Dreaming of you

31 de mayo de 2009






Ahora que todo ha pasado, Selena...


Ahora que ya sabemos que Selena Etc., tu hermosa tienda, esa hija que has sabido concebir y hacer crecer con tanto Amor, ya ha sido cerrada, ahora que el fruto de tanto esfuerzo, de horas sin dormir, de tantos años soñando y anhelando a través de los años, ha cerrado sus puertas y clausurado tu destino, me quedo pensando, Selena, qué queda, que te queda a ti y que nos queda a nosotros que estamos aquí recordándote, extrañándote...

Algunas veces te dije, Selena, que tras tu partida muchas cosas desagradables surgieron, imágenes que nada tenían que ver contigo ... Personajes que no merecían ningún protagonismo empezaron a ocupar un lugar central que no les pertenecía. Tomaron tu lugar, o pretendieron hacerlo, sin entender, o sin querer entender, que ese lugar les quedaba muy grande, y allí quedaron, con sus palabras y dichos en el olvido ... Con sus palabras llenas de odio y de rencor guardadas para sí y para la gente sin corazón que quería escucharlos. Y mientras tanto, sólo tu figura siguió en pie, resistiendo a todo y añorada por la mayoría de la gente que, entre silencios y sollozos, seguía escuchando tus temas, recordándote, tributándote, queriéndote, esperándote...

Hoy que tu querida tienda ya no está me pregunto si acaso importa si queda en manos de tal o cual persona, si el dinero quedará en litigio para determinar quién será el beneficiario de tales ganancias ... ¿Qué puede importar eso ahora si el motivo de su creación fue el fruto de tu Amor por crear, por hacer nuevos diseños, de poner tu energía en otra de tus grandes pasiones? Y ahora todo ese sentimiento queda reducido, una vez más, en reuniones de abogados, estrategias judiciales para ver quién se queda con el botín o para impedir que se lo lleve otro. Una vez más asistimos a ese espectáculo triste que viéramos hace 14 años, cuando Houston pasó de ser una ciudad alegre que se vestía de gala para recibirte y era testigo de tu magia a ser una triste ciudad que era invadida por periodistas, especialistas y abogados que nada sabían de ti, que sólo escuchaba barbaridades y que recibía gente impresentable como nunca había recibido...

A veces la ausencia de una artista como tú, Selena, es tan irreparable que queremos aferrarnos a lo que sea para seguir sintiendo que estás aquí, para no aceptar tanto dolor, para seguir sintiendo la esperanza de que volverás a deleitarnos con tu voz, con tu sonrisa, con tu presencia, para esperar que algún día levantes tu brazo para darnos tu clásico saludo. Los que sentimos tu ausencia sólo nos duele la sola idea de que no vuelvas más. En nuestras almas corre el mismo dolor, ese dolor que nunca cesa, esa marca en el corazón que llevaremos de por vida, que nada ni nadie podrá quitar ni sanar. Cada día prendemos una velita y nos quedamos en silencio mirándola con el mismo dolor, como toda aquella gente que hace 14 años se congregó en tu memoria y para unirse con otros que sentían el mismo dolor, la misma angustia, el mismo desconcierto. Que habían llorado desconsoladamente apenas se enteraron de la fatídica noticia y que en esa reunión sólo había lugar para el silencio, ese silencio que sólo expresa el dolor, ese inmenso dolor que no tiene palabras, ese dolor que no tiene explicación...

Hoy ese sentimiento es el mismo, no se ha alterado. Los que te amamos de verdad, Selena, sólo nos queda aferrarnos a lo que nos dejaste: a tus discos, a tus conciertos, a tus reportajes, a tu obra. No tenemos opción. Pero por sobre todo, nos aferramos a tu legado, a lo que nos dejaste como lección en vida, a la coherencia entre lo dicho y lo hecho, en no defraudar a nadie, sobre todo al público, en cumplir lo prometido, en poner la mejor sonrisa, aun en los peores momentos, en ser profesional, pero a la vez ser espontánea, franca, sincera. Lo tuyo, Selena, no sólo fue canto y baile. También nos dejaste un estilo de vida, un ejemplo. Y cuando te recordamos, cuando te añoramos, cuando te lloramos, extrañamos a esa Selena, a esa Selena que era la misma, tanto en el escenario como fuera de él...

El dinero va y viene has dicho tú ... Por eso, ¿qué importa ya que harán con Selena Etc. si tú, Selena, jamás serás beneficiada con ninguna decisión? Cualquier decisión que se tome al respecto no devolverá tus sueños, tus proyectos, tus diseños, tu vida. De nada sirve que se diga que lo decidido es para el bien tuyo. Tú sólo sabes qué era lo bueno para ti. Tú sólo sabias lo que representaba para ti esa boutique. Selena Etc. era tu lugar, tu refugio, ese pequeño lugar para ti sola, ese lugar que todos necesitamos para desarrollarnos, para crecer, para saltar, para gritar, para expresarnos como queremos, para sentirnos vivos, libres. Para que la vida tenga sentido. Para que la vida sea digna de ser vivida. Por eso, yo no me puedo olvidar de cuando tú eras una niña, luego una adolescente, que vivía arriba de un bus sin lugar propio, rodeada de tanta gente sin privacidad, yendo de un lugar a otro para cumplir un mandato familiar, pero que se permitía encarar la vida hacia los suyos y hacia los demás con una sonrisa, con optimismo, con alegría, porque en tu interior tenías bien guardadito tu sueño, aquello que tanto anhelabas, Selena, tu sola, y que con tiempo, paciencia, tesón, mucho trabajo, dedicación y honestidad todo se podía lograr. Tú lo ibas a lograr, sin ninguna duda...
Tal vez para muchos de los que te amamos, Selena, nos es doloroso e inaceptable el cierre de tu querida boutique porque una vez más nos pone en la densa realidad de tener que admitir que has partido, que te has ido y no volverás jamás. Y eso es tan duro, tan difícil de aceptar como lo ocurrido aquel 31 de marzo de 1995. Por eso el dolor, nuestro grito de indignación ante cualquier decisión que se tome al respecto en la actualidad. Tal vez tú no querrías ni enojos ni señalamientos de culpables. Pero sé que tampoco querrías que sólo se hablara de dinero a la hora de hablar de Selena Etc. Tampoco te gustaría ver tanto silencio ante tamaña decisión de cerrarla. Difícilmente aceptarías que tu sueño hecho con tanto esfuerzo quede hecho añicos, abandonado a su suerte, olvidado. Puedes entender que no pueden reemplazarte, pero tal vez querrías haber visto que alguien haya hecho hasta el último esfuerzo sobrehumano para impedir que se cierre, que aun en tu ausencia Selena Etc. sea la expresión más fiel y acabada de lo que tú eras como persona...

Pero claro, para que eso fuera posible había que tener tu mismo espíritu, tus mismas ganas de vivir hasta lo máximo, de pensar y sentir que lo imposible siempre es posible, que uno tiene que tener el suficiente Amor para dar pero también el suficiente Amor para desprenderse y ofrecérselo a lo que más se ama. Cuando veo que tu esposo Chris Pérez, poco tiempo después de tu partida, declaraba que siempre esperaba que aparecieras por la puerta de tu casa pero que ya sabía que eso no iba a ocurrir, se me hace un nudo en el estómago ... Y eso es lo que siempre me va a doler, Selena. Primero, porque efectivamente tendremos que admitir esa densa realidad de que tú no volverás. Pero por otro yo no puedo vivir, ver, sentirte, añorarte, recordarte, tributarte, quererte, sin tener esa esperanza, esa secreta y hermosa esperanza de que efectivamente algún día aparecerás, de que volverás a saludarnos, de que volverás a reírnos. Ésa es también una forma de quererte, una forma de respetarte, una forma de amarte como artista y como persona. Y hoy Selena Etc. debería ser la expresión de ese deseo, de ese sentimiento, de pensar que nada, absolutamente nada, es imposible. Una forma de quererte por siempre y para siempre ... Sin ninguna condición...

Hay imágenes que te representan muy bien y siempre son las que salen de ti. Siempre recuerdo ese pequeño momento tomado de un video casero en el que tú, en un mensaje dirigido a tus compañeros de la banda, les decías: "Odio que digan que soy la mejor, fundamentalmente porque odio que tengan razón". Tal vez son declaraciones no habituales en ti pues no fueron hechas al público. Tal vez esta imagen contrasta con aquellas otras que te ponen como más humilde, ingenua o confianzuda. Y no es que no lo fueras. Pero también te sabías que eras excelente cantando, que eras una artista inigualable, que eras tremendamente popular, que tenías el público a tus pies. Y eso, sólo eso, se logró gracias a ti. Y tú lo sabías y lo expresabas. Y a mí me encanta que así lo sintieras. Me alegra que lo vivieras así y que después ante tu público no te presentaras como una engreída, sino como una mujer que lo había logrado con talento y mucho trabajo. Y por eso, cuando tú nos has dejado tan linda imagen, me molesta y mucho cuando en la película hecha en tu memoria te presenten llegando tarde a aquel Astrodome del 26 de febrero de 1995 y eligiendo a las apuradas tu vestido que a larga sería tan recordado. Aparte de ser imágenes que nada tienen que ver con la realidad, te presentan como una mujer poco profesional que no respetaba a su público. ¿Era ésta la forma en la que tú querías que te recordaran, Selena? ¿Era ésta la forma en la que el público te recuerda? Estoy seguro de que no ... Fundamentalmente cuando uno ve cómo ensayaste ese día antes del concierto, cómo recibiste a la prensa y a los fans, y cuando exhibiste a los periodistas tu vestido hecho según tu propio diseño…

Yo sigo pensando en ti, recordándote a ti, tributándote a ti, Selena, no olvidándome jamás cómo empezó esta historia, cuánto mérito hubo en ti, cuánto de lo logrado es pura obra tuya. Que sacrificaste muchas cosas para lograrlo pero que el fruto de tu obra está en las constantes e interminables muestras de cariño y de Amor de tu gente. Allí está el resultado de lo que lograste. En tu gente está la expresión genuina de lo que has dejado. Los demás puedan hablar, analizar, especular. Nosotros, los que te queremos, estamos para quererte, para devolverte parte del Amor que nos has dejado, aun a sabiendas de que todo lo que hagamos será nada al lado de todo lo que nos ofreciste ... Nosotros estamos para completar tu magnífica obra, para que no quede inconclusa, para que tenga un lindo final...

Y yo no me olvido de que todo lo que lograste lo hiciste con honestidad. Sólo mostraste en el escenario lo que eras como artista y como persona. Sólo buscaste tu lugar con tu voz. Sólo buscaste agradar con tu baile. Sólo buscaste cautivar con tu carisma. Todo lo hiciste con nobleza, con pureza, con lealtad, con Amor, con talento, con personalidad. No te valiste de ningún artilugio. Quisiste mostrar que con trabajo y dedicación también se podía llegar. Y aunque mucha gente haga lo indecible para demostrar que no lo has logrado, de que la enseñanza con tu partida es otra, tú les puedes exhibir tu mejor carta, esa carta que ellos no tienen ni nunca tendrán ... Tú les exhibirás el corazón de tu gente, nuestros propios corazones, esos corazones que hablan por ti, esos corazones que expresan tu obra, la marca que has dejado, esos corazones que sólo expresan Amor, ese Amor que sólo tú podías dar...

Te quiere con toda el Alma y te jura que hasta el día que me muera tú vas a ser mi Amor...

Sergio



Por tu sueño, Selena...


Cada vez que veo un concierto tuyo, Selena, un mueca de dolor invade mi rostro. Una mueca de incredulidad que busca una explicación, un aliciente, algo que alivie esta angustia que no es sólo por no verte o por no gozar de tu talento, sino por estar en la certeza de que tú no estás, de que tú no vives, de que tú no gozas de tu fama como artista, de que tú no eres feliz con el diseño, un sueño del que siempre diste cuenta en todos los ámbitos en los que has estado, en todos los lugares en los que has podido expresarte…

Porque más allá de que pase el tiempo, más allá de que las heridas cicatricen, más allá de que podamos recordarte con alegría, más allá de la certeza de las palabras que tú dirías si estuvieras entre nosotros, los que te queremos de verdad siempre nos angustiaremos a medida que vemos la historia de tu vida, cuando te vemos cantar, cuando vemos la evolución de tu música, cuando vemos cómo tu fama crecía, cuando vemos cómo te quería tu gente, cuando vemos que inexorablemente te convertías en la artista más importante y más talentosa de toda América, latina y anglosajona. Que estabas tocando el cielo con las manos, que toda la felicidad se adueñaba de ti. Que por fin se acababan épocas de tantos sacrificios, de tantas privaciones, de tantas postergaciones. Que por fin podías ser Selena tal cual tú lo soñabas, tal cual lo querías, tal cual tu público deseaba, ese público que te acompañaba y te seguía no sólo en tu camino al éxito, sino en tu camino a la felicidad…

Todos vemos que te has marchado en el momento justo, en ese momento en el que ni siquiera te has acomodado para poder ver tranquila el horizonte en una tarde de campo y percibir hasta dónde habías llegado. Lo tuyo había sido todo vértigo, todo nervio, todas urgencias. No había habido pausas, pausas para sólo gozar de lo hecho, la satisfacción del deber cumplido, la dicha de ser feliz, la tranquilidad de ver que uno va logrando lo que ha añorado durante tantos años, durante toda tu vida. No hubo ese momento de respirar profundo, de entrecerrar los ojos con una sonrisa de satisfacción y de sólo poder sentir la felicidad de estar plena, de estar viva, de ser libre, de ser dueña de tu felicidad, de ser la Reina absoluta de todo lo logrado…

Creo que todos percibimos eso cuando te vemos, fundamentalmente cuando observamos tu meteórica carrera, tus pasos triunfantes por México y Estados Unidos. No habías terminado de festejar tu primer N° 1, no habías terminado de cantar “Como la Flor”, cuando ya tenías un Grammy en la mano, tenías el éxito asegurado con cada tema, tenías un concierto “sold out” en cada presentación tuya. Alguna vez tu hermano dijo que se daba cuenta de la magnitud del éxito cuando las otras bandas no tocaban en el mismo lugar en el que ellos se presentaban. Todos preferían o no tocar, o hacerlo en lugares mucho más lejanos para no tener que competir vanamente con ellos. Hasta allí habían llegado Selena, pero tú no tenías tiempo para gozarlo. Todo eso que te sucedía era apenas un paso más camino no sólo del gran éxito como cantante sino para lograr el mayor objetivo: ser diseñadora, ser una mujer reconocida, amada, querida, exitosa, un modelo a seguir. Ser Selena, con todo lo que ello implicaba … Ser simplemente Selena…

Ni siquiera los éxitos de 1993 y de 1994 te detuvieron. Al contrario: potenciaron tus ganas de ir por más. Como alguna vez dijiste por esos tiempos, tenías muchas cosas en tu cabeza, muchos sueños, muchas metas, muchos anhelos. Y no ibas a parar hasta lograrlos y cumplirlos. Por eso tu carrera fue el fiel reflejo de lo que tú eras: hiperactiva, meteórica, inigualable, sin freno, sin pausas, sin peros. Por eso no te detuviste ni con el Grammy ni con Amor Prohibido. Ahora deseabas tu disco en inglés. Ese disco en inglés del que mencionaste cuando terminabas de cantar “Where did the feeling go?” en San Antonio Concert allá por abril de 1991 cuando estabas por cumplir apenas 20 años. Aquel disco en inglés que querías tener y se lo pediste a José Behar, aun cuando la Emi quería que siguieras con tus éxitos en español, aun con las dudas que pudiera generar tan drástica y para muchos temeraria decisión. Es que para ti no había obstáculos para lograr lo que te habías propuesto. No te bastaba lo logrado. Con esfuerzo y dedicación se podía lograr más. Y tú quería más, mucho más….
Ese mucho más eran tus tiendas. Para muchos también era una decisión temeraria. Hasta yo mismo te hubiese dicho: “Pero Selena. ¿Por qué no esperas un poco para embarcarte en tan codiciosa empresa? ¿Por qué no haces como los otros artistas, que hacen toda una carrera, llegan a los éxitos, y después de mucho andar, incluso recién en el ocaso, dan rienda suelta para hacer otra cosa aunque sea para variar, aunque sea para darle otro giro a tu carrera?” Tu mismo padre veía con desconfianza y hasta con cierto temor tamaña decisión. ¿Acaso querrá dejar la música?, debe haber pensado, en la ignorancia de lo que significaba esa decisión. Esa ignorancia que le daba el miedo a lo desconocido, el temor de no tener todo bajo control, bajo su control. Pero, ¿acaso no te conocía? ¿Acaso no sabía que tú cuando te proponías algo lo hacías? ¿Acaso podía pensar que podías dejar algo que no sólo te gustaba sino que lo habías hecho por amor a él? ¿Acaso ibas a dejarlos? ¿Acaso ibas a defraudarlos? Para ti esto no sólo lo hacías porque te gustaba, sino que lo hacías como un medio para lograr tu gran fin. Y tu éxito en la música te permitía emprender tu otro gran proyecto y no ibas a esperar la vejez para hacerlo, no ibas a esperar el ocaso … Recuerdo cuando te hicieron un reportaje en México en 1992. Apenas si hablabas el español. Te costaba poder decir lo agradecida que estabas por tan lindo recibimiento y cuáles eran tus objetivos en lo musical. Pero no dudaste en aclarar que tu gran sueño era vivir de tus diseños, de tu futura tienda, de ser toda una artista … Siempre pusiste en práctica aquellos dichos de que lo imposible siempre es posible…

Por eso, tal vez no podamos sacarnos de la cabeza que aquello quedó truncado, que toda esa energía, esas ganas de vivir, ese ejemplo de vida, de esfuerzo y de dedicación que dabas en el escenario no pudo coronarse con el éxito tan merecido. Que haya tenido ese final, tan impropio de ti, tan alejado de la imagen que tenías, de la conducta que tenías, del Amor que tenías, del talento que tenías. Tan desvastador ha sido que parece como si el mal mismo se presentara para decirnos no sólo que ha triunfado sino para decirnos que nada vale la pena, que ningún esfuerzo tiene sentido, que no tiene sentido ser buena persona, que para llegar a la fama ni siquiera hay que tener talento. Y como si guiñándonos el ojo, nos susurrara: “¿Para qué llorar, para que te angustias? Ya vendrán otros artistas a quienes querrás!!! Es como dice el dicho: Muerto el Rey. Viva el Rey!!!”. Esa voz del mal parece ser la voz que nos invita a que aceptemos la “realidad”, esa realidad que se ve reflejada en tu última foto, esa foto que es un cachetazo a ti, un revés del destino, una bofetada para todos perpetrada por esa mujer que aunque pudiésemos hacerlo no la queremos nombrar, porque no se merece ninguna notoriedad, ninguna comprensión, ninguna justificación, ningún perdón…

Y nosotros no queremos ese destino que nos dicta la realidad, Selena!!! Tú serás para nosotros la Reina, la artista indiscutible, la que no tiene igual, la que nos emociona con cada canto, la que nos subyuga con cada interpretación!!! Pero también Selena eres aquella persona, aquella mujer, aquella niña, aquella soñadora que tenía todo por delante, que tenía todo para dar, que quería dar mucho más de lo que podías, que no se conformaba con lo hecho. Que tenías el suficiente talento y ambición como para ir por más. Tú siempre supiste que eras la mejor. Sí, Selena, tú lo sabías. Sé que tu humildad querría corregirme, pero sabes que es así. Y por eso todos te lloramos. Porque sabíamos ante cada presentación tuya lo que querías, lo que ambicionabas, lo que tenías, hasta dónde podías llegar … Y el hecho de que no lo hayas podido lograr por una persona tan mediocre, y por la pasividad e inoperancia de tantos otros, es que no podamos quitar nuestra astilla de nuestro corazón, que nuestra angustia se evidencie siempre, que nuestro dolor sea para toda la vida…

Y la realidad, esa densa realidad que se cierne sobre nosotros siempre tendrá una reacción, una reacción de aquellos que jamás nos quedaremos con esa imagen, que siempre nos revelaremos contra semejante injusticia, que lucharemos para que estés siempre con una sonrisa en tu boca, para que su sueño sea realizado, para que sepas que siempre esteremos aquí para recordarte, para que veas que nosotros daríamos lo que no tenemos para que estés aquí, para que vivas, Selena, para que vivas todo lo que pretendías vivir, para que tu vida sea un ejemplo, para que te obra se complete, para que te lleves el mejor recuerdo de nosotros, para que lo último que recibas de nosotros sea Amor, ese Amor que tanto temías no recibir, ese Amor que tú diste sin mirar a quien…

Te saluda una persona que no dudaría en ofrecer su vida para que vivas la tuya…

Te extraña, te añora y te quiere con toda el Alma…

Sergio




No eres tú, Selena...


Muchas veces en la vida nos quedamos con la última impresión de las cosas, de las personas, de los hechos en sí. Y lamentablemente muchos han tomado esa imagen final tuya, Selena, como símbolo de tu despedida, como símbolo de tu final. Muchos ponderaron tu imagen, porque da la imagen de alguien que está durmiendo, de alguien que está en paz, de alguien que ha partido de este mundo sin ningún sufrimiento, sin ningún dolor, con la satisfacción de haber dado todo, con la tranquilidad de haber llegado a la plenitud...

Y es ahí cuando me pregunto si realmente es eso lo que nos transmitías, Selena, si es eso lo que nos querías decir, si era ése el mensaje que nos querías dejar a nosotros. Tú sabes, Selena, que yo nunca me atribuiría ningún poder para hablar en tu nombre, para pensar por ti, para dar por sentado que tú si estuvieras aquí desearías tal cosa o tal otra. Tú sabes que no lo podría hacer. Que nadie debería hacerlo. Y sin embargo, cuánta gente ha hablado en tu nombre ... Cuánta gente ha creído interpretarte en tu sentir, en tus deseos, en tus sueños, en lo que tanto anhelabas. Cuánta gente se metió en tu vida sin permiso, sin siquiera conocerte, invadiendo impunemente tu vida privada y hablando con total desparpajo ... No. Selena ... Sólo tú sabes lo que sentías ... Sólo tú lo sabes expresar ... Sólo tú tienes autoridad para hablar pues eres la única persona que, paradójicamente, se ha quedado sin voz en esta increíble, mágica y triste historia...

No, Selena!!! Perdona, pero yo no puedo ver esa imagen. No la deseo ver. No la quiero ver. Hay cosas tuyas que no las puedo aceptar. No importa si el peso de la realidad me dice que no estás ni estarás más con nosotros. No importa si mi pensamiento analítico me diga lo que ha pasado. Pero ninguna lógica, ninguna información fría y distante, ninguna computadora, ningún cerebro superdotado me dirá ni entenderá lo que dice mi corazón. Y yo quiero expresarme contigo con el corazón, ese lugar el que sólo tú llegaste, a ese lugar que sólo tu voz, tu presencia, tu carisma, tu figura avasallante pudo ingresar sin ninguna barrera que lo pudiera impedir. Es ese mismo corazón que ni siquiera cuando ve tu interpretación de "Si una vez" en el programa "Un nuevo día", el 3 de noviembre de 1994, quiere ver ese epígrafe que dice que esa hermosa imagen, esa interpretación memorable, esa dulce y hermosa imagen tuya es de un año después de tu partida. Si ni siquiera puedo ni quiero leer ese epígrafe, ¿cómo voy a ver esa imagen? Es inaceptable. Es inconcebible. No eres tú, Selena, porque no era lo que tú querías expresar. No era lo que tú querías mostrar. Porque no querías irte de este mundo con esa imagen. Simplemente, no querías irte de este mundo. Tenías mucho para dar. Tenías toda una vida para vivir...

Por eso, esa imagen no me representa. Simplemente, porque no eras tú, Selena. No era la Selena hiperactiva de siempre. No era la Selena que irradiaba alegría. No era esa Selena nerviosa que hacía que tuviera que hacer una cosa y enseguida hacer otra. No era esa Selena nerviosa que cuando estaba en aprietos, pegaba una carcajada para cambiar el clima. No era esa Selena que invadía todo con una sonrisa. No. Ésta no es una Selena que duerme tranquila. No. Ésta es una Selena seria, que tal vez se haya ido muy enojada de este mundo, que se haya ido muy triste porque alguien impunemente le quitó todo: sus ganas de vivir, sus ganas de hacer tantas cosas, sus planes, sus metas artísticas, sus metas personales. Una sola persona, un solo disparo, acabó con todo. Y aun así, Selena, tú tenías tanta fuerza, tanta resistencia, tantas ganas de vivir, que llegaste a desafiar la lógica para salir de ese lugar, no para huir, no para escapar de esa malvada persona. Salías para aferrarte a la vida, para aferrarte a tus sueños. Hacía falta mucho más que un disparo para poder detenerte, mas no pudiste ante semejante maldad, maldad a la que seguramente no estabas acostumbrada, a la que nunca imaginaste que te ibas a tener que enfrentar...

Creeme que mientras escribo, lloro, lloro por ti, lloro de impotencia por no poder hacer nada, por no poder ayudarte, por no poder borrar esa imagen que es una burla para nosotros, para tantos años de trabajo, para tanto Amor desparramado, para tanto talento en bruto que iba floreciendo día a día. Pero por sobre todo, es una burla a ti. Y no hay nada ni nadie que pueda reparar tamaña pérdida, tamaña vida, tamaño ejemplo de abnegación, de dedicación, de trabajo y de vida. Nos han dejado a nosotros solos, huérfanos, sin horizontes, sin modelos a seguir, sin ejemplos, sin una mujer a quien dedicarle todo nuestro cariño. Te escribo, Selena, y deseo con toda el Alma que lo estés leyendo, no por mí, sino por ti. Porque no quiero pensar que efectivamente te dejaron sin vida. Quiero creer que aún estás aquí. Quiero creer que algún día vendrás. Quiero creer que tendré una oportunidad, aunque sea una, para abrazarte, para decirte gracias, para sentirte, Selena, para sentirte que estás, que no estás tan lejos, que no nos han separado, que no nos han apartado de ti, que pronto vendrás a cantar, que pronto vendrás a dar un nuevo concierto...

No. No es una imagen que me tranquilice, pues no es lo que me transmites ... Es como imaginarse Houston sin ti, Selena. A la persona que se le ocurrió que el juicio a la malvada debía hacerse en esa ciudad y no en Corpus Christi, ¿sabría lo que tú hiciste en esa ciudad el 26 de febrero de 1995? ¿Sabría que asistieron 65.000 personas para verte, para cantar contigo, para compartir contigo ese cariño que iba mucho, mucho más allá que la de un simple espectador en un lindo concierto con una excelente artista? ¿Sabría que esa ciudad se paralizó con tu presencia? ¿Sabría que hacía tres años que esa cuidad se rendía a tus pies? ¿Sabría que lo peor que podían hacer por ti es que esa ciudad que había vivido una magia tan especial contigo ahora era el escenario de lo peor, de esa triste imagen que queda tras esa densa realidad, de ese cachetazo al destino llamado asesinato? ¿No había que tenerte en cuenta? Ya que todos querían justicia por lo que te habían hecho ... Ya que todos pensaban en ti ... Ya que todos eran conscientes de que faltaba tu voz ... ¿Era justo que esa ciudad que había sido el lugar que había cobijado tu presencia, tu figura inconmensurable, tu voz, tu inconfundible presencia, ahora era el lugar en el que era invadida por periodistas, abogados, cámaras de TV, productores, jueces, gente que nada tenía que hacer y que hablaban en tu nombre, personas que ocupaban un primer lugar que nunca lo obtendrían con tu presencia? ¿Era justo que ahora tu asesina fuera el centro de atención de las cámaras? ¿Era justo que de las imágenes de tu increíble personalidad y de tus fans disfrutando de tu éxito pasáramos a un grupo de personas que portando fotos tuyas lloraran y gritaran con furia clamando justicia? ¿Podía Houston convivir con esas dos imágenes ese mismo año? No, Selena!!! Si lo hubieses visto, aún tu rostro se volvería más serio, más sombrío. Ya no tendrías más ganas de soltar una carcajada. Un largo silencio de dolor invadiría el lugar...

No es cuestión de llevarme una imagen u otra de ti, Selena. No puedo consolarme pensando si te has ido tranquila de este mundo o si tú querrías que te recordáramos de una manera o de otra. Yo aún deseo despertarme un día y pensar que todo fue un mal sueño. Que todo forma parte de aquella pesadilla de la que tanto te aquejabas. ¿Recuerdas Selena? Me gustaría poder cumplirte algo que siempre añoraste, algo que siempre quisiste. Tu mayor anhelo en tu vida, decías, era poder despertar cada día y poder agradecer por ello ... Sí!!! Éste era tu mayor deseo, el que te haría feliz, el que te haría despertar cada día con una gran sonrisa, la que te daría energía para encarar todos tus planes, todos los anhelos de tu vida ... Sí!!! Esto te haría feliz. Esto te haría soltar una carcajada. Esto haría cambiar tu cara. Ya no habría rostros serios. Sólo habría un rostro lozano, brillante. Serías nuevamente tú, Selena. Y todo sería hermoso nuevamente...

Y como yo seguiré luchando para no ver nunca más ese rostro serio y porque no me voy a contentar con descansar creyendo en un consuelo para mí, sino que voy a hacer lo que sea para verte feliz, aquí estaré para arrancarte una nueva sonrisa, para que vivas, Selena, para que vivas tu vida, para que vivas con tu sonrisa...

Yo también tengo un sueño: Sueño con que alguien me dice: "Está en tus manos que vuelva a estar entre nosotros, pero no sabrás las consecuencias. Puede que cambie hasta tu vida!!!" Y entonces, yo sonriendo diré que sí, que afrontaré las consecuencias, sólo para que vivas la vida que te ganaste, la vida que te mereces vivir ... Para que vuelvas a reír. Para que vuelvas a ser la protagonista de tu historia...

Te quiere con toda el Alma, por siempre y para siempre...

Sergio




Como la Flor, con tanto Amor!!!


Siempre reparé, Selena, en tu estupenda, tal vez la mejor interpretación de Como la Flor que hayas ofrecido. Fue en esa hermosa y calurosa noche en Festival Acapulco en 1994. Ya sabemos que ni las condiciones del tiempo ni ninguna circunstancia cambiarían tu forma de brindar tus conciertos, de brindarte ante el público, de expresar tu Amor y recibir del mismo modo el cariño de tu gente...

Esa interpretación de Como la Flor acaso sintetice perfectamente como eras tú en el escenario, Selena, como eras tú ante tu gente y como eran ellos ante ti. Tú le brindabas todo y el público se maravillaba, te escuchaba y, sobre todo, te respetaba. Nunca se vio tan claro en ese concierto, en la interpretación de un tema tan emblemático para ti, Selena, el Amor de tu gente, cómo ellos interpretaban como nadie lo que tú les transmitías y tú se los devolvías con creces...

Difícilmente alguien no se haya quedado boquiabierto y emocionado con tu inicio del tema. ¿Cómo no encantarse con ese momento en el que empezaste a entonar "Como la Flor ... Con tanto Amor" sosteniendo tu micrófono con tu mano derecha y tus ojos cerrados mirando hacia arriba? ... Con tu voz que te salía de tu propia alma, con el sentimiento a flor de piel, con la pasión siempre encendida ... ¿Cómo no quedarse con la respiración contenida, con la mirada incrédula y emocionada de una mujer que transmitía tanto, tanto Amor? ... Y tu gente no salía de su asombro que tú bajaste tu mirada, tomaste el micrófono con tus dos manos y les cantaste "Me diste tú, se marchitó" ... Seguramente esa mirada tan tierna, que acaso te remitías a cuando eras una niña de 8 años, y comenzabas a emocionar y a sorprender a tanta gente, debe haber despertado todo clase de emociones al público presente .... ¿Cómo no quedarse callado, cómo no sentir tanto cariño ante una persona que les cantaba así, que les transmitía así, que expresaba como nadie esas letras, esas canciones? Pero tú no te detenías allí, Selena. Cuando todos, absolutamente todos, creían que ya habías llegado a tu punto límite, cuando creían que habías llegado a lo más alto, tú les tenías guardada una sorpresa. Cantaste "Me marcho hoy. Yo sé perder", alargaste la frase y diste un pequeño grito de emoción, un pequeño jadeo que despertó el júbilo de la gente al tiempo que tú les dabas tu clásica mirada cómplice. Pero tú les tenías preparada una sorpresa más. Bajaste tu micrófono, te adelantaste en el escenario y casi susurrando les dijiste "Pero...". Y te quedaste esperando sonriendo, sin mirarlos, con tu mirada hacia el suelo. Hasta que el público rápidamente te respondió "Ay, Ay, Ay...". Y tú te echaste a reír, y con tu micrófono en tu mano derecha lo acompañaste con un leve movimiento de tu mano izquierda y les completaste la frase con un "Ay, Ay, Ay. Cómo me duele!!!", mientras te llevabas tu mano izquierda para golpeártelas varias veces a tu pecho, como era tu característica, para realzar más lo que estabas cantando, para expresar con la pasión que sólo tú podías transmitir en semejante canción...

Siempre diré que luego de semejante introducción, ya nada más teníamos que escuchar, que ya estaba todo dicho, que desde allí sólo se te podía dar muestras de amor, de cariño, de afecto. Siempre diré que una persona como tú, que apenas sabías hablar el español, tiene que tener mucho Amor, mucho talento, mucha actitud, mucha personalidad para cantar así, pare expresar así, para encantar así. Siempre diré que tú rompiste el molde. Que como tú nadie habrá. Porque no importa qué música nos gusta. No importa qué artista admiramos. No importa a quién íbamos a ver esa noche. Era verte a ti y las palabras sobraban, los análisis de los críticos quedaban en segundo plano, los demás estaban demás. Era verte a ti y sólo nos quedaba estar en silencio escuchándote. Era escucharte a ti y olvidamos de todo. Era escucharte a ti y olvidarnos de que Festival Acapulco no era un concierto tuyo. Festival Acapulco era un concierto en el que participaban muchos artistas consagrados. Tú eras una artista más ... Supuestamente eras una artista más ... Pero tú te encargabas con tu actuación de que no fuera actuación más de una artista más. Tú te encargabas de que ésa fuera la única actuación de Festival Acapulco...

Y sí no, ¿cómo entender lo que pasó después de aquella inolvidable introducción? ¿Cómo explicar que subieran aquellos muchachos para bailar contigo? ¿Cómo explicar que subieran tantos niños a darte un beso? ¿Cómo explicar que subiera al escenario tanta gente para dejarte un mensaje de cariño, para felicitarte, para abrazarte, para dejarte toda clase de afecto? ¿Cómo explicar tanto respeto y tanta admiración para un artista? En todo momento nunca tuviste que alzar tu voz más de una vez para decirle a aquel que quería bailar contigo, aquel que quería decirte algo, a aquellos que te dejaban marcado tu rostro con tantas muestras de afecto, con tantos besos, que debían bajar del escenario por respeto al público, a aquel que, según nos decías tú, Selena, sin ellos "nosotros no seríamos nada". Tu presencia generaba un respeto que nacía del cariño, un respeto que nacía de la admiración, un respeto que nacía del Amor. Nunca esas manifestaciones de cariño surgieron por exceso de confianza de tu parte. Tu público, aquel que te quería tanto, te conocía bien. Tú también los conocías. Sólo había afecto entre ambos. No había necesidad ni de confiar ni de desconfiar. Sólo había amor. Tan simple como eso, Amor...

Siempre que te veo allí, Selena, tan linda, tan impecablemente vestida, dando siempre mucho más de lo esperado, mucho más de lo que te pedían, marcando tú a la banda cómo empezar, cómo seguir y cuándo terminar, diciéndole al público "Ayúdame" y pidiéndole que te acompañen con tu canto, que se integren, que no te dejen sola, que te quieran, que expresen ese sentimiento que todos tenemos y lo guardamos por pudor, por vergüenza, por no animarnos, me digo cuánto en ti hay en nosotros. Y que bastaba que viniera alguien como tú para expresar lo que nosotros sentimos todos los días, lo que vivimos todos los días, lo que padecemos todos los días, lo que nos alegra todos los días, lo que sufrimos todos los días, lo que nos da esperanza todos los días, para que te adoptáramos sin más, para que te quisiéramos sin más, para que sintiéramos por ti como no hemos sentido por nadie. Porque tú, Selena, tú eras de los nuestros. Tú nos representabas como nadie. Tú decías como nadie lo que nosotros sentíamos. Tú eras nosotros y nosotros tú. Por eso te queremos tanto, por eso nos duele tu ausencia. Porque tú demostraste que el Amor no tiene idioma. Tú, que hablabas tan precariamente el español, nos tocaste una y otra vez nuestros corazones y nuestras almas, tú transmitiste como nadie nuestros sentimientos, tú eras una artista de verdad, que nació con las mismas necesidades económicas y afectivas que todos, que tuvo que trabajar para vivir como todos, pero tú, Selena, tuviste que hacerlo desde muy pequeña. En definitiva, para nosotros, tú, Selena, eras esa vecina del barrio, a la que veíamos todos los días, a la que saludábamos todos los días, con quien compartíamos las mismas cosas, que había llegado. Había llegado para triunfar. Había llegado para conquistar al mundo. Y lo había hecho con nobles armas. Con las armas que las da el Amor, el sentimiento más puro, ese que sólo tú podías dar...

Por eso Selena, tú nunca necesitaste ir a buscar a un niño, a un necesitado, a alguien desprotegido para abrazarlos y demostrarle al mundo que eras una mujer sensible que se preocupaba por ellos. No lo necesitabas porque ellos venían a ti a saludarte. Porque ellos ya te conocían. Ya sabían quién eras. No necesitaban verte en la televisión para conocerte. Para cuando instabas a que los niños vuelvan al colegio y en tantos otros programas en los que te invitaban pues ya eras una figura reconocida, ellos ya te habían visto hacía mucho, mucho tiempo. Hombres, mujeres y niños ya te habían visto de pequeña, ya te habían visto en un pueblo, habían bailado contigo en un festival, se habían quedado maravillados con tu increíble presencia en un concierto. Ya te conocían, Selena. Eran los mismos que en ese momento de Festival Acapulco se alegraban de que te fuera tan bien, de que triunfaras, de que por fin uno de ellos llegaba después de tanto esfuerzo, de trabajar de sol a sol, de tantos sacrificios, de tantas privaciones, de tanta angustia contenida, de tanto dolor...

Y por ello, Selena, por todo lo que nos diste, yo también me subo al escenario de Festival Acapulco para darte un pequeño beso en tu mejilla izquierda y para decirte gracias, muchas gracias, y para que te quedes tranquila, que yo te quiero y que hasta el día que me tenga que ir de este mundo yo me encargaré de decirle al mundo lo que eras, lo que representabas y representas para nosotros, para mostrar nuestro corazón herido y marcado con tu Amor, para decirles que eres única e irrepetible...

Y para decirles con orgullo que tú no robaste mi corazón ... Yo te lo ofrecí con Amor!!!

Te saluda y te manda mil abrazos y mil besotes...

Sergio







Tu vida siempre estará presente, Selena...


Querida Selena:

Te escribo para decirte que en cada acto de mi vida estás presente. Que desde que me levanto hasta que me voy a dormir siempre estás presente, porque te fuiste de nuestras vidas dando todo tu Amor, todo tu afecto y con la necesidad de no sólo recibir Amor sino de sentirlo. Siempre en tu vida necesitaste que todo el mundo te demostrara afecto, te expresara cariño. Siempre manifestaste que tu gran miedo era que nadie te quisiera, tu gran miedo era que nadie te aceptara, que nadie te aplaudiera, que nadie te prestara atención, que todos dieran vuelta sus caras sin prestarte atención...

¿Y si supieras Selena hasta dónde has llegado? ¿Si supieras cuántas almas has conquistado? ¿Si supieras el fruto de tu Amor? A veces me gustaría que lo supieras sólo para darte cuenta de que tú no pasaste en este mundo en forma inadvertida. Ni siquiera la gente se limitó a reconocerte que eras una buena cantante, una excelente artista. La gente te amaba y lo sigue haciendo con la esperanza de que algún día vuelvas, con la seguridad de que nunca te fuiste de nuestras vidas...

Es que es muy difícil concebir el mundo sin ti, Selena. Es muy difícil verte en un concierto y pensar que ya no estás entre nosotros. Escapa a mi entender. Escapa a mi razón. Escapa a mi entendimiento de las cosas de la vida, del sentido de por qué estamos aquí y para qué. Un mundo sin ti es un mundo que no tiene alma, que no tiene vida, que no tiene sentimiento alguno. Un mundo sin ti tiene estas consecuencias que vemos día a día...

Por eso, Selena, yo no voy a quedarme aceptando que las cosas pasen sin que tú estés presente. Y aunque no puedas estarlo físicamente, yo me encargaré de que lo estés. De que estés presente en mi vida, en la vida de los que te aman y de los que son ajenos a ti. Porque no voy a tolerar que, con el pretexto de que "te dejen descansar en paz", se olviden de ti, se olviden de tu obra, se olviden de tu persona. Yo no me olvido de que tú no elegiste irte de este mundo, tú no querías descansar para siempre. Por el contrario, tú eras un canto a la vida, a la plenitud. Eras energía pura y se la transmitías a los demás. Demostraste que sin ti, todo a tu alrededor no era lo mismo, no tenía la magia que tú le impregnabas. Faltabas tú y faltaba la vida, faltaba el sentido a todo ... Y vaya si se notó cuando tú partiste...

Si tenía alguna duda de la existencia de algo divino, esas dudas se acabaron con tu presencia ... ¿Cómo no concebir algo divino después de verte a ti? ¿Cómo no esperar que haya alguien por encima de nuestra razón, por encima de nuestros sentimientos, por encima de nuestra capacidad de entendimiento que me explique tu presencia en nuestras vidas? Y que me explique también tu ausencia. Esa ausencia que nos duele tanto, que tanto nos cuesta explicar, que tanto nos cuesta aceptar...

No. Yo no voy a permitir que te olviden. Tú no querías irte. Tú querías vivir. Querías ser feliz y hacer feliz a los demás. Tenías mucho por hacer. Eras un volcán viviente. Todo lo que te proponías hacer, simplemente lo hacías. Todo lo que tomabas se transformaba en oro. Todo pueblo al que ibas era conquistado por tu presencia. Todo país al que ibas te amaba. Ni tu dificultad para hablar el español fue un impedimento para continuar. Cuando empezaste a ir a México sabías que debías hablarlo. Así que lo aprendiste y sorprendiste a todos. Eso era lo más elogiable en ti, Selena. Nada era un impedimento para progresar. Nada te detenía. Tú lo lograbas todo con tu constancia, con tu perseverancia, por tu vocación al trabajo, con tu honestidad, con tu carisma, con tu personalidad, por tu atención y comprensión al prójimo, por tu idea de la vida. Y tu idea de la vida era vivir por y para lograr tus sueños. Vivías para ser feliz y para hacer felices a los que te rodeaban. Vivías llena de anhelos y de sueños. Tenías apenas 23 años y ya sabías lo que querías de allí a 10 años en adelante. Fuiste un ejemplo de vida, un ejemplo de cómo llegar siendo ti simplemente, sin falsear, sin hacer trampa. Con trabajo, constancia y honestidad.

Por eso, Selena, cuando yo veo todo eso, no puedo evitar evocarte. Porque yo no quiero dejarte en paz, porque tú no querías que te dejaran en paz. Querías conquistar a todos, querías llegar a todos. Querías que todo el mundo te amara. Habías pasado mucho tiempo sola. Pasaste mucho tiempo sin expresar todo lo que podías hacer, todo lo que podías dar, todos tus sueños de tantos y tantos años. Pasaste mucho tiempo en la incertidumbre, en no saber si tendrías un futuro, si iba a haber en ti un mañana. Y aun así ante esa incertidumbre le ponías tu mejor sonrisa, tu energía inagotable, tus ganas de vivir. Alguna vez dijiste que tu gran sueño era poder agradecerle a Dios que te diera la posibilidad de ver el amanecer, el comienzo de cada día. Yo no me puedo olvidar de esas palabras tuyas que eran el fiel reflejo de lo que eras en vida, tanto en el escenario como en persona. Tú eras Selena una eterna agradecida ... Y a esa Selena quiero recordar todos los días…
Cuando te veo en cualquier concierto, veo la magnitud de tu persona. Allí en el escenario no sólo te sentías enteramente libre. Eras Selena en toda tu expresión. Era la expresión de todos tus sentimientos. Allí eras tal cual sentías, tal cual pensabas, tal cual vivías. En el escenario eras tú sin ningún filtro, sin ninguna censura. Allí te permitías mostrarte tal cual eras realmente. Era mostrarle al mundo lo que significaba ser Selena, hasta dónde podías llegar, cuánto podías sorprender, hasta qué punto podías cautivar al público. Una síntesis absoluta de todo ello fue tu interpretación de "La carcacha" en aquel mítico Astrodome. Desde ese porte arrollador caminando paso firme mirando a tu público seriamente en la seguridad de que nada ni nadie se interpondría en tu camino, ni nadie se atrevería a hacerlo, hasta pegarle un gracioso empujoncito al que tomaba tus imágenes para la televisión para que le pudieras dar tu famoso saludo personal hasta el último de los asistentes del concierto. Así eras tú, Selena. Así los convencías. Así los conquistabas. Así lograbas que todos te amaran sin excepción. Así lograste que una mujer de Los Ángeles concursara por una entrada para verte en aquel concierto sólo para que lo viera ... su esposo, sólo porque sabía lo tanto que te quería, lo tanto que te apreciaba, lo tanto que significabas para él...

Por todo esto, por tener que padecer este mundo sin Selena, yo quiero recordarte siempre, todos los días, en todo momento, en cada instante. Lo quiero hacer desde mis pequeños actos cotidianos, sea en el trabajo, sea con la familia, sea en la vida. Quiero que tus ganas de vivir, tu idea positiva de la vida, tu constancia, tus sueños se vean reflejados allí, se vean allí, se expresen allí. No basta con evocarte. No basta con admirarte. No basta con acordarme de ti en las fechas conmemorativas. La mejor forma de recordarte es seguir tu ejemplo, seguir tu Legado de Amor, hacerte ver que estás presente en todo lugar, en todos nuestros quehaceres de la vida. Que nos podamos alegrar cuando veamos a alguien reír con ganas porque nos recuerda a ti. Que cada día lo que emprendamos lo hagamos siempre con el convencimiento de que todo es posible. Que nuestra voluntad y, sobre todo, nuestras ganas hagan posible todo. Que cuando tengamos una dificultad, pensemos en ti, nos imaginemos a ti y actuemos convencidos de que todo se va a solucionar, que nada, absolutamente nada, nos impedirá concretarlo. Que allá estás tú para demostrarnos que nuestra prédica tiene sentido y una finalidad noble. Quiero que tu vida sea un ejemplo para los demás...

Y mientras tanto, mientras esperamos que todo esto sea un sueño, un sueño que nos puso Dios para ponernos a prueba y para ver cómo actuamos ante tal acontecimiento, yo estaré esperándote, Selena, recordándote, expresando todo mi sentir hacia ti, en cada palabra dirigida hacia ti, en cada acto de mi vida, en cada actitud que tenga para los demás. Verás que dedico mi vida y estas palabras para decirte lo que eras. Pero no sólo eso. Pretendo algo más. Y para eso me baso en tu ejemplo, en cómo eras tú en todos los aspectos de tu vida. Tú no te contentabas sólo con hacer lo que te salía naturalmente. No hacías sólo lo que te pedían y nada más. Al contrario. Tú siempre ibas por más. Siempre dabas ese algo más que marcaba la diferencia y que hacía que se sorprendiera todo el mundo y se subyugara ante ti. Yo también quiero eso contigo. Yo no quiero sólo evocarte, yo no quiero sólo admirarte, yo no quiero sólo que te recuerden. Yo quiero que, a través de mis actos, estés presente. Yo quiero que tu voz, tus pensamientos, tu vida y tus sueños siempre estén presentes. Quiero que estén presentes y que se note. No quiero que seas una figura fría a la que se adora. No pretendo ser tu voz. No quiero ser tus sentimientos. Sólo quiero que tu vida, tu pasión y tus ganas de vivir estén presentes siempre, vivan por siempre...

Te veo a ti y veo lo que fuiste y lo que pudiste ser. Tú no eras sólo una figura del momento. Tú eras una artista de verdad. Tú eras una persona de verdad. A ti no te inventaron. A ti no te crearon. A ti no tuvieron que decirte lo que debías ser. Tú eras aquella que estaba en el escenario. Esa que estaba allí eras tú, Selena. Te mostrabas a la gente tal cual eras y así los conquistaste. Tú no necesitabas fuegos de artificio ni inventarte un personaje. Tú aparecías y se apagaban las luces, las voces se callaban y los ojos se posaban en ti. Todos los sentidos adquirían un sentido. Allí uno podía saber para qué existían, para qué fueron creados. Fueron hechos para poder captar algo divino, algo fuera de lo común, algo bueno, generoso, algo que escapara a nuestro entendimiento cómodo, algo al que le tuviéramos que hacer varias reverencias. Habían sido creados para verte, para escucharte, para sentirte, para admirarte, para caer rendido a tus pies una vez que pudiéramos llegar a entender la esencia, la más pura esencia de tu infinita magia...

Por eso Selena estoy aquí, estoy en todos lados en los que se te evoque, y en los que no, me permito hablar de ti, recordarte a ti, hacerles saber lo que eras. No importa si no me comprenden. No importa si mi evocación escapa a su entender, a su visión de las cosas, a sus ideas de la vida. Importa que me escuches tú, que me entiendas tú, que te emociones tú, que te rías tú. Importa que tu figura sea la más reconocida, que te sigan queriendo, amando, que se vayan para siempre tus miedos de que no te van a querer o de que se van a olvidar de ti. Importa que tus sueños se cumplan, que lo que tanto anhelabas se concrete, que te vayas feliz pensando y sintiendo que lo que has pensado en tu vida se ha concretado, que todos sus sueños, que alguna vez se condensaron en la realización de Selena Etc., se vean cumplidos, se vean concretados con el Amor de tu gente, se vean cumplidos con tu Amor, ese Amor que le diste a tu público, ese Amor que le diste a tu familia, ese Amor que le diste a tu esposo, ese Amor que sólo tú Selena podías dar...

Te quiere con toda el Alma, te extraña, te espera, te dedica sus mejores palabras y su vida, y te desea lo mejor con tanto Amor...

Sergio






Mi mejor forma de recordarte, Selena...


Muchas veces me he preguntado, Selena, cómo te gustaría que te recordaran, qué palabra serían las más adecuadas para evocarte, para recordarte, para seguir queriéndote, para que tu nombre no se pierda como uno más, para que tu figura no sea algo efímero que se lleva el viento. Si hay algo que he aprendido en esta vida que peor que la muerte es el paso del tiempo, que peor que la muerte es cuando te quedas solo, que peor que la muerte es cuando ya nadie se acuerda de ti...

Muchas veces en la vida de los artistas que tienen tu suerte, Selena, los admiradores buscan alguna señal, un motivo que les indique que hay algo en la letra de una canción, algo en una frase de alguna declaración, algo en el análisis de un dicho hecho al pasar que indique que el destino estaba marcado y que el artista en un punto ya lo sabía, ya lo intuía, pero que no lo podía develar abiertamente ante su gente. Sólo debía aceptar el destino impuesto divinamente y esperar pacientemente que su hora llegara. Mientras tanto, podía dejar señales a sus fans, señales que indicaban que ya lo sabía todo, pero que recién se develaría luego de su partida...

En tu caso, Selena, no hay tal señal, tal aviso, tal mensaje. Tal vez lo podamos ver en algún gesto tuyo en tus últimas apariciones públicas. Tal vez lo podamos ver en algún gesto contrariado o en alguna mueca hecha sonrisa en tu concierto en Chicago. Tal vez lo podamos intuir en tus declaraciones dispersas cuando fuiste a visitar al colegio de los Spurs en San Antonio. Pero nunca sabremos si eras tú dándonos una señal o nosotros buscando algo de ti a sabiendas de lo que sobrevendría sobre tu indefensa vida ... En todo caso, lo que está claro es que tus canciones fueron el fiel reflejo de tu vida y una clara vivencia de tu destino. No es que nos dejaste pistas, no es que nos diste un guiño de ojos indicándonos de que no nos preocupáramos, porque ya sabías todo. Tú nos has cantado tu vida, tú nos has susurrando en nuestros oídos lo que vendría sobre ti. Y tal vez uno de tus grandes éxitos haya sido el fiel reflejo de lo que pasaría y el temor eterno de que ello vaya a terminar sucediendo contigo. En "Fotos y recuerdos" diste acaso la mejor síntesis al respecto cuando cantabas: "Tengo una foto de ti, que beso cada noche antes de dormir. Ya está media rota, ya se está borrando, por tantas lágrimas que estoy derramando. Todo lo que me queda de tu Amor son fotos y recuerdos". Y lo más irónico de todo es que la letra de dicha canción no te pertenece ni a ti ni a nadie de tu banda...

Como tú sabrás, Selena, todas las noches me voy a dormir no sin antes despedirme de ti saludando a tu foto que tengo como fondo de pantalla en mi computadora. A esa foto que más me gusta de ti, la que más me llega al corazón, en la que tienes tu mano en el pecho, la que me remite a "Dreaming of you", la que me remite a tu ausencia, a tu terrible ausencia, a tu inaceptable ausencia. Luego de ello me acuesto a dormir con tu música pues sólo tu voz me tranquiliza, me hace más placentera la noche, la hace más dulce con tu cálida voz, me hace soñar pensando en que aún estás aquí y que cuando despierto me encontraré con que hablan de ti, con que estás aquí, con que estás triunfando, con que eres la reina indiscutible y vigente, con que estás viviendo tu vida con tu familia, con tu soñado hogar, con tus animales de toda clase que has cobijado con todo tu Amor ... Cuando me despierto, no me voy a trabajar no sin antes dejarte algo, un escrito, algo que corrobore mi cariño por ti, y me voy camino al trabajo llevando tus fotos en mi mochila, tus fotos en mi billetera. Te llevo a todos lados como queriendo cuidarte de tantas cosas, como si tu destino dependiera de mí, como si deseara que tu destino dependiera de mí, o al menos que tu destino dependiera exclusivamente de ti. Y como todas las mañanas, llego a mi trabajo no sin antes recibir mi cachetazo de realidad diario que me hace revivir lo que se ha hecho contigo, lo que esa insensata ha hecho de ti. El destino ha hecho que trabaje a media cuadra de una de las sucursales del motel Day’s Inn, ese motel que querría borrar de mi mente, y que una y otra vez me vuelve a la memoria ese nefasto 31 de marzo de 1995 cada vez que tengo que pasar por su puerta para ir trabajar y al salir de mis labores diarias...

Tus fotos las cuido como oro. Tus cds los cuido como tesoro. No quiero que nada se deteriore ni que se borre. No quiero que tu nombre se vaya desdibujando como el tema "Fotos y recuerdos". Tampoco quiero que todo el Amor, todo el cariño, todo el sentimiento de tanta gente se vaya perdiendo. No quiero que tus fotos se conviertan en burbujas que se pierden en el aire. No quiero que nuestras lágrimas borroneen tu figura, marchiten tu voz, olviden tu nombre, hagan invisible tu Amor, dejen vacía tu Alma, te deje tu figura sin voz, sin pasión, sin sueños, sin futuros, sin proyectos...

Siempre te dije, Selena, que nunca lloré tanto en mi vida como he llorado por ti. No faltará un distraído que acote que entonces no he sufrido tanto, que he vivido en una burbuja, que no he tenido vida, que no he tenido amores, que no he amado, que no he reído, que no he sentido. Pero es al revés, Selena, como he vivido, he disfrutado y he padecido, por eso remarco este sentimiento. Tu destino no tiene consuelo, nos sumerge en un eterno dolor, nos provoca un eterno vacío del cual viviremos para siempre. Tu destino nos provoca que ante cada emoción por algún recital, algún video, algún reportaje, alguna aparición tuya que nos dé una gran dicha, una gran alegría, nos sumerja en una gran tristeza. Es que te has ido en el momento justo, Selena, en ese momento en el que tú ya era dueña de los corazones de los lugares en los que ya te conocían, en el momento en el que los grandes medios de comunicación comenzaban a fijarse en ti cada vez más seriamente a sabiendas de lo que veían que significabas para tu gente, en un momento en el que todo estaba servido en bandeja para ti, Selena, en el que no había ni lugar ni tiempo para la polémica, en un momento en el que nadie se sentía molesto contigo, en un momento en el que ni el más pesimista y loco podía imaginarse un final tan abrupto, tan violento, tan doloroso...

Y después de aquello, mucha gente se encargó de hablar de ti. Y muchos de ellos no fueron para nada justos contigo. Y todo lo que se construyó con tanto Amor, con tanto esfuerzo, con tanto cariño, con tantos sacrificios, terminaba supuestamente derrumbado en poco tiempo. Y entonces la polémica, las discusiones, las dudas cayeron sobre ti. Mucha gente que ni te llegaban a los talones se permitió ocupar un lugar que nunca tendría con tu presencia. De pronto, tú, que eras la víctima, la única víctima, de esta linda, increíble, pero trágica historia, estabas en boca de gente que se metían en tu vida, se permitían hablar de ti como si te conocieran, te disparaban una vez más. Esa misma gente que si te vieran hoy ni se atreverían a decirte nada y, en el mejor de los casos, hablarían maravillas de ti, como lo hacían antes de aquel nefasto día...
Yo siempre recuerdo el relato de muchos periodistas y cronistas que viajaron a Corpus Christi para cubrir algo que nadie hubiese imaginado, algo que nadie, salvo una persona, deseaba que ocurriese. A todos les pasó lo mismo. Primero, en la incredulidad, cuando se enteraron de la mala nueva, creían que hablaban de otra persona. Luego, cuando fueron a Corpus Christi, se sorprendieron de lo enorme que era tu figura allí. Nunca se imaginaron que había tanta gente con tanto dolor, tanta gente movilizada espontáneamente para darte el último adiós, tanta gente a los llantos queriendo no creer lo que habían escuchado y estaban viendo. No podían creer que fueras tan querida, Selena. Estaban acostumbrados a que para llegar a semejante popularidad tenían que hacer el lógico "camino hacia el estrellato". No sabían que tú no eras una artista más que había llegado a la cima con un par de hits y una buena promoción. No. Tú habías construido tu popularidad hacía mucho tiempo y de una manera poco convencional: cantando en cada pueblo, desparramando Amor en cada concierto, hablándole a tu gente, haciéndolos tan protagonistas de tus conciertos como lo eras tú, Selena. Llegaste a lo más alto, construyendo el mito en vida que quedaría resumido en aquella famosa frase expresada en la película hecha en tu memoria: "Todo por Salinas". Y sí: para los grandes medios y para mucha gente siempre fuiste un fenómeno incomprensible, inexplicable. Por eso erróneamente pensaron que sólo tu partida podía generar tanta venta de discos, tanta popularidad, tanta necesidad de tu gente de tener algo tuyo, algo que te perteneciera, algo que te ligara a ti. Igual historia que como esa imagen de "Fotos y recuerdos", esa canción que casi proféticamente cantaste poco antes de partir...

Es por eso que cuando hoy veo una foto tuya, cuando veo tu nombre, cuando veo que el paso del tiempo erosiona implacablemente todo, me pregunto cómo quiero recordarte. ¿Quiero recordarte escribiendo una fría biografía de tu vida? ¿Quiero hablar del día en el que inexplicablemente nos dijiste adiós? ¿Quiero hablar de todos tus discos? ¿Quiero hablar de tus conciertos? ¿Quiero hablar de tu familia? ¿Quiero hablar de tu banda? ¿O quiero hablar de ti? Sí, yo quiero hablar de ti. Yo quiero hablar de lo que dejaste. Yo quiero hablar de cómo dejaste una marca imborrable en cada uno de nuestros corazones. Yo quiero que sepas, Selena, que tu Amor no quedó circunscripto a la gente que vivió tu vida, que compartió tus alegrías, tus tristezas, tus sueños, tus anhelos, tu energía, tus ganas tremendas de vivir, que te acompañó en cada concierto tuyo en Estados Unidos, en México, en Puerto Rico, en El Salvador. Tu Amor se desparramó por doquier en todo el mundo sin distinción de lenguas, credos o culturas. Se desplegó por el mundo sin importar los tiempos. Todo el mundo captó lo que transmitiste. A todos les llegaste con tu voz, con tu corazón, con tu Amor, con tu infinito talento...

Siempre me digo si este mundo de hoy podría cobijarte como antes, si este mundo te apreciaría como aquél. Y siempre me digo que este mundo te precisa más que nunca. Este mundo contigo no hubiese tenido lo ocurrido con las Torres Gemelas, no hubiese tenido tsunamis, no hubiese tenido tempestades ni ninguna expresión ni de violencia ni de rencor. No habría dolor. No habría odios. No habría ni pestes. No se hablaría de epidemias ni de enfermedades. No habría discriminación. No habría miedo. Si tú estuvieras aquí, Selena, eso no podría existir. Y si existiera, tu sola presencia lo cambiaría. Esa presencia que obnubilaba a tanta gente en cada concierto, en cada presentación, en cada aparición tuya. Por eso te extrañamos, Selena, porque contigo todo sería diferente. Todo sería distinto. Un mundo que tendría un presente y un futuro distintos si otro hubiese sido el destino de aquel fatídico día en el que nos dejaste tan solos, Selena...

Por eso, Selena, a la hora de recordarte, a la hora de evocarte, a la hora de hablarte, a la hora de escribirte, sólo me sale así, a corazón abierto, con la alegría de poder expresarte lo que has generado en mí, pero con la tristeza de no tenerte conmigo, de no estar con nosotros, con esas lágrimas que sigo y seguiré derramando. Pero con la ilusión de que nunca se me borre tu imagen, se me deterioren tus fotos, ni se olvide tu nombre. Que sólo el Amor que tú brindaste y supiste generar permita que no nos queden de ti sólo Fotos y Recuerdos. Que nos quede tu Amor, tu vida, tu energía, tu alegría de vivir, tus sueños, tu corazón, tu esencia de vivir cada día pensando en que nada es imposible a la hora de cumplir tus sueños...

Que siempre valdrá la pena luchar por tu vida, para que por siempre y para siempre sepamos de quién se trata cuando hablamos de ti, de qué significa cuando pronunciamos el nombre Selena, para que sepamos de qué se trata cuando vemos una foto de ti...

Te quiere, te extraña y que hará lo que sea por tu buen nombre y honor, y por todo el Amor que nos diste...

Sergio