Hace 14 años en el Astrodome…

Los preparativos




1995 sería, como dijo Selena en febrero de ese año, un año muy importante para ella y Los Dinos. Lo había dicho en el programa "Padrísimo". Se venían muchas cosas, pero estaba muy cerca acaso una de las mejores presentaciones de Selena en su vida artística, esos conciertos que marcan un antes y un después en la carrera de un artista. Esos denominados "conciertos bisagra", que hacen que un artista cierre una etapa y abra otra, más allá de lo que le depare el destino. El concierto del Astrodome del 26 de febrero de 1995 sería un concierto histórico en muchos aspectos, pero fundamentalmente porque Selena hizo huella en la historia musical en una noche increíble, mágica y apoteótica.

Selena había llegado temprano al Astrodome. Tenía muchas actividades que no se circunscribían sólo al concierto. Tenía que ensayar, prepararse para el evento y atender a los medios. Con ellos seguía actuando de la misma manera que siempre. Natural, expectante, nerviosa y siempre sonriente. Un dato curioso: se había lastimado un dedo, por lo que tuvo que vendárselo. Así lo luciría en pleno concierto. Uno de los conductores del programa "Onda Max" se lo haría notar. Ella no revelará qué pasó, pero le contestará admitiendo que "se había cortado" explicándolo de un modo divertido. Selena seguía moviéndose con los medios con la misma actitud de siempre, con la sencillez y humildad, aun cuando ya era tremendamente popular en ese momento. Selena adelantaría en esa entrevista lo que iba a lucir. Todo estaba preparado. Selena hacía gala de aquello de que "soy una persona afuera y otra dentro del escenario". La Selena alegre, nerviosa y comunicativa desaparecía en el escenario. Allí tenía una actitud avasallante que contrastraba con aquella postura más humilde. Tal vez la verdadera Selena era la del escenario, la que podía mostrarse más desenvuelta, más cautivante, más incontrolable. La otra Selena era más la que todos querían ver en una estrella: más graciosa, más sencilla. Pero la otra era la que emocionaba, la que admiraba, la que enamoraba, la que importaba. Todo esto generaba la adulación, la sensación, el estrellato, la fama...

El Astrodome vestido de gala



El Astrodome lucía como pocas veces ese 26 de febrero. Es más. Uno podría decir que las otras veces que llegó a lucir del mismo modo fue en los dos conciertos anteriores de Selena en ese mismo lugar, en 1993 y en 1994. En cada presentación había batido récords de asistencia de público. Ésta no sería la excepción. 65.000 personas asistieron a ver esa noche a ese fenómeno. Sólo ese marco le daba un aura espectacular al concierto. La expectativa era enorme. Ya Selena era una celebridad y no se podía ocultar. Se vivía y se palpitaba en cada momento, en cada instante, en cada gesto, en cada movimiento. Pero uno de los momentos cumbre fue en el de su entrada al Astrodome. Luego de una pequeña entrevista, Selena supo que era el momento. Ella se incorporó y lentamente se dirigió al carruaje que la llevaría al escenario. Podía escucharse le griterío, el amor, la devoción, la actitud incondicional de la gente. Podía oírlos, podía percibir lo grande que empezaba a ser. Atrás quedaría la niña que cantaba en restaurantes, la adolescente que empezaba a despuntar en el Show de Johnny Canales, la muchacha que a los 16 años ganaba su primer Tejano Award a la mejor cantante, a la joven de 18 años que era contratada por la EMI Latina. Ahora era Selena, la misma que había ganado un Grammy a los 22 años, la figura de diferentes marcas comerciales, la misma que encabezaba fundaciones para que los chicos se integraran en los colegios. Selena era ahora una megaestrella, la misma que había logrado llegar a tener, en un recorrido difícil de explicar y de imitar, un éxito increíble. Y todo gracias a ella, a su voz, a su personalidad, a su imagen impresionante, a su telento. En un punto sabía que era popular desde hacía tiempo, pero ese día se daría cuenta de que las cosas no iban a ser lo mismo. Que más allá del camino que ella quisiera hacer, ya nada volvería a ser lo que era. Que ella no podía retrotraer o desandar el camino. Ya estaba en el corazón de la gente. Esas 65.000 personas la venían a ver a ella y estaban dispuestas a seguirla a todas partes. 2 años atrás en el mismo estadio y ante 57.000 personas Selena se dirigía a su público de Houston. Ahora con 10.000 personas más saludaba a Houston y "a nuestros hermanos de México". Selena sabía de dónde venía su público, cuántos eran y qué esperaban de ella. Selena no los iba a defraudar. Selena sabía que este concierto era el resultado de muchos años. Era el pasado, el presente y el futuro. Se venía un disco en inglés en breve. Se venían muchos conciertos que abarcaban desde Estados Unidos hasta la Argentina. Lo cierto es que estaba allí en el Astrodome, Y Selena estaba dispuesta a enfrentar ese show con el mismo profesionalismo de siempre. Con la misma dedicación. Con el mismo respeto. Pero en cuanto las puertas del estadio se abrieron en su cara, sabía que no había vuelta atrás. Se abrían las puertas a la consagración. Y hacía allí iba a afrontar las consecuencias, pero sabiendo que nacía una estrella y lo estaba viviendo como nunca en esa noche del Astrodome...


Un concierto inolvidable




Una vez que el carruaje echó a andar, Selena fue saludando a la gente que celebraba su aparición. Lo hizo en realidad apenas saludó a la gente que ocupaba la tribuna a sus espaldas. Luego, lo haría hacia uno y otro costado. Lo haría con la cámara que tenía enfrente en el carruaje. A Selena se la veía radiante y sonriente, como siempre, enfatizada con un vestido fucsia que delineaba sus formas de un modo llamativo y particular. Era una de las tantas confecciones que había hecho Selena para esta ocasión. Igualmente, siempre se la veía al borde de despegar alguna emoción producto de semejante recibimiento. Ya no era sólo el número sino el recibir semejante muestra de afecto, el notar que era un referente para todo el público, para todas las edades, para todos los géneros. Cuando Selena llegó al escenario, y mientras se oía a la banda tocar una introducción instrumental, con gran énfasis en la guitarra de Chris Pérez que muchos recordarán por siempre, un grupo de tejanos la ayudaban a bajar del carruaje y a subir al escenario. Una vez allí, Selena caminó lentamente al centro del escenario, se tomó ese pequeño instante para sentirse preparada y, una vez dispuesta a afrontarlo, se dirigió al público diciéndoles "...How ya doin' Houston, Texas?!". Y comenzó a cantar un Medley de los años ’70 compuesto por 5 canciones en inglés de una duración de 9 minutos. Fue un comienzo impactante, en el que Selena sacó a relucir toda su voz, su versatilidad y su potencia. También su capacidad para emocionar al público con canciones no habitualmente escuchadas en vivo, acompañadas por toda su personalidad y carisma El movimiento a uno y otro lado del escenario, las miradas y el canto a las cámaras de televisión que proyectaban su imagen a la pantalla que estaba en lo alto del estadio, los saludos a la gente hechos en un escenario que giraba para que todo el estadio la pudiera ver generaron una algarabía en la gente desde el comienzo.

Lo particular de todo el concierto era ver que durante más de una hora Selena cantaría prácticamente de corrido todas las canciones. A veces cantaba 2 temas seguidos, y sólo separaba cada tema con un agradecimiento al público y para el anuncio del siguiente tema, Una vez terminado el Medley pasó a sus clásicos éxitos en español. Vinieron entonces "Amor prohibido" y "Baila esta cumbia", Cuando comenzó a cantar el primer tema, se daría algo que siempre marcaría la forma natural en la que Selena manejaba las situaciones en cuanto se presentaba algún problema. Selena quería aprovechar durante el anuncio del tema para quitarse el chaleco de su vestido, pero hete aquí que comenzó la parte instrumental del tema y Selena no podía quitarse el chaleco. Comenzó a tironear insistentemente, pero no hubo caso. Al final, tuvo que comenzar a cantar mientras seguía tironeando. Al final lo hizo, sin que en ningún momento perdiera una línea de la letra, sin que dejara de cantar. Selena pasaba por todas las emociones, por su arenga al público instándolo a levantarse, a bailar, a cantar con ella. En algún momento les dijo: "¿Qué? ¿Ya están cansados?" Y ante la unanimidad del "¡no!" seguía con su concierto. Pasó por todas las emociones, desde la diversión de Bidi Bidi Bom Bom hasta la excelente interpretación de "No me queda más", en el que deja expresar la emoción del tema con un llanto. Era notable cómo podía poner énfasis en el canto con sus gestos, sus caras, y sus idas y venidas del escenario. La sensación era que éste y el público estaban bajo su dominio. Era su tiempo, su territorio, su lugar. Y el público estaba allí escuchándola, divirtíendose, emocionándose. También la excelente interpretación de "La carcacha" y "Techno Cumbia" en el que se veía toda la personalidad de Selena para marcar el ritmo, para imponerlo al público y para dirigirlo a su banda. En ambos temas se hacía notar la seguridad de Selena en el escenario. A tal punto que durante "La carcacha", en su intención de pasearse a uno y otro lado del escenario para palpar y sentir la algarabía de la gente, con un pequeño gesto cortés le indicó a uno de los camarógrafos que tomaba su imagen en el escenario que se apartara para poder pasar. Éste se corrió rápidamente. Selena pasó entonces a uno de los lados del escenario y se dirigió a su público con su saludo habitual. Mientras tanto, el camarógrafo quedó atrapado entre ella y el resto de la banda, y sin chistar siguió tomándola. Luego, el director de programación seguiría enfocando a Selena desde la cámara de dicho camarógrafo. Todo estaba en función de Selena, Ella era la estrella y nadie la cuestionaba. Todos, absolutamente todos, la admiraban, la querían, la amaban, la adoraban...

Un momento sublime




Pero tal vez el momento más emocionante, el más impactante, el mejor ejemplo de lo que era Selena en el escenario fue la interpretación de "Si una vez". Dicha interpretación, el manejo del ritmo, el movimiento de su cuerpo marcando y siguiendo el ritmo fueron notables. Pero lo más increíble fue en el último minuto del tema. En el momento en el que cantaba "Si una vez dije que te amaba, no lo vuelvo a hacer", se permitió parar tres veces, hacer un silencio, esperar la reacción incrédula de la gente, caminar a uno y otro lado del escenario mirando en forma cómplice y sugestiva al público sonriendo, esperando el aullido de la gente, para rematarla con una voz imponente y estremecedora que arrancó el delirio de emoción del público. A tal punto llegó la situación que uno de los integrantes del escenario no pudo evitar de aplaudir espontáneamente por tamaña interpretación. Selena pegó un grito de satisfacción apenas terminó de señalar con su mano al público mientras daba su última entonación del tema cantando "...Ese error ... es cosa de ayer". Por un instante el público pudo retener en sus oídos, en sus ojos y sentir en su cuerpo hasta generarle "piel de gallina" ese minuto de gloria de tal vez la mejor interpretación de Selena y una de las mejores del mundo hecha por cualquier artista en vivo. Y uno dice por un instante, porque no se había salido de la emoción de "Si una vez" que ya Selena pasaba a cantar "El chico del apartamento 512", una canción totalmente diferente y muy divertida, en la que sacó a relucir toda su gracia, ayudada por el envión que había generado el tema anterior.

Al término de este último tema, Selena miró a Don Shelton, uno de los cantantes y bailarines que la acompañaban, sacó la lengua en señal de estar agotada, pero eso no le impidió seguir interpretando otros de sus temas tejanos, "Ya ves". Hacía más de una hora que Selena venía cantando sin parar por un escenario giratorio, con interpretaciones increíbles y brillantes, y con un público que se conmovía más y más. Selena siguió, tal cual su costumbre, como si nada, más allá de que sentía el cansancio y la presión de semejante show. Interpretó "Ya ves" y pasó al momento más emotivo de la noche por muchas razones: una, porque se venía el final del concierto; dos, porque pasaría a cantar un tema muy representativo de Selena, y tres, porque los hechos posteriores recobrarían su interpretación y sus palabras...


Como la Flor


Selena dejó para el final el tema ya clásico "Como la flor". Selena diría que cantaría una canción que fuera el primer éxito para la banda, tanto en Estados Unidos como en México. Y comenzaría con una introducción que comenzó a hacerlo allá en Monterrey en 1992 y que lo haría por siempre. En el medio de ella, cuando canta "Yo sé perder...", retuvo su voz esperando la reacción y el cántico de la gente. Éste comenzó a gritar victoriándola. Ella contemplaba a la gente en el estadio conmoviéndose por el público hasta que encuentra en su mirada a una de las cámaras de televisión que la enfocaba en primer plano. Entonces ella se ríe y alza su mano en señal de saludo. La imagen es vista por el público asistente y renueva su júbilo. Será una imagen que les quedará por siempre en sus retinas. Selena retiene el canto, mira previamente a uno y otro lado de las tribunas, a uno y otro lado del escenario, canta "pero...", vuelve a mirar, sonríe y grita "Ay, cómo me duele". La gente delira y ella prosigue con la canción. Selena se movía para uno y otro lado, bailará, cantará, arengará a la gente nombrando a Houston, Texas, y a "todos nuestros hermanos de México", Agradecerá a todos por "haber hecho esta noche posible", anunciará que han quebrado un nuevo récord de asistencia de público y dirá aquellas palabras tan recordadas: "Mil abrazos y mil besotes a cada uno de ustedes. Cuídense muchísimo y nos veremos muy pronto. Hasta luego. Chau. Buenas noches. Gracias". Ella volverá a agradecer a Houston, a su público, y se retirará del escenario. Luego, se subirá al auto que la hará recorrer todo el estadio para saludar a cada tribuna. Otra vez un grupo de tejanos la retirarán cuidadosamente del escenario, la ayudarán a sentarse, le darán una toalla para secarse y echarán a andar el auto. Selena agradecerá y comenzará a saludar a su público. Selena pasó acaso por todas las emociones: el júbilo, el saludo afectuoso, la arenga como diciendo "Qué quieren, ¿eh? Qué más quieren?", el agite de manos rápido para enfatizar su saludo, la mirada alegre y melancólica, la emoción por semejante despedida que le hace tirar la toalla al público para que alguien la tenga como recuerdo, alguno que le arroja algo parecido llevado tal vez por el mismo sentimiento que ella, el saludo interminable, el griterío incesante. Todo llega a un punto en el que la gente no desea que eso termine. Son esos momentos en los que la comunión entre el público y el artista es grande y fuerte. La emoción que genera Selena al público y éste a ella se representa en gran medida en ese instante. Selena llega a la entrada. Procede a bajar. La ayudan a bajar al campo del Astrodome y a retirarse, pero la emoción hace que hasta el último momento ella salude y aun cuando está retirándose, asoma su cabeza para seguir saludando hasta el último espectador. Era un momento increíble generado por un espectáculo impresionante, potenciado por ese amor declarado entre Selena y su público. Con el tiempo esta sensación obviamente se potenciará más y más, más allá de que Selena hiciera otras presentaciones.

Han pasado 14 años desde aquella presentación, Ni antes ni después de aquello el Astrodome tuvo ni tendrá semejante marco ni semejante artista. Selena era una artista única e irrepetible. Por eso sigue en el recuerdo de la gente que lo vivió, del amor de la gente que la quiso y de la admiración de la gente que la descubrió después. Es que difícilmente encontremos alguna vez una artista extraordinaria, con una voz potente, con un carisma increíble y con un dominio del escenario y del público únicos, y con una gracia y un talento que quizá nadie tuvo. El Astrodome fue el escenario de su última presentación "a lo grande", El Astrodome fue el escenario de su último adiós...









Missing my baby

Tú no estás sola, Selena...


Yo no me olvido de que aquel nefasto 31 de marzo de 1995 estabas sola con una psicópata, sola y sin afectos, sola y sin que nadie que te cuidara, sola dando todo a cambio de nada y recibiendo el odio, el resentimiento y la indiferencia como respuesta ... Seguramente tus últimos pensamientos fueron el no comprender jamás aquello y la sensación de irte sin que pudieras saber quién te quería y cuánto ... Ese miedo que tuviste siempre. Ese temor a no ser querida, a no ser aceptada desde que tu padre decidíó que debías cantar ante un escenario a los 8 años ante un público ajeno en un restaurante...Yo no me olvido de tu rostro tranquilo pero serio, muy serio que nos dejaste como imagen. Yo sé que tú jamás hubieses permitido que te vieran así. Tú no querías nada de esto. Tú sólo querías amar y ser amada ... ¿Era mucho pedir? Seguro que no, aunque para muchos tú estabas sólo al servicio de los demás y para cumplir un sueño, el sueño de tu padre, al que tanto querías, al que le ofreciste tu niñez, tu adolescencia, tu juventud, tu vida, para que él estuviera feliz y orgulloso de ti...¿Y qué has obtenido como respuesta? Hoy, ¿quiénes son los que te agradecen lo que has hecho, los sacrificios que has realizado, tus obras, tus canciones, tus conciertos, tu vida, tu Amor, tu dedicación, tu talento? ¿Quiénes han renunciado a todo para dar el homenaje eterno, el Amor de por vida que tú mereces para siempre y que debiste recibirlo durante toda tu existencia?Yo no me olvido de que tu gente, sólo tu gente, sigue agradeciendo como tú sólo agradecías a ellos. Sólo tus fans, tus admiradores, aquellos que te amaron a través de tu arte, de todo lo que les ofreciste dentro y fuera del escenario, son los que están dispuestos a hacer lo que sea para tributarte, para recordarte, para sacarte una sonrisa, para quitarte esa imagen de niña dormida con cara seria, acaso porque está soñando algo feo, una pesadilla que uno espera pronto despertar para sacársela de encima, respirar aliviada porque sólo fue un tonto y horrible sueño y vivir con gracia esa hermosa vida que mereciste vivir…Tal vez uno espera que se hable menos de cosas que, como tú mismo decías, "van y vienen". El dinero va y viene, las regalías las tienes y mañana no. Lo único que realmente vale es el goce de vivir, y de vivir con plenitud y con ganas. Con ganas de hacer todo, con ganas de alegrarte y de alegrar a los demás. De ser agradecida con los que te pusieron en ese lugar privilegiado. Por eso siempre se lo agradeciste a tu gente. Tú, sólo tú, Selena dijiste y pusiste en práctica esa frase de "sin ustedes aquí nosotros no somos nada". Ojalá la gente que te rodea hiciese lo mismo. Si lo hubiesen hecho muchos se lo agradecerían y no se sentirían atrapados que para quererte no hay que preguntar por qué pasó esto contigo, por qué justo a ti que eras la que la gente quería, la que amaba, la que los representaba, la que respetaba…Yo no me olvido de que aquel nefasto día no estaba la gente que te amaba. Estaba una persona que te quería para ti, que quería alejarte de todo y de todos, que no dudó un instante de quitarte tus sueños para salirse con la suya, que no contenta con todo lo que hizo manchó tu nombre, tu honor. Encima pretende salir de las cuatro paredes en las que está y que debería estar de por vida. Siempre me preguntaré cómo puede dormir esa persona, cómo puede decir que es inocente y que tiene la conciencia tranquila. Cómo puede vivir esa persona sin quebrarse y sentirse realmente arrepentida de lo que hizo. Uno se pregunta qué hacía ahí a tu lado...Yo no me olvido de ti, Selena. Nadie de los que te ama se olvida de ti. Tú diste Amor y eso es lo que la gente te devuelve. La gente que no tiene dinero, la gente que no tiene nada que perder, la gente que tiene muchísimas preocupaciones y privaciones. La gente que no tenía ligazón de parentesco contigo, pero que te quería más que a un familiar. Es la misma gente que daría lo que no tiene para arrancarte una sonrisa. La gente que no tendrá nada material, pero que tiene lo que tú necesitabas: Amor. Ese Amor que sólo esa gente tiene y que muchos de los que te rodeaban no lo tenían. Ese Amor que tú necesitabas como el agua y que sólo lo sentías en el escenario ... Ese Amor que sólo tú podías expresarlo allí, donde realmente lo sentías...Yo no me olvido de esa niña de 8 años que alguna vez se aprendió canciones viejas para llamar la atención de su padre. Yo no me olvido de esa pequeña lanzando su primera sonrisa ante su público. Yo no me olvido de esa niña aprendiendo el español que tanto le costaba aprender, y que lo hizo y lo aprendió a base de sacrificio y dedicación. Yo no me olvido de esa adolescente viviendo en un micro soñando con tantas cosas, tantos objetivos, con tantos anhelos pero con tantas privaciones. Yo no me olvido de esa artista que entregaba todo para ser aceptada por su público. Yo no me olvido de que, ante al recibimiento de su primer premio, largó su primera humorada: "Agradezco a Los Dinos porque sin ellos no sería nada. Cuando gano ellos ganan. Cuando pierden yo no los conozco". Yo no me olvido de su concierto en San Antonio en 1991 cuando con sólo 19 años tenía al público en un puño. Yo no me olvido cómo la recibió México y sobre todo Monterrey, su segundo hogar. Yo no me olvido de su profunda emoción cuando logró ser reconocida como la Cantante del Año en Premios Lo Nuestro de 1993. Yo no me olvido de sus conciertos multitudinarios. Yo no me olvido de la comunión entre ella y su público. Yo no me olvido cuando en 1994 logró ganar el Grammy, un premio que por entonces era difícil lograrlo: había que tener mucho talento para obtenerlo. Yo no me olvido de cómo buscó cumplir su sueño de diseñadora en cuanto pudo hacerlo. Yo no me olvido cuando dijo en plena fama que antes que cualquier objetivo de agrandar su familia primero debía cumplir con todo lo que había planeado, con todo lo que había tenido en su cabeza durante tanto tiempo. Yo no me olvido de todo lo que quería hacer y de que lo dejaba bien en claro ante su gente en el escenario. Yo no me olvido de que en su más íntimo ser ella sabía perfectamente que era la mejor, más allá de expresar su humildad que aprendió desde muy chica ... Yo no me olvido lo que esa insensata le quitó y que su familia nunca comprendió o no quiso comprender...Yo no me olvido, Selena, de que antes que nada eras una persona, una mujer con sueños, con todo para hacer. Y de que sólo necesitabas Amor y un lugar propio para realizar tus sueños. Sólo pedías eso. Yo sé que preferías eso a que te recuerden como un mito, como una leyenda. Tú más que todos lo que te rodearon querías tener una vida plena, sin rencores, sin envidias, sin sobreprotecciones. Querías amar y ser amada ... ¿Era mucho pedir? Parece que para muchos sí. Por eso no estás entre nosotros...Si acaso hubieses estado rodeada de todos los que te amaron, eso jamás hubiese sucedido, pues eran como tú y estaban dispuestos a darte lo mismo que tú les dabas ... a cambio de nada. Todo era por ti, Selena. Todo era para ti. Ellos sí te comprendían. Por eso lograste lo que pocos: ser querida por todos, grandes y chicos, varones y mujeres. Todos te querían. Todos te querían cuidar. Y, sobre todo, todos te respetaban. Pero para mala fortuna tu gente no estaba contigo ese nefasto 31 de marzo. Si hubiesen sabido que los que debían estar a tu lado no te querían como ellos, hubiesen estado presentes e impedido no sólo la locura, la insensatez, el abandono, sino que te hubiesen permitido ser feliz. Otra hubiese sido la historia…Pero ésta es la historia, lamentablemente. Tampoco de eso me olvido. Y por eso todos los días nosotros damos todo a cambio de nada. Damos todo nuestro Amor por tu recuerdo, en agradecimiento. No cobramos por eso. No esperamos nada que nos den. Sólo esperamos tal vez una utopía, algo por el cual vale la pena el esfuerzo, el mismo esfuerzo que hiciste tú, Selena, para llegar a ser lo que hoy eres. Esperamos que ese rostro vuelva a sonreír otra vez. Para que el final sea distinto, para que recibas el verdadero homenaje que mereces. El homenaje que quieres, el único que necesitas...Te ama, te adora y te respeta…… por siempre y para siempre…