Una revelación de Amor, Selena…



“¿Pero ir a ver a quién?”, le dijo Iván a su novia. “¡¡A Selena!!”, le dijo Esperanza. “Vamos, acompáñame. No te arrepentirás. Te juro que te encantará. Es divina, es encantadora, tiene una gran voz. Vamos, ¿qué te cuesta? Aunque sea ven para estar a mi lado. ¡¡Dale, di que sí!!”, lo miró tiernamente. Iván no pudo resistirse al ruego de su novia. Pero aun desde el asentimiento tácito, no pudo dejar de decirle: “¿Pero es la misma que canta Bidi bidi bom bom?”. “Sí, es ella misma”, le dijo entusiasmada Esperanza. Entonces, ¿sabes quién es?”. “Sí, claro que sí”, le dijo Ivan mirando para abajo. No hacía mucho que el muchacho salía con ella. Quería aún complacerla y darle todos los mimos sin darle ningún motivo de quejas y llantos. “Ya habrá tiempo para que pasen esas cosas”, pensaba Iván cada vez que había que aceptar algo que no le gustaba mucho. Pero esto de ir a ver a Selena no le atraía mucho que digamos. Lo suyo era otra música, siempre había seguido a músicos de rock, punk rock y heavy metal. ¡¡Llegó a asistir a conciertos de Pantera!! Él había tenido una infancia y adolescencia difícil. Era un chico callado y no exteriorizaba mucho sus cosas. El ambiente familiar más bien opresivo no le permitía sentirse cómodo a la hora de decir lo que pensaba y sentía. La música que él escuchaba le permitía gritar, exteriorizar, saltar, sacar a viva voz sus emociones, le permitía decir lo que no podía decir en sus ámbitos ni a animarse a decir en los lugares en los que frecuentaba. Con Esperanza se había animado a ser más él sin gritar y sin inventar un personaje. Ella era dulce y no sólo sabía escuchar. También se las ingeniaba para que su novio diga lo que le costaba expresar. Tal vez eso era a Esperanza lo que más le atraía de Iván: su timidez, ser callado, ser dulce y tierno detrás de esas tachas, pelo largo y aspecto supuestamente raro que tenía. Esperanza sabía que no era así en realidad y sólo quería que se empezara a mostrar tal cual es, que era lo más interesante que tenía. Por eso le dijo de ir a ver a Selena. Era una de sus tantas presentaciones en Monterrey. Corría el año 1994. Selena estaba en el mejor momento, en su momento. Esperanza había comprado las entradas con mucha anticipación intuyendo que se agotarían pronto. No se equivocó. A pocos días de la serie de conciertos la gente se desesperaba por conseguir las pocas localidades que quedaban. Esperanza recién allí le dijo a Iván sobre ir a verla. Ya había pensado en venderla o dársela a alguna prima en caso de que él se negara. Pero ella se tenía fe. Tenía la intuición y la seguridad de que lo iba a convencer y de que a la larga él también se divertiría. Si por esas cosas él no iba y nadie podía ir a verla, no importaba: ella no faltaría. Ella era una fan más desde que Selena pisó por primera vez Monterrey y fuera al programa “Siempre en domingo”, de Raúl Velasco. Aún recuerda esa magnífica interpretación de “Como la Flor”, ante un auditorio que aullaba directamente con su presencia cantando semejante éxito. Desde aquella vez comenzó a comprar todo de Selena y era feliz con su compañía. Sólo esperaba que ahora su novio le hiciera compañía con su felicidad…

Cuando llegó el día, Ivan recibió la llamada de su novia para avisarle que en una hora la fuera a buscar. Faltaba bastante para el concierto, pero ella quería ser la primera en entrar. Iván por un momento pensó en excusarse, decir que estaba enfermo, que no podía salir de la cama, cualquier cosa. ¿Qué iba a hacer allí? Desde que la invitó su novia, su cabeza no paraba de pensar y de girar. Apenas había escuchado a Selena. Creía que era una de esas artistas de las que habla todo el mundo por un hit y que ese mismo mundo la deposita al olvido en cuanto ya no le sirve más. Definitivamente para Iván no tenía sentido estar allí. Él estaba para otra cosa. Él estaba para las grandes bandas, para hacer “pogo”, para exteriorizar algo violentamente su pasión por la música. Él creía que sólo de este modo podía disfrutar de un concierto, de un espectáculo, de la música, de las voces. Él sentía que el espectáculo también era él, o mejor dicho, que el espectáculo era lo que hacían ellos allá abajo. A veces como poco se ofrece en el escenario, poco es lo que hay para valorar. Y él encima se había encerrado en ese mundo hermético y poco propenso a escuchar otras cosas o voces distintas de las que a él le gustaba. ¿Qué iba a hacer en un concierto en el que irían niños, jóvenes y adultos por igual, que gritarían enloquecidos en cuanto vieran a su Reina? Iván tenía a Selena en el oído cantando “Amor prohibido”, “Como la Flor” o “La carcacha”. Y sentía que era una artista más con cierta fama por sus canciones divertidas y pegadizas. No la había visto más que alguna vez en sus tantas incursiones por México y algunos países de América Central. Pero nunca le había llamado mucho la atención. Para él era no era muy distintas de otras. “Ya vas a ver cuando la veas, Iván. Quedarás con la boca abierta. Es mucho más de lo que tú crees…”, le dijo Esperanza. Iván le hizo un gesto extraño, como no estando muy seguro de lo que hacía. Pero al fin le dijo desafiando a su novia: “Ya veremos, ya veremos si es tan como tú dices”, haciendo esfuerzos denodados para animarse ya y dejarse ir por los deseos de Esperanza. En el viaje hizo toda clase de comentarios de lo que le pasaba en el trabajo, de lo que pasó con un problema serio en su cabeza producto del estrés, de la mala relación que tenía con cierta gente a la que él calificaba de traidora y detestable, de que no toleraba la injusticia, la falsedad y la mentira. Esperanza lo miraba y empezaba a entender por qué el chico escuchaba esa música. Ella se ilusionaba con que si viera a Selena acaso cambiaría de opinión, si al menos la viera actuar acaso entendería por qué ella y por qué tanta gente la quería. Sólo eso Esperanza esperaba. E Iván sólo pensaba:. “¿Qué hago yo aquí en Monterrey? ¿Acaso volvió Jimi Hendrix a tocar y a incendiar una guitarra? ¡¡Sáquenme de aquí!!” Casi llegando al estadio se encontró con un tío que no veía hacía rato. “¡¡Oye!! ¿Qué hacer acá? ¿Acaso vienes a ver a Selena?”, le dijo, viendo que estaba solo, pues momentáneamente Esmeralda se le había adelantado. Y antes de que Iván dijera nada, su tío le dijo: “Haces bien en venir. Ella te encantará. ¡¡Es única!!”…

Iván entró al estadio a las corridas. No porque él quisiera, no porque los persiguiera alguien a él o a su novia. Era que Esperanza lo había tomado de la mano y lo había llevado a las apuradas para estar lo más cerca posible del escenario. Iván no lo podía creer. “Si me viera Jimmy Page corriendo junto con un montón de chicas para ver a Selena se me reiría en la cara y se lo contaría a cuanta persona se le cruzara para que se mofen de mí para siempre…”, se decía Iván mientras corría con los ojos extraviados. “¿Decías algo, Iván?”, le preguntó Esperanza. “No, no. Es que no entendía por qué tanto apuro. Aún falta para el concierto”, se excusó Iván. “Ah, era eso. Creí que hablabas de unas páginas y no entendía a qué te referías … Como fuere, ya sabes que tenemos que estar lo más cerca posible del escenario. ¡¡Estoy tan emocionada!! ¡¡Veré de nuevo a Selena!! No sabes el éxito que está teniendo. Arrasa con la venta de discos, arrasa con los premios, arrasa con las concurrencia del público en sus conciertos … ¡¡Y ella es una persona tan linda!! Si la hubieses visto. Siempre sonriente, siempre cordial, siempre simpática, siempre positiva. ¡¡Ojalá todas las artistas fueran como ella!! Nunca he visto que alguien fuera así. Yo sé que va a llegar muy lejos. ¿Acaso no ves cómo la gente la quiere? ¡¡Mira a todos los que están entrando!! La gente no se cansa de verla todas las veces que sean necesarias. Ella es una de los nuestros. Ojalá triunfe en todo el mundo. ¡¡Yo estoy segura de que lo logrará!!”, decía Esperanza mientras lo abrazaba a Iván. “Y gracias por acompañarme, Iván. ¡¡Sabía que no me fallarías!! Hubiese dudado de ti si me hubieses venido con alguna excusa. Hubiese pensado que no me querías lo suficiente como para estar al lado mío en algo que me hace tan feliz. Pero estás aquí … ¡¡Te quiero mucho!!”. Y Esperanza le dio un enorme beso. Iván quedó aturdido por semejante muestra de cariño y sintió una vergüenza interior que le hacía sentir culpable y temía que se le notara en la cara. Era extraño. Podía haberse excusado y ahora tendría un problema. Pero Iván extrañamente no lo hizo. Se dejó llevar acaso porque tal vez quería ver de qué la iba Selena. Quién sabe. En la duda se quedó mientras abrazaba a Esperanza y compartía su emoción por estar allí, una emoción que era compartida por tanta gente, tanta gente que sólo mostraba felicidad, felicidad por estar allí junto con Selena. Cuando miró más detenidamente a la gente que entraba o que ya se había apostado en el lugar, notó que había de todo. No sólo había chicas adolescentes como él suponía. Había chicos de su edad, había gente mayor, había parejas de gente grande, madres que acompañaban a sus hijas pero que sentían el mismo entusiasmo que ellas, familias enteras que venían de lejos para ver a Selena. Lo que más le llamó la atención a Iván era ver a gente tan feliz, siempre con una sonrisa en la boca, gente expectante que se sentía bien estando allí, participando de una comunión, de una comunión de Amor y de respeto por una artista que los llenaba en todo y los identificaba. ¡¡Ese ambiente era tan distinto del que solía frecuentar!! En los conciertos en los que él iba la gente siempre estaba nerviosa, con la violencia siempre presente como única diversión. Violencia que por allí se potenciaba por la música, o simplemente la música acompañaba esa violencia. Cuando veía a esa gente tan feliz, Iván se preguntaba por qué él no era feliz, por qué no se iba satisfecho del lugar si él no hacía algo extra, algo extra que no venía del escenario, algo extra que venía a cubrir tantas necesidades, algo extra que venía a disimular la falta de Amor y de afecto que tenían él y muchos de los asistentes a los conciertos a los que frecuentaba … En ese recorrido Iván ve que entre los asistentes al concierto de Selena había una mujer que estaba amamantando a su hijo. “¡¡Pero mira, Esperanza!! ¿Cómo dejan entrar a una mujer con un bebé? ¿No es peligroso? ¿No le puede pasar algo?”, dijo intrigado Iván a lo que rápidamente le contestó Esperanza: “¡¡No te preocupes!! Es normal que vengan madres a ver a Selena. ¡¡Ellas tampoco se la perderían por nada en el mundo!! De todos modos, ellas irán a un lugar especial y la verán sentadas. ¡¡Pero qué bueno, Iván, que te preocupes!! Eso habla bien de ti”, le dijo Esperanza, que volvió a abrazar a Iván tomándolo de la cintura mientras cerraba los ojos y sonreía en silencio, sintiendo todo el orgullo que le generaba su aturdido novio…

En poco tiempo Iván se sintió que estaba literalmente entre la espada y la pared. Había entrado tanta gente al campo que Esmeralda, para no perder su lugar de adelante frente al escenario, fue llevando a Iván a dar casi de narices al piso en el que se movería Selena en breve. Cuando se quiso acordar, Iván tenía un mundanal de gente que no paraba de gritar y de vivar por Selena. A medida que pasaban los minutos la gente se iba impacientando y empezó a gritar por Selena. Le pedían que entrara, le pedían que al menos entrara su padre para que aclarara lo sucedido. Pero lo más insólito fue cuando en el fragor de la locura general alguien a los gritos reconoció que no había pagado su entrada al estadio. Iván pensó que lo iban a matar por ello. Pero para su asombro nadie le dijo ni le gritó nada. Y lo más insólito aún fue que esa persona se fue sola sin que se lo pidieran para dar el dinero faltante. “Esto parece el paraíso. No puede ser cierto lo que veo. Y eso que encima no pude apreciar a Selena. Bueno, veré de qué la va ella. Supongo que será como en los videos que la vi. Nada especial, pero al menos podré decir que conocí a Selena”, se decía Iván hasta que casi muere de un síncope cuando escucha un aullido enorme que casi lo echa en tierra y lo arrastra varios metros para adelante tragando literalmente toda la tierra. Cuando pudo ver notó que se habían apagado las luces. Selena estaba por aparecer. Iván notó que había perdido a Esperanza en el medio de la oscuridad y del griterío. Ella se había ido más hacia el costado derecho para poderla apreciar mejor. Se ve que en su lucha por ir para ese lugar perdió la mano de su novio y se transportaba literalmente al escenario. Iván miró para su costado derecho hasta que por suerte pudo ver a su novia que estaba allí llamándolo con su mano y extendiéndosela para que se viniera con ella. Cuando Iván estaba por ir, escucha un ensordecedor “¿Cómo está Monterrey?”. Era Selena que salía por uno de los costados del escenario extendiendo su mano y saludando a todos los asistentes con su mano. La gente sólo gritaba y gritaba. Iván recibió toda clase de empujones de gente que sólo quería ver a Selena de más cerca o para sacar fotos. Pero pronto a Iván dejó de molestarle los empujones, los gritos y las multitudes enardecidas. Se quedó impactado con la figura de Selena. Ella estaba con su peinado voluptuoso y enrulado del que tenía mucha fama en México, lucía una chaqueta y un pantalón negros tal como si fuera una típica cantante de rock. “No tiene que envidiar a nadie del mundo roquero”, se decía Iván mientras no podía dejar de mirar a esa mujer que se movía a uno y otro lado del escenario con una soltura, con una gracia, con una personalidad, con una voz, con un carisma del que pocas artistas en serio podían tener. Y mientras veía a Selena cantar, mientras los saludaba, mientras les sonreía, mientras los invitaba a participar del coro, Iván se dijo: “¡¡Pero vaya sorpresa!! Selena no es una artista común que se puede ver en cualquier lado. Ella es especial. No es alguien que es sólo apreciada por un éxito. Selena es distinta. No es una artista cualquiera. Tiene algo … que no sé cómo definirlo. Pero no pasa inadvertida en ningún lado. ¡¡Se nota!! No es una artista cualquiera. ¿Cómo no me di cuenta antes?”, se preguntaba Iván mientras se decía “Ahora entiendo por qué la quieren, aprecian y admiran tanto. Sólo basta mirarla. Con verla es suficiente para entender todo…”.

Iván comenzó a querer a Selena cuando se vio gritando con la gente el tema “Ven conmigo”. Él ni sabía la letra. Pero el sonido del acordeón, los gritos mariachis de A.B. y los movimientos de Selena lo llevaron al mayor grado de éxtasis. No podía dejar de mirar a Selena. Había algo en ella que era hipnótico. Podían pasar ovnis, aviones, buses, una corrida de toros en sus narices que ni se daría cuenta. Definitivamente no podía evitar dejarse de llevar por el encanto de Selena. Ella tenía algo, que no podía precisar pero que lo entendía y sentía perfectamente. Ella lo hacía sentir feliz. Ella lo hacía cantar hasta canciones que no entendía ni conocía. Ella lo hacía bailar, alzar sus brazos, saludar. Selena se paseaba por el escenario pasando sus brazos por las espaldas, luego alzarlas para ponerlas adelante en son de que la gente la acompañara. Luego tenía tiempo para mirar a la cámara de televisión que la enfocaba y darle un saludito. Ya no le molestaban los gritos de la gente cantando “Ven conmigo, quiero amarte. Ven a mi lado quiero besarte. Conmigo tendrás todo lo que quieras. ¡¡Y hasta el día que me muera tú vas a ser mi Amor!!”. Él era partícipe de esos gritos. Una vez que lo escuchó por primera vez, ya lo podía repetir con dificultad en la segunda y decirlo casi perfecto en la tercera. Sólo tenía que seguir a Selena. Sólo tenía que leer sus labios y mirarla con una sonrisa. Sólo tenía que seguir la fiesta, la fiesta que ella organizaba e invitaba. Después de ir a ver tantos conciertos, era la primera vez que no se peleaba con nadie y veía sólo al artista que cantaba en el escenario. Era la primera vez que sentía que la única protagonista, la única figura que estaba en esa noche, estaba allí cantando, sonriendo, arengando, bailando. Era la primera vez que veía en serio un concierto y sabía lo que significaba. Era la primera vez que veía a una artista de verdad…

“¡¡Ey, Iván, qué haces allí, ven para acá!!”, le gritaba Esperanza desde más adelante. Él apenas escuchó lo que dijo, le hizo un gesto de “no entiendo nada”. Luego, le grito: “Más tarde voy, no se puede pasar, ¡¡mejor me quedo aquí!!”. Esperanza asintió y le dijo: “¡¡Ven en cuanto puedas!! ¡¡Quiero que estés conmigo!! ¿No disfrutas del show?”. Iván le hizo un gesto con el pulgar en alto y con el dedo índice le señaló que Selena seguía cantando. Ella se dio media vuelta y siguió el concierto a los gritos. Iván prefería estar mirando solo el concierto. Quería seguir apreciando a Selena sin que su novia notara la tremenda impresión que le había dejado ella y le agarrara un ataque de celos. Justo en este momento no quería que pensara que ella se interponía en el camino. Él quería a Esperanza y ya soñaba con que sería la mujer con quien conviviría para toda la vida. Lo que le generaba Selena era otra cosa que no lo podía explicar. Allí recordó todo lo que le dijo Esperanza de ella y que él lo estaba corroborando. Pero una cosa es que lo diga una mujer y otra un varón, y ni hablar si ese varón es el novio. Aparte, él estaba descubriendo a Selena. y nada de lo que había escuchado de ella, incluso su novia, le alcanzaba para explicar con palabras lo que generaba en él semejante artista. “Mejor me quedo aquí y luego le explico a Esperanza todo”, se dijo Iván. Mientras tanto, pasaban las canciones y él no paraba de cantar, de gritar, de alzar sus manos, de hacer todo lo que le pedía Selena. Creo que si a Iván le decían cuánta gente conformaba el grupo Selena y Los Dinos, y qué nombres tenían, se quedaría sin poder decir nada y sin importarle saberlo. Él estaba convencido de que lo único que importaba era esa mujer que no paraba de cantar, bailar y de reír. “Creo que si Selena se lo propusiera tendría el mundo a sus pies. Ella debe generar oro en todo lo que toca”, se repetía. “¡¡Mejor que oro, Amor!!”, se corrigió. Los ojos de Iván sólo seguían el recorrido de Selena. No se permitía mirar más, como si quisiera demostrar ante una eventual inspección sobre sus actos que él sólo había ido allí para ver a Selena y nada más, que ante cada observación de los inspectores, ellos corroborarían que él hacía todo por Selena, que él era un admirador más y fiel, fiel a ella, fiel a todo lo que representaba ella. Mientras la miraba, notó que tenía determinadas gestos preparados, como el saludito personal a los asistentes al concierto. Pero no hacía esto exageradamente y fuera de contexto. Esas cosas las hacía cuando el momento ameritaba, cuando realmente el público se lo pedía. Si había algo que Iván notó enseguida de Selena fue que era muy auténtica, genuina, que no mentía ni que quería engañar al público. Que esa mujer que estaba en el escenario no distaba mucho de la verdadera Selena que estaba en su casa descansando o preparando algún vestido nuevo. “Imagino que mucho de su historia estará en el escenario, ese escenario del que Selena es dueña y hace lo que quiere, y logra todo lo que se propone”, se decía Iván, entendiendo en una parte de un concierto lo que significaba Selena como artista y como persona…

De pronto, Selena se dirige al público y pide que alguien suba al escenario para que represente de ex novio en el tema “¿Qué creías?”. Por un instante se encienden las luces que enfocaban al público y Selena se hace una visera con las manos para poder ver bien a los varones que pedían subir al escenario y representar ese papel. “¿Qué creías?, ¿Qué creías? Creo haber escuchado esa canción. ¡¡Sí, es la de la mujer que rechaza la vuelta de su novio arrepentido a la casa de ella!! Y qué se supone que ella hace con el que sube al escenario. Y si…”, Iván se quedó pensando en que tal vez él podría estar allí. ¿Por qué no? No sería la mejor forma en la que querría que Selena la tratara, pero la tendría bien cerca. ¡¡Qué emoción!! Pero cuando estaba por desistir de pura vergüenza, ve que alguien se le acerca y le dice: “¿Por qué no vas tú? ¡¡A mí me encantaría!!”. ¡¡Era Esperanza!! “¿Pero que haces tú aquí? Yo...”, trató de explicar Iván. “Te estuve observando y no quise molestarte. Pude corroborar lo que imaginaba. Que Selena te iba a encantar. Y a mí me emociona que te pase eso. No hay nada más lindo que compartamos algo que nos gusta tanto. ¡¡Pero vamos, Anímate!! ¡¡Alza el brazo que al final Selena va a elegir a otro!!”. Y Esperanza levantó intempestivamente el brazo de Iván y empezó a gritar: “¡¡Aquí, Selena!! ¡¡Aquí!! ¡¡Él muere por subir allí!!”. Justo Selena mira para ese lado y pudo observar cómo un chico totalmente vergonzoso tenía alzado su brazo por obra y gracia de su novia. Iván no quiso observar cuando Selena miró para su lado. Por un lado lo deseaba, pero por otro no sabía cómo enfrentar la situación. Por un instante recordó cuando era chico y lo hicieron participar en una fiesta de cumpleaños en una competencia para ver quién inflaba más rápido un globo. Él se puso tan nervioso que al final terminó último y sin siquiera poder inflar el globo. Aún recordaba la cara de la que cumplía años riéndose a carcajadas … “Ey, tú, al que le alzan el brazo. ¡¡Ven aquí!!”, dijo a las carcajadas Selena señalándolo a Iván. Él no quería ni darse vuelta. Era él el elegido, sin duda. Pero no sabía cómo encarar la situación. Esperanza lo zamarreó y le dijo: “¡¡Vamos, Iván, sube, te ha llamado Selena!! ¡¡No te puedes negar!! ¡¡No sabes lo orgullosa que estoy de ti!! ¡¡Lo harás bien!! ¡¡No tengo dudas. Vamos!! ¡¡Hazlo por mí … y por Selena!!”. Iván la miró y vio el escenario. Pudo apreciar a Selena esperándolo con una sonrisa que contagiaba. Iván se sonrió, asintió y pronto se adelantó entre el público mientras un hombre de seguridad se le acercaba para tomarlo y depositarlo en el escenario. La gente gritaba por él y lo alentaba. De pronto volvía a sentirse protagonista de un concierto, pero no por violencia, no por gente empujándose y lastimando sin sentido y sin razón. Ahora era protagonista simplemente porque iba a ser de partenaire de la artista, de la cantante, de la única protagonista del concierto. Iván iba a ser el “ex novio” de Selena…

Cuando Iván subió al escenario y la tenía tan cerca a Selena sintió que le temblaban las piernas. Selena se veía tan imponente, tan especial, tan artista, tan mujer, con tanta personalidad, con tanta seguridad, que él se sentía muy pequeño. No quería hacer el mismo papelón como con lo del globo siendo chico. Estaba muy nervioso y no quería equivocarse con ella, justamente con Selena. Pero había algo en su mirada, en su expresión que lo hizo tranquilizar enseguida. Había algo en ella que lo hacía emocionar. Por alguna razón sintió que tenía que ser fuerte pues tal vez ella necesitaba que fuera así. Por alguna razón sintió algo que lo hacía tender a protegerla, a advertirla. De pronto sintió miedo, pero no por él sino por ella. En ese momento Selena se le acercó, y él la abrazó con firmeza y admiración, mientras le sonreía. Iván se emocionó hasta el borde del llanto en cuanto pudo sentir a Selena. Sintió que ella también era frágil pero nunca podría permitirse demostrarlo ante su gente en un escenario. Por un momento sintió que estaba abrazando a una niña de 8 años aterrada por miedo a no ser amada pero con la firmeza de estar entera y decidida a conquistar a todos con su voz y con su encanto. “¡¡Ey!! ¿Cómo me costó convencerte? ¿Cómo te llamas?”, le dijo Selena con cara cómplice y desafiante. “Me llamo Iván. Es que es la primera vez que vengo y la que me convenció fue mi novia Esperanza”, le dijo Iván mientras la señalaba entre el público. “Demos un fuerte aplauso a ti y a Esperanza”, dijo Selena mirando entre viseras al público hasta que dio con Esperanza que a los gritos le hizo sentir su presencia hasta que Selena le dio un saludito con una mano, y con la misma tomó el saludo de Esperanza y se lo llevó al corazón. “Y dime, Iván, ¿te gustó el show?”. “¡¡Claro que sí, Selena!! Realmente mi novia no se equivocó…”, le dijo Iván, quien hizo una pausa, y desde el corazón y sin pensarlo le dijo: “¡¡Espero que tú no desvíes tu camino y seas la mejor del mundo, pues eres una de los nuestros y eres la mejor!!”. La gente comenzó a gritar y Selena lo miró con ternura. Esas palabras le habían llegado de verdad. Por alguna razón Iván creyó ver que unas lágrimas salían de los ojos de Selena. Por un instante Iván sintió que estaba pasando algo pero que no podía saber qué era. Selena lo abrazó y por debajo le susurró: “Gracias. Espero no defraudarte nunca” y enseguida gritó: “¿Estás preparado para ser mi ex novio?”. Iván un poco aturdido le dijo que sí y de nuevo se puso nervioso. “Bueno, Iván, por lo pronto suéltate. ¡¡No estés tan duro!!”. Y lo zamarreó para que no esté tan contracturado. “Sólo mírame y escúchame. ¡¡Y escúchame bien!! Ya sabrás lo que tienes que hacer”, le dijo Selena mientras le guiñaba el ojo al público. La gente comenzó a gritar mientras Selena le dijo a Iván: “Are you ready?”. “¡¡Sí!!”, le contestó con alegría y emoción Iván, ya listo para que Selena hiciera de él lo que quisiera…

Iván se le quedó mirando, mas no supo qué hacer ni qué decir en cuanto Selena lo miró desafiante, le pegó con el revés de su mano derecha su pecho y le empezó cantar: “¿Qué creías?”. Él optó por quedarse quieto con las manos hacia atrás como arrepentido y aceptando los retos de Selena. Pero por sobre todo él no quería hacer nada que implicara que el público desviara su atención de Selena y lo mirara a él riéndose, haciendo gestos de aceptación o saludando a alguien. ¡¡De ninguna manera haría ello!! Hacerlo implicaría ponerse como protagonista de ese momento y ese momento era de Selena. Iván entendió el juego: él sólo debía hacer de partenaire. La protagonista era Selena, sólo Selena. Pero más que nada se convenció pues estaba totalmente anonadado y sin habla frente a la espectacularidad de la figura y personalidad de Selena. Si ya él se quedaba asombrado con verla desde lejos, tenerla tan cerca lo hacía sentir envuelto en una nube de emoción, lo transformaba cabalmente en el personaje masculino de la canción. Selena le gritaba al oído, se le ponía a sus pies, lo zamarreaba una y otra vez, le exigía una explicación, e Iván, nada … Sólo silencio, mirada seria y compungida a Selena, y dejarse llevar por el deslumbramiento de semejante artista. Tan buena artista que supo ver que ella se iba animando en su actuación según como él reaccionaba. Y como él estaba como una estatua, ella exteriorizaba aún más su pedido de explicaciones. También veía que Selena le hacía pequeños gestos para que se metiera en la representación, que no fuera sólo un chico mudo, sino un novio que intentaba vanamente recomponer la situación. Y cuando Iván levantó su dedo índice para pedir hablar, Selena lo agarró de la solapa de su camisa, mientras lo zamarreaba cantando: “¿Qué creías, tú qué creías? ¿Que como yo había muchas, que mi Amor ni regalado? Pues ya ves, ¡¡equivocado!!”. Luego lo soltó, espero el aplauso y la algarabía de la gente, y se acercó a Iván para saludarlo, no sin antes pedirle al público “¡¡Un aplauso para mi ex novio!!”. En ese instante Iván miró a Selena y sintió un sentimiento de compasión por esa mujer. No sabía por qué lo sentía, pero tenía un presentimiento, una sensación extraña que la hacía querer protegerla, advertirle, avisarle, prevenirle. La mirada en sus ojos se lo pedía. Había algo en la expresión de Selena que lo animaba aún más. Por eso, cuando Selena se le acercó con un gracias, él llorando de la emoción le dijo: “Cuídate, cuídate, Selena. Yo sólo tengo palabras de agradecimientos para ti. Doy gracias a Dios por haberte conocido. ¡¡Te juro que me has cambiado la vida!!”. Y la abrazó bien fuerte. Y antes de que vinieran los custodios por las dudas, él se apartó y le terminó de decir: “Piensa en ese público, Selena. ¡¡Piensa en cada acción que hagas en ese público que te adora!!”. Y se puso a llorar de nuevo mientras era acompañado por el personal de seguridad para ubicarse de nuevo en el campo. Selena quedó impactada con esas palabras y tardó en reaccionar. Sólo atinó a saludarlo con su mano a Iván y a pedirle a los custodios que lo traten bien pues “se portó de maravillas este chico para ser la primera vez. Es como si me hubiese visto de toda la vida. ¡¡Felicitaciones!!”. Y pidió de nuevo “¡¡un fuerte aplauso para Iván!!”. Y hasta antes de seguir con la siguiente canción, Selena se quedó pensando en que tal vez debía hacerle caso a Iván, que debía entender que debía dejarse cuidar por los que realmente la amaban y se preocuparan tanto por ella. Que debía entregarse definitivamente a su público y no sentirse que debía estar en el medio de intereses de otra gente … Era consciente de que ya no era una niña promesa. Lo suyo era una realidad. Ya era muy famosa y tenía un largo camino para recorrer no sin correr riesgos. Quiso decirle algo más a Iván, pero ya era tarde. Él ya se había marchado…

Cuando Iván bajó, Esperanza se le vino encima y lo abrazó fuertemente. “!!Estoy orgullosa de ti, Iván!! ¡¡Estuviste de maravillas!! ¿Viste que no me había equivocado, que Selena te encantaría?”. Iván se le quedó mirando y le confesó: “Pensé que te pondrías celosa de verme allí participando de ese momento y de haber notado que me encantó Selena…”. “¡¡Para nada, Iván!! Como habrás notado, Selena es distinta, es otra clase de artista. No es una rival para ninguna de las mujeres. Para cualquiera de nosotras es parte de nuestra familia. ¡¡Es una parte hermosa de nuestra familia!!”, le dijo Esperanza y lo abrazó con firmeza. “Además, no sabes lo lindo que es tener a alguien que uno ama que quiera también a Selena”. “Creo que es imposible no quererla en cuanto uno la ve, pero…” … Iván se detuvo. Iba a decirle que algo le preocupaba, no sabía qué, pero sentía un presentimiento, como esas pesadillas de las que uno se despierta pero que no sabe lo que ha soñado o padecido. Pero prefirió no decirlo. No quería preocupar a Esmeralda con algo que ni sabía explicar ni de qué se trataba … “¿Pero qué?”, le dijo Esmeralda. “Pero … eh … ¿qué me dirías si algún día se me ocurre tatuarme el brazo con la cara de Selena?”, le dijo Iván para salir del paso pero intuyendo que se metía en un terreno más que peligroso … “Que me parece magnífico y mucho mejor que tatuarte alguna calavera o figuras de las que sigues en tus conciertos ... ¿Qué te parece si nos tatuamos la cara de Selena como si adquiriéramos un anillo de compromiso?”, le dijo Esmeralda. “Que me parece fantástico”, le dijo Iván y la abrazó bien fuerte. “Tenías razón, Esmeralda. Ella es divina. Definitivamente verla te cambia la vida, te cambia la forma de ver las cosas. Ella transmite…”. “Mucho Amor”, le completó Esmeralda, sabiendo que es eso lo que transmite y genera Selena. Se habían perdido parte de una de las canciones de Selena hablando de esto, pero era importante decirlo. Selena seguro lo entendería y aprobaría. El final del concierto lo vieron juntos y abrazados. Iván quedó estupefacto ver interpretar a Selena “Si una vez”, ver sus ojitos cómplices, ver su manera de manejar los tiempos, las pausas y la emoción de la gente. “No, nunca vi a nadie así”, dijo Iván reflexionando en voz alta y con ello logró otro beso de su novia…

Vino el final del concierto, vinieron los “bises” y al final Selena se despidió. Iván sintió una gran angustia. Tal vez era tonto pero lo sentía como real. Temía que ésa fuera la primera y la última vez que vería a Selena. Había pasado por un montón de sensaciones en pocas horas. Selena era capaz de generar eso y mucho más ... Cuando estaban saliendo, Esperanza se encontró con unas amigas exactamente en la puerta de entrada al campo. De pronto, Iván sintió como un llamado, como si alguien le estuviera requiriendo su presencia. De pronto sintió que debía buscar a Selena, que ése era el momento y que debía enfilar para el lado de las tribunas, en las que llegó a asistir gente aunque viera a Selena de muy lejos. No sé por qué debía ir allí y debía ir solo. No era posible que encontrara a Selena allí … “Esperanza, espérame un tantito. Ahora vengo. No te muevas. Quédate hasta que yo vuelva…”. “¿Pero a dónde vas?”, le preguntó intrigada Esperanza. “A traerte algo de Selena”, le dijo Iván, le dio un beso y salió. Al principio iba caminando normal, pero en cuanto supo que Esperanza no lo vería, salió corriendo como una saeta para el sector de las tribunas. “Espero llegar a tiempo”, se decía Iván mientras corría casi desesperadamente. Cuando llegó vio que había una gran cantidad de personas que se habían quedado aún allí y estaban prestas a salir en cualquier momento. No podía ingresar allí pues no se lo permitiría el personal de seguridad. Iván no tenía mucho tiempo. Sólo atinó a avanzar por detrás de las tribunas para ver si había otra entrada hasta que de pronto casi en sus narices se abre una de las puertas laterales del estadio y ve salir a Selena, a su banda y su familia saliendo presurosos de allí … “!!Selena, Selena!!”, comenzó a gritar Iván. Los demás iban a seguir, pero Selena se detuvo automáticamente, se dio vuelta y se sonrió: “¡¡Iván!! ¡¡Qué bueno que apareciste!! ¡¡Ni que me hubieses escuchado!! Estaba pensando en ti…”. E hizo un gesto a los demás para que la esperen allí. “Pues aquí estoy. Creí escuchar un llamado. No sé por qué, pero sentí la necesidad de venir hacia aquí. Dejé a mi novia esperando con la promesa de que traería algo de ti”, le dijo sonriente Iván. “Es que debes tener poderes o una gran percepción, pues efectivamente tenía preparado algo para ti y para tu novia…”. Selena le entregó un bolsa. “Mira, fíjate si te gusta”. Iván abrió la bolsa y vio que en su interior estaba la chaqueta que había usado Selena esa noche. Iván puso cara de “¿En serio es para mí?” y antes de que dijera algo, Selena le dijo: “Hay algo más…”. Iván se fijó y vio que había también en el interior de la bolsa un papel autografiado: “Never forget what you told me tonight. And do not worry, I will be careful. See you soon. I hope not to disappoint neither you nor all those who love me. Love. Selena. 1994”. Iván se puso a llorar y casi sin mirarla por sus lágrimas la abrazó a Selena: “Cuídate, cuídate mucho. Sé que te preguntarás por qué te lo digo tantas veces. Yo tampoco lo sé. Tal vez sean mis poderes…”, le dijo Iván sin querer precisarle más sus presentimientos ni preocupar en vano a Selena. “Te entiendo, Iván. No necesitas decirme más nada. Ya sé lo que me quieres decir. Hay cosas que se dicen con la mirada. Lo aprendí de muy chica. Hoy con tu mirada me sentí como cuando era niña. Eso es lo que te quería decir cuando te fuiste del escenario…”. Selena estaba a punto de llorar pero antes de hacerlo le dio otra bolsa: “Esto es para Esperanza. ¡¡Pero no la abras!! Deja que la abra ella. Que la abra junto a ti cuando estén solos”. “¿Pero puedo saber qué es?”. “Claro, son los boustiers, mi pantalón y mis zapatos que llevé esta noche. ¡¡Ah!! También mis aros, ¡¡pues seguro que al final se me va a caer uno y terminaré tirando el otro!!” y Selena echó a reír con ganas. “¿Y le has dejado un autógrafo?”, preguntó Iván. “Por supuesto y antes de que me lo preguntes, le escribí a Esperanza que me llamen cuando se casen para que yo sea la testigo”, dijo Selena riéndose con ternura. Justo en ese momento apareció parte del público que estuvo en las tribunas y al ver que estaba Selena comenzó a correr. “Debes irte, Iván. Ellos vienen a pedirme algún autógrafo. Yo me quedaré aquí. Estuvieron toda la noche viéndome de lejos. Al menos quiero que tengan la alegría de verme de cerca. Adiós”, le dijo Selena y le dio un último beso. “¿Y cómo harás sola?”. Selena le hizo un gesto de que no se preocupe. En ese momento llamó de un chiflido a A.B. Éste vino enseguida llegando justo para atender a la gente que venía a brindar su Amor a Selena. Iván sonrió feliz y se fue despidiendo de Selena con largos saludos, miles de agradecimientos y pulgares en alto hasta que ya no la vio más…

Cuando volvió, se encontró con que Esperanza no sólo seguía hablando toda entusiasmada de Selena sino que estaba con más amigas con las que se había encontrado allí. En cuanto lo vio le dijo: “Ey, ¿cómo has tardado? ¿Había mucha gente comprando cosas de Selena?”. “Sí, digamos que sí”, le contestó Iván y le propuso: “¿Qué tal si te llevo a casa de tus padres y te enseño lo que conseguí de Selena?”. “¡¡Pues claro!! ¿Pero por qué no me lo muestras aquí? ¡¡Estoy toda intrigada!!”, le dijo a los gritos Esperanza. “No, aquí no. Tenemos que estar solos para verlo. Como mucho, tus padres. Pero nadie más”, le rogó Iván. “¿Por qué?”, le preguntó casi enojada su novia. “Porque me lo pidió Selena … ¡¡Y ahora vamos ya!!”, le dijo Iván tomándola de las manos a una Esmeralda desconcertada sin perder más tiempo. Cuando estaban ya casi en la calle, Iván se volvió a encontrar con su tío. “¿Has visto lo encantadora que es Selena?”, le comentó. Iván se río con ganas. Se río de tantas casualidades de ese día, que más que casualidades son causalidades. Pero luego de ver a Selena quiso ver el lado positivo de las cosas. Quizás esa noche haya sido una revelación para todos. Quizás esa noche haya nacido una nueva vida para todos. Quizás esa noche el destino haya cambiado para todos, sobre todo para Selena, y para bien…

(Yo sólo espero que Iván haya podido con su presencia cambiar su vida y su percepción de la vida y de las cosas. Yo sólo espero que Iván haya podido cambiar el destino de Selena … para que ella esté siempre feliz y llene de Amor a este mundo que sin ella nunca será el mismo…

Te recuerda, Selena, cada semana, cada noche, cada día, con Amor…

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)



Tú, sólo tú, lo explicas todo, Selena…



Cuando veo y reveo la película “Selena”, me pregunto si era necesario hacer un filme novelado con una actriz que haga las veces de Selena y otros actores haciendo de sus hermanos, de sus padres, de su esposo, del resto de la banda. Tal vez en aquella época, allá por 1997, sin estar generalizado Internet, no habiendo tal vez al alcance del público buena parte del material de Selena, y en la necesidad de dejar un mensaje en el que se glorificara la imagen de ella y de su familia en el medio de un contexto en el que se había pasado por un juicio y sentencia de culpabilidad a la asesina, de rumores, de conjeturas, de poner en duda muchos aspectos de la vida privada de Selena en base a trascendidos, de declaraciones interesadas, de afirmaciones de dudoso objetivo e intenciones, era razonable pensar en una película que dejara un claro mensaje al público que conoció a Selena y al que no conoció cómo habían sido las cosas, qué se quería decir y qué no. En aquel momento en el que todavía se lloraba a Selena y se tomaba cualquier cosa que pertenecía a ella como un tesoro incalculable, era necesario aunque sea dejar una película que reflejara un punto de vista que implicaba conocer a Selena, entender su éxito y explicarse aquel absurdo final, aunque en la película protagonizada por Jennifer López poco se puede deducir acerca de por qué sucedió aquel nefasto 31 de marzo. Es más, aun habiéndose conocido buena parte de lo sucedido aquel día, aun habiéndose declarado culpable a la asesina, aun habiendo salido publicaciones que intentaron aportar datos para esclarecer lo sucedido, nunca se terminó por entender concretamente qué pasó aquel día, qué lo llevó a que terminara de ese modo. Muchos trataron de explicarlo, incluso hasta se han hecho hasta buenos planteos para explicarlo, como partir de la base de que para entender aquel inconcebible 31 de marzo de 1995 había que entender la historia de aquellas dos protagonistas que estaban en el Motel Days Inn aquel triste día gris, pero al final algunos que se encaminaron por esta hipótesis se dejaron llevar por el exitismo, por la venta fácil, por el amarillismo y terminaron no sólo por no aclarar nada sino por embarrar la historia, insinuando cosas, dando a entender historias sórdidas, oscuras y truculentas en las que Selena tuvo supuestamente protagonismo. Difícil que una publicación sea creíble si el que la escribe se considera más importante que el personaje al que trata … Es curioso. Esas publicaciones, aunque sepamos que tienen poco de verdad y mucho de dudoso gusto e intenciones, gozan de mayor prestigio que otras publicaciones hechas por gente que por ahí no tienen tanto cartel como aquéllos y cuyos planteos provocan polémica, pues no coinciden con nuestra visión de las cosas y de la vida. Y a veces estas últimas publicaciones nos dan una idea más acabada de lo que sucedió aquel día, que termina siendo mucho más razonable que las otras historias. Y si es así es simplemente porque se lo aborda desde el sentido común y de una visión más lógica y llana de las cosas, en la que se busca la verdad y no vender más libros, en el que se busca saber por qué le sucedió esto a Selena y no sólo buscar escándalo como único fin. A veces la realidad es mucho más simple de lo que parece. La historia y sobre todo el final de nuestra Selena nos hacen pensar que debió haber habido detrás de ella una historia muy grande, con terribles escándalos y sinsabores implícitos para poder explicar tamaño asesinato. Y en un punto es entendible ese planteo y ese razonamiento inicial. Pero a poco de andar en el camino uno puede ver que en realidad las cosas fueron mucho más simples, mucho más terriblemente simples. Que tienen su complejidad, pero no la complejidad que uno supone. A veces con estas historias con semejante final no nos da para pensar que en realidad todo fue producto de una cosa doméstica, más llana, más del quehacer cotidiano de las personas. Hoy en un mundo en el que cada vez hay más manipuladores y psicópatas en el medio de nuestro quehacer cotidiano, y en el que nosotros tomamos esas personas y sus conductas como algo “normal”, nos es más explicable que un asesinato puede surgir simplemente por la maniobra de una mujer manipuladora, que al ver que perdía todo, en especial su influencia sobre su artista más admirada por sus peleas con el padre de Selena, decidió sin más planificar el crimen y sentenciar así a Selena y castigar a su padre de la manera más cruel. Tal vez eso explique que hoy salgan publicaciones que describan el crimen desde ese simple punto de vista, y que de alguna manera todos lo vean como algo más que lógico y razonable. Antes las cosas no se veían así, aunque se contemplara la posibilidad de que la asesina lo hiciera por celos o por rencor. Se veía así porque no se concebía que la asesina perpetrara tal hecho por un obrar planificado; se pensaba más de un ataque de ira o pasional producto de una pelea del momento. Además, se razonaba así porque no se tenía un real conocimiento de la asesina y durante años no se supo el gran vínculo que ésta tenía con todos los integrantes de la Familia Quintanila. Pero el dolor en aquel momento era grande, aún se estaba lejos de que se cicatrizaran las heridas por la partida de Selena, y aún se pensaba en la posibilidad de que lo sucedido fuera producto de algo más visiblemente grande, algo tan grande que diera la sensación de que era imposible evitarlo. Verlo así podía tener “más sentido”. Al menos eso daba la imagen de algo desconocido y lejano. Siempre las explicaciones más simples y más “terrenales” nos angustian más pues siempre instala la idea de que todo podía haberse evitado. Y nadie por aquel 1997 estaba siquiera en condiciones de pensarlo …. Ni querer imaginarlo … A tal punto era así que incluso el padre de Selena, en el programa de Cristina hecho en marzo de 1996, admitió que él, como productor ejecutivo de la película, no quería hablar del final de Selena. Ni siquiera quería mencionarlo. Lo tuvo que convencer el director y guionista de la película, Gregory Nava, con el argumento más que lógico y razonable de que él debía dejar un mensaje al público, tanto al que conoció a Selena como al que no. Hoy eso no tendría sentido. Hoy la mención y la explicación tendrían que estar indefectiblemente explicadas…

En la actualidad, ¿cómo sería hacer una película sobre Selena? ¿Sería necesario recurrir a actores para representarla? ¿Habría que recurrir a un guión que nos explique cómo se dio esa increíble historia o con sólo mostrar a Selena en conciertos, en entrevistas, en programas de radio y de televisión serían suficientes? Hoy en día se puede acceder con relativa facilidad a la historia real de Selena. Hoy es sencillo ver toda clase de cosas relativas a ella teniéndola a Selena como única protagonista. Para explicar todo el recorrido de Selena al éxito, ese camino increíble del que no se aseguraba para nada que eso podría llegar a buen puerto, ¿no es mejor verlo en pequeños pasajes que nos muestre a la mismísima Selena explicándolo? ¿No es mejor que la misma Selena nos cuente la realidad de su obra, cómo era realmente, qué era lo que quería, qué clase de artista y de persona era? Tal vez viéndolo desde esa perspectiva, nos daríamos cuenta de que para apreciar a Selena y valorarla en toda su dimensión hay que mostrarla, difundirla, explorarla. Nada mejor que verla para entender lo que ella significaba. Siempre diré que ninguna de las más espectaculares imágenes que nos muestre la película protagonizada por Jennifer López se asemejará a ver a la Selena real, a la Selena que nos cautivaba con su voz, con su presencia, con su carisma, con su talento. Siempre diré que ninguna imagen, por más grandilocuente que sea, podrá ser mejor que ver a Selena cantando “Si una vez”, en el Houston Astrodome el 26 de febrero de 1995. Recuerdo haberla visto en la película y no generarme el sentimiento, la emoción y el deslumbramiento que sí me generó ver a Selena en vivo interpretando esa canción. Nadie podría ni aunque ensayara por horas interpretar como Selena lo hizo cuando cantó “Where did the feeling go?” en el concierto de San Antonio el 1 de abril de 1991, cuando ella tenía sólo 19 casi 20 años. El ver a Selena, el verla actuar, el escucharla, genera lo que no provoca nadie. Ver interpretar a Selena es decir que como ella no habrá nadie, que ella cantaba y emocionaba como nadie, que las canciones que supo cantar sólo las podía interpretar ella. Selena era distinta, inigualable, inimitable. Verla cantar y actuar provoca que uno se enamore de inmediato de ella para luego lamentarse por su suerte, por nuestra suerte…

Hay momentos que hablan por sí solos, hay instantes al pasar que nos grafican la magnitud de la artista como lo inconsolable de su final. Tal vez en aquel 1997 podía sonar hasta lógicamente gracioso ver el inicio de la película con una Selena hurgando entre cajas un vestido del cual vestirse aquella noche mágica del Houston Astrodome. Tal vez podamos ver hasta con gracia y ternura que todo haya sido producto de algo tal vez normal en Selena, que era llegar tarde. ¿Pero qué pensar de aquella imagen si en realidad de los hechos Selena había llegado temprano para ensayar, para atender a la prensa, a los fans, para elegir su vestido, para ponerse linda y en forma a la hora estipulada? Hoy uno puede ver una y otra vez esas imágenes en innumerables páginas de Internet. Incluso uno puede ver un reportaje que le hiciera Jesus Soltero al día siguiente del primer concierto de Selena en el Houston Astrodome el 28 de febrero de 1993, y justamente lo que más le había elogiado él a Selena era que aun con el desgaste y la emoción del primer gran rodeo, Selena se había no sólo levantado temprano sino que había hecho levantar al resto de la banda a la misma hora para seguir con sus actividades cotidianas y profesionales. Entonces, ¿con qué imágenes nos quedamos? ¿Con las de la película o con las reales? ¿Por qué se dio esa imagen entre 1996 y 1997 cuando se rodó la película? ¿Acaso por qué estaban muy frescas las revelaciones del juicio y había que dar una respuesta o explicación a ello? ¿Es que la película respondió a otras necesidades aparte de recordar a Selena con Amor, cariño y respeto? Porque es cierto que Selena a veces llegaba tarde. Uno lo puede certificar en Festival Acapulco 1994. Estaba Selena por interpretar “Amor prohibido” y por alguna extraña razón ella no salía. Su banda ya había empezado a tocar y tuvieron que alargar la introducción porque Selena no salía ... Simplemente no salía ... En un momento A.B. la ve tras bambalinas desde el escenario y le hace un gesto elocuente como diciéndole “¡¡Pero entra de una vez!!”. Y al instante Selena entra como si nada saludando al público y comenzando a cantar. Es que muchas veces Selena demoraba en entrar, pues como recordara la conductora de Padrísimo, Raquelín González, ella se quedaba hasta último momento arreglando un botón de un vestido o retocándose ella para estar más bella, como lo haría cualquier mujer. Pero nunca llegaba tarde. Era muy profesional, era un ejemplo de ello. Nada que ver con la representación de la película. Por algo un periodista mexicano alguna vez escribió que luego de ver la película había sentido que habían dejado atrás la imagen de grandeza de Selena para poner a una Selena más “terrenal”, como una artista más. Se había dejado atrás el mito y la leyenda, dijo, e intuía que ya nada sería lo mismo en el recuerdo de nuestra Selena. Yo nunca coincidí con esa visión, pero no puedo dejar de pensar que en un punto, luego de ver cómo se encarriló el recuerdo de Selena a partir de la película, tenía algo de razón… Como ocurre en la totalidad de los aspectos en la vida, de todo se aprende algo, todo ayuda a darnos un panorama real de las cosas, incluso de visiones de las cuales no coincidimos…

Hay instantes, hay momentos que hablan por sí solos y que Selena nos lo muestra mejor que nadie. El 8 de marzo de 1995 Selena hacía su presentación en el programa “Padrísimo”. Como la conductora, Raquelín González, había partido para Los Ángeles, se le propuso a Selena no sólo cantar sino de hacer de presentadora del programa. Ella presentaba los temas, ella daba el pie a los chistes, ella manejaba “Padrísimo” de acuerdo con un guión y con su naturalidad de siempre para darle frescura al programa. Luego de interpretar “Amor prohibido”, Selena salió corriendo en busca de un monitor y le dijo a toda la banda que la acompañe. Cuando llegó al lugar, en el monitor estaba Raquelín González, transmitiendo desde Los Ángeles. Ella le dio las gracias por la presencia en el programa y por el hecho de que lo haya conducido. Selena a su vez le agradeció que le haya dado la posibilidad, dijoe que para ser la primera vez que lo había hecho no estaba para nada mal, le preguntó a los muchachos si no estaban de acuerdo con ello, ellos asientieron y Raquelín no sólo se lo reafirmó sino que le dijo que sólo esperaba que no fuera la última vez que lo haciera … Fue la última vez… Un mes antes, el 12 de febrero de 1995, le dijo a la conductora de “Padrísimo” que ella era muy consciente de que ese año sería fundamental para la banda y para ella, dada la repercusión de sus discos, de sus conciertos y de sus premios, y de la inminente salida de su disco en inglés. El sólo hecho de ver la situación de Selena en ese momento sumado a que, según el padre de Selena, tan sólo un día después de aquella presentación de Selena como presentadora en “Padrísimo”, tuvieron esa reunión con esa mujer para aclarar ciertos faltantes de dinero, nos sume en la más absoluta angustia y dolor. Tal vez por ello notemos algunos cambios en la conducta y en las expresiones de Selena algunos días después de ese triste cónclave. Tal vez no la veamos con la misma sonrisa en el concierto de Chicago, tal vez la veamos tan dispersa en San Antonio, cuando iba a dar su concierto para la escuela de Los Spurs, que cuando el conductor Rock And Roll James le preguntó por su línea de ropa, alagándole lo que llevaba puesto, para que ella pudiera explayarse sobre Selena Etc. y de todos sus planes al respecto, ella no dio cuenta de ello, dijo “Gracias”, pero siguió hablando de otra cosa. Nada más claro que ver a Selena para entender el momento, para explicar lo que pasaba por su cuerpo y por su mente. Es como ver cuando se le hiciera un reportaje en Corpus Christi en un hotel en el que luciera una de sus famosas remeras a rayas. No se la veía con la sonrisa de siempre. Se podía ver que algo la perturbaba, algo le molestaba. Tanto se había equivocado producto de su dispersión que hasta hicieron un bloque televisivo con sus fallidos. Una imagen vale más que mil palabras. Una imagen de Selena valía más que todo lo que uno podía suponer que le estaba pasando, tanto lo bueno como lo malo…

Muchas veces con los hechos consumados uno ve cosas y se convence de ellas justamente sabiendo lo que pasará poco después. Tal vez al ver esas últimas imágenes de Selena nosotros veamos lo que no hubiésemos visto si las cosas hubiesen sido diferentes. Ante lo absurdo de lo sucedido queremos ver algo, una señal, algo que nos indique lo que estaba pasando y que a muchos se les escapó en ese momento. Porque si encima nada se aclara poco después, nos aferramos a la única persona que podría aclararnos todo lo que sucedió, todo lo que precipitaron las cosas, qué se dijo aquel día, qué pasaba con Selena y con aquella mujer. Y siempre sentiremos desazón, sensación de incredulidad, sensación de desconcierto frente a la situación previa al nefasto 31 de marzo de 1995. Es el mismo desconcierto que sucede cuando el periodista que entrevistara a Selena en Los Ángeles en enero de 1995, cuando Selena se despide dando un beso a la cámara, revelara asombrado que en todo momento la asesina estaba detrás de las cámaras mientras se desarrollaba la entrevista y cada tanto le acercaba un pañuelo o cualquier cosa que necesitaba Selena en aquella ocasión. Es el mismo desconcierto que nos provoca el saber que esa mujer y su familia aún conservan cosas de Selena y las exhiben como trofeos y con aire de desafío, sin que nadie entienda cómo no se pueden recuperar. Es el mismo desconcierto cuando uno ve y escucha cada tanto a esa mujer diciendo esas barbaridades contra Selena y contra su familia. Es increíble lo malo que puede llegar a ser el ser humano, lo perverso y sádico que puede resultar, y que aquel que lo protagoniza puede ser cualquiera, cualquiera cuyo aspecto no llame la atención ni que genere aire de miedo frente al peligro. Cualquier ser humano que esté al lado nuestro, incluso uno mismo, puede ser esa persona, esa mala persona que puede pergeñar semejante acto. Las personas muchas veces no son lo que muestran, sino todo lo contrario, y muchas veces cuando se comportan tal cual son ya es tarde para poder hacer algo que evite lo que han pergeñado. Tal vez nunca nos expliquemos por qué esto le sucedió a Selena, y si ella por allí ya se había enterado de todo esto. Nunca lo sabremos en su dimensión. La única persona que podría aclarar todo esto sería Selena. La única protagonista y la única víctima en esta historia es paradójica e increíblemente Selena…

¿Qué mejor que ver a Selena para entender sus objetivos, sus sueños, sus planes? Aún recuerdo un reportaje a Selena en el comienzo de su furor en Monterrey. Selena apenas hablaba el español. Muchas veces pedía que la entrevistaran en inglés, así entendía más y se podía explayar mejor en sus respuestas. Pero en esta ocasión debía hablar el español para darse a conocer en toda la República Mexicana. Uno podía apreciar a una Selena jovencísima, muy tímida y con muchos nervios por sus limitaciones en el habla en español. Aún así, Selena no sólo contestó todo sino que dejó algo bien en claro, aun siendo 1992. Selena dijo que lo que más quería era “dedicarse al comercio”, diseñar ropa, ponerse un negocio de modas. Ni siquiera en ese momento se privó de dejar en claro cuál era su sueño, qué era lo que quería para sí. Con el tiempo, y aun cuando el éxito de Selena se hacía imparable, Selena no dejaba de imaginarse hasta dónde podía llegar con su canto, qué era lo que quería lograr. En un reportaje que se le hiciera en Guadalajara en 1994 Selena decía que quería conquistar Europa y llegar hasta la China. Por aquella misma época en un reportaje que se le hiciera a ella junto a los Barrio Boyzz decía que soñaba con hacer un dueto con Joe Secada, que esperaba mucho del inminente disco en inglés y allí dejó cantado un pedacito de uno de los temas que incluiría en ese album: “Oh, no (I'll never fall in love again)” ... Ese tema jamás lo llegó a cantar ... En ese mismo reportaje decía que ella quería ser en el futuro actriz, pero que era consciente de que debía perfeccionarse y estudiar mucho luego de grabar algunos capítulos para la telenovela “Dos mujeres, un camino”. En el dvd “A night to remember”, al final, cuando ella termina de cantar se omite algo que dice Selena que hubiese conmovido mucho más que cerrar ese dvd poniendo “Selena: 1971-1995”. Lo que dice Selena cuando termina de cantar “Where did the feeling go?” es, luego de agradecer al público, que ese tema era para el futuro disco en inglés, un disco que por esas época ni siquiera estaba en proyecto ya que no se había firmado el contrato, que recién se haría en 1993. Estaba tan en mente ese objetivo en toda la Familia Quintanilla que en ese mismo concierto A.B. anuncia cómo Selena llegaría a todos los Estados Unidos una vez que llegara a grabar ese soñado disco en inglés. Es que Selena estaba decidida y destinada a lograr lo que tanto trabajo costó y lo que estaban decididos todos los integrantes de la Familia Quintanilla a obtener desde que se inició el proyecto “Selena y Los Dinos”. Es como se lo dice Selena a Verónica Castro en el reportaje que se le hiciera en el programa “Furia Musical”: que ella todos los días estaba pensando en cómo lograr cada cosa que se le pasaba por su cabeza, que cada momento que tenía libre de su profesión y de su vida familiar estaba dedicado para lograr todos los sueños que tenía y rodaba por su mente. En Selena había algo que pocos tienen y que todos deberían tomar como ejemplo: valor y ganas de ir siempre por más. Cuando en el programa “En vivo”, de Ricardo Rocha, los conductores se muestran sorprendidos al anunciarles Selena que iba a hacer un disco enteramente en inglés, con ritmos totalmente distintos de lo conocido, le preguntan si eso no le daba miedo, miedo por lo desconocido, miedo por lo que podría llegar a pasar, miedo al cambio, al fracaso, a que no la amaran como antes. Selena dijo que sin duda tenía miedo, pero que para saber qué pasaría tenía que verlo, tenía que arriesgar, dar el gran salto. Recordar estas cosas me da mucho orgullo, pero a la vez mucha tristeza, porque pocas artistas hacen esta apuesta sabiendo que por un lado tienen el éxito asegurado y la lógica les indica que es mejor no ir por más ni arriesgar nada. Selena nos marcó un camino que todos deberíamos seguir en la vida … Lástima que ella no haya podido ver el resultado de semejante filosofía de vida. Pero lo bueno es que uno pueda apreciar esas imágenes con esas enseñanzas protagonizadas por la mismísima Selena…

Aún puedo ver a Selena en el programa “Un nuevo día”. Además de lucir simplemente bellísima, lo más rescatable de aquel momento es ver a Selena en su real dimensión, como artista, como una mujer que se desenvolvía con soltura tanto para cantar como para contestar a las preguntas. Ver a Selena actuando con su eterna y hermosa sonrisa, moviéndose al paso de la música, sacando su mejor voz, siempre estando predispuesta para dar lo mejor, sea en un estudio de televisión, sea en un concierto multitudinario, sea en un programa de radio, era ya un deleite para cualquiera. Y si menciono todos los posibles movimientos de Selena es porque ésas eran las actividades que casi todos los días hacía ella allá por noviembre de 1994. En el reportaje Selena demostró cuán importante era para ella atender a la gente, estar siempre dispuesta a escuchar sus pedidos, estar en definitiva al servicio de ellos. En un momento determinado los conductores del programa le empezaron a leer los mensajes de los televidentes, en el que se repartían saludos, pedidos de temas y hasta invitaciones a pasar un día en la casa de alguna familia en Monterrey. Al pasar por los mensajes alguien le había pedido “Amor prohibido”. Cuando terminaron los mensajes y ella preguntó con qué tema seguiría y resultó ser “Amor prohibido”, ella pidió que le recordara a esa persona que pidió ese tema, que resultó tener el mismo nombre de su padre, Abraham. Cuando se lo dijeron, ella se lo dedicó exclusivamente a él. Ésos son lo gestos de Selena que la enaltecían y distinguían, ésos que la diferenciaba de otros artistas. Sus admiradores no tenían que correr para acercarse a ella. Selena misma se encargaba de acercarse a ellos para darles lo que pedían. En esa misma entrevista puede verse dos caras de la misma moneda: una, muy querible y graciosa, que es cuando Selena pasa a dar a conocer a los integrantes del grupo. A medida que los iba nombrando, cuando habló de su hermano, A.B., dijo que era corista del grupo señalando a Don Shelton en vez de a él, lo que provocó la perplejidad del conductor y las carcajadas de Selena. En otro momento, cuando se refirió a Chris, habló de él denominándolo como que era el guitarrista del grupo, además de su esposo... Ante el silencio que se produjo al referirse a la actividad de Chris y a su condición con respecto a Selena, Selena se rió y dijo: “Sí, mi esposo. Qué trabajo, ¿no?”. Pero siempre aparece el aspecto triste de esa aparición de Selena. En un momento, cuando el conductor le señaló que en su banda trabajaba toda la familia, y ella le mandó la humorada de decirle que “lo que sucede es que nosotros queremos quedarnos con toda la lana”, Selena le dijo que ellos preferían trabajar de ese modo para evitar que cualquiera se infiltre y se aproveche de ellos. Faltaban sólo 4 meses, sólo 4 meses para que se diera cuenta de que la infiltrada ya estaba allí desde hacía bastante tiempo con sus maquiavélicos planes sin que ellos lo advirtieran, tal vez sólo pensando que ese mujer era parte de su familia. Selena estaba en su mejor momento. El sólo verla da a las claras de esa realidad. El sólo verla a ella sin ninguna actriz que la represente muestra con contundencia ese camino increíble, fascinante y verdaderamente triste que recorrería en tan poco tiempo Selena, un camino que fue transitado muy, muy poco tiempo, y dejó una gran huella…

Para Selena todo era tan natural que es probable que le haya parecido un poco increíble tener que explicar ciertas cosas de su vida y de su actuación. En la famosa entrevista que le hiciera Cristina Saralegui a mediados de 1994, Selena tuvo que explicar la manera “osada” que tenía de vestirse y de mostrarse en el escenario, no sin antes decirle Cristina que para la ocasión se había vestido en forma “modosita”, pero que no era así en el escenario. Selena le pidió un tiempito para explicarlo. Selena en realidad estaba muy nerviosa. Durante buena parte del reportaje estuvo contenida, bien expectante de no cometer ningún error, de no hacer nada que significara un papelón ante millones de televidentes. Era de una de las grandes oportunidades que Selena tenía para mostrarse ante el mundo. Era un año en el que a Selena se le abrían todas las puertas, tanto por lo que ella generaba en la gente como por los reconocimientos que la crítica le hacía a través de los innumerables e importantes premios que le brindaban. Aun así, Selena, cuando fue a explicar sobre su vestuario, volcó un vaso de agua que había sobre la mesa. Entre ella y Cristina, que se notaba que ya que le tenía aprecio, lo disimilaron bien. Como es de costumbre en esas ocasiones en las que se ponía nerviosa, Selena se sacó los aros para hablar más cómodamente. Allí dijo que el hecho de vestirse en el escenario con los bustiers y con ropas más audaces no significaba nada alocado de su parte. Sólo significaba que era una actuación, una manera de expresarse que no se condecía con ella misma, ya que en su casa como en cualquier otro lugar Selena se vestía como cualquier persona, sin estridencias. Selena hablaba que había dos personas allí, bien distintas: una en el escenario, otra en la vida. Selena decía que en el escenario ella sólo estaba actuando. En realidad, Selena con esta declaración hacía una concesión, tal vez recomendada por su padre, para ser aceptada por las mujeres mayores que no veían con buenos ojos a una muchacha vestida de la manera que lo hacía Selena, que en realidad era hermosa y de buen gusto. Pero Selena entendió que así debía hacerlo para no tener a nadie en contra, algo muy raro que sucediera, ya que todos la querían. Selena sabía que esa que estaba en el escenario era la misma que estaba en su casa, en ese mismo reportaje, en la calle, en la vida. Pero no importaba decirlo a todos, ya que todo el mundo en verdad lo sabía. Pero cualquier tema venía bien para tener a Selena allí. Y es muy tierno ver a Selena explicando tal vez lo más hermoso de sus interpretaciones. Ella decía con total naturalidad que su misión era entretener al público y dejarlo satisfecho, ya que ellos sostenían a ella y a su grupo. Por ello, cuando tenía que cantar una canción divertida, ella le ponía toda la alegría y la onda necesarias. Y cuando la canción era triste ella ponía todos sus sentimientos para expresar esa emoción. Selena lo explicaba como si tal vez todos pudiéramos hacerlo con tener en claro todos esos parámetros ... Y no todos lo podían hacer. Las canciones de Selena sólo las podía interpretar ella. Da emoción cuando Cristina hizo intervenir al padre y éste le dijo que él esperaba que Selena fuera una gran cantante a nivel internacional. Da emoción cómo Selena tenía contados sus días de novios y de casados con Chris. Y da mucha risa ver el gesto de Selena cuando dijo “diecicuatro” en vez de “catorce”. Más da risa cuando puso el gesto de “¡¡Uy!! ¡¡Me equivoqué!!”, porque tanto Selena se había contenido, tanto se había cuidado para no cometer ningún error, para que justo lo cometiera en el momento menos esperado. Y ese no poder volver las cosas atrás hizo que Selena se lamentara apoyando su cabeza en el hombro de Cristina mientras ésta le decía: “Eso es tex-mex. Eso es tex-mex…”. Y da más emoción ver a Selena cómo quería mostrar a todo el mundo su verdadera pasión: el diseño…

Nada mejor que recorrer la historia de Selena viendo a Selena misma. Nada mejor que ella para que nos explique su historia, su obra, sus sueños. Ella mejor que nadie nos dirá lo que pasaba por su mente y por su Alma. Y tal vez lo mejor que podamos hacer nosotros es intentar meternos en su mente y en su corazón acaso para sentir como ella, para vivir como ella, para intentar seguir su vida como un modelo a seguir, como para hacer posible un mundo con ella. Cuando uno ve a Selena siente la verdadera emoción, todo lo que ella era capaz de generar en cualquier aspecto de la vida. Nada mejor que ver a Selena en vivo cantando en el concierto del Far West Rodeo. Nada mejor que ver a Selena sonriendo en una entrevista. Nada mejor que Selena explicándonos su proyecto de vida. Ojalá que en lo sucesivo si se piensa en hacer otra película de Selena se lo haga con todo el material rico que nos dejó. Ojalá que se tome conciencia de que si se quiere preservar el Legado de Nuestra Selena nada mejor que difundir toda su obra, publicar todos sus conciertos y asegurarse de que todo lo que hay de Selena se muestre para el goce de toda nuestra gente y para preservar su memoria. Sólo viendo a Selena en toda su dimensión podremos descubrir lo gran artista y persona que era, y sólo podremos explicar toda su historia desde sus comienzos si se conviene en dejar ver todo su material sin ninguna restricción. El mismo carácter de Selena hubiese hecho lo imposible para lograr tener todo y difundirlo … Sería bueno que sigamos su ejemplo para declarar que todos los sueños son posibles de realizar, tal como ella misma lo decía…

Y mientras tanto yo haré lo indecible para que se te recuerde cada día como si fuera el primero, Selena. Yo haré siempre algo todos los días para que se te quiera, para que se te reconozca y para que no se te olvide nunca. Tú querías que se te recordara con Amor, tú deseabas que no te dejaran nunca sola, tú deseabas que no se olvidaran nunca de ti. Eso es lo que hago todos los días, eso es lo que hacemos diariamente los que realmente te amamos para que siempre tengas una sonrisa en la boca donde quiera que estés…

Te agradece por siempre y para siempre, recordándote cada instante de tu vida ofreciéndote mi corazón que sólo a ti pertenece…

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)



Este premio es tuyo... (Ese pañuelo blanco, Selena … nuevamente)



“And the Oscar goes to … ¡¡Selena!!”. Selena se tomó la cara con las manos y no pudo contener el llanto. ¿Quién lo iba a decir? ¡¡Selena ganadora de un Oscar por una actuación!! Hacía rato que no reaccionaba así. Y no tenía nada que ver el hecho de estar acostumbrada a tantos éxitos, a tantos premios, a tantos reconocimientos en todo el mundo. Selena siempre reaccionaba sin exteriorizar tanto sus sentimientos. Iba siempre preparada para todo, para escuchar cualquier resultado. Iba con la convicción de que podía ser tan probable ganar como perder. Por eso, cuando lo lograba se podía afirmar con su actitud que se había preparado para esa posibilidad. Sólo una vez no pudo contener la emoción. Fue cuando logró ganar el premio a la mejor cantante regional en Premios Lo Nuestro 1993. Aquella noche fue mágica. Había tenido una actuación excepcional. Había cantado “Como la Flor” de maravillas. Se sentía hermosa y sentía que había llegado el momento del despegue definitivo, pero aún estaba la incertidumbre. Cuando le dieron ese premio, como otros tantos esa noche, sintió el reconocimiento internacional, el éxito fuera de los Premios TMA. Aquel premio la ponía en la consideración de todo el mundo. Hasta allí Selena era de la gente, la artista del pueblo, la niña que iba en busca de un sueño, el famoso “sueño americano”. A partir de ese momento Selena era la artista consagrada, la artista requerida por los medios, la cantante con despegue internacional. En aquella noche, Selena no podía salir de su asombro. También se tomó la cara con las manos, había puesto, al incorporarse a recibir el premio, su mano en el pecho y se abrió paso entre la gente. Llegó a abrazar en ese trayecto a A.B. y a Pete Astudillo. Luego, en su emoción casi se lleva por delante a Paulina Rubio, quien oficiaba de presentadora. Selena en aquella oportunidad dijo, por su emoción, unas pocas palabras de agradecimiento a la gente y a todos los que creyeron en Selena y Los Dinos. Desde allí en adelante Selena recibió cada premio con un nudo en el estómago de los nervios previos a la entrega y con la naturalidad de entender que se podía ganar, se podía perder, que cualquier decisión era la correcta. Así lo tomó cuando recibió el primer Grammy en 1994. Y así lo haría en lo sucesivo, como cuando no obtuvo el Grammy en 1995 -tal vez si hubiese recibido el premio aquella desgracia que casi se la lleva de este mundo nunca hubiese sucedido: ella hubiese estado lo suficientemente ocupada como para escuchar y seguir a esa pérfida mujer-. Ni siquiera fue distinto cuando recibió el primer premio TMA luego de la tragedia del 31 de marzo de 1995 en el que su vida estuvo realmente en peligro luego de ser atentada por esa pérfida. Selena se había tomado el suficiente tiempo como para que ningún premio fuera por pena ante lo que le había sucedido. Ella quería que se lo dieran por mérito propio y no por reconocimiento ante la desgracia, como consuelo ante lo lamentable, ante lo absurdo, ante lo peor de la condición humana expresada en esa mujer que sólo había destilado odio, rencor y frustración. Por eso estuvo un largo tiempo luego de recuperarse de semejante acto de barbarie yendo a diferentes programas de televisión y de radio, y yendo a innumerables festivales y entrega de premios para que la gente le diera diferentes reconocimientos y destacados sólo en esas ocasiones, en ese tiempo. Una vez pasado ese momento tan terrible, tan traumático y tan impactante, Selena se avocó a su disco en inglés y a triunfar. Paradójicamente nunca quiso hablar de lo que le pasó. En un punto las cosas se las había facilitado esa pérfida mujer cuando tomó la decisión correcta al saber que no tendría escapatoria y estaría expuesta al escarnio público. Y, mejor aún, la gente no le quiso preguntar, no quiso indagar más de la cuenta. La gente, aun ante semejante hecho, acompañó a Selena y aprobó todo lo hecho por su artista tan admirada. El hecho de que estuviera viva no daba ganas de indagar más. Eso era lo más importante. En correlación con esa actitud, todos los medios sólo quisieron homenajearla y alentar a Selena en cada programa en el cual era invitada. Habría que ver qué hubiese sucedido si se daba lo peor … Pero por suerte y gracias a Dios eso no ocurrió … Selena recordaba que había quedado muy impresionada por tantas muestras de cariño, tantos mensajes de Amor, la actitud de la gente de quererla cuidar y demostrarle su afecto más que admirarla por sus discos. Era mucha más gente de lo que esperaba, mucha más gente de lo que esperaba toda su familia. Y si bien Selena allá por 1995 era consciente de su tremenda popularidad en México y en tantos Estados de los Estados Unidos, nunca pensó que recibiría tantas muestras de Amor, de admiración y de reconocimiento en todo el mundo … Para cuando salió el disco en inglés todo el mundo latino y anglosajón esperaba ese momento para llevárselo ese mismo día. Se rompieron todos los récords de venta y el disco estuvo unas horas sin estar disponible para el público. Por suerte la discográfica y la Familia Quintanilla en pleno hicieron todos los esfuerzos para que ese tiempo no fuera una eternidad. Y Selena empezó un recorrido de ensueños que no se acabaría jamás…

“And the Oscar goes to… ¡¡Selena!!”. Esas palabras aún retumbaban en su cabeza mientras caminaba a recibir el premio. ¡¡Habían pasado tantas cosas!! Recién allí tomó conciencia de la dimensión de lo que hubiese ocurrido si aquel acto nefasto se hubiese consumado, si la gente no hubiese salido a las calles a rezar por ella, a pedirle a Dios por su salud, por el milagro, a prometerle hacer cualquier cosa con tal de que ella estuviera viva. En ese instante pensó en Guadalupe, y en sus palabras y en su promesa. Selena desde aquel encuentro hasta ahora no había parado: sólo enfocó su vida en pos de lograr todo para algún día darle a lo que fuera aquella niña lo que le había prometido realizar. Para Selena el incentivo de Guadalupe fue muy importante para no pensar en lo que le pasó, para no paralizarse, para no traumatizarse. Con lo prometido a Guadalupe, Selena sentía que tenía un gran fin que cumplir, y que nada podía perturbarla y no cumplirlo. Por eso Selena se comunicaba siempre con ella, y le contaba, antes por carta, luego por Internet, todo lo que hacía, todo lo que iba logrando, todo lo que estaba viviendo, ese momento que Dios le dio para que tuviera su merecida segunda oportunidad. Y aun con el paso del tiempo Selena había respetado la decisión de Guadalupe de no ir a verla hasta darle lo más preciado para ella, lo que más le había costado lograr en su camino al éxito. Aunque su admiradora creciera e hiciera su vida, ella podía esperar. Lo que más le interesaba era que Selena pudiera triunfar y cumplir sus sueños. Ella no era una fan enfermiza. No era posesiva, no la quería sólo para ella con la excusa de mostrarse como una admiradora incondicional. Ella estaba lejos de tener alguna similitud con la asesina. Ella quería verdaderamente a Selena y sólo quería que a ella le fuera bien. Si Selena triunfaba, ella era feliz. Si Selena algún día la visitara era porque logró todo lo que se había propuesto, todos sus sueños. Y eso colmaría todas sus expectativas, todo lo que deseaba en la vida, que Selena estuviera en la cima del mundo en lo artístico y plena en lo personal. Ésa fue la condición que puso Guadalupe a Selena para que la visitara alguna vez. Mientras tanto, Selena le había mandado un vestido exclusivo diseñado por ella, le daba los adelantos de sus nuevos discos, le daba a ella toda la información, todas las fotos, todas las exclusivas. Selena sabía la evolución de Guadalupe, que estaba estudiando, que trabajaba duro, pero no sabía más. Guadalupe siempre le recordaba que velaba por ella y que le deseaba lo mejor. Que siempre pensaba en ella. Que siempre estaba feliz porque Selena no paraba en su camino de Cenicienta. Sólo le pedía a ella lo de siempre: que se cuidara y que a la hora de las grandes decisiones siempre se acordara de ella. Que acordándose de ella se acordaría de toda la gente que la quería tanto, que la amaba, que la estimaba como una pariente más, como un miembro más de sus familias. Y que ese sentimiento estaba por encima de todo lo que ella era como artista. Pues esa gente la valoraba primero como persona, era antes una vecina, la niña a la que veían siempre, el crédito de su pueblo, la esperanza de que un mundo era posible para ellos. Tal vez cuando Selena salvó milagrosamente su vida se dio cuenta de la dimensión de esos rezos y del pedido de Guadalupe. Esa gente nunca sería la misma sin ella, esa gente quedaría destrozada con su ausencia. Nadie más que esa gente deseaba que a ella le fuera muy bien en todo…

Selena caminaba por esa alfombra que la depositaba al escenario en el que sería recibida con el mayor galardón. Más allá de lograr el sueño de su padre de convertirse en la artista internacional más importante y popular del mundo, más allá de cumplir con su sueño de ser diseñadora, y de que sus modelos fueran conocidos y deseados en todo el planeta, Selena siempre había dicho que quería ser actriz. En los tiempos en los que había logrado una gran popularidad en Mexico y en Estados Unidos sólo había tenido participación en la novela “Dos mujeres, un camino” y un papel pequeño de cantante mariachi en “Don Juan de Marco”. Pero luego de aquello siempre pensó que tenía que estudiar mucho y esmerarse más para lograr algo. Cuando sobrevino esa tragedia con suerte, Selena estudió actuación, se juntó con los mejores actores y maestros para que le enseñaran todo, y se puso a practicar con toda dedicación mientras desarrollaba su increíble éxito internacional como cantante. Para cuando el nombre “Selena” era pronunciado en todo el mundo, cuando la figura de ella como cantante y diseñadora era conocida por cada habitante del planeta, a Selena le llovieron ofertas de trabajo en programas de televisión, de cine y hasta de teatro. Selena fue haciendo todos los rubros en su debido momento hasta que llegó su papel principal en la película “Nunca te des por vencido”, en la que ella hacía de una mujer muy pobre que tenía que salir a trabajar muy duro para lograr mantener a toda su familia caída en desgracia. Su actuación fue tan impactante que no hubo crítico que no sólo elogiara la película sino su participación en el papel principal. En un punto era la historia de su vida … “Selena sigue sorprendiéndonos gratamente como siempre”, decía un titular. “Selena vuelve a tocar los corazones de su gente”, decía otro. “Selena, una artista sin igual”, decía una publicación prestigiosa. La película fue un éxito en taquilla y recibió múltiples premios en diferentes festivales en Europa y Estados Unidos, y nominaciones para el Oscar. Y cuando parecía que iba a suceder como siempre en estos casos, que el que tiene muchas nominaciones no recibe tantos premios, sucedió todo lo contrario. La película se llevó casi todos los premios, y Selena el suyo y toda la ovación. Por suerte Selena lo había logrado de esta manera y no como simple reconocimiento en su ausencia, ausencia producto de una tragedia, de una desgracia, de una locura. Más de una vez Selena pensó que bien todos esos aplausos podían haberse dado sin que ella los oyera, sin que ella los pudiera oír ni sentir. Por suerte Selena no se había convertido ni en mito ni en leyenda. Por suerte ella sentía que todo lo que vivía era una realidad, que todo ese reconocimiento fue gracias a su voz, a su esfuerzo, a su talento y carisma, y al cariño de su gente…

Selena sentía que no llegaba nunca. Y es que sus pensamientos, sus sensaciones y sus sentimientos iban mucho más rápido que su paso al escenario. Por un instante pensó en todo lo que se había convertido en estos últimos 16 años. También recordó que estaba por cumplir 40 años, pero eso no le pesaba. Muy por el contrario, esa edad la llenaba de orgullo. Veía que estaba llegando a esa edad habiendo logrado prácticamente todo. Ni el parate lógico producto del intento de asesinato detuvo la carrera meteórica de Selena por el mundo. Luego de la salida del disco en inglés, que salió en 1996 bajo el nombre “I will survive”, Selena logró no sólo consolidarse en Estados Unidos sino que logró un éxito increíble en Latinoamérica. Muchos países de Centroamérica y Sudamérica, como en Venezuela, Colombia y Perú, además de México, que ya la amaba desde hacía tiempo, deliraron con su presencia y sus actuaciones cantando los clásicos éxitos en español, y en países como Argentina llegó al reconocimiento con ese disco en inglés y sus memorables actuaciones en el estadio de River Plate. Y eso trajo un efecto dominó en Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay. Muchos de estos países esperaban ansiosamente a Selena desde 1994 cuando ella anunció que iría por allí, y con todo lo que sucedió en el medio provocó más entusiasmo, y más aplausos con lo que Selena les brindaba. Y no quedó allí. El éxito de “I will survive” la depositó en Europa, y sus conciertos fueron tan exitosos que pronto fue a actuar en Japón, China, Australia, Rusia y en todos los continentes. Pronto su canto, sus actuaciones y su figura eran requeridas en todo evento mundial de caridad, de mundiales de fútbol, de rugby, y en todas las finales de fútbol americano y de béisbol. Cuando los de San Antonio Spurs disputaban las finales de básquet, Selena siempre era invitada, y ella no sólo asistía sino que actuaba. No olvidaba que ella era la madrina del colegio de Los Spurs, y en esa calidad les había ofrecido un show poco antes del atentado. Fue una de sus últimas actuaciones antes de ese día nefasto. A veces eso le daba tristeza, pues recordaba estar triste y preocupada por esa época, pero siempre le aliviaba, y por eso lo agradecía cada día a Dios -y a su gente, sobre todo, a Guadalupe-, que el destino le había dado una nueva oportunidad, que ella no lo había desaprovechado…

Cuando subió por las escalinatas que la depositaron en el escenario pudo escuchar la ovación y a todo el público asistente aplaudiendo de pie. Selena no se pudo contener y rompió en un llanto. Ryan Seacrest, el presentador, la contuvo y le dio un fuerte abrazo, y así la mantuvo mientras los aplausos y ovaciones se acrecentaban más y más. Selena lloró como nunca lo había hecho en todo ese tiempo desde aquel nefasto día. Sólo se permitió llorar en silencio cuando la fue a visitar Guadalupe. Sólo se permitió llorar en la intimidad y sin que nadie, ni siquiera su padre, la viera. El sentir que aquella niña había rezado y pedido tanto por ella le permitió mostrarse ante su admiradora tal cual es. Selena se podía permitir exponerse ante ella mostrando que podía tener sus flaquezas, sus dudas y de sentirse débil e insegura. Pero con la promesa que le hiciera de no parar hasta lograr todo lo que se había propuesto cuidándose mucho y pensando no sólo en Guadalupe sino en las tantas Lupitas que estaban en el mundo velando por ella, sólo depositó sus energías y sus emociones en lograr sus éxitos profesionales y personales. Selena siempre le agradeció a Lupita no sólo cada premio sino cada uno de los tres hijos que había tenido con Chris. Selena no podía dejar de pensar que sin la fuerza de su gente tal vez Selena no hubiese podido lograrlo y, peor aún, sucumbido en aquel nefasto día. De sólo pensar en ello le daba escalofríos y mucho, mucho miedo. Miedo que le duró en todo este tiempo. Miedo que le duraba en ese día. Por eso lloraba Selena. Lloraba por lo que le pudo haber pasado y que gracias al Amor de Dios y de tanta gente no había sucedido, y que ahora tenía ese tan soñado presente…

A Selena le costó recomponerse de esa situación. En un punto había entrado en una situación que no deseaba y que eso encima se expusiera ante el público. Pero comprendió que había tenido motivos más que suficientes como para reaccionar así. Y que los demás lo entenderían. ¡¡Y vaya que lo habían comprendido!! Al abrir sus ojos y ver a tanta gente tan emocionada como ella le hizo ver a Selena que la gente no había olvidado lo que había pasado, que aún estaba latente aquel hecho y la alegría de la salvación de Selena. Es que todos, y no sólo Selena, habían quedado heridos. Y por más que la alegría tapara todo, por más que el paso del tiempo se encargara de ir borrando de a poco las heridas que provocó esa pérfida mujer, esas heridas, ese sentimiento, ese dolor nunca se habían ido. Todos los asistentes y toda la gente le hizo ver y sentir a Selena por lo que habían pasado aquel 31 de marzo de 1995. Toda esa gente recibió el impacto de la noticia. Luego vinieron la negación, el ruego, la devastación, el desconsuelo, la espera resignada de la peor noticia, y luego el llanto, los abrazos, los gritos, esta vez de alegría, cuando se enteraron del milagro, de que Selena se había salvado. Todos después fueron a Corpus Christi, la visitaron, le pidieron autógrafos, se abrazaron con ella. Pero en los 16 años subsiguientes cada uno se alarmaba si escuchaban de los noticieros las palabras “choque”, “robo”, “accidente”, “tiroteo”, “asesinato”. No podían dejar de olvidar aquel día, cuando todo parecía perdido, cuando todo parecía inevitable. Tal vez la gente, la familia, todos empezaron a tomar conciencia de la seguridad de Selena, y de que debía preservarse para evitar desmanes y desbordes de alguien alocado que podía estar más cerca de lo que se pensaba. La gente nunca dejó de tener miedo y de que a Selena le volviera a pasar esto. Y ahora que veían que Selena lograba uno de los premios más importantes del mundo, no podían dejar de emocionarse como lo estaba Selena. Por primera vez Selena y su gente podían entender lo que sentía cada uno sin necesidad de decir nada más. Selena aprovechó un silencio que se dio en el teatro para decir sus palabras. Vio que le hacían señas diciendo que no habría límite para ella. Sentían que era necesario que todos compartieran más tiempo para manifestar sus sentimientos para con Selena. Nunca se había vivido algo así. Sólo Selena podía generarlo…

“Agradezco a la Academia y a todos ustedes por semejante reconocimiento”, dijo Selena y alzo su estatuilla para que la gente celebrara. “Creo que todos sentimos lo mismo al recibir este premio. No sé si lo merezco. No sé si hice el mejor papel. Eso sí. Di lo mejor, procuré ser la más aplicada, la más obediente, la que se esmerara más por lograr hacer las cosas bien. En la actuación hice como en el canto, como en el diseño. Di siempre más, dediqué más tiempo y busqué siempre perfeccionarme. Siempre quise darle un poquito más al público, que es el que mantiene toda esta industria dando lo mejor de sí … Y la que me hace tan feliz. Tal vez ése sea el mejor premio. El que no me di por vencida, que siempre fui por más. Yo sólo tengo palabras de agradecimiento para los que supieron apoyarme en esta película y que confiaron plenamente en mí. Y quiero agradecer a José Behar, que siempre quiso ayudar para que yo estuviera bien, aunque lo suyo sea el negocio de la música. Él fue el que me contrató para Emi, mi primera disquera importante, e hizo todo para cumplir mis sueños. Sin él no hubiese sido posible que llegara a lo que llegué como cantante. Y quiero agradecer a mi familia, a mi esposo, a mis padres, a mis hermanos, que siempre estuvieron allí no sólo para exigirme en los momentos en los que teníamos poco para vivir, sino para tener una fe ciega de que lo íbamos a lograr y darme toda la confianza, todo el cariño, la compañía y contención necesarias para que esos momentos de flaqueza, incertidumbre y llanto fueran más llevaderos. Pero soy conciente de que no sólo yo, sino todos vivimos un momento especial, único tal vez. Yo nunca quise hablar de lo que pasó y no lo voy a hacer hoy. Sólo quiero decir que hoy siento lo que sintieron muchos de ustedes ese día, siento que por ahí les fallé y los hice sufrir por algo que podía tal vez haberse evitado. Yo sólo recuerdo de aquel día que en mi mente había una niña que rezaba por mí en la soledad de su cuarto mientras miraba fijo un pañuelo que yo le había autografiado. Por eso quiero dedicar especialmente este premio a Lupita, que me dio la fuerza necesaria para que no me quedara aterrada luego de aquel día, y me esmerara y cuidara más para lograr todo lo que me había propuesto. Por suerte tuve el valor de volver a empezar y encarar la vida como siempre, con valores, con autenticidad, con trabajo, pero sabiendo que debía cuidarme más … ¡¡Y aquí estoy!! ¡¡Gracias, muchas gracias!!”.

Selena terminó de hablar, alzó de nuevo la estatuilla y volvió a llorar. Ryan Seacrest la volvió a contener y miraba al público cómo seguía de pie a Selena y volvía a aplaudir. Selena no quería dar esa imagen. Ella siempre tuvo salidas ocurrentes en estas y en otras ocasiones. Pero Selena no pudo tomar esta situación del mismo modo. Este premio no era uno más. Éste era el premio, era el reconocimiento a toda su carrera. Selena había llegado a lo más alto, y éste era el momento para poder no sólo festejar sino poder parar y disfrutarlo, parar y poder contarlo. Parar y tomar la dimensión de que se estuvo tan cerca de perderlo todo, de perder una vida artística increíble, de sentirse la mejor cantante latina del mundo y de la historia, de lograr el cariño de todo el mundo, de cumplir cada uno de los sueños. Tal vez Selena sabía que algún día sucedería, pero nunca supo cuál iba a ser el momento en el que iba a poder exteriorizar toda la angustia, todo el dolor contenidos, estar tan cerca de perder tontamente su vida que quedaba patentizada cuando vio a su padre ese nefasto día con su vestido morado que había usado en los TMA 1995. Siempre supo que si pasaba lo peor ella se iría cubierta con uno de sus vestidos preferidos. Por eso se lo dio a Guadalupe con la promesa de darle otro de sus vestidos especialmente diseñados por ella. No lo quería ver más. Verlo significaba imaginarse la escena, quedarse petrificada y no poder seguir más. No lo podía tirar. Tampoco esconder. Por eso en el hospital se lo dio a Guadalupe cuando ésta la visitó. Necesitaba no verlo por un tiempo para poder seguir…

Selena se fue en el medio del griterío, de los abrazos y del reconocimiento. Recién había caído en la cuenta de todo lo que había vivido y de toda la carga de la angustia de aquel 31 de marzo de 1995. Selena nunca pudo asimilar lo ingenuos que habían sido, cómo habían sido manipulados por esa mujer. En un punto a Selena le costaba perdonarse haber tomado la decisión de haber ido a ver a esa mujer. Nunca se había perdonado pensar que tenía que darle alguna explicación, tener que cuidarla cuando ella se sabía defender muy bien. No se perdonó desviar su camino habiendo corrido serio riesgo de perderlo todo en el momento justo. No se perdonó en definitiva no pensar en ella y en su felicidad antes que ocuparse de cuestiones que ya no le competían a ella ni eran de su incumbencia. Se dio cuenta de que siempre se había puesto en función de la necesidad de su entorno en vez de imponer su criterio y que los demás se adaptaran a ella. Por eso le hizo caso a esa niña de 14 años, hoy una mujer de 30. Ella le hizo ver que lo más valioso era ella y si ella no se cuidaba no lo podrían hacer los demás. El recuerdo de ese día nefasto y lluvioso era la mejor prueba de ese error. Ese error que se explica en que ella estuviera sola y que la familia no sospechara nada. Ese error de haber dejado todos que esa mujer les manejara la vida y la muerte de las personas más cercanas. Selena nunca quiso hablar de esto a nadie de su familia. Prefirió volcar toda su energía y sus decisiones a llegar a lo máximo siempre pensando en toda la gente que había depositado su confianza, su fe, su esperanza. Cuando habían salido del teatro fueron a una fiesta para festejar el éxito obtenido. Selena asistió pero ya había tomado una decisión. Por eso, cuando había saludado a todo el mundo y había recibido de todos las felicitaciones, Selena se acercó a A.B. y le dijo: “Me voy. Tengo que ir a ver una amiga ya. Voy a ver a Lupita. ¿La recuerdas? Si nuestro padre pregunta, dile que me tuve que ir, que tuve que recibir a otra gente de la Academia que me tenía que entrevistar. Tú entretenlos, que yo te tendré al tanto. ¿Podrás hacer esto por mí?”. A.B. iba a decirle que lo estaba metiendo en un problema, que él tendría que explicar lo inexplicable, que… Luego miró a su hermana y no pudo negarse. Esta situación también le hacía recordar el 31 de marzo y él nunca se perdonó no advertir el peligro y remediarlo. Por eso le dijo. “Está bien, Selena. Lo haré. Pero te estaré llamando constantemente para saber que estás bien. ¿Entendido?”. “¡¡Entendido!!”, le dijo Selena y abrazó fuertemente a su hermano. Ella sabía por lo que A.B. había pasado. Ella sabía que se hubiese muerto en vida si a ella le pasaba lo peor. Aun así, estaba alterado y siempre temía que Selena cayera de nuevo en la trampa. A.B era una gran persona y siempre la ayudaba a Selena y estaba siempre en el lugar justo en el momento preciso para dar una mano. Por eso no se hubiese perdonado si aquel 31 de marzo terminaba mal. Ese día A.B. no estuvo cerca y nunca se percató de lo que podía pasar…

Selena salío corriendo del lugar y tomó su viejo Porsche rojo y partió raudamente a la casa de Guadalupe. Ella ahora vivía en un pueblo cercano a Los Ángeles ... La sorprendería .... Cuando estuvo cerca de su casa la llamó desde su celular. “¡¡Hola, Guadalupe!! ¡¡Habla Selena!! Disculpa que te llame a esta hora, ¡¡pero quería que supieras que gané el Oscar!!”. ¡¡Ay, mi Selena querida!! ¿Pero qué dices? ¡¡No he podido dormir de la emoción!! Quisiera abrazarte fuerte, fuerte. Lo has logrado, ¡¡lo has logrado!! Espero que estés bien…”, contestó emocionada Guadalupe. “¿Me dices que me quieres abrazar? ¿Y qué esperas? Sal a la puerta y entenderás…”, le dijo Selena. Guadalupe se acercó a la puerta, miró por una de las ventanas laterales y vio a Selena que la saludaba y le decía: “¡¡Vine a que me devuelvas algo que hace rato me debes!!”. Y se echó a reír a carcajadas. Hacía rato que Selena no reía así. Guadalupe abrió la puerta con una fuerza inusitada y corrió hacia Selena que a su vez caminó a ella con los brazos extendidos. Ambas se abrazaron y lloraron por largo rato. “¡¡Gracias, Selena!! Gracias por darnos esta alegría. ¡¡Gracias por no haberte olvidado nunca de mis palabras!!”, dijo Guadalupe. “¡¡Cómo has crecido, mi Lupita!! Pensar que eras sólo una niña hace tan poco … Sabes que lo prometido es deuda y sabes que te debo no sólo la vida sino las ganas de volver a empezar. No fue nada fácil, pero sabiendo que estabas allí y que estaba toda la gente que sólo me brindó tanto cariño, no le podía fallar, no le debía fallar … Pero entremos. Yo no tenía que venir hasta tanto lograra lo que tanto soñé y lo que todos esperaban. Pues bien, aquí estoy. Vine a darte algo y también vine a buscar algo”, dijo Selena de manera expectante. “No sé qué me has traído, pero supongo que vendrás a buscar el pañuelo blanco. ¿No es así?”, trató de indagar Guadalupe. “No exactamente”, dijo Selena mientras entraban a la casa de Lupita. Apenas entraron a la casa, Selena preguntó por qué estaba sola. “Es que mi esposo trabaja de noche y viaja mucho. Ahorita está camino a Chicago. Supongo que vendrá en un par de días…”, se lamentó Guadalupe. “¿Y para cuándo los niños?”, inquirió Selena. “Es que quiero que todo se estabilice. Cuando eso ocurra los tendré. No quiero sufrir como mis padres…”. “Te entiendo”, le dijo Selena, “pero prométeme que los tendrás. Yo te puedo ayudar…”. Guadalupe enseguida la interrumpió: “De ninguna manera, Selena. Gracias. Ya saldremos de este momento. Tú me has dado todo. Mira, no te lo iba a decir pues me lo van a confirmar en días … Estoy embarazada y si es niña haré lo que hacen todos. ¡¡Le pondré tu nombre!!”. Selena se emocionó y la abrazó con mucho cariño. “Sabes que yo te debo todo. Y cumplí todo al pie de la letra. Sólo podía venir si lograba lo máximo para luego entregarte a ti algo significativo. Pero primero me tienes que devolver algo que te he dado…”, le dijo tiernamente, Selena. “Pero si no es el pañuelo, ¿qué es lo que quieres que te dé?”, pregunto asombrada Lupita. “El vestido de los TMA 1995. ¿Te acuerdas que te lo di en el hospital porque no lo quería ver allí? Ahora necesito que me lo des. Ya entenderás por qué”. Guadalupe fue a buscar el vestido sin comprender mucho el pedido de Selena. Cuando se lo trajo, Selena comenzó a lagrimear y dijo: “¿Sabes? Durante mucho tiempo antes del atentado tenía una pesadilla terrible y nunca lo quise contar. Ahora lo puedo decir y tú eres la primera en conocer ese horrible sueño. Soñaba con que me pasaba algo terrible … Yo me iba de este mundo y mi padre, buscando algo que me abrigara y que fuera lindo para mí, me había puesto este vestido. Pero todos se enteraban de ello y se acercaban a mí para filmarme y sacarme fotos en ese estado … ¿Ahora entiendes por qué te pedí que te lo llevaras aquel triste día?”, le dijo a Selena a una Guadalupe que no podía dejar de llorar. “Me propuse venir aquí también para volver a usarlo. ¿Me permites ir al baño para cambiarme?”, le dijo Selena. Guadalupe asintió, le indicó a Selena dónde tenía que ir y esperó en silencio. Se preguntó más de una vez por qué eligió este día para estar con ella, por qué dejó a todos en una gran fiesta en Los Ángeles para buscar ese vestido. En ese momento apareció Selena con aquel vestido morado. “¡¡Te queda precioso, Selena!! Te ves como en aquella época…”. “¿Feliz dirás? Sí, era un lindo momento de mi carrera que se empañó por lo que sucedió poco después…”, le dijo Selena con lamento. “¿Y tu vestido que llevaste al Oscar?”, le preguntó Guadalupe. Selena la miró tiernamente a los ojos y le dijo: “Ese vestido sí se queda aquí para siempre…”, le contestó Selena y se lo entregó. “Pero tú no puedes entregarme algo tan lindo. Esto lo debes conservar tú. ¡¡Es un recuerdo de algo inolvidable!!”, le dijo emocionada Lupita. “Lo más importante de esta noche es poder haber cumplido mi promesa contigo. El premio no es mío. Es tuyo”. Y Selena, además de entregarle el vestido diseñado por ella misma, le entregó a Guadalupe el premio Oscar. “Pero, Selena, esto no lo puedo aceptar. Es muy valioso. Es un inolvidable recuerdo para ti. Es tu propio mérito. ¡¡Quédate con él!!” Selena le dijo: “Tal vez sea como tú dices pero sin ti yo no estaría aquí. Yo hice mi parte. Ahora quiero que aceptes mi forma de retribuírtelo y mi dedicatoria”, le dijo Selena y le señaló la base del galardón. Guadalupe giró la estatuilla y allí vio un papelito con un autógrafo. Allí decía: “This Oscar is for you. I only went to receive the award. You made the impossible possible. Thanks for helping me to give everything to fulfill my dream. Loves you. Selena. 2011”. Guadalupe la abrazó con fuerza a Selena y le dijo: “No tengo más palabras para expresar todo lo que siento. Tú eres alguien sin igual. Por eso te queremos. Por eso hicimos lo que hicimos. Nada nos debes. Seguiremos haciendo lo indecible para que seas feliz. Seguiremos haciendo lo imposible para que todo ese dolor se vaya para siempre … Pero por favor, Selena, ¡¡vete ya!! Te van a matar por estar ausente en la fiesta. Y mejor lleva tu vestido. ¡¡Nadie entenderá el cambio!!”, le imploró Guadalupe. “¡¡De ninguna manera!! Me llevaré el vestido morado. Todos en mi familia lo entenderán … No podía dejar pasar un día más. Sólo esperé este momento para que estés feliz conmigo...”, le dijo Selena y estuvieron un largo rato abrazadas y llorando. Podían sentirse sus sentimientos en ese momento. No había ruidos en la casa, no había caras extrañas mirando lo que no deben mirar. Sólo había dos personas viviendo sentimientos que no se podían explicar, sólo se deben vivir. Las fiestas podían esperar. Su familia podía esperar. Los productores podían esperar. Pero los amigos de verdad, no. Selena le dijo: “Ahora que cumplí prometo venir seguido. Te daré todo primero a ti. Te daré algunas de mis boutiques para que las manejes. Te daré siempre a ti primero lo que haga…”, le dijo entusiasmada Selena. “No es necesario que hagas todo eso por mí” -la interrumpió Guadalupe-. Con que estés por allí dando un concierto, dando una entrevista, viéndote sonriente y siendo un ejemplo para todo el planeta, yo seré la persona más feliz del mundo”. Selena le dijo con pena que se tenía que ir pero que volvería pronto “¡¡para que me devuelvas el dichoso pañuelo blanco!!” y se echó reír a carajadas, le dio una palmada a Guadalupe en la espalda y la abrazó con dulzura al final. “Gracias por tus regalos y por venir, Selena. ¿Estás segura de que no quieres volver con ellos?”, le imploró Lupita. “No son regalos, Guadalupe. Son tus premios…”, le contestó Selena dándole un tierno beso en la frente y retirándose del lugar sin dejarla de mirar. Guadalupe la vio irse satisfecha de lo que había logrado Selena en su vida. Nada para ella podía ser más importante que verla así, pero era consciente de que una nueva etapa comenzaría, una etapa en la que cada una tenía que resolver varias cuestiones para seguir adelante, pero con el inmenso placer de que lo más importante, que Selena estuviera viva y feliz, era un hecho. Nada sería imposible, todo se podría lograr. Selena estaba más cerca que nunca en su vida. Los premios los guardaría como siempre como tesoro, pero lo más importante no era eso. Lo más importante era tener a Selena, no sólo fotos y recuerdos…

Selena volvíó a la fiesta. En la puerta estaba A.B. desesperado esperándola. Selena se había olvidado de llamarlo. A.B. no la había querido llamar para no sufrir más. En cuanto pudo estacionar, A.B. corrió y le dijo: “¿Pero por qué te demoraste tanto? Ya no sabía cómo entretenerlos. Estás a tiempo antes de que te maten. ¿Pero dónde está tu vestido? ¿Por qué llevas éste? No es que esté mal, pero…”. “Es que es hora de empezar una nueva etapa, de comenzar nuevos rumbos. Ahora que ya lo logré todo puedo usar este vestido que me recuerda a tan lindos momentos”, le dijo Selena. “¿Y el premio?”, preguntó intrigado A.B. “Está en buenas manos … Pero entremos, A.B. Ellos quieren mirar a las estrellas. Yo les explicaré. Les diré que tuve algo más importante que hacer. Ellos lo comprenderán. Tal vez no sepan lo que signifiquemos para tanta gente, pero nosotros sí, y mientras ello exista, nuestras vidas estarán salvadas. ¡¡Mientras demos y recibamos aquel auténtico Amor, seremos eternamente felices!!”, le dijo Selena con felicidad y plenitud. A.B. abrazó a Selena y entraron juntos a la fiesta. “Pero mira que si preguntan por el vestido y por el Oscar, yo no te conozco”, le dijo. “¿Cómo en los TMA 1987?”, le dijo Selena y echaron a reír. Nadie notó la falta del premio, ni siquiera del vestido. Sólo se dieron cuenta sus padres, que rápido fueron a abrazar a Selena llorando. Ellos tampoco preguntaron. No había necesidad. Sólo sabían que lo más importante estaba en sus manos. Lo más importante, Selena, la única protagonista de la historia, les había dado su mejor regalo con su presencia…

…Felicitaciones, Selena … Y gracias por todo. Sé que si estuvieras aquí, harías exactamente lo dicho en este relato. Pues tú eras así. Antes que una gran artista, eras una gran persona. Antes que recibir, preferías dar. Por eso la gente te quería tanto, por eso la gente que te quiere da todo por ti. Como lo hizo Guadalupe. Como lo haría yo. Como lo haría cualquiera que ha sentido que cambió su vida para mejor luego de haberte conocido…

Y como Guadalupe, yo siempre estaré aquí velando por ti hasta que tú vengas sólo a darme ese abrazo que sólo tú sabías dar, ese abrazo que es lo que más deseo en mi vida…

Simplemente te quiere…

Sergio Ernesto Rodríguez
(Buenos Aires, Argentina)