositaba toda su confianza, ese pueblo con quien sólo se identificaba con ella, llega a lo más alto, sucumba con su peor final, un final impropio, un final que le cortó en el momento justo todos sus sueños, todas sus ganas, todas sus ambiciones, todo el deseo de grabar con fuego el nombre de Selena en todo el mundo... Hoy si quisiéramos hacer una película sobre Selena, con toda la información que podemos obtener informáticamente, no necesitaríamos ni de actrices, ni de guiones, ni de argumentos … Bastaría con poner conciertos, reportajes, vivencias de Selena a lo largo de toda su carrera para darnos cuenta de lo que Selena era como artista y como persona, de lo que ella significaba para la gente, para ver cómo ella sorteó cada uno de los obstáculos y llegó a lo más alto a base de puro talento y por su único mérito. Hoy para darnos cuenta de lo que era Selena y de lo que generó basta con verla y escucharla a ella, y basta con ver y escuchar lo que decían de ella tanto los otros artistas, los periodistas en general, como los grandes y pequeños medios, y sobre todo, la gente. Así nos daríamos cuenta de qué artista nos hemos perdido y de que como ella no habrá nadie, absolutamente nadie…

Hay momentos que quedarán grabados para siempre en mi corazón. Ese instante de Selena entrando en el Astrodome es uno de los instantes en el que más he llorado. Recuerdo que la primera vez que lo vi me impactó ver y apreciar la comunión entre Selena y su gente, esa relación que había entre Selena y su público que iba mucho más allá que del simple contacto entre la artista consagrada y la gente que compra los discos y asiste a sus conciertos. La gente amaba a Selena porque Selena les cantaba a ellos, les agradecía a ellos, les hablaba de sus cosas, les hablaba de sus alegrías, los acompañaba en sus tristezas. Selena les hablaba en su mismo idioma. Y a pesar de que resulte paradójico por la limitación de Selena con el español, la gente entendía y sentía muy bien el lenguaje de Amor de Selena. Y no hay nada más emocionante, más impactante, que genera tanta emoción y tanto llanto, que ver a Selena entrando en el Houston Astrodome el 26 de febrero de 1995. Tal vez porque uno sabe perfectamente lo que ha sentido Selena en ese momento. Un momento en el que sólo estaba ella ... Sólo ella y su gente ... Sólo ella y la expresión de Amor producidas por 65.000 personas. Sólo Selena podría saber lo que se siente en esa situación, que no es sólo la emoción de llenar un estadio, que no es sólo ser la cantante del momento. Es la sensación de una mujer que siente los mismos nervios que cuando cantó por primera vez ante un público a los 8 años. Es la emoción de una mujer que dos años antes tenía terror en ese mismo escenario de no ser querida y que ahora sólo la gente apostada allí pedían que sólo querían verla a ella. Era a ella a quien le expresaban todo el Amor, que le devolvían el Amor que ella como nadie les había dado...

Estamos con las manos vacías. Vacías porque para el que ama a Selena es inaceptable un mundo sin ella, una vida sin ella, un sentir sin ella. El Amor que ella impregnó a cada uno es imposible de olvidar. Y el vacío que ha dejado es imposible de llenar. De nada servirán las comparaciones. De nada servirá buscar sucesoras. De nada servirá consolarnos con otras cantantes, con otras canciones, con otras músicas, con otros ritmos. Cuando uno adopta a Selena, sólo desea fervientemente que vuelva ella, que nos cante ella, que sea Selena quien nos devuelva la alegría, el Alma, nuestra identidad. Sólo una artista en serio y tan querida logra que la amen hombres, mujeres, niños, gente mayor. No hay nada más que nos identifique hoy en día tener cualquier cosa que le pertenezca a ella, pues eso nos da algo material en el que podamos darle todo nuestro Amor y nuestro cariño, ya que no le podemos decir “Gracias” o no le podemos dar ese abrazo y ese beso que tanto le querríamos dar ... No hay nada más que nos identifique con esa sensación pues hoy todos haríamos lo que sea por Selena. Daríamos todo a cambio de nada. Aunque sepamos que ya no vuelva seguiríamos emocionados como aquellos muchachos de la película que encontraban a Selena y se ofrecían a ayudarla en lo que sea, y que harían lo indecible para expresarle su admiración y para ayudarla en lo que fuera al grito de “¡Todo por ‘Salinas!’ “. ¿Qué otra frase nos identifica más que ésa para expresar nuestra admiración por Selena? Nada más claro cuán hondo llegó Selena en el corazón de la gente. Nadie como Selena llegó a esa gente que no tenía manera de ver a una artista salvo que tuviera dinero. Por eso para todos era un igual, alguien a quien se le tenía confianza, que era querible. Sólo Selena podía lograr que una mujer participara de un concurso para ganar un par de entradas para ver a Selena en el Astrodome no para verla ella, sino para que la fuera a ver su esposo, que la amaba y era fan suyo. Esa mujer quería verlo feliz … ¿y cómo privarlo de que viera a alguien tan querible como Selena?... Sólo generaba tanto Amor, porque tenía todo el Amor…

Estamos con las manos vacías porque le quitaron el sueño a un talento, a una persona que buscó honestamente llegar a lo más alto. Que con buenas intenciones y con nobles armas se había propuesto que todo el mundo supiera quién era Selena. Ella se sabía que estaba destinada para los grandes desafíos. Selena sabía que no había llegado a este mundo para pasar inadvertida. Uno sabe, al observar su vida, que ella no iba a parar hasta que todo el mundo escuchara sus canciones y vistiera su ropa, luego de sentirse tan feliz ante su casamiento, y ante su meteórico éxito en México y Estados Unidos. Que no iba a esperar a ser grande o a entrar en un impase en su vida para hacer todo lo que tenía en su cabeza con tan sólo 21 años. Selena era inquieta, ambiciosa, nunca se sentía satisfecha con lo logrado, siempre iba por más, para ella era una realidad que “lo imposible siempre es posible”, y no un simple eslogan familiar para repetir demagógicamente ante la gente. Siempre nos escapará una lágrima saber que recién en ese momento se sentía libre y era tan feliz. Porque siempre nos identificaremos con aquella mujer que había logrado todo sin que le regalaran absolutamente nada. Que tenía muy claros sus objetivos. Que no se contentaba con el éxito fácil. Que para ella no sólo la fama y el éxito constituían su felicidad. La felicidad para Selena era ser libre, libre haciendo lo que quería, libre con su canto, libre con su Amor, libre con sus sueños, libre no quedándose quieta, libre no siendo conformista, libre ofreciendo todo de sí todos los días, libre siendo Selena ... Por eso nada más auténtico que ver a Selena diciendo en un video casero que no le gustaba que los miembros de su banda le dijeran que era la mejor, fundamentalmente porque a ella no le gustaba que ellos tuvieran la razón...

Estamos con las manos vacías porque no está Selena. Porque nada más injusto en la vida que no verla a ella aquí como una artista consagrada mundialmente. Porque nos es inevitable, y por eso lo repito tantas veces, que cuando vemos a alguna artista famosa triunfar, y gozando de la fama y del afecto de la gente en todo el mundo, preguntarnos por qué no está Selena en ese lugar. Nos es inevitable angustiarnos y decir por qué esa artista pudo llegar y Selena no. Y no es que uno cuestione a esa artista. No es que se ponga uno en duda su talento. Lo que no podemos evitar es llorar por no ver a Selena en Hollywood, no verla a ella caminando en la Alfombra Roja, no ver a Selena obteniendo un Oscar, no recibiendo ella Amor en todo el mundo, no siendo Selena la cantante latina hiperconsagrada en todo el planeta, o no ver a Selena paseando por Cannes, en Pekín, o en donde sea. Nos preguntamos esto porque sabemos que lo hubiese logrado sin duda. Lo sabemos en cada presentación. Lo vemos y lo sentimos cuando observamos cómo Selena se ganó el público en Monterrey sin saber casi el español. Lo sabemos ante cada desafío que tomaba. Lo sabemos porque Selena cambiaba el miedo por acción. Lo que para muchos su pobre español era una barrera, para ella era simplemente una limitación que sólo era superada con carisma, con gracia, con simpatía, con talento, con saber que el otro, y ese otro podía ser el público, los periodistas, los promotores, los fans, iba a agradecer un gesto de atención, una actitud de interés por lo que hacía la otra parte, un gesto por demostrarle que el otro era tan importante como la artista. Selena demostró que dando Amor siempre se devuelve Amor. Ese Amor que se ve reflejado en aquellos momentos en los que nada podía contener a la muchedumbre que se abalanzaba sobre el escenario para tocarla, para darle un beso, para abrazarla, para agradecerle. Nada ni nadie podía contener aquello si no estaba Selena con su sonrisa. Todos absolutamente todos en el mundo hispano pusieron sus ojos en Selena. Y esa pequeña muchacha de apenas 20 años, muerta de miedo y de incertidumbre, que trataba de dar lo mejor de sí aun con sus limitaciones del idioma, aceptó ese desafío que nadie se atrevía a enfrentar. Basta con verla en un reportaje que se le hiciera en Monterrey en esa época para ver lo avergonzada que se sentía por no poder hablar o entender el español y aun así, con gracia y con esfuerzo, responder las preguntas, dejando bien en claro que su objetivo más grande en la vida era poder dedicarse al canto y al diseño de ropa. Y no se contentó con eso. Con el tiempo aprendió hablar el español no sólo para poder responder en las entrevistas sino por respeto a toda la gente que la sostenía como artista y la quería tanto … Lo hizo como tantas otras veces, tomando impulso y poniendo todo su Amor para una vez más cumplir con sus propias expectativas y con las de los demás...

Estamos con las manos vacías. Es ver a Selena, es ver su obra, es ver lo que logró, es ver lo que pudo haber logrado y no tener consuelo. Sólo su presencia nos devolvería la sonrisa, las ganas, la alegría de vivir. Todos querríamos que Selena nos volviera a cantar “Si Una Vez”, pero el “Si Una Vez” del Astrodome, aquel que todos añoramos, aquel que magistralmente interpretó Selena en aquel mágico concierto. Todos queremos volver a sentir el contener la respiración al ver a Selena, luego de cantar "Si una vez dije que te amaba, no lo vuelvo a hacer", detener su canto, alzar su brazo, mover su cabeza a un costado, poner su dedo índice en la frente, apoyar su boca en el micrófono, hacernos oír su respiración en el medio de un silencio total, hacernos estallar en un grito y arrodillarnos a sus pies mientras ella se paseaba a uno y otro lado del escenario con su mirada cómplice, con su mirada cómo diciéndonos "Miren que no les creo", para decirnos "Ese error" y detenerse de nuevo, decirnos "Ese error" otra vez y ponerse la mano en el pecho, quedarse en silencio, y en el medio del júbilo y del éxtasis, ella sonreírnos, acaso como aceptándonos, acaso como perdonándonos, para después, ante nuestra creencia de que ya habíamos visto todo, de que habíamos sentido lo suficiente, sorprendernos alzando su mano izquierda, haciendo una nueva pausa que nos hace contener nuevamente la respiración para regalarnos un ¡¡Ese error es cosa de ayer!!" en un final de tema que nos llegó en lo más profundo en el corazón, de una manera en la que no la habíamos sentido ni sentiremos jamás .... Con una interpretación que no veremos nunca más. En una interpretación que nos dejó sin aliento, con el corazón en la mano, con la piel erizada, con una emoción que no tendremos jamás en nuestras vidas ... Que no veremos más ni lo volveremos a experimentar con ningún otro artista a lo largo del tiempo...

Muchas veces me pregunto por qué no podemos olvidarnos de Selena, por qué a medida que pasa el tiempo hay nuevos admiradores, y se suman gente y generaciones que nunca la llegaron a ver ... Es que nos es inevitable sentirnos identificados con aquella vida mágica de Selena, una vida que expresa nuestros sentimientos, una vida que nos emociona, una mujer que no deja de brindar y generar Amor a tal punto que necesitamos retribuírselo compartiendo nuestros sentimientos, su vida, sus sueños, sus emociones. Es que la vida de Selena constituye nuestras vidas. Su suerte es nuestra suerte. Su vida y su partida en este mundo también son nuestros, y nos resistimos a pensar que ése fue su destino, ése sea nuestro final. Porque lo que le hacía feliz nos alegraba, lo que le entristecía nos dolía. Su mayor dolor es nuestra mayor decepción. Su trágico final es nuestra máxima tristeza. Esa vida truncada es el fin de nuestra ilusión, es el límite a nuestras esperanzas, es la realidad que nos dice "no todo es posible", "no siempre se logran nuestros sueños". Es allí cuando soltamos nuestras manos, como Selena, y dejamos caer el anillo. Hacemos como Selena, resistimos con nuestro último esfuerzo pero sucumbimos ante la realidad. En ese instante nos damos cuenta de que nuestro corazón está allí donde está ahora Selena...

Pero después uno mira a su alrededor, ve las manifestaciones de Amor de tanta gente, ve el cariño de tantas personas expresadas en todo el mundo y allí uno comienza a sentir que no está solo en el mundo. Que Selena no está sola ni estará sola jamás. Que mientras la persona que le quitó los sueños sigue destilando su odio y rencor en una oscura celda teniendo una patética notoriedad, Selena sólo irradia Amor en todo el mundo, sigue generando sorpresa y admiración. Es allí cuando uno piensa y siente que Selena ha triunfado. Que siempre la querrán. Que todo el mundo, sea en América, en Europa, en África, en Asia o en Oceanía, sólo le expresará Amor, ternura, admiración y cariño. La gente en todo el mundo le demuestra día a día a Selena que ha logrado sus sueños, ha vencido, le comprueba que son infundados sus miedos de no ser querida, que es conocida en todo el mundo con Amor, que su música ha llegado a lugares inesperados en los que sólo Selena podía llegar. La gente, su gente, la que la recuerda, la que la quiere, la que la aprecia, la que se alegra con su presencia, la que llora con su ausencia, hace posible lo imposible. Es la misma gente que lucha por sus sueños, la que con sus corazones hace que Selena viva por siempre, la que siempre se resistirá a la realidad, la que siempre esperará a Selena para verla una vez más...

A pesar de tantas cosas, sólo el Amor de Selena, sólo la vida de Selena, nos hará sentir dichosos de ser partícipes de sus sueños, de su suerte, de su cariño. Es allí cuando nos sentimos orgullosos de ser sus admiradores, de difundir su talento, de quererla, de expresarle nuestros más hondos sentimientos. Es allí cuando sentimos que Selena ha triunfado y que vive ... en nuestros corazones... Porque muchas veces en nuestros recuerdos a Selena no faltan nuestros lamentos, nuestras lágrimas, el dolor de no poderla ver, de no poder disfrutar de su alegría, de su triunfo, de su sonrisa desparramada por doquier ... Que siempre lamentaremos no asistir a un concierto suyo, que no podremos aceptar jamás que se haya ido, que nunca asimilaremos su partida, que siempre en cada recuerdo a Selena, sea bueno o malo, sea alegre o triste, nos arranque una sonrisa o nos provoque el más prolongado llanto. Ese recuerdo siempre tendrá ese sabor de la nostalgia, de la frustración de no poderla disfrutar, pero fundamentalmente, de no poder disfrutar de que esté feliz con su vida, con sus éxitos, con su sueño de toda una vida hecha realidad... Pero también es cierto que el Amor de la gente sigue vigente, sigue presente. Tal vez sea hora de que ese Amor, pero también ese dolor, se exprese de una manera, de una promesa de hacer algo para que Selena, donde quiera que esté, sea feliz, vuelva a sonreír y sienta que nunca estará sola…

Con las manos vacías, pero con el corazón lleno del Amor de Selena … Por eso me pregunto si acaso sería bueno replantearnos nuestro recuerdo hacia Selena. Si el paso del tiempo y su ausencia nos obliguen a ver las cosas de otro modo ... ¿Y si la recordamos de otra manera? ¿Y si pensamos que realmente no se ha ido? ¿Y si realmente está aquí con nosotros? No se trata de negar lo innegable. No se trata de canjear tristeza por alegría. No se trata de volvernos locos. No se trata de que sólo debemos recordarla con lo bueno y no con lo malo ... Simplemente se trata de recordarla con lo que nos ha dejado. Simplemente se trata de creer fervientemente en que si ponemos todo nuestro Amor por ella del mismo modo que ella lo hizo por nosotros, algún día aparecerá para cantarnos otra vez, para reírnos otra vez, para agradecernos otra vez ... Que en cada situación cotidiana allí estará presente, que no esté tan distante, que esté mucho más cerca de lo que uno se imagina ... Que es cuestión de proponérselo, como lo ha hecho Selena con cada acto de tu vida...

Para no tener las manos vacías habrá que proponerse tener siempre una sonrisa en el rostro, como lo hacía Selena. Desafiar todas las adversidades que se tenga cotidianamente poniendo la mejor predisposición, siendo amable con todos, ayudando al prójimo con lo que necesita, preguntándole cómo se siente, demostrándole que es tan importante lo que él hace como lo que hace uno. Que no sirve encerrarse en nuestros propios asuntos. Que no sirve contagiarse del odio y de la frustración de los demás. Que no sirve con limitarme a ser una persona que hace "lo que tiene que hacer". Que siempre las cosas hechas con Amor, con afecto y con alegría son más valiosas, que serán satisfactorias para uno pero, fundamentalmente, serán gratificantes para los demás, que agradecerán infinitamente ese gesto ... Que Selena estará presente en cada acto de Amor, de solidaridad, de apoyo, de afecto que tengamos con nuestros padres, con nuestros hijos, con nuestros hermanos, con nuestros amigos ... Eso que reflejó Selena en cada contacto con el público al que jamás le negó un saludo, una foto, un autógrafo. A ese público al que siempre le dio su mano para estrechársela si lo tenía cerca o para alzarla para que le llegara su saludo a la distancia. A ese público al que uno por uno saludó a la salida de aquel concierto inolvidable en el Astrodome el 26 de febrero de 1995 colmado con 65.000 personas...

Con las manos vacías pero nunca bajando los brazos. Nunca pensar que algo no es viable, que hay cosas que son imposibles de realizar, que las fuerzas propias tienen un límite, que hay metas que no se pueden lograr. Que el poder realizar las cosas que nos proponemos en la vida depende de uno y que no hay nada ni nadie en el mundo que nos pueda impedir lo que nos hemos propuesto en nuestras vidas. Que sólo uno es el límite, que uno sabrá si seguir o detenerse. Que la palabra “imposible” no existe en el diccionario, en nuestro vocabulario, en nuestra vida cotidiana ... Que la vida misma de Selena es la mejor demostración de ello ... Que nada ni nadie pudo impedir que sus más íntimos sueños se pudieran cumplir. Que su anhelo de trascender con su canto, que su mayor sueño de ser diseñadora, que su necesidad de ser querida por todo el mundo con todo lo que ella les ofrecía no tuviera ni freno ni límite. Que su Amor fuera lo suficientemente grande como para que la palabra “imposible” se transformara en “posible”. Para que su frase "The impossible is always possible" no fuera sólo una declaración de principios que luego se los llevara el viento ... Que sus actos fueran la confirmación de lo dicho y hecho por Selena...

Con las manos vacías pero aun así permitirse soñar, permitirse que, más allá de lo que se haga diariamente, se tengan sueños, alegrías, ganas de hacer cosas, proyectos, ambiciones. Que cada cosa que se sueñe se dé el lugar que se merece, que no se tape, que no se deje relegado por las obligaciones cotidianas. Que siempre estará Selena para decirnos que hay que luchar por nuestros sueños. Que nunca nos frustremos por no haberlo intentado, por no dar el lugar que se merece a lo que realmente nos da satisfacción todos los días, lo que nos identifica, lo que nos da la energía necesaria para encarar todo, lo que nos hace sentir vivos, lo que nos hace sentir felices. Nada más hermoso cuando se siente que tenemos nuestro espacio, nuestro lugar en el mundo. Ese lugar que es sólo nuestro y que nada ni nadie nos lo quitará ... Que en cada sueño realizado sentiremos la misma alegría que sentió Selena cuando, con apenas cumplidos los 23 años, abrió “Selena Etc.”, su sueño de niña hecho realidad ... Ese sueño que lo tuvo siempre, que lo deseó siempre y que no sólo esperó pacientemente a que se cumpla, sino que hizo lo indecible para que se cumpliera cuanto antes. Selena redobló su esfuerzo con su canto y con su arte para hacerle un nombre, y que ese nombre le diera lugar para expresarlo en ese ámbito que tanto le gustaba, en esa boutique en la que todos la reconocieran como Selena, la cantante, la actriz, la artista, la diseñadora...

Con las manos vacías, pero aun así teniendo siempre en cuenta que lo más importante en el mundo es la vida. Que Selena demostró que nada más hermoso en el mundo que estar en contacto con sus afectos, con todo lo hermoso que la acompañaba y la llenaba de vida. Que el valor de los que nos rodea no tiene ninguna cotización. Que nada material en el mundo ni la fama son más valiosos que la vida misma. Siempre recordaré cuando Selena se preocupaba por llevar a cuanto animal veía herido en su camino para que fuera salvado. Que cuando rememoro ese hermoso acto recuerdo sus sueños de tener el jardín de su nueva casa lleno de animales de todas las especies para que convivan, para que sean felices, para que todos, Selena, su familia, sus animales sean gobernados por su cariño, por los códigos del afecto y que sean libres, como Selena deseaba que fueran, con toda esa libertad que tanto le costó conseguir ... Por eso podía tener tres perros y una pitón en su casa y decirlo a todo el mundo con orgullo. Muchos la miraban con extrañeza. A nadie se le hubiera ocurrido hacer y decir públicamente semejante cosa. A nadie se le hubiera ocurrido, en el medio de la fama, con las luces de Hollywood tan próximas, en soñar con tener una casa con un enorme jardín lleno de animales como máximo objetivo …. Sólo Selena y su esposo Chris. Sólo Selena y los animales. Sólo Selena y la naturaleza. Sólo Selena y la vida...

Con las manos vacías, pero siempre defendiendo los afectos. Que nadie impida defender contra viento y marea aquello que ha ganado nuestros corazones y que para mantenerlo se tenga que poner todo de uno para mantenerlo. Que incluso se ponga mucho más de uno que los demás para defender lo que más se quiere. Que siempre hay que tener en cuenta todo lo que hizo Selena por defender su Amor por Chris, que decidió casarse en secreto con tal de que nadie le impidiera su legítimo derecho a amar, a darse un espacio en su vida sin por ello dejase de cantar y de cumplir con lo que se propuso desde pequeña. Que cuando uno ama da sin esperar, pelea por su Amor, no mira a su alrededor, no mide las consecuencias. Sólo se deja llevar por lo que le dice su corazón ... Que la pasión de Selena, acaso uno de los sentimientos más distintivos tanto de su carrera artística como de su vida, siempre sea el motor para desplegar los más nobles sentimientos. Y que muchas veces hay que poner mucha pasión para defender lo que uno más quiere. Y Selena lo hizo con creces. Lo hizo por Amor, por un Amor al que sólo ella le puso toda el Alma, sólo Selena lo defendió con todo su corazón ante su familia. Un Amor al que Selena lo expuso con su vida...

Con las manos vacías, pero aprendiendo a ser humilde, a agradecer todo lo que se ha logrado, a ser agradecido hacia quienes han tendido una mano para lograr nuestros objetivos. A quienes supieron dar un consejo. A quienes valoraron lo que uno hecho en su vida. A los que vieron en uno algo especial y lo quisieron resaltar. A los que nos destacaron por algo bueno que uno ha dejado. Habrá que aprender a encarar cada día como si fuera una jornada distinta y nueva en la que todo lo que se ha logrado se tendrá que revalidar. Que lo que se ha obtenido no pone a nadie en una situación superior frente a los demás. Que sólo nuestra actitud ante la vida y ante los demás nos engrandecerá. Que el ser consecuente entre lo que se dice y lo que hace nos hará fuertes ante todo y nos hará libres ante los demás. Que sólo si uno da todo de sí dará sentido a lo logrado, se hará creíble el mensaje y será respetado. Siempre recordaré que en el fuero más íntimo, Selena se sentía la mejor y lo sabía, pero también sabía que ante su público no alcanzaba con eso. Ante el público había que ser sólo agradecido, humilde y honesto... Que sólo el público la ponía en el lugar en el que estaba y a él tenía que darle lo mejor de sí todos los días para revalidarlo...

Con las manos vacías, pero siempre aprendiendo que las cosas valederas y verdaderas son las que valen la pena, las que sólo se logran con trabajo y con esfuerzo. Que la vida artística de selena, que comenzó a los 8 años, demostró que para lograr el éxito había que trabajar duro, y que sólo con verdadero Amor a lo que se hace y con trabajo honesto y respetuoso ante los demás se puede lograr todo lo que uno se propone. Que para lograr los mayores anhelos personales y aun los materiales se pueden lograr a base de esfuerzo y dedicación. Que no hay nada más lindo en el mundo que llegar a la noche y apoyar la cabeza en la almohada con la conciencia tranquila y con la satisfacción del deber cumplido. Que en este mundo sin Selena en el que se glorifica el éxito inmediato, fugaz y sin ningún esfuerzo, su vida es el mejor ejemplo de que con una vida ejemplar, con trabajo, talento, Amor y dedicación también se puede lograr todo. Sólo así se explica su particular recorrido al éxito, sus innumerables premios en los Music Tejano Awards desde los 16 años, su increíble éxito en México y en el resto de los Estados Unidos, cómo con sólo su presencia se levantaron todas las barreras que impedían el éxito a tantos otros, que su talento llegó a verse en Centroamérica, y cómo en países como Colombia y Venezuela la adoraron sin siquiera verla...

Con las manos vacías, pero siempre poniendo más de uno en cada emprendimiento que se hace. Que cada cosa que se elabore estará nuestro sello personal, que no hay que esconderse detrás del conformismo. Que siempre se puede dar más de lo normal, que siempre tenemos un plus, algo más que demuestre nuestras ganas de hacer, de dar, de sobresalir poniendo Amor en lo que se hace, ganas de demostrar que se puede hacer más de lo que se espera, sorprender a más de uno. Que con ganas, con ansias de saber, de conocer, de ir más allá de lo que se nos pide obtendremos más de una satisfacción. Siempre recuerdo cómo sorprendía Selena a todo aquel que no la conocía, que acaso cuando se disponía a conocerla esperaba, en el mejor de los casos, una buena voz, una aceptable actuación y nada más, y luego se quedaban anodadados por todo lo que les brindaba. Y eso que les ofrecía no surgía de casualidad, de esas cosas del destino. Surgía, aparte de su magia, de sus ganas de sobresalir, de querer brindarles todo de sí, de su necesidad de agradar, que surgió, tal vez, de la necesidad más primaria, cuando tuvo un micrófono en mano y todo un auditorio que esperaba algo de ella. Pero que tal vez nació antes que ello, incluso en un acto que acaso marcó el destino de Selena y de su familia. Tal vez surgió cuando quiso ganarse el Amor de su padre y se le ocurrió aprenderse las canciones viejas de un libro que tenía él como una forma de acaparar su atención, como una forma de sorprenderlo, como una forma de que jamás olvidara aquella actuación, aquella demostración de Amor...

Con las manos vacías, pero aprendiendo a tener la constancia de Selena, tener su tesón, que cuando uno se propone algo no se para hasta cumplirlo. Habrá que procurar no boicotearse. Si Selena se propuso aprender el español no sólo por necesidad sino por respeto al público, ¿cuál es el impedimento para lograr algo por respeto a los demás y a uno mismo? Muchas veces cuando la observamos en sus primeros tiempos, en los que no sabía hablar el español, sólo cantarlo, nos reímos con ternura cómo quería evitar hablarlo para no pasar sobresaltos, para no exponerse en una situación incómoda ante su gente. Pero aprendió con Johnny Canales que tenía que intentarlo. Fue él quien le dijo, cuando tenía 14 años, que se animara a decirle al público de México que cómo hacían los cambios de vestuario. Allí se permitió decir "Los pintaron…" y se desternilló de la risa para descomprimir una situación más que comprometida. Desde allí para adelante todo lo que se propuso Selena lo logró, y cuando su propia necesidad le hizo saber que debía aprender el español lo hizo con total dedicación y perfección. Y aunque tuviera dificultades y se mandara algún desliz como decir "diez y cuatro" en vez de "catorce" en el Show de Cristina, nunca dejó de aprenderlo y de hablarlo. Selena fue un ejemplo para todos nosotros. Por eso, una forma de retribuir de nuestra parte ese esfuerzo, ese respeto, ese hacer cada cosa con su misma constancia, es recordarla con el mismo esfuerzo, Amor y dedicación que Selena…

Con las manos vacías pero haciendo todo lo humanamente posible para no quedarnos sólo con el recuerdo y con el dolor. Eso lo sentiremos todos los días, pero hay una forma de contrarrestarlo, aunque sea un poquito. Es una forma de tenerla presente, de saber que está con uno siempre, que no se necesita tenerla físicamente en este mundo para tenerla en nuestras mentes y en nuestros corazones. Y en lo personal, aunque me muera por verla en cualquier lugar sólo para abrazarla y para agradecerle por tanto Amor, el resto de mi vida lo dedicaré para demostrarle que lo suyo ha sembrado de Amor a mucha gente, que ha cambiado el destino de tantos otros, que no fue en vano, que llenó de vida y de alegría a tantas Almas que pululan por todo el planeta, por tierras que nunca Selena imaginó que llegaría, pero que las soñó. Y semejante muestra de Amor se ve presente en todos los actos de nuestras vidas, en los actos de tanta gente. Y siempre será así porque Selena está en nuestros corazones, que dirigen nuestros actos, le pertenecen a ella y ellos sólo se rigen por lo que Selena nos has enseñado, por lo que ella les has marcado. Se rigen, en definitiva, por su Amor, por el Amor que sólo ella les podías dar ... Esos corazones que aun así la esperarán siempre y que nunca se resignarán a que logren volver a verla, o verla por primera vez…

Con las manos vacías, Selena, pero siempre estando aquí por tu recuerdo, por todo lo que nos diste, por tanto Amor...

Te quiere mucho, Selena, por siempre y para siempre...

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)




Déjame abrazarte una vez más, Selena, sólo una vez más…


Se dice que el tiempo cura las heridas. Se dice que el tiempo nos hace olvidar lo que más nos duele … La vida nos pone a innumerables pruebas. El Señor nos expone a innumerables retos para saber qué tanto estamos preparados para afrontarlos y que tan bueno somos nosotros para resolverlos, si seguimos sus palabras y sus enseñanzas para demostrar que estamos más cerca de Él. Se supone que luego de tanto dolor a la larga tenemos que levantarnos, mirar el Sol, disfrutar de que aún estamos vivos, aferrarnos a lo bueno que aún tenemos, y así juntar fuerzas y ganas para seguir adelante … Pero no .... No es fácil. No es para nada fácil .... Creo que si pude juntar fuerzas es porque aún tenía una familia, mis otros dos hijos y mi esposo. De hecho fue Abraham, mi esposo, quien más me recalcó ello cuando yo estaba en el más profundo de los dolores, cuando sentí que ya no quería vivir más. Me lo dijo allí en el velatorio delante de ella, de ese cajón que no quise mirar jamás … Nunca pude admitir seriamente que mi hija podía estar allí y yo llorándola sin entender nunca qué pudo haber pasado, qué hicimos mal para merecer esto, por qué nuestro Señor nos quitó a Selena, qué quería de nosotros y que deseaba que le demostráramos … Tuve que juntar fuerzas, aunque cueste creerlo desde afuera, por mi propio esposo. Él quería demostrar que estaba aún entero, pero estaba tan o más destruido que yo. Había perdido a su baby, a su princesita, a su nena, a su propia creación, a su descubrimiento. Aunque cueste creerlo, él lo sintió más que nadie. Cuando él estaba encima de mí tratando de consolarme, tomándome la cara y dándome toda clase de palabras de aliento para que yo no me cayera en el más profundo de mi depresión, yo podía ver cómo inevitablemente aparecían lágrimas debajo de sus infaltables anteojos negros. Fue un momento duro e insoportablemente inolvidable para nosotros. Ni siquiera tuvo que pasar mucho tiempo para que alguien me lo hiciera ver. No tuve que ver nunca aquel dvd “Selena remembered” para recordar aquel reportaje que se me hiciera a propósito de Selena y que parecía ser premonitorio. Lo recordé ese nefasto día, ese horrible y lluvioso día. Meses antes yo decía que no podía concebir mi vida sin mi hija Selena. Y ahora estaba ante semejante reto del destino. Me quería morir .... En mi intimidad, cuando nadie me veía en aquel horripilante día, la abracé varias veces buscando desesperadamente que me contestara, que me dijera algo. Y allí estaba con su rostro serio, adusto, enojado. No estaba fría. Al contrario, la sentía como la sentí desde que nació. Pero en esa expresión no podía reconocer a Selena. Algo había pasado además de la agresión cobarde. Algo descubrió ese día que la desconcertó, la enfureció, la decepcionó. Ese día Selena estaba sola, muy sola, y vaya a saber todo lo que debe haber sentido antes de que esa nefasta persona le disparara. Mi hija no soportaba la mentira, la falsedad, el doble discurso, que la tomaran de tonta. Ella confiaba en las personas que quería, no andaba con vueltas, no hacía una indagación sobre alguien antes de tomarla como amiga o sólo para tener una simple conversación. Si le caía bien alguien, lo adoptaba y punto. Y así era con todos. Era su forma linda de ser. Ella pensaba que cuanto más espontáneo se era, mayores eran los frutos, que no importaba si los demás eran distintos o si eran personas de poco confiar. Selena se mostraba tal cual era y confiaba en su mirada y en su intuición para elegir a las personas a quienes quería que estuvieran a su lado. Por eso puedo imaginar lo que sintió cuando esa mala mujer le mostró su verdadero rostro, su verdadera cara, sus reales intenciones. Lo más increíble de todo es que ella no la había elegido, no fue de esas personas a las que Selena fue a buscar o que adoptó apenas la vio. Esa mujer vino a nosotros con una idea expuesta a mi esposo sobre hacer un club de fans para mi hija. Y no es que nosotros se la aceptáramos enseguida. Al contrario. La tuvimos a prueba varios meses, un tiempo bajo supervisión de mi otra hija Suzette y otro tiempo bajo mi control. Estuvo un largo tiempo trabajando para nosotros antes de que conociera a Selena. Y ella fue hábil, muy hábil. Supo tener una paciencia infinita, la famosa “paciencia de la araña”, para ganarse la confianza de todos poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Nunca nos dimos cuenta de sus reales planes. Cuando empezamos a tener sospechas de ella y nuestras grandes diferencias, sólo tomamos las medidas lógicas del caso. Mi esposo estaba convencido de que era cuestión de pegarle cuatro gritos y ella saldría corriendo despavorida. Yo empecé a inquietarme cuando él desistió de despedirla y prefirió dejarla trabajando para Selena en los futuros locales de “Selena Etc.” en Monterrey y en México DF. Él me decía: “¡¡No, Marcella!! ¡No nos apresuremos! Es mejor dejarla adentro de la organización y que crea que sigue siendo un miembro importante de ella. Si hacemos lo contrario, tal vez ella nos pueda perjudicar en público y eso no nos conviene, y ¡¡menos en este momento en el que nuestra hija está por conquistar el mundo!! … Mejor dejemos que las cosas se decanten solas” ... Yo no quise preguntar más pues sabía que mi esposo quería manejar estas cosas a su manera y porque yo no quería pensar más en estos problemas, pero mi intuición de madre me hacía pensar que aquí algo no olía bien. Esto no era como los otros problemas. Nosotros pasamos por muchos inconvenientes, vivimos momentos en los que no sabíamos si íbamos a comer al otro día, no teníamos ni idea si todo lo que imaginaba mi esposo para con Selena se podría lograr … Pero siempre sabíamos de qué se trataba el problema, por más difícil que fuera, y sabíamos cómo afrontarlo y siempre de un modo abierto y sincero. Esto yo no lo había vivido y sentido antes, por lo que no tenía un buen presentimiento de que fuera a solucionarse en breve ... Yo no me sentía tranquila sabiendo que había alguien que podía hacernos daño, aunque no fuera presumiblemente tan grave … Cuando quisimos reaccionar, ya mi hija estaba en el hospital … y más que en un estado crítico. Siempre me culpé. Me culpé de no avivarme a tiempo, de no pensar que la situación era mucho más grave de lo que pensábamos, que el mal podía estar entre nosotros, en nuestro círculo más íntimo, y no afuera. Sé que nadie tuvo la culpa … Miro hacia atrás y no hay manera … No teníamos forma de pensar que ella era una psicópata que sólo nos quería si hacíamos lo que deseaba ella, si hacíamos las cosas que la beneficiaban. Esas personas no terminan de querer a nadie. Sólo les gusta poseer, manipular, dominar. Son personas que nunca recibieron Amor y por ende nunca pudieron amar. El error nuestro fue ése precisamente. Nadie en la familia podía concebir que hubiera gente tan distinta y tan cerca de nosotros, y si la había nunca podría estar ni siquiera en las inmediaciones de nuestro ámbito. Y si uno va en la vida convencido de que con la verdad, con honestidad y franqueza todo se puede lograr y cualquier dificultad se puede sortear, le cuesta pensar que puede toparse con este tipo de gente que haga tanto, tanto daño. Creo que todos cometimos el error de confiar en nuestras fuerzas, de creer que por vivir tan difíciles experiencias, ya teníamos la fórmula para atravesar todas las barreras. Pero no es así ... Nunca es así. Si de algo sirve lo que hemos vivido es para darnos cuenta de que hay que vivir cada día como si fuera el primero, con nada aprendido y con todo por saber…

Nunca podré olvidar ni esas imágenes, ni lo que sentí ese día, ni cuando vi a mi hija en ese estado. Muchas veces uno repara en lo que se dice antes y yo pude recordar esas palabras en aquel reportaje. Pero nosotros nunca fuimos de creer en esas cosas, ni en presagios, ni en mensajes del destino, ni en señales. Creo que por eso decíamos lo que sentíamos sin temer por los prejuicios de los demás. Mi hija Selena solía decir cosas que por allí descolocaban al público o a las personas que la entrevistaban, pero es que ella era así como todos nosotros: directa, franca, honesta. Nosotros confiábamos en nuestras fuerzas y teníamos mucha confianza en nosotros mismos. Mi esposo y yo tuvimos siempre una gran fe en nuestro Señor y en sus enseñanzas. Y eso fue lo que le trasmitimos a nuestros hijos. Y más allá de que ellos no fueran tan creyentes como nosotros, desarrollaron su espíritu en base a nuestro modo de vida, nuestra manera de ver las cosas y de afrontar los problemas. Selena misma se convenció por su cuenta de que nada era imposible, de que todo se podía lograr. Selena era muy inquieta. Lo supe desde que la tenía en la panza. Podía saber desde ese momento que ella siempre haría otra cosa, algo distinto, distinguible, un agregado más a lo que nosotros le inculcaríamos, y sabía que eso la haría particular, como su nombre mismo … ¡¡Y pensar que nosotros no teníamos pensado ningún nombre para ella!! ¡¡Estábamos seguros de que tendríamos un varón!! Hoy sería imposible que a alguien le pase esto, pero por aquellos tiempos era lo más común. Siempre me sentí mal por no haberle puesto un nombre que lo hubiésemos pensado nosotros de antemano. Seguramente nosotros le hubiésemos puesto un nombre muy diferente … pero en aquel momento no podíamos esperar y no teníamos pensado nada para nuestra baby … Tuvimos que recurrir a una vecina de pieza del hospital que tenía un problema similar para solucionar nuestro problema, ya que ella esperaba una niña y le nació un varón … Esa mujer nos dio el nombre que no le pudo poner a su hija … Parecía un señal del destino, pero nosotros no lo habíamos visto así. Lo analizamos, nos pareció un lindo y novedoso nombre y lo adoptamos. Con el tiempo Selena se encargó de darle vida propia a ese nombre más que bonito…

A veces cuando recuerdo los pocos añitos que tuve a Selena conmigo no puedo dejar de llorar y de sentirme irremediablemente responsable. Ella fue única desde que se instaló en nuestra casa. No se trataba de que ella fuese más o menos que mis otros hijos. Ella era particular, sensible, femenina, vulnerable, sencilla, nerviosa, risueña, muy risueña. Yo hubiese querido que todo fuese más sencillo y más lógico con ella, con mi familia, con mis otros hijos. Yo me había preparado para tener mi familia y ser feliz con estar todos juntos contentos viviendo en una casa con una vida sin sobresaltos. Yo no pretendía otra cosa. No sentía que podía destacarme en algo en particular ni pretendía hacerlo. Todo lo que había soñado lo había logrado y desde muy joven ... Conocer al hombre de mi vida y con él formar la mejor de las familias. Encima los dos teníamos nuestras mismas creencias religiosas y teníamos los mismos objetivos. Pero mi esposo tenía otra pasión, que era la música y tal vez eso alteraba un poco nuestras vidas. Pero yo siempre lo comprendí. Era algo muy importante para él, era algo que lo ponía contento y yo, con tal de verlo feliz, dejaba que ensayara, que fuera a muchas ciudades a tocar y que innumerables veces se fuera del trabajo a los ensayos para recién llegar muy tarde a casa. Yo no lo regañaba pues sabía que no hacía otras cosas ocultas o despreciables. Una mujer se da cuenta de ello y depende de cada una qué hacer frente a ello. Si me hubiese pasado yo no lo hubiese perdonado, pero por algo tan noble valía la pena dejarlo que lo hiciera, aunque en algunas ocasiones hubiese querido que estuviera más presente. De hecho cuando nació nuestra hija Suzette, él estaba de gira y no estuvo presente. Pero siempre entendí esas situaciones. Hubiese sido peor si no lo dejaba. Yo no lo quería como un objeto, sólo para poseerlo. Yo quería que me amara y eso él lo hacía. Tal vez porque veíamos las cosas de esa manera tan simple como natural no comprendíamos las cosas de otro modo. Si lo hubiésemos sabido, seguramente nos habríamos dado cuenta de las intenciones de esa malvada mujer. Seguramente si nos hubiésemos tomado nota de hasta dónde puede llegar alguien con la maldad y la destrucción, hoy nuestra hija estaría con nosotros…

Yo sé que muchos pensarán que yo digo esto sabiendo lo que nos deparó el destino, pero créanme que mi hija era particular, muy particular. Ella le dio otro aire a nuestra casa, a nuestras vidas. Está bien que cuando nació Selena había algunas cosas que habían cambiado. Mi esposo había abandonado la música sabiendo que, conforme se iba agrandando la familia, era muy difícil estar tanto tiempo afuera. Y si bien en un principio, él no toleraba vivir toda su vida siendo un oscuro empleado que hiciera correctamente sus tareas todos los días, aceptó que ése sería el camino para estar más cerca de su familia. Al menos se lo propuso por un tiempo … Todo para él sería diferente y, aunque cueste creerlo, paradógicamente por esa camino logró volver a la música. Por lo pronto disfrutaba por primera vez cambiar los pañales haciéndolo con Selena, ver crecer a sus hijos y estar con ellos todos los días, admirando cada charla y cada atardecer compartido con todos nosotros, algo que era importantísimo para él, pues se trataba de su familia. Pero todo se potenció a medida que crecía Selena. Vivía correteando tras de él, lo buscaba siempre, lo requería siempre. Nunca había visto a mi esposo tan embelesado con alguien pero es que era imposible no quedarse de ese modo teniendo a Selena que hacía todo para ser querida. Pronto me di cuenta de que ella lograba que la quisieran tanto porque, y antes que nada, Selena daba todo su Amor sin ningún tipo de límite. Ella era amada porque ella sabía amar. Era imposible decirle que no. Mi esposo le hacía caso en todo, hasta en cosas que nunca imaginé que podría prestar atención a alguien. Cierta vez Selena estaba en un rincón llorando sin consuelo. Cuando mi esposo le preguntó qué le pasaba, Selena le dijo que lloraba porque había visto cómo alguien sin ningún escrúpulo había herido de muerte a una paloma de un piedrazo. Selena era muy, muy pequeña. Aun así le dijo a mi esposo: “Dime, dime daddy, ¿cómo alguien puede quitarle la vida a otro? ¿Acaso no es Dios quien dispone de ello? Prométeme una cosa, padre. ¡¡Y prométemela de verdad!! Quiero que nunca mates a ningún animal, ¡¡a ninguno!! ¡¡Ni siquiera a ningún mosquito!! Por favor, ¡¡hazlo por mí!! ¡¡Yo no quiero que sufra nadie en este mundo!!”. Selena se puso a llorar más fuerte aún y durante un buen rato mi esposo se quedó abrazándola, consolándola y prometiéndole que no tocaría ningún animal ni a nadie jamás. Y así lo hizo, así lo hizo … A veces pienso lo que le sucedió después y me pregunto por qué a ella, por qué esto le pasó a ella que nunca provocó a nadie … Ella era una niña muy tierna, sensible y llena de Amor … Y también necesitada de Amor. No me podía imaginar en aquel momento, pero cuando la vi triunfar con el tiempo lo pude comprobar. Selena ocupaba el centro de atención de la casa. Era imposible no mirarla, no seguirla, no prestarle atención, no quererla por lo que era, por el cariño que brindaba, por el ser de luz que era. Y lo repito: no es que mis hijos no fueran tan buenos y especiales como ella. No es que mi esposo no fuera así. ¡¡Incluso yo misma!! Pero Selena tenía un encanto especial. Estaba destinada a destacarse en todo lo que fuera a emprender. De hecho, y antes de que fuera la artista inigualable en la que se transformó, se había destacado en los estudios, en sus iniciativas, ¡¡en todo!! Selena siempre fue el centro de atención a pesar de su timidez y de su fragilidad. Su propio Amor la puso en ese lugar. Su propia necesidad de amar y de ser amada la puso en un sitial que ella buscó siempre y que había logrado…

Las cosas se dieron de una forma en la que yo no lo esperaba. Nunca hubiese querido que mis hijos tuvieran que trabajar de tan pequeños. Yo había hecho todo para que ellos estudiaran, la pasaran bien, no les faltara nada. Era mi objetivo en la vida y era mi forma de ver las cosas. Toda esa idea se me cayó como pompas de jabón. Cuando vi que mi esposo quería formar una banda con mis hijos sabía que algo empezaba y no iba a parar. Sabía que él no decía toda la verdad cuando me prometía que sólo sería un pasatiempo y que sólo quería que los niños despuntaran en lo musical. Al principio no entendía cómo surgió su descubrimiento de que Selena cantaba tan bien. Cuando él me dijo que se había quedado impactado con la interpretación de unas canciones viejas que había aprendido de un libro viejo, comprendí todo. Yo había notado desde hacía unas semanas que ella permanecía encerrada por varias horas haciendo algo a escondidas. Yo no la quería molestar. Me contentaba con preguntarle cada tanto si se sentía bien y que ella me respondiera que sí. Ahora que veía el resultado di cuenta del ardid de mi pequeña. Yo sabía que le molestaba que mi esposo estuviera largo tiempo enseñándole a tocar el bajo a mi hijo A.B. Estaba muy celosa, pero en vez de quedarse refunfuñando y mascullando bronca por sentirse desplazada, optó por algo más sano y constructivo. Buscó superarse, buscó aprender cosas que no sabía para impactarlo a mi esposo. Estoy segura de que ella no esperaba semejante repercusión. Ella sólo quería volver a ser el centro de todas las miradas y fundamentalmente el centro de atención de su padre. No se imaginó que se vendría semejante revuelo. Cuando la encaré y le dije: “Selena. ¿Tú tienes que ver con todo esto, no? ¡¡Dime la verdad!!”. Ella se sonrió pícaramente y me dijo: ¿Qué pasa, madre? ¿Acaso no te gusta que mi banda se llame “Selena y Los Dinos” y yo sea la cantante?”, y enseguida echó a reír a carcajadas. Yo me reí con ella, y la abracé fuerte y tiernamente. Sabía que cuando Selena se reía así era porque estaba nerviosa e inquieta, y buscaba con sus risas cambiar el eje principal de la conversación. Yo sé que a ella le gustaba que todo lo que mi esposo generaba la pusiera en un lugar central, pero por otro lado tenía el temor de a qué lugar nos llevaría con esta idea alocada de la banda. Ella percibía lo mismo que yo, y estaba del mismo modo asustada. Yo sabía que mi esposo, conforme viera los ensayos y la evolución del grupo, iría por más y nada lo detendría. Quise persuadirlo de todo. Quise que nada se saliera de su cauce, pero cuando una noche a la pasada él me dijo que quería abrir un restaurante para no sólo apostar a un negocio redituable sino para que nuestros hijos cantaran allí temí que se nos vendría el mundo abajo. Yo que había apostado a la seguridad, a la vida tranquila, a estar felices en nuestra casa, sabía que ya nada de eso se cumpliría ... Aun cuando nos fuera bien de movida, nuestro destino sería vivir bastante tiempo lejos de casa, con el riesgo de que mi esposo en cuanto viera una posibilidad renunciara a nuestro último ingreso seguro, el de empleado de una importante petrolera. Y así fue. Siempre se las ingeniaba para decírmelo en momentos en los que yo estaba ocupada atendiendo en el restaurante o cuando estaba preparando a los pequeños para que salieran al escenario. Sólo rogué en ese momento que nos fuera bien. Por dentro estaba más que molesta por sentirme tan desplazada en sus decisiones. Pero él estaba muy decidido y confiado. Tampoco quería frenarlo y que una vez más se sintiera frustrado por no haber intentado todo por vivir de la música. Mal que mal tendríamos a nuestros hijos cerca y ellos estarían seguros con nosotros. Pero no me gustaba que hiciéramos una vida tan anormal, que mi hija cantara hasta tan tarde y le costara poder desempeñarse en el colegio. ¡¡Ella era la más pequeña y la más vulnerable!! No se me escapaba el hecho de que ella llevaba la más difícil tarea en el grupo. Selena era la cantante, la cara visible, la que debía estar siempre bien, la que debía cautivar al público. Yo sé que Selena lo podía lograr. Lo había logrado con todos nosotros. ¿Por qué no podría lograrlo con los demás? Pero ella sólo tenía 8 años. Mis otros hijos ya eran más grandes. A.B. ya era una adolescente bien grande. Pero Selena … Le hice ver eso a mi esposo. Le hice notar que para ella era distinto cantar con un público ajeno, y sin ninguna obligación de aprobar y de tener buenos comentarios. Pero él fue contundente: “Marcella. Confía en mí. Confía en ella. Selena tiene un enorme talento. Eso se ve claramente. Sabes que en estos casos yo no hablo como su padre sino como un músico. Ella es especial. No es sólo particular para nosotros, para la familia. Selena logrará todo lo que se proponga. Y eso será mucho más de lo que yo espere de ella. ¿Acaso no la conoces? ¿Acaso no te das cuenta? Ella lo tiene todo. Ya lo verás. Ya verás cuando todos la aplaudan, cuando todos la quieran. Yo no digo que las cosas sean fáciles. Yo sólo te digo que Selena llegará a lo más alto. ¿Me acompañarás para verlo por ti misma?”. Yo bajé los ojos y asentí con un leve movimiento de cabeza. Al rato fui corriendo a abrazar a Selena. Ella se sonrío. “¿Me dirás siempre si algo está mal, si hay algo que no te satisface, si hay algo que te molesta? ¿Me prometes que si hay algo que intuyes que va por mal camino me lo vas a decir? ¿Me lo prometes?”, le dije casi implorando. Ella dejó el libro que estaba leyendo, se me quedó mirando un largo rato, miró para abajo, hizo un leve movimiento de cabeza y luego dijo: “No te preocupes, madre. Nunca te haré sufrir. Siempre te diré si hay algo que me molesta o que no me gusta. Y si alguna vez necesito ayuda, ¡¡recurriré a ti primero!!”. Y me abrazó y me dio un largo beso. Luego dejó que yo la tuviera arropada bajo mis brazos. Ella estaba fría y temblaba. No se lo hice notar pues ello la pondría peor. Yo no necesitaba que me dijera más. Sabía que debía acompañarlos a todos. No era mi ideal, no era esto lo que esperaba como proyecto de familia, pero era el deseo de mi esposo, y era el deseo que todos mis hijos a la larga aceptaron cumplir. Supe que desde ese momento mi función era contenerlos, ser la persona que pudiera conciliar las cosas, ser el equilibrio necesario para que todos estuvieran bien. No era esto lo que quería, pero amaba a mi esposo y a mis hijos. Decidí que lo mejor era acompañarlos en esa difícil aventura…

Sentí que me moría cuando la crisis económica nos llevó el restaurante, la casa y nos dejó en la calle. Quise gritar, quise decirle a mi esposo: “¿Has visto? ¿Para qué arriesgar todo a cambio de tan poco? ¿De qué nos sirvió? ¿Qué haremos ahora?”. Pero me detuve porque sabía que él estaba más destrozado que yo. Se sentía avergonzado, humillado, en el fondo del océano. Yo lo amaba y de nada serviría que le fregara en la cara lo decidido. De última yo también avalé este camino. Además, estaban los niños … No fue fácil. Nada fácil ... Tener que mudarnos, vivir en una casa ajena de prestado, sintiéndose un intruso aunque fueran familiares y nos trataran bien. Una vez fuimos a cobrar el seguro por desempleo. Mi esposo era un trapo de piso. Pero cuando estábamos por entrar y vimos esa enorme cola de gente, él me tomó del brazo y me dijo: “No, Marcella, Yo no quiero que me humillen más. No quiero dádivas. No quiero favores. Vamos a salir de esto. Yo los puse en este lugar. Y yo los sacaré de allí. ¡¡Te lo prometo!!”. Sentí una alegría enorme con esa actitud en el medio de tanta malaria, de tan difícil situación. Estábamos en el límite de nuestras posibilidades. Vivíamos como si todos los días y todas las noches bordeáramos un precipicio. Eso nos hizo más fuertes. Sacamos fuerzas de donde no teníamos. Pudimos salir de a poco de esa situación penosa sin depender tanto de nuestros familiares, nos ofrecíamos en cuanta fiesta y en cuanto festival hubiera en todo Texas e hicimos del bus que nos llevaba de pueblo en pueblo nuestra hogar real. Varias veces en nuestros largos viajes hablaba con Selena pero fundamentalmente ponía mi hombro para que apoyara su cabeza y me dijera qué era lo que sentía, qué era lo que anhelaba, qué era lo que esperaba de la vida. “Mira madre. Yo querría ser famosa no sólo como cantante. Me gustaría ser diseñadora. Es lo más hermoso para mí crear, diseñar, tener tus propias ideas y que queden expresadas en algo. Sé que papá quiere que sea la mejor cantante de Estados Unidos, de Europa, de China, ¡¡de todo el mundo!! Lo sé. Y yo querría cumplir ese sueño para con esa fama poder ser diseñadora. Quiero que haya miles de diseños en todo el mundo que lleven mi nombre. Me gustaría quedar en el mundo recordada por mis creaciones, y que estén grabadas y expresadas a fuego con mi nombre. Si lo logro sabré que por siempre y para siempre estaré presente … ¿Pero sabes madre? Lo que más me gustaría lograr es que la gente me quiera. No podría soportar un auditorio en silencio, un público que me ignore. No importa si son 2 personas o 100.000 las que me vayan a ver. Yo sólo quiero que en cuanto me vean me amen para siempre. Eso es sólo lo que deseo. ¿Crees que lo lograré?”. Yo recordé todo lo que hacía en casa, cómo acaparaba la atención en cuanto hacía algo, cómo llegamos a meternos en el negocio de la música, cómo mi esposo quedó cautivado y no dudó. Y también veía cómo la gente seguía su voz y sus pasos desde que era muy pequeña. También daba cuenta del bonito recuerdo que dejaba en los pueblos que visitaba, pueblos que muchas veces no recibían ninguna visita de ningún artista, salvo la de nosotros. Yo le acaricié la cara y le dije: “Yo sé que lo logarás. Pues no sólo tienes talento. También tienes Amor. Y ese Amor lo siente la gente. Yo he empezado a notar que ellos no sólo te admiran sino que también te quieren. ¡¡Yo sé que ellos te pondrán en el lugar más alto!!”. Selena me tomó de la cintura poniendo su cabecita en mi panza y me dijo: “Ojalá sea así, madre. ¡¡Ojalá!! A veces me pongo muy nerviosa. Así lo estoy cada vez que subo al escenario. A veces pienso que voy más rápido de lo que puedo, que mi cerebro va más rápido que los pies. ¡¡Querría ya lograrlo todo y no esperar más!! ¡¡Querría poder estar más tranquila sin esta angustia!!”. Yo la entendía a Selena. Ella como nadie había vivido en las mayores privaciones, angustias e incertidumbre desde muy pequeña. Sentía que ella había iniciado todo y que ella era la máxima responsable de lograr la felicidad de todos. Aunque fuera cierto en un punto, yo quería que no sintiera esa presión. Por eso la contuve, por eso la ayudé, por eso busqué que siempre supiera que podría contar conmigo para todo…

Muchas veces reflexioné sobre mis palabras de aquel reportaje, pues con el correr del tiempo mis otros hijos me reprocharon que dijera que con Selena no podía vivir, y que sólo los nombrara como algo aclaratorio. Nunca lo hicieron tan seriamente dadas las tristes circunstancias, pero me hicieron notar que eso era lo que sentía antes de que el dolor nos invadiera para siempre … Es que en realidad yo la acompañé constantemente, una vez que corroboré que nuestro destino en el negocio de la música sería inexorable. Aprendí con sus palabras y con sus sentimientos a que debía ser más considerada con ella. Para los padres siempre los hijos son niños aunque sean bien grandes y creo que cada uno retiene una imagen significativa de cada uno. Yo siempre retuve la imagen de Selena cuando cantó por primera vez a los 6 años en los ensayos … ¡¡Se la veía tan pequeña con ese micrófono enorme!! Luego puede corroborar sus lógicos miedos y su vulnerabilidad. Y entendí como nadie la mochila que llevaba encima. Por eso la defendí tanto y busqué darle todos los gustos. Porque ella no pudo tener una infancia y adolescencia normales. Mal que mal mis otros hijos pudieron tener parte o toda la niñez en entera libertad. Selena no, lamentablemente. Claro que nos llevaba una buena causa que Selena la seguía con gusto. Pero Selena no se podía permitir distracciones, malas caras, desgano, agotamiento. Ni siquiera se podía refugiar detrás de un instrumento cuando sólo quisiera cantar. Ella era la cara visible del grupo. Ella era la atracción principal. ¡¡Selena siempre tenía que estar bien!! Y era consciente de que muchas etapas de la vida las tenía que sortear o bien postergarlas para otro momento. Como madre sufría cuando sabía que tenía que estar todo el día en el bus estudiando las clases de colegio por correspondencia, ensayar, preparase para el próximo concierto, comer, dormir, y todo delante de la familia y de los miembros del grupo. Yo sabía lo que era vivir así. Por eso procuré ayudarla con los vestidos, con los estudios, interceder en cualquier conflicto en favor de ella, o al menos buscar que se la comprendiera. Cuando traté de persuadir a mi esposo para que la dejara que luciera sus famosos “boustiers” lo hacía porque quería verla contenta y evitar que sufriera más de la cuenta. Tal vez en otros momentos y en otras circunstancias yo hubiese objetado que luciera esas prendas, pero en este caso, ¿cómo negarme? Sabía lo que significaba el diseño para ella, sabía lo contenta que se ponía cuando lucía linda y original, sabía lo feliz y segura que se sentía forjando su personalidad en el escenario. ¿Por qué rechazarlo? Para esas épocas se habían invertido los roles. Ahora era mi esposo quien estaba celoso. Yo le hice ver que viera a su hija y que aprendiera de ella cuando estaba celosa. Que en vez de evitar que el otro estuviera feliz, buscó superarse para lograr sus objetivos: “¡Abraham! ¡Mira qué feliz está nuestra hija y mira qué felices están todos! ¿Tú ves que alguien vaya a propasarse con ella? ¿Acaso crees que alguien que la admira osaría a hacer eso? ¿Has visto cómo los varones aceptan con alegría su rol de “ex novio” en el tema “¿Qué creías?”. Aparte estamos nosotros para cuidarla si sucede algo raro o malo. ¡¡Descuida!! ¡¡Nunca su público le hará daño!! Espera en todo caso a que tengamos que ir a lugares desconocidos para nosotros para tomar las medidas del caso”, le dije. Mi esposo lo entendió y no sólo le pidió disculpas a Selena, sino que la dejó que luciera como quisiera. Era lo mejor que se podía hacer. Si la aceptábamos como tal ella misma aceptaría los objetivos familiares con la mayor de las alegrías. Y así funcionó tanto en estas situaciones más livianas como en las más complicadas, como cuando decidió casarse con Chris ... Yo sabía que a la larga Selena tomaría una decisión así. Ella no tenía tantas posibilidades de conocer gente fuera de nuestro ámbito. Muchas veces me preocupaba por su futuro sentimental en plena adolescencia, cuando sólo iba del bus al concierto y del concierto al bus. Cuando apareció Chris y vi la expresión de la cara de Selena sabría que a la larga terminarían juntos. Traté de preparar a mi hija, traté de preparar a mi esposo … No hubo caso ... Había que esperar el conflicto para que todo llegara a buen cauce. Cuando mi esposo se puso tan inflexible tratando de negar lo que estaba tan a la vista, yo sólo busqué con mis palabras y reflexiones que todos terminaran aceptando la realidad para el bien de la familia. Cuando parecía que no había solución, varias veces le hablé a Selena para que tuviera paciencia y que pensara que todo se iba a solucionar en modo favorable para todos. Y a su vez hablé con mi esposo, haciéndole ver que lo mejor que podía hacer era escuchar a su hija y que sintiera su corazón. Y sin que lo supieran ninguno de los dos, hablé con Chris y le dije que tenía mi apoyo, que ya lograría que mi esposo le diera el suyo. Por suerte todos me escucharon y buscaron hacer las cosas lo mejor posible para el bien de todos …. Eso sí, no pude contener el temperamento que tenía cada uno y lo inevitable pasó ... Selena tenía el mismo carácter que su padre: no iba a parar hasta lograr lo que para ella era justo y necesario. A la larga Selena hizo lo que ya no podía aconsejarle, aunque en mi fuero más íntimo se lo hubiese dicho si hubiese sido mi amiga. Cuando se casó en secreto y todos lo supimos por radio y televisión, sólo me acerqué llorando a mi esposo y le dije: “Ya sabes lo que tienes que hacer si quieres ver a tu hija feliz y tu sueño hecho realidad” …. Una vez más vi a mi esposo abatido, mirando la ventana de su habitación cual si fuera un anciano que sólo contempla el paso del tiempo sin ninguna expectativa. Pero mis palabras le devolvieron la sonrisa. Me miró, asintió con la cabeza y se comunicó con Selena y Chris. Cuando nos reencontramos todos lloramos pero lo hicimos de felicidad. Una nueva etapa comenzaba, una linda etapa que parecía no terminar jamás…

Si tuviera que quedarme con una imagen que sintetizara la esencia de Selena pero a su vez que significara que había logrado sus objetivos, no me quedaría con una imagen de cuando ya era un éxito total en México y Estados Unidos. Yo me quedo con aquellas imágenes y palabras de Selena cuando ganó el primer Tejano Music Awards a la mejor cantante femenina cuando sólo tenía 16 años. Se la veía emocionada, exultante. Ella, como todos, sentía que esto iba a suceder tarde o temprano, ya que el año anterior el grupo había sido nominado en varios premios. Pero cuando Selena subió a recibir por primera vez su premio, no pudo con su genio. Agradeció a todos y cuando se refirió a Los Dinos dijo: “Si ellos ganan, yo gano. Si ellos pierden, ¡¡yo no los conozco!!”. Muchas veces me lamenté que en algunas ediciones de este momento corten estas palabras de mi hija, pues era una típica humorada de ella cuando no sabía qué decir, cuando necesitaba rematar con un chiste o con una humorada una situación en la que se sentía nerviosa o que no sabía qué decir. Así era en innumerables reportajes y en cualquier contacto con la gente. Recuerdo cuando en pleno concierto se apartó del escenario para hacerle los “cuernitos” a Rock and Roll James que estaba allí cubriendo el evento. Todo estas actitudes eran parte de su ser y que a la gente le encantaba… Pero las que más me emocionaban eran aquellas en las que Selena no podía dejar de expresar su emoción, aquella que no podía disimular con una risotada o con una salida ingeniosa. Selena siempre tenía siempre vergüenza y temor al ridículo o a quedar desairada si mostraba todos sus sentimientos, su cara real, su Alma al desnudo. Ella era de esas personas que sólo mostraban una parte de su personalidad y no es que por hacer eso diera una imagen errónea de ella. Sólo que eso que mostraba, que era genuino, no permitía conocerla en toda su dimensión, en lo más profundo de su ser. Yo lo puedo decir no sólo porque era su madre sino porque también fui su confidente. A solas uno podía ver a una Selena solitaria, callada, de largas miradas al cielo buscando un futuro mejor para sí y para los demás. La Selena en toda su dimensión podía ser una mujer de largas reflexiones y enormes sentimientos, que se expresaban en un llanto, en una caricia, en un abrazo, en un beso dado de improviso, en una dulce sonrisa. Esto a Selena le costaba expresar en público en toda su dimensión. Sólo mostraba parte de esos sentimientos y con eso bastaba para que la amaran. Pero mostrar todo … Pensaba que quedaba mal y por eso reemplazaba todos esos sentimientos profundos por una risotada, por un chiste, por una ironía. Pero aun así pude ver cómo se emocionó cuando recibió su primer Premios Lo Nuestro en 1993. Y no era para menos. Era su primer premio importante fuere de los Tejano Music Awards. Recuerdo sus manos llevándose a la cara, su llanto contenido, su mano en el pecho, sus escuetas palabras que no provenían sólo de su limitado español sino de no saber qué decir estando con el corazón abierto. No la vi tan emocionada como en aquella oportunidad. Ni siquiera cuando ganó el Grammy, oportunidad en la que la vi más seria y más preparada para la ocasión. Una vez le pregunté por eso y me dijo: “Es que madre ... ¿Acaso no te has dado cuenta de que me compré el premio. ¡¡Uy!! ¡¡Perdona, perdona!! Estoy bromeando. Es que, hablando en serio: con Premios Lo Nuestro sentí que habíamos llegado a un camino del que ya no volveríamos. Por eso me emocioné tanto, pues sabía a dónde habíamos llegado y también a dónde iríamos. El Grammy, en cambio, me lo vi venir. Era más fácil imaginarse que con muchos premios internacionales podría llegar a obtenerlo aunque fuera difícil igual. En cambio, cuando obtuve el premio a la mejor cantante regional en Premios Lo Nuestro, yo sentía que aún no había dado un gran paso. Pero a partir de obtenerlo sabría que, más que nunca, todo lo lograría si seguía por el mismo camino que nos habíamos propuesto”, me explicaba una Selena reflexiva y pausada, muy distinta a la Selena pública, pero igual de genuina. Me gustaba escucharla así a Selena. No dejaba de ser ella misma pero daba rienda suelta a su personalidad y a su visión de las cosas. Pocas veces la vi hacer esto públicamente. A pesar de ser tan franca, a veces en los reportajes se prestaba al juego del entrevistador y no siempre eso era garantía de que ella dejara bien en claro sus sueños, sus anhelos, su trabajo, sus objetivos. Yo recuerdo dos veces que hablara de ese modo: en la misma entrevista en la que yo dije esos mensajes premonitorios y en un reportaje que le hiciera Verónica Castro en “Furia musical” en 1994. Cuando a Verónica le dijo que ella no podía aún planificar en tener niños o agrandar su familia pues tenía muchas cosas en la cabeza y que debía primero sacárselas, proponérselas y cumplirlas, supe que estaba ante la verdadera Selena. Verónica Castro debió haberse sentido afortunada de que en aquella oportunidad Selena le dijera lo que quería para sí, para los demás y para el futuro. Y ése era el mayor capital y el mayor atributo de Selena: que era franca y muy sincera. A ella no sólo se la amaba por sus dotes de artista sino también por lo que era como persona…

Durante 1994 y 1995 literalmente no paramos. A la larga tal vez eso nos perjudicó pues perdimos las perspectivas de las cosas. De pronto, luego del Grammy y del éxito de “Amor prohibido”, a Selena le llovían ofertas no sólo para dar más conciertos, sino para actuar en telenovelas y hasta en cine. A veces me costaba creer que nuestra hija a los 22 años era considerada el mayor exponente latino tanto en México como en Estados Unidos y aun así siguiéramos yendo a muchos conciertos en bus. Nos sorprendía pero también nos emocionaba que con nuestro mismo modo de ver las cosas llegáramos a tan lejos. A Selena la notaba exultante. Tenía todo a sus pies y aun así se movía por la ciudad como una más. Sólo buscó desesperadamente aprovechar su éxito para cumplir su sueño de diseñadora. Yo le sugerí si no era mejor esperar un poquito más … “¡¡No madre!! ¡¡De ninguna manera!! No voy a esperar a ser vieja para hacer lo que más me gusta. Éste es mi momento y lo quiero aprovechar. ¡¡Quién sabe si habrá otra oportunidad!!”, me dijo casi proféticamente Selena. Y mientras era un furor como nunca en Monterrey, cuando era cada vez más popular en México y Estados Unidos, cuando se desbordan las calles con su presencia, cuando en cada ciudad o pueblo se coreaba su nombre, Selena daba vida artística a su hija “Selena Etc.”, pero entre ella y su padre pusieron a esa mujer como guardián de su pequeña. Selena la tenía en consideración como persona pero no como una profesional que supiera algo del negocio de la ropa. Pero le daba pena dejarla y le daba los mejores puestos de trabajo para que no se quejara de más. Tal vez lo prefería así pues sabía que si algún día llegara a haber un problema con ella, ésta se llevaría todo lo suyo y allí sí había que agarrarse la cabeza. Selena pensaba sólo en su voz y en sus creaciones. Quería tener listos sus negocios en Monterrey, México DF, San Antonio y Corpus Christi para cuando saliera su disco en inglés. Trataba de minimizar todas las otras cuestiones. Prefería que su padre se encargara de ello que le resultaba pesado. “¡¡No sabes lo contenta que estoy madre!! A veces me cuesta creer lo que estoy viviendo. Soy exitosa, querida, admirada. ¿Quién lo diría? Sólo espero que salga ese bendito disco en inglés. Vienen postergándolo desde hace tiempo, ¡¡pero julio de 1995 debe ser el límite!! Para esa fecha mis sucursales de Selena Etc. estarán listas y si todo sale bien (¡¡crucemos los dedos!!), ¡¡nada me detendrá!! Que quede entre nosotras, madre. Que no lo oiga nadie pues me da vergüenza y no quiero que crean que soy una vanidosa … Yo sé que soy la mejor … ¿Pero sabes? A veces tengo miedo … A veces me viene esos sueños, esas pesadillas…” … “¿Pero de qué hablas, Selena? ¿Qué sueños son los que tienes”, intenté preguntarle ... “Sólo abrázame, madre. Sólo abrázame y dime que estarás conmigo y estarás cuando yo te lo pida. ¿Recuerdas lo prometido?”, me dijo mientras extendía sus brazos. “Claro que sí, mi hija. Claro que sí”, le dije y la abracé como en aquella oportunidad en la que era una niña tan frágil. No dejaba de ser lo mismo ahora. Para los padres los hijos nunca cambian. Selena podía ser muy famosa pero no dejaba de ser mi hija … La sentí fría como aquella vez, y me quedé con esa sensación, pero olvidé lo más importante, lo fundamental: sus sueños, sus pesadillas. Creí que sólo eran los miedos lógicos de una artista a punto de su consagración mundial … Nunca creí que era un presagio, un mensaje desesperado del destino que quería avisarnos de lo que se nos vendría pronto…

Ese día me levanté sobresaltada. Había soñado algo terrible. Veía a mi hija llamándome desesperadamente. Me decía que me acordara de lo prometido, que no la dejara allí sola en una habitación a oscuras, que tenía miedo, que no sabía qué hacer. Me pedía que la fuera a abrazar, a que le diera calor. Que sentía frío, mucho frío, que sentía que se le perdían las fuerzas, que se estaba por desmayar. Ni lo pensé, ni siquiera esperé a tomar debida conciencia de dónde estaba y qué significaba aquel sueño. Corrí desesperada a buscar a mi esposo. Ya se había ido a q-productions. Llamé a A.B. Ya se había ido. Llamé al estudio de grabación para confirmar si estaban ellos allí. Me dijeron que sí, pero cuando pregunté por Selena me confirmaron que no había aparecido. Llamé a Chris ... Lo había levantado con mi llamado. Le dije desesperadamente si Selena estaba allí. En un principio me alivié cuando creyó que estaba allí, pero cuando lo fue a confirmar me dije muy preocupado que intuía que fue a ver a esa mujer en el motel, como en el día anterior. Empecé a llamar a familiares, a personas conocidas ... Y nada ... De pronto me llamó Abraham y me dijo del atentado, del disparo, de que mi hija estaba grave, muy grave. El “muy grave” me daba una idea real de la situación. Corrí, corrí y corrí al hospital esperando que no me dijeran lo que sabía que escucharía de cualquier modo. Yo tenía la esperanza de que mis ruegos desesperados, casi a los gritos, los escuchara. No podía vivir en paz imaginándome que estaba invocando mi presencia y yo no estaba … Cuando llegué, me esperaban mi esposo y mi hijo A.B. Abraham me abrazó bien fuerte sólo para contenerme: “Nuestra hija se fue para encontrarse con el Señor”, me dijo. Yo rompí en llanto. Él también. Sólo hubo un momento de calma para escuchar cómo había pasado, quién lo hizo, por qué. Cuando iba escuchando lo sucedido de parte de un amigo de mi esposo, policía él, no podía sacar de mi mente la imagen de mi hija corriendo desesperada invocando mi nombre, esperando que yo la rescatara del horror, que yo la sacara del miedo que siempre tuvo … Ni en mi imaginación, que podía ser lo más cercana a la real, podía concebir a mi hija sufriendo, llorando, teniendo la certeza de que sus fuerzas y sus esperanzas se le iban insólitamente como agua entre los dedos. No podía retener una imagen de Selena que no fuera de una amplia sonrisa, de optimismo, de ganas de vivir, de hacer, de crear. No podía entender esa imagen. No podía concebir la realidad. Por eso entendí ese rostro que le terminó dibujando esa pérfida. Por eso digo y reafirmo que esa que estaba allí frente a mí “descansando en paz” no era mi hija. Sólo atiné a la decisión de arroparla con aquel hermoso vestido que usara apenas unos meses atrás en los Tejano Music Awards. Quise que descansara con ese vestido no tanto por lo lindo que era en sí, sino por lo que representaba. ¡¡Ese día Selena estaba tan linda, lucía tan tierna, tan feliz, tan plena, tan llena de vida … Quise que se fuera así. Era la mejor forma. Ya que no pude estar abrigándola en el momento en el que más me necesitaba, al menos trataría de que se nos fuera con una imagen que se asociara a la que ella siempre quiso transmitir. Era lo último y poco que podía hacer en ese momento. Espero que ella me haya entendido y al menos cada tanto esboce una sonrisa. Eso al menos aliviaría el eterno tormento, ese dolor que no se me irá jamás, aunque cada tanto lo disimule, cada tanto sonría, cada tanto haga algo para que la familia siga funcionando, para seguir siendo la mujer que quiso lo mejor para todos, pero, por sobre todo, quiso que Selena siempre estuviera feliz…

Cada tanto me levanto por las mañanas con la ingenua esperanza de que todos estos años hayan sido parte de una pesadilla, de su pesadilla, de mi pesadilla. Cada tanto me levanto con la esperanza de que Selena me traiga el desayuno y me diga que se va a ir grabar a q-productions para terminar de una vez por todas el añorado disco en inglés. Cada tanto me levanto deseando ver a mi hija para que me diga que pronto seré abuela. Cada tanto me levanto rebelándome al destino, no aceptando jamás que alguien tan divino como Selena se me ha ido. Cada tanto me levanto … Ésa es mi única fuerza. Ésa es mi única esperanza. Alguna vez me encontraré con mi hija, le pediré que me perdone por no haber podido ayudarla cuando más me necesitaba y para prometerle que esta vez, y para siempre, nunca, nunca más la dejaré sola…

(Si hay algo que nadie puede aceptar es que Selena no esté entre nosotros. Si hay algo que siempre quiero expresar es que no sólo Selena vive en mi corazón sino que la sigo esperando para poder contenerla, para que no sienta más miedo, para ayudarla a que sea feliz, para poder decirle y asegurarle que nunca estará sola…)

Selena: tú eres mi vida, mi corazón, mi Alma … Simplemente eso…

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)

Mi éxito puede esperar … Hoy sólo importa el tuyo, Selena…


“¿Que voy a hacer una película en breve? ¿Estás segura? ¡¡Mira que me estás haciendo ilusionar!! ¡¡Cuéntame, cuéntame más!!”, le dije frenéticamente a Cecilia, una reconocidísima adivina de la ciudad de New York. Sentí que ella me estaba dando unas fuerzas que me eran muy necesarias para afrontar este momento de mi vida. Ya era cantante y actriz, pero aún me faltaba mucho para llegar a mi punto máximo. Yo soñaba con estar en lo más alto. ¡¡Yo soñaba con llegar a Hollywood!! Pero todo era muy difícil en aquel momento. Para una mujer como yo de origen latino, tenía que hacer el doble y hasta el triple más que los otros para llegar a ser reconocida. Además, yo tuve unos padres que me respetaron mi decisión de seguir mi carrera artística, pero consideraron que la mejor forma de llegar a mis grandes objetivos era que me las arreglara sola para ganarme mi lugar en el mundo, que si quería mi independencia me la tenía que ganar afrontando todos los problemas que me traería este bendito mundo del mismo modo que disfrutando todo lo hermoso que nos da el vivir. Quizá muchos podrían decir que mis padres debieron apoyarme estando más encima de mí, controlándome en todo, cuidándome de lo malo que me podría pasar y señalándome qué es lo mejor para mí. Pero créanme que no. Mis padres cuidaron muy bien de mí y siempre estuvieron cuando los necesité de verdad. Pero a la hora de aprender a ser adulta mis padres me dieron las alas y me dejaron volar. Seguramente deben haber llorado mucho la primera vez que me dejaron ir sola de casa, cuando los acostumbré a no visitarlos por semanas y por meses, deben haberse angustiado mucho cuando no recibían noticias mías, o no recibían las mejores, pero sabían que a la larga yo les iba a agradecer que hicieran eso por mí. No hay nada más hermoso que la libertad, la libertad de poder expresarse como uno quiere, de ser como uno quiere ser. Y es hermoso aunque uno tenga muchos problemas, se enfrente a muchos peligros, a ciertas personas, a determinadas situaciones. Uno ante tales inconvenientes desea que estén los padres siempre al lado de uno protegiéndonos, salvándonos de muchos problemas. Pero es mejor que las cosas sean así, pues de otro modo uno nunca se vale por uno mismo, uno nunca aprende por sí mismo lo bueno y lo malo, y cómo uno debe enfrentarse las cosas a las que si uno no las detecta por nuestra propia cuenta, nunca las advertiremos. Cierta vez tuve oportunidad de ir a Europa para participar de un evento de promoción de una película. Yo me sentía sola, no era conocida y no sabía cómo afrontar la situación. Quería volver a mi casa allí mismo. En mi desesperación llamé a mi madre y le expliqué lo que me pasaba, en la seguridad de que me compraría el pasaje de vuelta allí mismo o que vendría a las pocas horas para extender sus brazos y rescatarme de mi desesperación … “¿Qué me dices, Jennifer? ¿Que no sabes qué hacer? Has estado toda tu vida esperando este momento, el de ganarte un nombre en el mundo artístico, para ser famosa. ¡¡Aprovecha esta oportunidad que tanto buscaste en vez de llorar!!”. Esas palabras fueron como un cachetazo de realidad para mí. No esperaba esa respuesta pero fue lo que mejor que me podría haber dicho mi madre. Dejé de llorar y salí a enfrentar a este mundo, con lo bueno y con lo malo. Allí comencé a sentirme adulta y todo gracias a ella…

“Mira, no sé si deba decirte de qué se va a tratar la película. Sólo puedo decirte que vas a tener el papel protagónico”, me dijo Cecilia. Sentí que me faltaba la respiración. No podía con la emoción inconmensurable que corría por todo mi cuerpo. ¡¡Iba a tener mi gran oportunidad y sólo tenía poco más de 20 años!! Gracias a mi empeño y a los consejos de mis padres había llegado a tener un cierto reconocimiento en los Estados Unidos, pero no dejaba de ser una cantante y actriz reconocida sólo en el Bronks. Aún me faltaba mucho, muchísimo, para ser alguien reconocido de costa a costa en los Estados Unidos. Y contrariamente a todo lo que vino después, para una latina como yo en esos años ’90 si quería sobresalir en mi país y en el mundo entero debía cantar en inglés, actuar en inglés, destacarme en ese idioma y en esa cultura que predominaba en todos lados, a pesar de que los latinos éramos cada vez más y nos hacíamos sentir. Además, yo siempre fui muy ambiciosa y no iba a parar hasta llegar a Hollywood y a ser reconocida en todo el mundo. Pero la vida y la experiencia me habían hecho aprender a que debía ser muy observadora, intuitiva, cautelosa y atrevida al mismo tiempo. Con el tiempo aprendí a que por allí uno está toda la vida sin tener la oportunidad que tanto se busca y por la que tanto se lucha, por lo que si esa oportunidad se daba alguna vez había que aprovecharla al máximo. Pero también aprendí a que hay que estar preparada para ese momento. A veces uno no está tan lista para esas circunstancias. Tal vez aparece en un tiempo en el que no se espera, o cuando aparece se actúa de un modo equivocado. Yo supe que primero una debe estar preparada, saber qué se puede esperar, que hay detrás de una buena propuesta, detectar si algo es muy bueno como si algo es muy peligroso. Aprendí por mi formación a estar atenta y despierta por si en algún lugar se presenta algo, dejarme llevar por mi intuición por si lo que aparece en algún lugar, por más lejano que fuera, sea algo del cual constituya una buena oportunidad que no se debía desaprovechar. Y tal vez por ser así me acerqué a Cecilia. Yo no soy de creer tanto en esas cosas, aunque en el mundo del espectáculo se cree mucho en adivinos, en presagios, en futurología, en señales que nos da alguien o en determinados acontecimientos. Pero cuando me la presentaron vi algo de ella que me hacía pensar que me podría dar una mano para llegar a mi gran objetivo. Se podría decir que ante mi incertidumbre acerca de si al final habiendo ya pasado un poco los 20 años iba a tener realmente una oportunidad fui a verla. Pero en realidad yo fui porque estaba segura de que ella me ayudaría a cambiar mi vida, me ayudaría a ser famosa de verdad .... “¡¡Vamos, dime más!! ¿Qué papel me darán? ¿Será importante? ¿Crees que me ayudará a conquistar Hollywood? ¡¡Por favor!! ¡¡Necesito saberlo!! ¡¡Sabes que debo estar preparada para mi gran oportunidad!!”. Cecilia se me quedó mirando, entre dubitativa y temerosa. Yo le caía bien y no quería decepcionarme, pero había algo que la hacía impedir decirme todo: “Mira, Jennifer. Sabes que te aprecio mucho y que si fuera por mí te diría todo lo que sé de este tema. Yo te ayudaría en todo lo que esté a mi alcance para que seas la artista más famosa del mundo … Pero aquí no puedo ayudarte. No estaría bien que te dijera algo concreto. Es más: si te lo dijera tal vez lo eche todo a perder. Espera. Espera tranquila. Sólo permanece atenta. Yo lo único que puedo decirte de lo que veo en estas cartas es que habrá un casting de artistas jóvenes para representar a una famosa artista tejana. Creeme que no puedo decirte más. Te soy sincera. Para saber más de este tema debería consultar con más profundidad estas cartas, pero no lo quiero hacer. Averiguarlo sería contraproducente…”, me terminó de decir Cecilia con un aire de ruego y compasión. Yo asentí y me apresté a retirarme. Cecilia volvió a recalcarme que la perdonara por no decirme más, que si me había dicho algo era por el cariño que me tenía y para darme la seguridad de que lograría llegar a lo más alto. Yo sonreí para que no sintiera culpa y ella volvió a decirme: “Hazme caso, Jennifer. Sólo espera y estate atenta. Sólo debes hacer eso. ¡¡Luego haz lo que debas hacer y serás muy famosa!!”.

Me fui del departamento de Cecilia con una gran curiosidad e incertidumbre. “¿Yo interpretando una famosa cantante tejana? ¿Si ni tengo el acento de alguien de Texas? ¿Por qué me elegirían a mí en vez de alguien más experimentada y famosa que yo, además de texana?”, pensaba una y otra vez. Podría ser cauta, estar atenta, ser muy observadora y, sobre todo, ser muy ambiciosa. Podía estar tranquila esperando mi gran oportunidad asegurada por lo que me había dicho Cecilia, pero al fin y al cabo yo era mujer, y la curiosidad me había invadido. Yo ya quería estar preparada para el momento. Siempre pensé que Cecilia me había dicho que la gran oportunidad consistía en el casting, por lo que para esa oportunidad debía estar lo mejor preparada posible para tener mi papel protagónico asegurado. Estaba segura de que si Cecilia me había pasado ese dato era para que me asegurara mi papel. Todos sabemos que aunque creamos ciegamente en las cartas, algo puede fallar, y por eso Cecilia me dijo el dato de la artista tejana. Quería asegurarse de que yo sabría representarla a la hora del casting … Pero después pensé mejor … En el momento en el que me lo dijo, yo no dudé de que esa artista ya había muerto, y de que era muy famosa y muy querida aun en ese momento … ¿Pero para qué querrían artistas jóvenes para un protagónico? ¿Acaso sólo hablarían de ella en sus épocas de juventud y quizá de esplendor? No sabía qué responder a esas preguntas. Me contenté con pensar que por allí cubrirían toda su vida y yo debería protagonizarla toda y caracterizarme siendo ya más vieja, o quizá las otras épocas las harían otros … ¿Pero quién sería esa famosa cantante tejana? ¿Acaso Cecilia lo sabía? ¿Por qué no podía saber todo? Fueron pasando los días y la curiosidad me mataba. Rogué porque me llamaran cuanto antes del casting para salir de mi ansiedad. Incluso llamé a Cecilia para que me dijera al menos si faltaba mucho. “Tranquilízate, Jennifer. Será este año. No puedo decirte cuándo pues no lo sé … Pero espera y permanece atenta. La oportunidad inexorablemente llegará…”. Yo colgué el teléfono y me quedé largo tiempo pensando. Ya era febrero de 1995 y en un lapso máximo de 10 meses vendría mi oportunidad. El casting podría ser en un día o en varios meses. Podría ser al otro día o en diciembre … Algo me decía que debía ir a Texas. ¿Pero a dónde? Texas es muy grande … Me dejé llevar por mi intuición. Viajaría el 20 de febrero a Houston y lo haría sola. Algo me decía que así debían ser las cosas. Algo me decía que mucho averiguaría allí…

Partí para Houston sin saber con qué me encontraría. No tenía ni idea por dónde empezar ni hacia dónde dirigirme. Pero estaba segura de que algo encontraría, de que encontraría la respuesta a mis preguntas. Fui con mi idea primigenia de que todos me hablarían de una gran leyenda, de una artista que en el mejor de los casos estaría viva pero ya sería muy mayor. Estaba ávida por saber pero ni sabía por dónde arrancar. Cuando llegué a Houston, me alojé en un modesto hotel y empecé a indagar. Pero noté que la ciudad estaba convulsionada porque en pocos días se presentaría por tercera vez consecutiva en el Gran Rodeo del Houston Astrodome la cantante Selena, la gran artista tejana del momento. Todos hablaban de ella. Casi me era imposible hablar con alguien sobre el tema que me había llevado a Houston. Hasta había pensado en irme a otra ciudad de Texas pues indudablemente Houston sólo hablaría de Selena por varios días pero alguien me detuvo: “¿Tú eres de New York pero eres latina? Mira, aquí estamos maravillados con Selena. Ella en Texas es muy conocida desde que era muy pequeña, pero desde hace unos tres años viene siendo muy exitosa en México y en muchas ciudades de los Estados Unidos. Ahora se va a presentar por tercera vez en el Gran Rodeo y volverá a romper el récord de asistencia de público. ¡¡Y lo hizo desde la primera vez que se presentó!!”, me dijo José, el conserje del hotel. “Mira. Selena es una gran artista pero por sobre todo es una encantadora mujer. Para apreciarla en todo sentido tienes que verla actuar, tienes que ver lo que es arriba del escenario. No hay palabras para definirlo … Pero así lo es en todo. Te puedo asegurar de que si ahorita mismo apareciera en este mismo hotel, ella te sonreiría y te saludaría antes de que lo hagas tú. Todavía no he podido olvidar su aparición en los últimos Tejano Music Awards. ¡¡Lucía tan hermosa!! Te voy a ser sincero … No sé si ella estaba tan linda en aquella oportunidad. Por su forma de presentarse prefería la del año anterior. Pero lucía tan tierna con su sonrisa, con su humildad, con su cariño, con su eterno agradecimiento … Te puedo asegurar que si alguien me pregunta qué imagen de Selena prefiero no dudaría en elegir la del último Tejano Music Awards. ¡¡De ese vestido y de su hermosa sonrisa no me voy a olvidar jamás!!”, me terminó de decir José. En otro momento no hubiese dudado en pensar que estaba exagerando, que simplemente se había enamorado de ella. ¡¡Pero así pensaban todos de ella!! Varones, mujeres, niños, gente mayor. ¡¡Todos!! No vi que nadie hablara mal de ella. Lo peor que escuché relacionado con ella era que a muchos que no la admiraban tanto se quejaban de que se escuchaba su música a toda hora en la radio, pero reconocían que eso se debía a su fama y a que era muy querida. Todo eso me hizo quedar en Houston hasta verla en el Gran Rodeo. José, el conserje, me consiguió una entrada: “Mira, Jennifer, te conseguí un ticket. No me preguntes cómo lo conseguí … Sólo quería asegurarme de que vieras a Selena antes de que vuelvas a New York”. Se lo agradecí infinitamente, como le agradecí que me diera revistas y me consiguiera discos de ella. Me di cuenta al sólo verla de que Selena tenía una fuerte personalidad y que marcaba tendencia con su forma de presentarse, de vestirse, de mostrarse. Me enteré de que tenía una tienda de ropa y no me sorprendió. Una mujer así tiene esas iniciativas. Allí vi un modelo a seguir y a imitar. Aunque no la conociera bien, sabía que ella me podría dar una idea acabada acerca de cómo llevar adelante mi carrera como artista integral. Estaba segura de que Selena tenía muy claros sus objetivos y cómo lograrlos. Cuando tuve oportunidad de verla en la televisión en algún reportaje me dio gracia y me sorprendió notar su dificultad para decir algunas palabras en español. Me sentí muy identificada con ella, máxime cuando vi su trayecto para llegar al éxito, aunque fuera muy distinto al mío. Nunca hubiese pensado en apostar en cantar en español como una alternativa para llegar al éxito mundial. Está bien que en Texas las cosas eran diferentes, pero aun así … La actualidad de Selena confirmaba que la apuesta fue bien pensada, más que nada observando que Selena estaba ya grabando un disco en inglés para ya lanzarse mundialmente. “Yo sé que lo logrará, yo no tengo dudas. Mira, yo tengo hermanos, primos, tíos, buena parte de mi familia que vive en Monterrey y les pregunté si allá en México les caía bien que Selena cantara en la lengua de los gringos. Uno de mis hermanos me dijo que cuando Selena fue para allá por primera vez hace tres años casi no hablaba el español, con todo lo que eso implicaba en México, y sin embargo les encantó a todos. ¿Por qué las cosas iban a cambiar ahora? Aquí sólo se espera que le vaya bien. Si a ella le va bien, a nosotros nos va bien. Nosotros no sólo admiramos a Selena. También la queremos. Sólo queremos verla feliz. Selena es nuestra gran esperanza”, terminó de decirme José. Me quedé muda. Nunca vi que quisieran tanto a alguien. Sólo me quedaba por verla para sacarme todas las dudas…

Cuando llegué al Houston Astrodome quedé doblemente impactada. No sólo noté la enorme cantidad de gente que estaba asistiendo para ver a su artista preferida, sino cómo la querían. Se veía toda clase de gente con una única expectativa: participar de esa comunión de Amor entre Selena y ellos. Verdaderamente yo no sabía con qué me encontraría. El hecho de no saber nada de ella, pero el notar lo que significaba para todo Texas, México y buena parte de la Comunidad Latina de todo el sur de los Estados Unidos, me generaba una cierta inquietud. ¿Cómo era Selena como artista? ¿Era tan buena como parecía o la realzaban más de lo que era por el hecho de lo que significaba para ellos como persona? Su actitud ante la gente, el hecho de que todos la sintieran como uno de ellos que empezaba a tener éxito, ¿los empujaba a apoyarla sin condiciones? ¿Era Selena la cantante exitosa del momento que quién sabe qué sería de ella en un tiempo si tal vez no sabía capitalizar semejante convocatoria? Me costaba creer qué podía tener ella de particular para que la quisieran tanto. Tenía en cuenta lo que me había dicho José, pero tenía que cerciorarlo yo misma para ver cuánto de cierto tenían sus palabras. De pronto las luces se apagaron y la gente comenzó literalmente a delirar. Ella entró, al mejor estilo tejano, en un carruaje rodeada de hombres tejanos yendo a caballo. Era increíble. ¡¡Todo era increíble!! Las niñas casi adolescentes se golpeaban el pecho y extendían su mano para que se las tomara Selena, varones que la aplaudían de pie, gente mayor que coreaba su nombre, mujeres exultantes por ver su modelo a seguir. Comprendí, aun sin tener toda la información sobre Selena, la importancia que tenía para ella, siendo mujer y de Texas, destacarse en el medio de un ambiente machista y que nadie, absolutamente nadie, objetara su éxito y la tomaran como su única e inobjetable Reina. No se podía poner en palabras tanto sentimiento de admiración y de cariño. Sólo había que verlo y sentirlo, lo mismo que observar y quedarse extasiada al ver a Selena actuar. Cuando comenzó su concierto con un Disco Medley de los años ’90 no tuve más dudas. Estaba ante una enorme artista internacional. Yo misma me di cuenta de que ella en breve sería amada por todo el mundo, que llevaría a los latinos a lo más alto en la consideración mundial. Se dirá que las mujeres somos muy competitivas y que nos cuesta destacar lo buena de las otras, máxime si actúan en el mismo rubro que una … Pero al ver a Selena una hasta se replanteaba lo que había hecho y lo que debía hacer en el futuro. Una voz increíble y personal, una gran personalidad, un tremendo carisma y un talento para estar allí en el escenario que pocas tenían. Pues podría hacer como cualquier mujer y decir que hay otras que cantan mejor, otras que bailan mejor, otras que interpretan mejor, pero ninguna de las artistas que podrían ser mejores en algún rubro que ella podría lograr que cualquier persona se quedara mirándola sin parar de principio a final del concierto y quedarse sumamente impresionada. Ella con su increíble estilo marcaba la manera en la que todos debían desenvolverse en el espectáculo. Selena literalmente no paraba, no detenía nunca su andar de principio al final del concierto. Terminaba un tema y comenzaba otro sin solución de continuidad, y se permitía en el medio del canto saludar, sonreírle a la cámara que la tomaba de cuyas imágenes se las podía apreciar en la pantalla grande del escenario, bailar, arengar. Nunca dejaba de cantar y nunca erraba una nota. Definitivamente nunca vi a nadie así. Ver a Selena era confirmar que nunca vería a otra como ella, fundamentalmente porque Selena era auténtica y genuina a la hora de interpretar. Uno se daba cuenta al ver a Selena actuar que esa misma persona que estaba en el escenario era la misma que se la podía observar fuera de él. Era evidente que Selena no inventaba ningún personaje. Era ella misma en el escenario como en la vida. “Una vez escuché que Selena decía que ella no podría interpretar un papel en una telenovela o en una película que no fuera el fiel reflejo de su persona. Selena decía que no podía engañar al público ni siquiera en ficción. No quería que alguien que la viera allí actuando y no la conociera se llevara una imagen equívoca de ella. Así es Selena”, me dijo José con una admiración absoluta por Selena, admiración respetada por su esposa, que también la quería mucho. Y ese sentimiento era absolutamente entendible en cuanto uno observaba el tipo de artista que era. Era mucho, mucho más de lo que me imaginaba, mucho más de lo que pensaba. Estaba a años luz de ella. Al verla sentí que a mí me faltaba mucho. Tenía que aprender mucho de ella. Tenía que rodearme de una banda que estuviera a mi servicio y que realzara mi figura. Tenía que aprender de ella para llegar a ser alguien en el mundo como sin duda lo sería Selena. Hubo momentos en los que no importaba el tema, no importaba la música, no importaba lo que pasaba. Sólo importaba verla a ella y gozar, gozar de su talento, gozar de su alegría, gozar de una artista sumamente personal e increíble. El momento más emocionante del concierto fue cuando interpretó “Si una vez”. Yo me quedé muda, quedé impactada por el griterío de la gente y por el tremendo dominio del escenario de Selena. Yo no vi nunca a nadie detenerse en un tema dejando que el público sólo escuchara su respiración. Yo no vi a nadie que estuviera un tiempo que parecía eterno pasearse en silencio con mirada cómplice en el medio del griterío de la gente. Yo no vi a nadie terminar un tema como lo terminó Selena luego de lo que hizo en “Si una vez”. Cerré los ojos y quise retener por siempre ese momento para que no se me fuera nunca, para que quedara registrado en mi cerebro y lo tomara como ejemplo a la hora de encarar un show. Selena había comenzado para mí a ser el modelo, la guía, la manera en la que debía yo seguir como cantante y como actriz en el futuro. Tenía la intuición de que siguiendo su ejemplo yo también podría llegar lejos. Después de todo, yo también tenía lo mío ... Pero nada de lo que yo tenía se podía comparar a lo que tenía Selena. Después de terminar el concierto y de despedirse del público yendo a su camarín en un auto que la transportaba a la salida, yo quería correr y correr siguiendo ese trayecto del auto para que me saludara una y otra vez como lo hacía con todos. Quería ser partícipe de aquella comunión de Amor entre Selena y su público. Selena saludó uno a uno, y no dejó de hacerlo hasta el final. Incluso noté que ya habiendo descendido del auto y camino al camarín, volvió sobre sus pasos para devolverle el saludo a uno de sus admiradores … Era definitivamente una mujer encantadora. Me quedé con la impresión de haber visto el concierto de mi vida y con la insatisfacción de que aquello hubiera terminado. Encima debía volver a New York al día siguiente. Cuando regresé al hotel me topé con José, que estaba exultante con la actuación de Selena. “¿La has visto? ¿Has visto que no he exagerado? ¿Has visto que tenía razón?”, me dijo. Yo le dije que no tenía palabras, que nunca había visto algo así. “Yo sólo quiero que le vaya bien en la vida. Cuando se despidió dijo ‘Cuídense muchísimo y nos veremos muy pronto. Cuando dijo eso, no sé por qué, pensé en que ella debía cuidarse más que nunca. ¡¡Está tan cerca de lograr todo!! Sería una picardía dejar pasar semejante oportunidad”, me dijo José. De pronto a mí se me fue la sonrisa y caí en una gran angustia. Sé que José me lo decía por otra cosa, pero esas palabras me hicieron pensar si por allí ella era … Bajé la vista, le dije con la mayor cortesía que debía irme ya para preparar mi regresó a New York y me refugié en la habitación. Estuve un tiempo largo llorando sin saber por qué, pero algo me decía que sí lo sabía … Estaba ansiosa de volver cuanto antes para ver a Cecilia…

En todo este tiempo de estar en Houston quedé atrapada en el mundo de Selena por lo que olvidé por completo por qué estaba allí. Ahora que volví a caer en el tema, y teniendo en cuenta las palabras de José, estaba segura de que no debía preguntarles quién era para ellos la mejor cantante tejana de todos los tiempos. Era Selena. ¡¡Sin duda era ella!! Pero entonces, ¿yo voy a hacer una película sobre su vida? ¿Y qué será de ella? Temí lo peor. Ya no me importaba la película ni mi forma de llegar a Hollywood. No quería que se fuera Selena de este mundo. ¡¡No lo iba a permitir!! Intenté varias veces llamar a Cecilia pero no la localicé. Exhausta, caí en un profundo sueño, sueño que pronto se transformó en una pesadilla. Vi imágenes terribles, escuché un disparo, la sonrisa diabólica de una psicópata, a Selena corriendo desesperada y llorando. Lo demás no lo quise recordar. Me levanté en un grito y lloré sin parar por largo tiempo. Luego hice el mayor de los esfuerzos para preparar las valijas para irme a New York en la seguridad de que pronto volvería. Cuando me despedí de José, lo abracé bien fuerte y le dije: “No olvides nunca esas palabras de Selena. No sólo cuídense ustedes. Cuiden ustedes también a Selena. ¡¡Ustedes son el mayor reaseguro de su éxito!!”. José se quedó impresionado con mis palabras y me abrazó también todo emocionado. “Lo haremos, Jennifer. Lo haremos. Y espero que pronto vuelvas aquí”. Yo me despedí prometiéndole que mucho antes de lo esperado estaría en Texas otra vez. Mis horas de regreso a New York fueron interminables, sencillamente interminables. En cuanto llegué a mi casa, salí de nuevo en busca de Cecilia. Ella me recibió alarmada y preocupada por mi expresión: “Dime la verdad, Cecilia. ¿Se trata de Selena, no? ¿A ella debo interpretar? Estuve en Texas y la vi. Después de verla lo único que deseo es que no le pase nada a ella. Viendo lo increíble que es como artista yo no podría hacer una película sobre ella. ¡¡Dime qué le va a pasar!! Ayer tuve una pesadilla horrible. A ella le pasaba lo peor y no por un accidente … ¡¡Por favor, dime que es ella la mejor cantante tejana a la que le quieren hacer una película!! Y si no lo sabes toma las cartas y averígualo. Si realmente me quieres, lo harás. Y no te preocupes por mí. ¡¡Yo me las ingeniaré para llegar igual a Hollywood!!”. Cecilia me miró aterrada, un poco por mi determinación, otro poco porque sabía de qué estaba hablando. Tomó las cartas y mientras las miraba me observaba. Esperaba a que yo desistiera de mi pedido. “Por favor, Jennifer. No me hagas averiguar. Te he dicho la verdad. No te oculté nada. Pero vi cosas de las cuales no quise ahondar pues no tiene sentido. No trates de retar al destino. Deja que las cosas se den como el Señor dispuso…”, me imploró Cecilia. “Déjame a mi decidir mi propio destino. Déjame que salve a Selena de algo que no le debe pasar. Déjame que las cosas sigan el curso que deben tener, no el camino de lo inexorable. Yo siempre pensé que podemos cambiar el destino de las cosas. Permíteme hacerlo esta vez por Selena. Ella está en peligro. Yo no. Si no hago nada, Selena no tendrá ninguna otra oportunidad mientras yo sí. Mientras esté a mi alcance, yo haré que tenga su oportunidad del mismo modo que yo. Selena es la mejor de todas y yo no me aprovecharé de su desgracia para llegar a lo más alto. Yo también tengo el talento para llegar a la cima sin necesidad de todo esto. ¡¡Ahora que lo sé menos lo quiero!! Por eso te pido: dime si es lo que pienso. ¿Es ella, no? ¿Y no será un accidente, no?”, le dije a Cecilia con una mirada mitad desafiante, mitad de ruego. “Vamos, toma las cartas y dímelo…”, le dije con suavidad. Cecilia tomó las cartas de nuevo, las miró una y otra vez hasta que no pudo más y echó a llorar: “¡¡No lo puedo decir, Jennifer!! Te lo ruego. No me hagas desafiar el destino. ¡¡Ya nada se puede hacer!!”. “Ya has desafiado el destino sin querer, Cecilia … Sólo dime cuándo será. Sólo dime eso…”, le dije en voz baja pero con firmeza. Cecilia se levantó y en el medio del llanto y camino a su habitación me dijo: “Será en marzo, a fines de marzo. No sé más …¡¡No me hagas decir más!!”, gritó y se fue a su habitación. Yo me quedé quieta por un largo tiempo hasta que decidí partir de allí. Me fui caminando hasta mi casa y no dejaba de pensar. No sé cuánto tiempo pasó. No volví a mi casa hasta saber lo que debía hacer, hasta saber cómo salvaría a Selena de semejante horror…

Había averiguado por José que Selena se presentaría el 4 de marzo en Miami en el Festival “Noches de Carnaval”. Me dejé llevar por mi intuición y fui para allá a presentarme ante ella. Tuve mucha suerte de que algunos organizadores del Festival me reconocieran y me dejaran entrar al “backstage”. Estuve un largo tiempo esperando a Selena. No sabía qué iba a decirle ni cómo presentarme. En cuanto la vi me quedé impresionada por su figura y por su presencia. Se le venían encima miles de admiradores para pedirle un autógrafo, miles de periodistas para rogarle por una nota, miles de personas para felicitarla. A todos ellos Selena les contestaba con una sonrisa, con unas palabras, con unos saluditos, con miles de autógrafos. Me llamó la atención acerca de cómo trataba a cada uno de ellos, con qué dedicación, con qué paciencia, con tanto cariño. Cuando vi que había atendido a todos, tragué saliva y fui a su encuentro. Ella me recibió con una sonrisa. “Hola, Selena. Mira, tal vez no me conozcas, pero yo soy Jennifer López, una cantante y actriz de Nueva York. Sólo vine desde allí para expresarte mi profunda admiración por ti luego de verte en el Houston Astrodome…”, le dije extendiéndole mi mano tímidamente. Selena se acercó a mí, me abrazó y me dio un tremendo beso: “¿Tú eres Jennifer López? ¡¡Pues claro que te conozco!! Te he visto muchas veces. Te admiro mucho. Yo sé que llegarás lejos. Hay que ver qué pasará conmigo, pero ya veremos”, dijo Selena y echó a reír a carcajadas mientras miraba a su padre. “¿Pero cómo no me viniste a ver en el Houston Astrodome? ¿Has venido de tan lejos y no me viniste a ver en el camarín? ¡¡Pero qué tímida!! La próxima vez que lo hagas no lo dudes. Entra a mi camarín que yo te recibiré”, me dijo Selena toda sonriente y exultante. Estando con ella tan cerca uno entendía cómo la querían tanto. Era imposible no quererla. Era tan amable, tan atenta. Te hacía sentir más importante que ella misma. Yo no podía creer que ella me conociera. No sé si lo hacía por cortesía o porque realmente me hubiera visto. Lo cierto es que no importaba mucho. Uno la veía y la escuchaba a Selena, y le creía todo; no es que uno le quería creer, simplemente uno le creía …Allí, la encaré con un tema que mi intuición me hacía pensar que sería bueno tratar … “Selena. He visto que tú tienes una tienda de modas y que diseñas tus modelos …. ¿Sabes? A mí me gustaría en un futuro aprender a diseñar mis modelos y tener mi tienda de ropa. Me gustaría poder alguna vez visitar ‘Selena Etc.’ para que me enseñes cómo hacer mi propio negocio…”. A Selena se le abrieron los ojos bien grandes: “¿En serio quieres aprender a diseñar tu ropa? ¡¡Pues claro que puedes venir!! Mira. Aquí te dejo una tarjetita con mi dirección y teléfono. Ven cuando quieras. Y ni necesitas llamarme con anticipación. ¡¡Sólo ven y listo!! En todo caso llámame por si estoy fuera de Corpus Christi en algún concierto. Este mes será muy movidito para mí”, me dijo Selena y me hizo un gesto con la mano afirmando lo ajetreado de su agenda ... Yo quería decirle muchas cosas, ¿pero cómo decírselas si ni siquiera las sabía? Sólo atiné a decirle: “Mira Selena. Yo iré para allá en cuanto pueda. Sólo te pido una cosa. ¡¡Cuídate mucho!! Estás en la cresta de la ola. ¡¡No desperdicies esta oportunidad!! Ya sabes que luchamos tanto por este momento. Y este momento es tuyo. Yo estoy segura de que tu éxito les abrirá el camino a todas nosotras. ¡¡Pero yo quiero con toda el Alma que te vaya bien a ti!!”. Selena me abrazó fuertemente y muy emocionada: “Gracias, Jennifer, por lo que me has dicho. Creeme que tendré en cuenta tus palabras a la hora de decidir sobre mi futuro. Pero llámame. ¡¡Mira que si no lo haces lo haré yo para regañarte!!”, me dijo Selena y volvió a reír. Me di cuenta de que sus risotadas eran su forma de manifestar algo que la emocionaba mucho y de la que no sabía cómo mantener su compostura ante semejante sentimiento. Me despedí de ella y rogué que algo pasara y que cambiara el curso natural de las cosas. Rogaba que Cecilia tuviera razón, que tuviera tiempo hasta fin de mes para poder salvar a Selena de vaya a saber qué agresora, de qué mente malvada, de qué monstruo capaz de sacarle a Selena la posibilidad de vivir su vida brindando cariño, y de sus admiradores de disfrutarla acompañando su éxito…

Estaba en New York desarrollando mis actividades y averiguando dónde estaría Selena en los siguientes días. Había pensado en ir al Festival de Calle 8 para jugar mis últimas cartas desesperadas. Si tenía que decirle de mis miedos lo haría. Si tenía que expresarle que desde el 26 de febrero de 1995 tenía esa horrible pesadilla recurrente, se lo diría. Pero aún apostaba a que lo hablado en Miami en el Festival “Noches de Carnaval” rendiría sus frutos … El 9 de marzo sonó el teléfono de mi casa ya bien tarde en la noche. Me sobresalté por la hora. Pensé en mis padres. Pensé en Selena y sentí un dolor inmenso en el estómago. Quería creer que Cecilia no se había equivocado. Que aún había tiempo … Para mi sorpresa, alegría y alivio, era Selena … Se la notaba agitada, con aire de preocupación … “Hola, Jennifer. Disculpa si es tarde en tu ciudad, pero no quise esperar para decírtelo. Me gustaría que vinieras cuanto antes a Corpus Christi, así te enseño mis diseños. ¿Te animas?”. Mi emoción fue tremenda y enseguida le contesté que sí, que ya iba a adquirir el ticket. “No te preocupes por él. Ve al aeropuerto y anúnciate en Recepción. Allí recogerás tu boleto. Es lo mínimo que puedo hacer por provocarte tanta molestia … Eso sí, no debería hacerlo. ¡¡Más bien debería regañarte pues no me has llamado!! ¡¡Que sea la última vez!!!”, y volvió a reírse como siempre. Yo le agradecí, agarré lo mínimo indispensable para viajar y partí rápidamente para Corpus Christi. Arribé al otro día. En cuanto llegué a su boutique, Selena me esperaba en la puerta con los brazos abiertos…

Selena me enseñó su boutique y todos sus diseños. Yo me quedé anonadada. Vi mucho Amor en su emprendimiento y noté que buena parte de su vida estaba allí. Me atrevería a pensar que Selena había hallado su lugar en el mundo y que había estado tal vez toda su vida esperando este momento, que había luchado por ser la mejor cantante para que una vez logrado ello, poder encargarse de su gran pasión que era el diseño. “¿Sabes, Selena? Yo siempre pensé en tener mi boutique y mi tienda de ropa, pero siempre lo imaginé para el final de mi carrera, cuando ya haya dado todo mi potencial como cantante y como actriz. Veo que tú has hecho lo inverso a lo que haría yo o a lo que hace la mayoría. Sospecho que esto es muy importante para ti”, le dije como para que confirme mi presunción. “Lo que pasa, Jennifer, es que yo no podría esperar a ser vieja para hacer lo que más me gusta. Toda mi vida quise ser diseñadora. Desde niña que hago diseños. ¿Voy a esperar para ser grande y recién allí diseñar lo que quiero hacer ahora? ¿Sabes? Yo soy de las personas que no puede esperar, que si tiene muchas ganas de hacer algo y tiene tiempo, no lo pierde, ¡¡lo hace!! … Y si tiene que ser hoy, ¡¡hay que hacerlo hoy mismo!! No hay que dejar para mañana lo que se puede hacer hoy. Mañana quién sabe lo que puede pasar. De hecho tuve algunos inconvenientes con la gerencia de la boutique, pero eso no me impidió seguir…”, me confesó Selena. “¿Pero qué es lo que sucede? ¿Es grave? ¿Tienes dificultad para seguir con tu proyecto?”, le pregunté intrigada. “No, no, no es grave, pero en un punto es serio. Por eso te llamé … Me gustaría que me ayudaras en mis diseños. Por estos problemas que te dije tal vez tengo que hacerme cargo de algunas cuestiones organizativas. Por eso necesito de personas de confianza que les guste la moda y que me den ideas. Ya tengo a mi diseñador, que me ayuda mucho. Ya te lo presentaré en breve. ¿No te gustaría ser tú la otra persona que me ayude a engrandecer ‘Selena Etc.’?”. Yo me quedé impactada y emocionada por semejante ofrecimiento. “¡¡Por supuesto que acepto!! Es un honor para mí. ¿Pero cómo quieres…?”, le pregunte, a lo que Selena rápidamente me aclaró: “No quiero Jennifer que te ocupes por y para mí. Haz lo que tengas que hacer. Sé que tienes mucho por realizar por tu carrera. Sólo quiero que me sugieras ideas, que me señales lo que te gusta y lo que no de mis diseños, y que charles con mi diseñador sobre nuevas ideas. ¿Crees que puedes hacerlo?”, inquirió Selena. “¡¡Claro que puedo!! No sólo te ayudaré desde New York. Trataré de viajar seguido para estar al tanto de lo que haces y de ayudarte en lo que pueda. Cuenta conmigo. Trataré de hacer mi mejor trabajo sin dejar de ocuparme de lo mío…”, le prometí. “Sí, muy lindo, muy lindo, ¡¡pero esperaba que a cambio me invitarás a New York para cantar en un concierto tuyo!!”, me dijo Selena a las carcajadas a lo que agregó: “No me hagas caso. ¡¡No me hagas caso!! Sólo estaba bromeando. No puedo con mi genio. Pero en serio. Si necesitas algo de mí, ¡¡sabes que cuentas conmigo!!”. No pude evitar abrazarla un buen rato. Era increíble esta mujer. Ella era la importante y la más famosa, y sin embargo me hacía sentir más exitosa a mí. Ella era tan buena, tan sencilla, tan humilde .... Supuse que Selena necesitaba de afectos fuera de su familia y de su entorno más íntimo. “¿Sabes, Jennifer? Celebro haberte conocido. La vida y las circunstancias no me han dado muchos amigos fuera de mi familia y de mi banda. Y yo necesito de mucha gente que me quiera por lo que soy y no por mi fama. Mi intuición me hace sentir que puedo contar contigo, que tú me darás algo que me falta y que yo necesito”, me dijo Selena apenas dejamos de abrazarnos. “Pues aquí tienes una amiga. Yo sé que estaremos siempre juntas. Eso me lo dice mi intuición”, le dije con entusiasmo. “Y también lo dice tu corazón”, me dijo Selena señalándome el mío y volvió a abrazarme. Pude notar que disimulaba un leve llanto. Me preocupé pero no le quise preguntar. Si ella no me lo decía, prefería callar mi preocupación y buscar una solución sin que lo advirtiera. Faltaba poco y yo no sabía si con esto había evitado lo peor. Intuí que no. No había visto a su potencial agresora…

De pronto apareció una mujer en la boutique y casi me desmayo. Era esa mujer, ¡¡la que le iba a ser daño a Selena!! Selena me la estaba por presentar sin mucho entusiasmo. Al verla se me vino a la mente todo, todo lo que había soñado, todo lo que me llegó a decir Cecilia … Lo supe todo, ¡¡todo en un instante!! Hasta me llegué a ver a mí misma protagonizando la película sobre la vida de Selena y triunfando en Hollywood. Fue una pesadilla con los ojos abiertos.¡¡Fue horrible, horrible!! Y encima tenía que disimular ante esa mujer. Sabía que era una psicópata y si le daba alguna señal de que sospechaba de ella éramos todas personas muertas. Ella me miró con cierto desprecio y enseguida quiso averiguar qué hacía allí. Antes que Selena dijera algo, yo me adelanté y le dije: “Soy Jennifer López, cantante y actriz. Vine a ver a Selena para felicitarla como cantante y diseñadora. ¡¡Ya ha ganado su fama en todo Estados Unidos!!”, le dije mientras le hacía unas señas desesperadas a Selena para que no dijera nada. Luego ellas se alejaron para hablar de unos temas y yo me aparté a un costado de la tienda. Vi que una de las empleadas se me acercó para preguntarme si necesitaba algo. Yo le dije casi susurrando: “Aléjame a un lugar en el que no haya nadie y cuando Selena esté sola dile que la estoy esperando allí…”. La empleada me llevó a un pequeño cuarto y yo me desplomé en un sillón. Cuando se iba a retirar le volví a decir: “No digas nada dónde estoy. Sólo díselo a Selena cuando ella esté sola y pregunte dónde me encuentro…”. La muchacha asintió con un gesto y se marchó en el más absoluto silencio. Cuando quedé sola a oscuras se me daba vueltas el techo del cuarto a una velocidad infernal … El futuro dependía de mí. Estaba en mis manos salvar a Selena aun cuando por ello yo no fuera a ser famosa como el destino me lo prometía … ¿Pero a quién le podía importar ser famosa y querida después de haber conocido a la artista más talentosa y a la mujer más adorable? Ella se merecía todo. A mí me faltaba mucho por hacer y aprender. Como me dijo José, la gente es feliz con Selena. Y yo no podría ser feliz sin ella y con la gente triste de por vida por su ausencia. En ese momento ingresó Selena y se espantó en verme casi desmayada. Estaba moviéndome de un lado para otro tratando de reanimarme hasta que desperté del todo. Cuando tuve la plena conciencia de que tenía a Selena sola enfrente la sujeté bien fuerte y le dije: “Escúchame Selena. ¡¡Escúchame bien!! Investiga a esa mujer. ¡¡Tiene malos planes para ti!! Averigua si compró un arma en San Antonio. Averigua si le pidió al vendedor que la ayudara a aprender a disparar. Denúnciala a la policía si ves que tienen ustedes aunque sea una mera sospecha de que los está estafando. Es una mala mujer, Selena. ¡¡Es una psicópata!! Ya sé que la conocen desde hace un buen tiempo. Ya sé que por muchos años fue persona de vuestra confianza, presidenta de tu club de fans y gerenta de esta boutique. También sé que le plantearon sus sospechas. Pero no confíes en que te va a dar una explicación. ¡¡No te las dará nunca!!! Sólo esperará que sigas confiando en ella aunque ya no lo hagas. Eso es lo que quiere. ¿Acaso no quiso verte ahora para tener una charla a solas contigo? ¿Sabes lo que quiere? Que tú le digas que estás de su lado aunque sepas que miente. A ella no le importa si le demuestras que es una mentirosa. A ella sólo le importa que hagas lo que ella quiere. A ella no le importa lo que eres. ¡¡Sólo quiere que te conviertas en su marioneta!! Y si no lo haces, no dudará en hacerlo. Si tú y tu familia le demuestran que ya no la quieren con ustedes, entonces…”. “Entonces, ¿me matará?”, me interrumpió Selena. “¡¡Sí, sí, lo hará!! ¡¡Por favor no vayas nunca a su encuentro!!” y la abracé rompiendo en un gran llanto. “No me preguntes cómo lo sé todo … Tal vez pienses que me acerqué a ti para ganarme tu confianza y para que te pelees con personas que ya conoces. Sólo te ruego que me creas o al menos averigua lo que te dije. Yo te juro que me voy para siempre de tu vida para que no creas que juego contigo. Yo no hubiese querido llegar a esta instancia pero si no te lo digo ahora…”, le supliqué. “Ella lo hará mañana…”, dijo Selena mirando a la nada. “Mañana, pasado, el 31 de marzo. ¡¡No lo sé!! Aunque sé que no pasará de este mes…”, le volví a decir entre desesperada y perturbada. Selena me tomó de los brazos, me miró fijo y me dijo: “Yo te creo. Pero hagamos un trato. Si tú me aprecias y deseas lo mejor para mí, te pido que dejes todo en mis manos. En cuanto te sientas mejor, vuelve a New York y espera noticias mías. Yo te avisaré en cuanto pueda…”. Selena me lo decía con confianza en mí pero con firmeza. Sabía que esperaba un gesto confirmatorio de mi parte y yo lo hice. En cuanto me sentí mejor le avisé a Selena y me acompañó al aeropuerto. Yo la notaba seria pero segura. Cuando me despedí de ella sólo le dije. “Acuérdate, Selena, de aquellas palabras tuyas en el Houston Astrodome. ¡¡Cuídate muchísimo y nos veremos muy pronto!!”. Selena me miró con ternura y me dijo: “¡¡Te olvidaste de los mil abrazos y mil besotes, Jennifer!!” y nos abrazamos y lloramos por un largo rato. Otro largo rato lloré a solas de sólo pensar que podría ser la última vez que la vería…

Cada día fue un calvario para mí. Tal como me lo pidió Selena, yo no la llamaba, y cada tanto leía diarios y veía televisión para ver si había noticias. Muchas veces llamaba a José con cualquier excusa para saber cómo iba Selena. Más de una vez llamé a Cecilia para saber si las cartas sabían algo o si se habían equivocado … Nada pasaba. Llegué al 31 de marzo. Ese día me desperté pues sonó bien temprano el teléfono. El día anterior no había podido dormir sabiendo que al otro día sería el último día … del mes … Atendí desesperada pensando en lo peor, pero cuando puse el auricular en mi oreja, escuché que alguien me decía: “Ve al aeropuerto y pide tu ticket. No preguntes por el destino hasta que se te dé el boleto y luego pide cualquier diario de Texas y mira los titulares”. ¡¡Era Selena!! Cuando fui a decirle de mi alegría por escucharla, sólo me dijo: “Nos encontraremos muy pronto. Tengo muchos planes para ti…” y colgó. Fui entusiasmada y desesperada al aeropuerto. Una vez en Recepción se me dio el ticket y mi destino … ¡¡Los Ángeles!! En cuanto pronuncié el nombre de la ciudad, el empleado me dijo: “Selena la espera allí, pues mañana dará su próximo concierto. ¡¡Ah!! Me avisó que le acercara estos diarios…”. Los tomé y allí me enteré de que esa horrible mujer había sido detenida por sospecha de robo, estafa e intento de asesinato. ¡¡Estaba muy feliz!! ¡¡Selena estaba a salvo!! Pensé en mi destino y en lo que me dijo Cecilia. Agradezco a Dios haberme dejarme llevar por mi intuición. No me dio la fama pero salvé la vida de una hermosa y encantadora mujer, ¡¡que encima es mi amiga!! Cuando llegué a Los Ángeles y vi a Selena con su clásico saludito fui corriendo hacia ella y la abracé bien fuerte. “¡¡No me despegaré de ti hasta que el reloj me indique que es 1 de abril!!”, le grité. “A propósito. ¿Tú sabes completa la canción “I will survive”?”, me preguntó Selena. “Sí, aunque debería releerla de nuevo pues no recuerdo algunas partes. ¿Pero por qué me lo preguntas?”, le digo con cara de asombro. “Porque mañana en el concierto abriré con ese tema y pensé hacerlo contigo. Para mí sería un honor cantar con Jennifer López. ¿Qué piensas? ¿Aceptas?”, me preguntó Selena con aire cómplice y sonriente. “¡¡Claro que sí!!”, le dije y nos fuimos hasta el auto que nos llevaría al hotel juntas y abrazadas cantando “I wiil survive”, como ya empezando el ensayo. Sabía que tal vez no llegaría a la cima pero estaría al lado de la que es la Reina sin duda, contenta por haberla salvado y por permitirle ser feliz y vivir. ¿Y quién sabe? Por allí yo también llego a lo más alto. Eso sí. Al lado de Selena, ¡¡siempre al lado de Selena!!

(Yo sé que si esto hubiese sucedido en realidad JLo lo hubiese hecho de este modo .... La fama se puede comprar. La gloria se puede comprar. El poder se puede comprar. Pero la amistad, el honor, la honestidad, la verdad, la hidalguía … nunca se podrán comprar…)

Mis historias siempre te tendrán como protagonista a ti, Selena, pues tú, sólo tú, eres la única protagonista de tu historia…

Yo nunca te olvidaré, Selena. Yo siempre estaré aquí para recordarte con Amor…

Simplemente te quiere…

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)